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Las Ligas Menores – Las Ligas Menores

Canciones para escuchar de viaje, con el peso de un walkman en la mochila. Ante cada apocalipsis cotidiano y mínimo estos tracks responden dialogando y recortando escenas a las que siempre se vuelve. Como en un gesto de universalidad, cada frase nos remite a nuestras propias tormentas y días felices. Las ligas menores saben hablar de las cosas de este mundo con una sensibilidad atípica hecha canción. Un play a este disco basta para ver como el cielo cambia de color, mientras los planetas chocan para destruirse o darse un beso.  Sin vueltas, escúchalo fuerte. N.S.C.


Remolino – Acorazado Potemkin

Es difícil superar un álbum como Mugre, los Potemkin no se achican y entregan el rabioso Remolino, un disco que está a la altura de las circunstancias. Juan Pablo Fernández otra vez vomita mugre, hombres y gusanos, su guitarra escupe arrabales sobre el tándem indestructible: Ghazarossian-Esaín. Alma, corazón, talento y huevos. Con estos tres tipos me voy a la guerra. Indestructibles. J.V.


Sué Mon Mont – Sué Mon Mont

Existen cuatro elementos: el aire, el fuego, la tierra y el agua. Según la física aristotélica hay un quinto, el éter. Una sustancia que viene a llenar el vacío. Tiene un carácter resplandeciente, posee un movimiento circular natural. La esencia unida de los cuatro integrantes de Sué Mon Mont forma ese quinto elemento. Rosario Bléfari, Gustavo Monsalvo, Marcos Díaz y Tifa Rex juntos poseen una química intrínseca y su disco debut es la prueba cabal de eso.  Indiespensable. J.V.


Refugio – Un planeta

Un pop vieja escuela pero con todos los condimentos que lo hacen actual, actualísimo. Refugio es un disco sin grietas, compositivamente perfecto. Arreglos que fueron ornamentando cada canción con la disciplina de un matemático, como formando figuras geométricas, constelaciones en el espacio. Letras situacionales, postales climáticas. Estos platenses tienen todo para ser la mejor banda de la temporada, lejos toda una revelación. N.S.C.


Últimos Días del Tren Fantasma - 107 Faunos

En el universo Fauno puede pasar cualquier cosa. Pequeños sucesos que alteran la realidad cotidiana, instantes pregnantes. Sus shows se caracterizan por el quilombo, una oda a la comunión de las pandillas. Últimos Días del Tren Fantasma profundiza la faceta más introspectiva de la banda y desmenuza con ojo clínico la fauna y flora platense. J.V.


Cajas de cereales abiertas sin premio – Antolín

Una constelación de objetos. Un plan bien tramado y a largo plazo. Cada canción de Antolín crea formas sobre fondo blanco. La discografía de él trata sobre la sensibilidad de nuestra generación, un compilado de sentimientos, amores y frustraciones mudadas a canciones. La constante sonora de Cajas de cereales abiertas sin premio son las guitarras casi tan omnipresentes como la voz, bases delineadas por destellos de teclados y un colchón de bajos tenues. Al darle play, el eco de la voz va creando un contexto, que pronto quedará delimitado: una habitación blanca y vacía, que se llenará de objetos con el correr de los tracks. N.S.C.


Tobogán Andaluz – Tobogán Andaluz 

La cosmogonía de Tobogán Andaluz: simple, rabiosa e intensa. Su último disco es un desfile de criaturas que se escaparon de visiones de un Ray Bradbury enamorado y anarquizado. Naves espaciales, el espíritu de Alfosina Storni, una bomba a punto de estallar, ciencia ficción en la esquina de tu barrio. La banda sonora ideal para un pogo, un puñado de luchitas con música de fondo. J.V.


Luces Blancas – Los Álamos

Y un día volvieron Los Álamos, hijos pródigos de la escena independiente argentina. El tiempo no paso, Luces Blancas es un catálogo de sus mejores armas, canciones que te chupan el alma como un Shang Tsung desesperado, te devoran como un Galactus empachado y te persiguen como un Rusty Nail narcotizado. Un trip en el bocho, épica western, nostalgia nocturna, y un gustito a melancolía zarpado. “Nada ha cambiado, todo sigue igual” J.V.

Los mandos no responden, aumentaré la potencia al máximo – Adrián Paoletti

La canción perfecta tiene que llenar el vacío existencial, despojarte. Así lo afirma el tratado del gran compositor. Paoletti lo sigue al pie de la letra en su regreso tan esperado: Los mandos no responden, aumentaré la potencia al máximo, un trabajo de orfebre en la melodía. Él volvió para darle el equilibrio que necesitaba la fuerza, la escena independiente. J.V.


