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collage: @nubelectrica




HIJA DEL PASTIZAL (MANGA VERSION)


Esto
parece la habitación de la chica, con tantos cyber
posters, la limonada y
la mochila arriba de una cama. Qué


ojos son aquellos, estos, admirados
y abiertos como un cerezo en flor?


Acostada aquí
escucho el ploc de las botas
en cubierta, el sonido
de ballenas azules en el mar congelado.


Todo tan quieto
como un teatro no. Y en el
pesquero
yo recuerdo tus besos japoneses, tu andar
iluminado por una lluvia fina, tu
decir digital.-


...


KRILL (UNA PERLA)


En el fondo
quise ser el galán de ultramar, cantando
en el navío hundido – con los ojos

ardiendo por el gas verde
y el milagro del pulpo. El balbuceo
de la descompresión
cambió mi suerte, mi habilidad

por el pánico
de las escenas finales. De nada

valió
mi traje azul varsovia
mi peinado de francotirador. “Esta
canción – raya
atravesando la penumbra – se llama perla
de las profundidades, y dice
así.”


...



TEMA DE AMOR DE KRILL



En vano esperé en

la superficie del liquen, las

manos acalambradas, mirando

aquellas fotos del reconocimiento


y pensando: en cómo

llegarías. Me enamoré


del asesino? Del rumor

del mar y las cigarras? El error

podría ser un dígito, un led

sin control de sí mismo –me enamoré


del rozar de las algas, creí

que fuese amor, que fuese

fondo del corazón.-






| Sobre el autor |

Aníbal Cristobo (Buenos Aires, 1971) ha publicado, entre otros, los libros de poesía Teste da Iguana (Ed. Sette Letras, Rio de Janeiro, 1997), Minaturas Kinéticas (Ed. Cosac Naify/Ed. Sette Letras, São Paulo, 2005), Krakatoa (Ed. Zindo y Gafuri, Buenos Aires, 2013), Una premonición queer (Ed. Zindo y Gafuri, Buenos Aires, 2015) y La ruta de la tos (Ed. Trifaldi, Madrid, 2018). Desde 2002 vive en Barcelona. En 2012 fundó la editorial Kriller71. Ha traducido al castellano a diverses poetas brasileñes, portugueses y estadounidenses, entre elles Fernando Pessoa, Gonçalo M. Tavares, Marília Garcia, Rae Armantrout, Mary Jo Bang, Edward Hirsch, Carlito Azevedo y Golgona Anghel.

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Poemas de Mis animales y los que no son míos, de Denise Fernández (Mágicas naranjas, 2020)


Mis animales y los que no son míos


Selección de poemas por Micaela Kessler



MI PERRO

Mi perro soñó que vivía entre caballos carnosos que solo hablaban de amor. Él no estaba del todo a gusto, así que lo planteó en la asamblea de caballos pero nadie lo entendía, o quizás él no se hacía entender. Una yegua que lo miraba vio que nadie lo estaba escuchando y se enamoró perdida, jodida, endemoniadamente de mi perro, y con mucha locura apasionada. ¿Cómo lo sé? No sé, nadie sabe lo que sueña.


...


EL PERRO QUE NO ES MÍO 

El perro que no es mío dice: "¿Puedo enredar mi vida con la tuya?"

"Pero claro, valiente can", le expreso. Y conseguimos juntos la felicidad; pero ¿qué es la felicidad? Todo esto sucede en la mente de mi perri, que es tan celoso.

...


MI VACA

Me di cuenta de que la amaba porque sentía una cosa parecida o la misma cosa que cuando miraba a mi perro. Hoy ya parece una persona. "La música viene de los establos", dice.

Es un día esperanzador. Cuando muge crece su importancia como vaca.


...


LA VACA QUE NO ES MÍA 

"Todos tus sentimientos son palabras", dice. ¿Cómo escapar? En una conversación cualquiera, un hombre había dicho a mi vaca cómo se abre una tranquera; y mi vaca lo recordó cuando tenía que recordarlo.


...


MI VACA CON LA VACA QUE NO ES MÍA 

Si me vas a querer, que sea hasta que me muera, le dice mi vaca a la vaca que no es mía. Buscan la eternidad por todos los campos. Amor, Belleza, Felicidad. No hablan de ángeles, ni de espejos, ni de ataúdes, ni de botas, ni de ambages.


...


MI PERRO CON MI VACA

Mi perro se levanta y pregunta quién creó el mundo. "Buen día, madrugador", dice mi vaca, "sucede como todo: primero nada y luego alguna cosa". A mi perro le cuadra.

Después nos desplazamos entre ilusión y sueño.


...


MI VACA CON MI PERRO

Mi vaca está triste y trasparentona. Cree que no creí que ella exista. Mi perro igual, pero menos. "Parecen palabras comportándose así", les digo. "Es lo que más nos tememos", dice mi vaca. En vano les muestro que ellos son la Verdad, que lo demás es recuerdo.

Sus almas van de liso papel a machete.



| Sobre la autora |

Denise Fernández (Villa Atuel, 1989). Estudió antropología en la Universidad Nacional de Buenos Aires y guión en el LAB (Laboratorio de Guión). Integra el área de literatura del Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Editó en el 2020, por mágicas naranjas, el libro de poemas Mis animales y los que no son míos.

| Contacto|

@lanisi.fernandez

@magicasnaranjas


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Selección de poemas por Julián Forneiro


collage: nubelectrica




ANTROPOLOGÍA DEL BUDISMO ESPAÑOL


Has de parar en ese sitio a la altura de Malpica de Tajo y pedirte el menú del

día lleve lo que lleve, no por la comida, no por la camarera, no por todas esas

fotos en blanco y negro de tractores y gente muerta, sino por los cubiertos,

simplemente por esos cubiertos idénticos a los que una vez hubo en casa de

tus padres y en miles, centenares de miles de casas a lo largo y ancho del

mapa, sabes de cuáles hablo, claro que lo sabes, esa cuchara, ese tenedor y

ese cuchillo de los que te serviste durante años y años para alimentar a esa

cosa extraña que te rugía dentro y que resultó ser tú. Has de parar en ese sitio,

sopesar el metal en la mano, y dar gracias al cielo.