Julieta y Los Espíritus – Julieta y Los Espíritus

Una femme fatale combate sus demonios internos, tres muchachos la acompañan en el exorcismo. 10 canciones que están en la misma galaxia sonora de The Cardigans  y The Cranberries. Un revolver aterciopelado que dispara ruido y furia. Ideal para pelearle a la contra J.V.

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 Más de 11.000 followers siguen día a día el proyecto de La Vuelta al mes en 30 ilustradores. Este colectivo se propone quebrar la verborragia gris del muro de facebook con una pieza artística única. 

por Lucía Alvarez

Una ilustración por día. Porque cada imagen es efímera, como el tiempo virtual, y por eso cada ilustración es de hoy y mañana habrá una nueva. La Vuelta funciona como una cofradía de artesanos que día a día van bordando un tapiz interminable de obras únicas, irrepetibles. En La Vuelta se encuentra el trabajo diario de muchos jóvenes ilustradores y diseñadores que ponen sus técnicas y su destreza creativa al servicio de la belleza gráfica. Porque sí. Porque una imagen nunca pasa desapercibida, siempre moviliza algo. Un dibujo te puede hacer viajar, te puede provocar, o simplemente te puede alegrar el día.

Entrevistamos a Juan Manuel Puerto, ideólogo de la Vuelta, y a algunos de sus participantes para que nos cuenten cómo es trabajar en este proyecto.

¿Cómo surge la idea del colectivo La vuelta al mes en 30 ilustradores? ¿Cómo funciona?


Juan Manuel Puerto- A partir de crear mi propia fanpage y movilizar mis dibujos me dí cuenta de lo difícil que era sostener un espacio en donde todos los días se subiera una ilustración. Por eso se me ocurrió: que pasaría si somos treinta personas las que mantenemos el mismo espacio y cada uno tiene asignado un día del mes. Por ejemplo yo subo todos los días 21. 
La página es autogestionada, cada uno se hace cargo de su día y de subir su ilustración.


¿Qué criterio aplicaron para elegir a los participantes estables? 


JM Puerto- En principio les dije a mis amigos que tienen el mismo interés por dibujar, también a compañeros y gente que conocí en el ambiente. Algunos me preguntaron si podían invitar a alguien y así llegamos a ser treinta en sólo dos días. En marzo del 2013 empezamos a subir todos los días ilustraciones hasta el día de hoy.


¿Participa gente de afuera de La Vuelta?

JM Puerto- Sí, nos interesa mucho que la gente de afuera participe. A veces somos nosotros mismos los que cedemos nuestro día cuando sabemos que por un motivo no llegamos a armar nuestra ilustración. Hubo meses que cada uno compartió el mes con un invitado. 
En este momento estamos difundiendo nuestra segunda convocatoria abierta con el tema Bestiario.

 
Juan Manuel Puerto - Adicción


¿Cómo eligen los temas mes a mes? 

JM Puerto- El primer mes elegí Locura para arrancar. A partir del segundo mes, proponemos y votamos temas. El proyecto fue evolucionando y empezamos a elegir los temas en reuniones que tenemos una vez por mes.

¿Podrías elegir cuáles fueron tus cinco temáticas favoritas?

JM Puerto- Las temáticas que mas me gustaron fueron:
Auto-retrato: Me pareció un desafío que cada integrante se represente a si mismo.
Recuerdos de la Infancia: Creo que fue muy movilizante para nosotros, fue un mes nostálgico.
Cómo te imaginás el 3014?: Este mes fue convocatoria y llegaron resultados muy buenos.
Locura: Más allá de que era el primer mes y todavía los laburos no estaban tan maduros, lo elijo por lo que simboliza.
Cuentos Infantiles: Me pareció interesante la estructura, elegimos 5 cuentos y entre 6 ilustradores construíamos el relato.

 
Daniela Arias - Ciencia

¿Realizan algún tipo de búsqueda a la hora de trabajar una ilustración con una temática?

Pablo Elías- Siempre. Depende el tema del mes, a veces ocurre que surge de manera automática, el concepto/idea me moviliza más y llego a resultados casi inmediatos. Otras veces, hay todo un trabajo de investigación, por ejemplo en el mes del Mundial, se me asignó un país del que tuve que investigar su cultura, sociedad, historia.
Valeria Reynoso- Nunca dejo de ver referentes, estoy todo el tiempo mirando, desde el diseño de personajes, cómo funcionan las paletas y cómo se muestra. Cuando es una temática determinada, buscar todas las variables posibles.
Natalia Lombardo- Depende la temática. Si es algo muy especifico, como por ejemplo cuando ilustramos bandas, lo hago. Para los temas más generales prefiero usar más la imaginación, o dejarme llevar sin tener restricciones.
Daniela Arias- Sí, hago cierta investigación antes de hacer las ilustraciones, pero siempre depende mucho del tema. Cuando tocó Ciencia tuve que leer hasta entender (y ver videos… y preguntar a gente) lo que tenía que explicar, después de eso, la interpretación fue bastante directa, sabía que el cruce que quería hacer era asociar el concepto “frío” de física con la conducta sensible de las personas. En el tema de Bandas, en cambio, elegí Smashing Pumpkins, que están muy presentes, y los conozco de memoria. Ahí fue cuestión de volver a escuchar, acordarme de qué hablan y qué me generaban a mí. La documentación que tuve que usar tuvo más que ver con cosas muy del dibujo y la técnica, un poco las manos, la textura, material referencial. Al final siempre está en función de la complejidad y la cercanía que tengo con el tema, y de cómo pienso abordarlo.

¿Organizan otras actividades con el colectivo, fuera de las redes?


JM Puerto- Sí, el primer mes lo expusimos en el centro cultural borda. También hicimos una fiesta por Palermo el año pasado. Dibujamos en el Subte D en la estación de Medicina. Dimos una charla en Rosario en un festival de publicidad: El grito creativo.
Este año también cerramos con un fiestón en el Centro Cultural Matienzo.

Pablo Elías- Siempre estamos evaluando posibilidades de "salir" de las redes e interactuar más con la gente. En la actividad que organizamos en el Hospital Borda hubo un feedback buenísimo de parte de los pacientes.
Ese tipo de ideas no caducaron, y espero que en el futuro  se desarrollen más actividades fuera del "cyber espacio".
Natalia Lombardo- Me encantaria que hiciéramos un festival de ilustración donde haya dibujo en vivo, talleres, feria de fanzines. Creo que podríamos hacer algo muy intetesante habiendo tanta gente diferente en el grupo.

 Natalia Lombardo - Pinocho

La Vuelta también es una vidriera para mostrar sus trabajos, ¿En qué aspectos piensan que suma, a nivel profesional, ser parte de La Vuelta?

Daniela Arias- Podría decir que el tipo de exhibición que representa es positivo, pero lo mejor es el contacto con otros dibujantes, la posibilidad de establecer lazos. También, quizás, el hecho de tener que resolver una consigna, que no en todos los casos uno habría elegido, ya que esta mecánica es bastante cercana a como funciona en ámbitos profesionales.
Natalia Lombardo- Gracias a la existencia del grupo pudimos desarrollarnos profesionalmente con proyectos junto a marcas reconocidas como Edding. Surgieron oportunidades a las que uno solo quizás no puede acceder. Y eso es un logro enorme, no solo como grupo, sino como ilustrador individual en el mundo. Esa experiencia queda con vos y te hace de alguna manera más profesional.
Pablo Elías- Creo que suma en varios aspectos. Como difusión del grupo y del trabajo individual de cada integrante. Veo el colectivo como una experiencia enriquecedora, a nivel grupal e individual. Cada trabajo es una puesta en práctica de la disciplina, donde uno se compromete al cien por ciento con la obra que realiza.
Suma también la experiencia de compartir internamente entre colegas, que es algo impagable. La Vuelta propicia el hacer constante, la inquietud y la búsqueda.
Valeria Reynoso- Es una oportunidad para desarrollar distintas técnicas. Para mí La Vuelta sirve como ejercicio. Todos los meses tener que hacer una ilustración de un tema que se elige colectivamente, que te puede gustar o no, y sacarte de lo que hacés o que nunca hiciste, ayuda a no estancarse, a probar nuevas cosas. También sirve para conocer más ilustradores, ya sea los propios de la vuelta o gente que se interesa o quiere sumarse, y en un ámbito tan individual eso esta buenísimo.

 Pablo Elías – Los tres cerditos

¿Existe alguna publicación donde haya material editado de La Vuelta?


JM Puerto- Sí, tenemos un fanzine recién salido del horno donde se puede ver un compilado de algunos dibujos que fuimos subiendo en el año.


Fanzine La Vuelta 

¿Qué proyectos tiene La vuelta a futuro?


Valeria Reynoso- Un montón, nos gustaría hacer más actividades fuera del Facebook, más concretas, ya sea muestras como actividades donde la gente se pueda sumar; aún está pendiente, pero queríamos hacer algo en conjunto con algún comedor: ir a dibujar con ellos con alguna temática y reinterpretarla, cosas así.

Daniela Arias- Tengo pensadas otras actividades que me gustaría que hagamos, cosas en que nos complementemos para generar un todo más complejo. Hay alguna idea de animaciones simples, siempre está por ahí el asunto del cadáver exquisito. También se ha hablado de interactuar con personas ajenas al proyecto, niños, y como en el mes de bandas con Escrituras Indie, con gente de otros ámbitos como la fotografía. 

JM Puerto- Por empezar, nuestra idea es sacar un libro. No tenemos muy en claro adónde vamos. La mayoría de los proyectos surgen de las juntadas, de la fuerza colectiva o de personas que se acercan al grupo y nos ofrecen proyectos.

Lo más importante es creer en el colectivo de ilustradores y saber que cuando la gente se potencia con el mismo interés, puede llegar mucho más lejos.

Valeria Reynoso - Películas

Participan de La Vuelta al mes en 30 ilustradores, en orden de aparición mensual: Daniela Arias, Juan Martín Ayerbe, Lucas Etcheverry, Diego Barrionuevo, Luciana Bizzozero, Ivana Boullón, Pablo Germán Soto, Santiago Bugni, Kmylo Darkstar, Delfina Pérez Adán, Margarita Cubino, Florencia Desalvo, Marino, Francisco Lemos, María Eugenia Gelemur, Gorfinkel, Natalia Lombardo, Juani Navarro, Pablo Elías, Delfina Peydro, Juan Manuel Puerto, Dani Raskovsky, Valeria Reynoso, Pedro Mancini, Martín Rognoli, Nahue Rollán, Lucía Rovira, Bruno Somoza, San Spiga y Jorge Vildoza.


Podés seguir a LaVuelta al mes en 30 ilustradores en Facebook y ver sus trabajos individuales en http://www.lavueltaalmes.com.ar/.
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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de escritores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los escritores.

[Mini- bio] 

Pablo Ramos nació en 1966 en Avellaneda, provincia de Buenos Aires. Ha publicado el libro de poemas Lo pasado pisado (1997) y las novelas El origen de la tristeza (Alfaguara, 2004), La ley de la ferocidad (Alfaguara, 2007, seleccionada como uno de los mejores libros extranjeros por la revista colombiana Arcadia) y En cinco minutos levántate María (Alfaguara, 2010). Su libro de relatos Cuando lo peor haya pasado (Alfaguara, 2005) obtuvo el primer premio del Fondo Nacional de las Artes (2003) y el primer premio en el concurso Casa de las Américas de Cuba (2004). Ha publicado también la novela para jóvenes El sueño de los murciélagos (Alfaguara, 2009), que recibió el galardón The White Ravens al ser seleccionada por la Jugendbibliotek. Su obra ha sido traducida al francés, al portugués y al alemán. Residió un año en Berlín, en el marco del Programa de Artistas del DAAD.


1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a escribir?
Hacerse de noche, tarde

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
Cornelius Christian, el personaje de Cuento de Hadas en Nueva York, de j p Donleavy

3. ¿Qué talento desearías tener?
El de Chet Baker

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?
Una fender Telecaster roja del año 80

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
La mentira de los intelectuales

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias en los seres humanos?
La inteligencia acompañada de la bondad

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Colgado 

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
Que la felicidad no existe

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?
La muerte

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?
La felicidad no existe

11. ¿Qué libro que hayas leído te hubiera gustado escribirlo vos?
La naranja mecánica

12. ¿Cuál es el peor libro de la última década?
No lo sé

13. ¿Qué texto (cuento, poema o libro) no volverías a publicar? ¿Por qué?
Mi primer libro LO PASADO PISADO, porque es malísimo

14. ¿Qué disco te hace sonreír?
Sonreir, no sé, Los de Zappa? Erik Satie? ponele

15. Si sufrimos un ataque de Godzila y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?
Creo que no haría falta salvarlos, deben tener un gusto tan podrido que Godzila los escupiría

16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?
Eso no va a pasar

17. En tu última obra ¿encontraste la palabra justa para decir lo que querías?
No entiendo la pregunta

[Contacto] 
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La fiera, de Mariano Tenconi Blanco, abre la discusión sobre el teatro y su utilización como herramienta política y de denuncia, con una magnífica Iride Mockert encarnando a una mujer-tigre que encarna la sed de justicia de las mujeres víctimas de la violencia de género.

por Cristian Franco


La unánime mélange/ El texto de Mariano Tenconi Blanco tiene una gran potencia, oscilando sutilmente entre la crudeza de los hechos y el humor negro, el distanciamiento cínico de la narradora / Por eso esta obra es tan valiosa como creativa: trata sobre la realidad, hace aserciones sobre la violencia de género y entrega a su público una puerta abierta de par en par hacia la catarsis a la vez que llama la atención sobre lo que ocurre con nuestra sociedad / Desde el relato hasta la actuación están inyectados de sangre y de pasión, sacando a la luz una realidad a la que no podemos hacerle la vista gorda / Abordaron la trata de mujeres y la violencia de género desde un ángulo tan original como poco frecuentado […] al servicio de un teatro que se plantea como político, lejos de la denuncia y también del cinismo / La trata de personas se aborda desde un punto de vista original y nada solemne, con una estética de comic, y eso a esta altura se celebra y agradece / Conmueve hasta las lágrimas, hace reír y por sobre todo reflexionar acerca de temas sociales y políticos que tocan bien de cerca / La fiera es una obra conmovedora y política. Porque se permite jugar con temas de peso y lo hace de un modo arriesgado.
Listo. Creo que se entendió.

Un breve comentario sobre la  unánime mélange/ La unanimidad celebratoria puede ser muy dulce. Un aplauso sostenido que se vuelve melodía sedante, bálsamo, madriguera cálida y mullida. Una droga suculenta y en apariencia inofensiva. Por eso, mucho cuidado. Porque cuando todos coinciden, cuando todos asienten y festejan, el artista tiene que ponerse en guardia. Tal vez mirar hacia atrás. Tal vez olfatear con algo de aprensión. Preguntarse, tal vez, si no hay una falla, algo que no está funcionando del todo bien… Y si hablamos de un artista que hace arte político, peor. Muchísimo peor.

Los viejos amigos/ La fiera es una obra que incita a la reflexión y a la controversia. Para eso hay que correrse un poco del consenso crítico que viene cosechando y mirarla desde otro lado. Interrogarla. Pelearla. Cuestionar la forma en que reflota y actualiza algunos problemitas de convivencia que arrastran desde hace rato esos dos viejos amigos: el arte y la política. Porque hay en eso algo festejable: Mariano Tenconi Blanco no se suma al cinismo obligatorio o la liviandad irresponsable que parece ser el alimento predilecto del arte contemporáneo. Pero al presentarse como teatro político, La fiera se pone en un lugar problemático, espinoso. Aceptar que cumple con su cometido político al comprometerse y denunciar la violencia de género, la trata de personas, es simplificar demasiado las lecturas que una obra de teatro político exige.
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En A cielo abierto lxs invitamos a descubrir el mundo de lxs artistas que usan las paredes de la calle como su espacio de expresión. En pequeñas entrevistas, lxs artistas urbanos nos cuentan cómo es la experiencia de hacer del cielo el único techo para que sus creaciones puedan vivir.

Hoy nos metemos en el mundo de Malatesta...



¿Cómo fue tu recorrido para llegar al arte urbano y al stencil?
Siempre digo que mi primera actividad artística fue andar en skate, porque no es un deporte. En mi época no había pistas, así que se practicaba en las calles, adaptando la arquitectura urbana a nuestras necesidades. También saqué muchas fotos e hice muchos collages en cuadernos. Los aerosoles y el stencil siempre estuvieron ahí, pero un día se volvieron más importantes en mi vida

¿Qué efecto te gustaría que produjera tu obra en la gente? ¿Cómo recibe el público tu trabajo?
La verdad, no sé. No espero nada de la gente, pinto porque me gusta pintar y me hace bien. A veces recibo buenos comentarios y a veces no. Si algún vecino tira mala vibra, me voy. No puedo tener en cuenta a la gente, no sería honesto conmigo. Pero me encanta cuando se copan, tengo hermosos recuerdos de gente sensible a la que la cosas les llegan adentro. Y ahí disfrutamos todos.

¿Tenés temas o ideas que querés expresar o trabajás a partir de lo que te surge en el momento o el contexto?
Siempre la intención primaria es diferente, depende mucho de la situación, a mí lo que más me gusta es improvisar. Con lo que tenga y con las personas con las que esté… Y otras veces voy a hacer lo mío con todo planeado y listo.

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Poesía Entre La Hierba es un ciclo audiovisual quincenal que busca retratar la intimidad de los espacios visitados por cada poeta en la puesta en escena de su obra, a través de la lectura, el aquí y ahora de la poesía, donde es posible percibir el grano más fino de la voz haciéndose lengua.

Esta vez retratamos a Boom Boom Kid leyendo un poema que se escribe como se hace una pregunta en la tierra de la incertidumbre, que es como plantar un árbol y que en ese instante el sol se apague. En la oscuridad se tejen las respuestas más tristes y en la misma oscuridad son reveladas. Este poema es la pregunta que le sigue a toda ausencia, a toda oscuridad y a la vez es el retrato de una escena individual que pronto se vuelve colectiva: la palabra desaparecidos queda rebotando en la atmósfera del poema, entonces la pregunta, es decir el poema, es una dolorosa certeza. 


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A diez años del primer disco de la banda que vino a salvar al rock de las garras de Godzilla y las multinacionales, homenajeamos su aparición como eslabón fundamental de la escena independiente actual.

Por Nadia Sol Caramella


El mató, año 2004




Él mató a un policía motorizado es la banda de mi generación. De los que atravesamos los noventa, el dosmil y la primera década post dosmil. De los que pasamos por el cassette, pero que también tuvimos algún vinilo; de los que vimos morir al cassette para ver nacer al cd, y todavía asistimos a su lento ocaso; de los que vivimos en la era de la música digital, internet y la descarga gratuita. Los viejos amigos de My Space que alguna vez le fuimos infieles con Bandcamp pero que todavía podemos convivir con el universo trackeado de Soundcloud. Fuimos los hijos de Cromañon, de la falopa de Duhalde, de los viajes intergalácticos del ex presidente Menem, vimos morir en nuestras narices a Kosteki y Santillan como vimos cerrarse las puertas de Cemento y descolgar el cuadro de Videla. Pero también somos la generación que vio cómo se colaba desde la periferia de La Plata la banda que vino a salvar al rock de las garras de  Godzilla, del sonido mainstream y los manejos de las multinacionales y sus subsidiarias. Los vimos crecer desde la  independencia más personal, auténtica y artesanal, hasta verlos viajar por Europa a festivales multitudinarios. Incluso compramos sus discos en versiones extranjeras de puro fans que somos, y seguimos yendo a sus recis a encontrarnos con un público cada vez más numeroso.

Ya se habló demasiado de que son un ejemplo de la autogestión y del amor a la libertad del arte. Pero quizá no se dijo cómo su presencia influenció en el desarrollo del arte independiente en todas sus formas. Si hay un circuito es gracias a la construcción colectiva y Él mató es uno de los pilares fundamentales de la escena. Cómo no habrían de ser la banda de mi generación. Si vinieron a decir lo que estábamos esperando y que nadie había dicho por no saber cómo. Ellos lo hicieron mediante una estética personal que nos remitía a una escena que estaba por fuera del rock nacional normalizador y masivo. “En ese momento sentíamos que era algo que faltaba, fue un poco lo que nos motivó a llevar a cabo la banda”, asegura Santi Motorizado. 

Tapa del compilado Hank: get dress for success
No se trataba de hablar solamente del fin del mundo sino de decirlo así como ellos lo dijeron, de esperar el Armagedón como a una fiesta de los muertos, del desapego. Fuimos una generación lista para disparar nuestros rifles. Y derribar a los zombies de una cultura que nos quedó vieja. Habíamos visto Zeitgest y el trueque, habíamos flashado con las predicciones maya en el 2012,  nos reímos y un poco creímos eso del cambio de década, allá cuando en el 99 se decía que algo iba a pasar por el cambio de dígitos al doble cero: la ruina de las maquinas, el fin de una civilización. Vimos pasar muchas modas, y no tuvimos el desastre prometido ni en el 2000, ni el 2010 y menos en 2012. Somos la generación de los apocalipsis frustrados. El coito interruptus de un mundo que tiene todas las de perder, sin embargo no pierde, porque la plaga de los humanos persiste y subsiste a pesar de la destrucción que genera con su mínimo paso por el planeta. El mató hizo de todo eso la trama y la banda de sonido de lo fuimos y de lo que queríamos ser. Y sino apelá a la memoria emotiva y recordá tu primera vez en uno de sus recis. El sonido sucio y envolvente, una atmosfera vibrante, la oscuridad típica de la escena del recital, un loco en bermudas cantando y balbuceando algo sobre navidades de reserva, canciones sobre sábados y desamor, y terroristas en la copa del mundo. Era una fiesta porque supimos reírnos de la muerte o tomarla con la distancia que requiere toda ironía.

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Con Cinthia interminable, Juan Coulasso y Jazmín Titiunik consiguieron darle una vuelta de rosca a la representación del tópico de la "familia disfuncional" a través de una puesta en escena que perturba con su belleza y perfección

Por Cristian Franco

Dante nos enseñó que la belleza es la única forma de acercarse a los bordes del infierno. Algunos siglos más tarde, cuando tocó con su letra la historia de Erzébet Báthory, Pizarnik escribió que No es fácil mostrar esta suerte de belleza. Para la poesía el infierno es un material invaluable. Trabajar las tinieblas hasta hacerlas resplandecer es el gran desafío.
Cinthia interminable se inscribe en esa tradición: para construir su belleza recurre a ese infierno elemental que nos es tan conocido: la intimidad de una familia y sus ceremonias sombrías.
Ok. Es cierto, sí: la historieta de la “familia disfuncional”  es ya un transitadísimo lugar común. No sabemos si la culpa es de Sófocles, de Shakespeare, de Freud o de Tolcachir, pero el teatro insiste una y otra vez con esa pesadilla.
¿Entonces? Entonces: ahí está el acierto del colectivo teatral que creó esa máquina siniestra y maravillosa que es Cinthia interminable: supieron apropiarse de ese material trillado y hacerlo de nuevo perturbador; jugaron con un tópico desgastado y le devolvieron su aridez, una temperatura glacial que arde al mínimo contacto con la piel. Quiero decir: encontraron esa cosita fundamental que en el arte contemporáneo (triste, tal vez irreversible situación) suele estar tan ausente: UNA FORMA.
¿Solamente eso? Juro que no es poco. Juro que es su forma —impecable, delicada, obsesiva, siniestra— lo que vuelve a Cinthia interminable una experiencia tremendamente conmovedora. Es tan perfecto que asusta. Saco de contexto ese verso del cancionero popular porque define muy bien lo que le pudo pasar a un espectador cualquiera en una función de Cinthia…

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En A cielo abierto lxs invitamos a descubrir el mundo de lxs artistas que usan las paredes de la calle como su espacio de expresión. En pequeñas entrevistas, lxs artistas urbanos nos cuentan cómo es la experiencia de hacer del cielo el único techo para que sus creaciones puedan vivir...

Hoy nos metemos en el mundo de El Cro...


Contanos cómo nace y quién es hoy el cro.
El Cro nace hace más o menos seis o siete años. Nunca se me había dado por pintar, pero mi abuelo pintó toda su vida y creo que de ahí un poco viene el oficio que hoy en día tengo y estoy desarrollando.

Un amigo una tarde no se por qué me dice Croqueta, y de ahí nace. Yo estaba arrancando a pintar en la calle y tenía que buscar un nombre con el que firmar las paredes. Después de varias pruebas me di cuenta que Croqueta era un tanto largo y de ahí sale El Cro
A los 19 años, no sé bien de qué forma, doy con el stencil (una plantilla con un dibujo recortado se le aplica pintura y logras hacer un dibujo con esa forma) y desde ese momento no lo dejé: es lo que hago, hago stencil, creo que soy eso hoy en día, un artesano de imágenes en plantilla.

¿Cómo elegís o encontrás las paredes donde trabajás?
Siempre que ando en la calle voy viendo paredes, caminando, en auto, en bici o lo que fuera, de ahí salen. Algunas toco timbre y las pido, otras simplemente voy y lo hago.
Generalmente, cuando veo un lugar trato de que esté lo más liso posible, para tener un mejor registro, pero no soy muy exigente.

¿Tenés alguna temática preferida? ¿Buscás que tu obra produzca un efecto en la gente?
El no basarme en nada creo que es parte de lo que pinto. Mensaje tiene, seguro. Sé que estoy haciendo algo donde lo van a ver cientos de personas, y lo que más me gusta es poder generarle cosas y sensaciones totalmente diferentes a la gente que lo ve. Es como una trompada en la cara, pero sacando todo lo agresivo que eso lleva: quiero producir ese impacto inesperado que te deja unos segundos o minutos en cualquier lado.

¿Cómo sentís el contacto con la gente?
Con la gente la mejor, siempre, eso es algo que valoro mucho. Siempre está la señora que te la sube con toda o el que te agita una desde el auto o la bici y eso es lo más gratificante.
También hay alguno que otro que todavía no entiende por qué lo hago y cree que estoy arruinando la ciudad, pero por suerte son muy pocos.

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Protocolos naturales es el primer libro de Yamila Bêgné y el arribo de Metalúcida al campo de acción editorial. Once relatos encapsulados en fragmentos de tiempo que no se limitan a lo mensurable: son esparcido por la prosa cuidada de la escritora hacia lo inalcanzable de la imaginación.

Por Pablo Méndez 


Las cifras, los números, las medidas son recurrentes en la narración de los once relatos. Bajo esa forma delimitada y por la cual podría pensarse que la estructura imperaría por sobre la espontaneidad,  Yamila Bêgné juega a desmenuzar lo exacto bajo la intromisión de un estilo que no descansa en la opacidad de lo simple, y lo hace bajo el rédito de la creatividad. Las oraciones se entrelazan con el rigor del buen gusto, donde lo que se cuenta es la unidad mínima supeditada a la forma perfecta. A costa de eso, los personajes de las historias acomodan sus tribulaciones en espacios, en porciones de tiempo, en busca de soluciones, porque todo descansa en la búsqueda de resolver un conflicto, como el canon del relato marca.

La ocho con cuchillo es un índice de posibilidades demarcadas por la obsesión, intenciones que no llegan a culminar por la interferencia de lo lúdico.

Minuto encerrado es la práctica fantástica de ubicar en el lugar mas lejano e inaccesible un recuerdo devastador, los sonidos e imágenes encarcelados en un determinado minuto y segundo, aislarlo definitivamente.

Distancia sobre tiempo es el recorrido que realiza una joven en busca de su novio que se aleja de una cena. Ocho segundo narrados en cuatro carillas, el detalle como absoluto, la acción mínima como la descripción de una abundancia.

Vademécum de interacciones es una travesía de “los inquisidores” por encontrar el gesto indiscutido en el rostro de una mujer. Un plan sistemático heredado de una logia que busca la estética incipiente, un movimiento facial único e irrepetible.

Archivo Fluencia 9.21. Un diario en tercera persona sobre la geografía en estado de latencia, la búsqueda del epicentro del desastre.

Prefacio de una silueta difusa es la impostura del placer, la metodología individual para sortear la animosidad de lo cotidiano. El bienestar como nomenclatura utilitaria: un viaje, sábanas de hilo, un trago, playa, actividades físicas y el sexo como ornamento inservible.

Ikebana Chacarita es una descripción detallada de los servicios de la muertes, un crónica que rodea a Marla y que funda una lista de imágenes en tonos florales y afluencia de olores típicos. Un fresco desde el backstage de la muerte.

La teoría del todo sostiene la derivación de la ecuación que sintetice la emoción amorosa. La intención de delimitar matemáticamente lo sentimental como un esfuerzo  de demudar la filosofía del ser, un espejo en que ambos campos se miran desde el abismo de su antagonismo.

Apuntes para una metodología de la intuición es la investigación del otro sin el pragmatismo del tacto. Una chica que intenta sentir a partir de la fuerza del aire que rodea  al hombre que piensa. El deseo en un tubo de ensayo, el deseo como reversión de la identidad.

484 mm3 es un relato que apela a la carencia. La pérdida de lo vital, la sangre, en el pasado reciente.
Velocidad de escape  compone la métrica de los cuerpos en la distancia, en el recorrido que los hace uno, la fusión de dos seres hechos a medida.

Yamila Bêgné nació en 1983, es licenciada en Letras por la UBA. escribo en revistas como El interpretador e integró la antología Una terraza propia. Nuevas narradoras argentinas. (Norma, 2006). En la contratapa del libro Ricardo Piglia anuncia: “Debemos incluir sin vacilar a Protocolos naturales en la serie de nuestras grandes óperas prima”.

La flamante editorial Metalúcida ha dado a luz Protocolos naturales de Yamila Bêgné junto con En tu mundo raro y por ti aprendí de Pablo Forcinito. Ambos, además, tienen el complemento audiovisual de dos trailers en clave cinematográfica, dos cortos que no simulan una estrategia publicitaria sino que funcionan como el extracto conceptual de los libros amparados en la narrativa fílmica. Una historia creada bajo la interpretación visual, como un bonus track.