...



MIS ÚLTIMAS PALABRAS A LOS DE LA NASA ANTES DE ARDER EN EL

ESPACIO


El futuro es el peine de mi abuelo.

Un peine de carey mitad púas finas, mitad púas un poco menos finas.

Un peine con una inscripción plateada medio borrada:

Madrid 1944.

Un peine surgido del centro del país.

Un peine que peinó la cabeza joven de mi abuelo, esa cabeza en sepia de las

fotos.

Un peine que acarició lo imposible.

Un peine que viajó en el bolsillo de su chaqueta por España, junto al pañuelo.

Que hizo su trabajo frente a espejos de bares que ya no existen.

De pensiones que ya no existen.

De oficinas que ya no existen.

De un piso en la calle San Jacinto que ya tampoco existe.

Un peine que le puso guapo en las fiestas de Teruel, de Chelva, en las fallas.

En las plazas con orquesta.

Un peine que le adecentó en el entierro de un hijo.

Un peine que ahora duerme en la mesilla de noche de mi padre.

Un peine que mi padre toca con las puntas de los dedos, como si fuera fuego.

Un peine que el tiempo se tragará conmigo.

Un peine.


...


EL RESPLANDOR FUERA DEL RESPLANDOR


Justo aquí, en la playa de Pinedo, me encontré el siglo pasado, Dios santo, el milenio pasado con una excursión de tarados, chavales con la cabeza hecha papilla que bajaban del bus especial torpes y contentos y ruidosos con sus bañadores de colores y los bocadillos de plata fulgurantes en sus manos y levantaban la cara hacia el sol como si fuera la primera vez en su vida que lo veían. Entonces las matrículas aún significaban algo. Siempre que vengo pienso en aquellos chicos llegados de Cuenca para ver el mar y bañarse un rato y hacer las maravillas que hace la gente en verano. Pienso en sus risas de gaviota. Pienso en su saliva luminosa. Almíbar. Pienso en su alegría antigua y algo demente, primordial, bíblica. Y pienso en mí sentado en la arena, mirándolos todo fumado impregnado todavía de olor a discoteca, a ozono, a desesperación, buscando la belleza tras dos o tres días sin pegar ojo, que luego fueron dos tres meses, y luego dos o tres años, y luego dos o tres décadas. Soy un hombre afortunado.







| Sobre el autor | 


IVÁN ROJO (Valencia, España, 1976) es autor de los libros de relatos Pantano (Sven Jorgensen, 2014) y La vida salvaje (Rasmia, 2015), así como de la novela Ultraligero (Rasmia, 2016). En cuanto a la poesía, tiene los siguientes poemarios publicados: 10.000 caballos de guerra (Versátiles Editorial, 2016); Finlandia (Jámpster eBooks, 2017. Chile); Oclajoma, España (Ediciones Canalla, 2018); Teletransportación desde la morgue del condado (Electrodependiente, 2018, Chile) En busca de Jack White (La carretilla roja, 2019. Argentina) y El último buda atraviesa Fargo, en coautoría con Víctor Pérez (Rasmia, 2019). En 2015 residió en la fundación para escritores Villa Sarkia de Sÿsma, Finlandia, donde desarrolló el poemario León de Invierno. Asimismo ha participado en las siguientes antologías y recopilaciones: Música de ventanas rotas, homenaje a John Fante (Dalya, 2016); Fantiana, escritos sobre John Fante (El Doctor Sax Beat & Books, 2020); Historias del puto virus (Marli Brosgen, 2020). 


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Traducciones de Federico Tinelli


collage por @nubelectrica



Una vida


No sé cuándo dejé de creer en el cielo

o si creo. Tal vez dejé de recibir cielo. 


Salió el sol. Trepé entre las frágiles coronas

de los pinos. Se podría decir que estaba recuperando 

cielo.


Ni un lugar ni un momento, sino una ceguera total

salvo una luz, vibrante, placentera: cielo. 


Nos casamos en Septiembre. Todos aún

usaban sus camisas de verano, mangas de cielo. 


Era blanco, había una curva, y el auto

trompeó. Fue allí que recé, suplicándole al cielo.


Cuando se vuelva débil, acuéstalo en la camilla, 

mamá. Máscara de oxígeno, respirando cielo. 


El hospital brilla, nuestro hijo entra y sale. 

La nieve cae intensa, aliviando el cielo. 


Ama los colores de los planetas. Le enseño

esa falta de vida: hermoso, engañoso cielo. 


No sé quién está enterrado abajo mío

pero lo escucho romperse mientras me voy del cielo.


¿Cómo podés llorar por una vida arruinada, Maria, 

cuando podrías estar de luto por el cielo?


_________


One Life



I don’t know when I stopped believing in heaven,

or if I do. Maybe I just stopped receiving heaven.


The sun rose. I climbed into the pines’ brittle

crowns. You could say I was retrieving heaven.


Not a place or a time, but blindness to everything

but one light, pulsing, pleasing: heaven.


We married in September. Everyone was still

wearing their summer shirts, sleeves of heaven.


It was white, there was a bend, and the car

spun. It was then I prayed, pleading with heaven.


When he goes limp, lie him down on the gurney,

Mom. Oxygen mask, breathing heaven.


The hospital shines, our son flies in and out.

The snow falls hard, relieving heaven.


He loves the colors of planets. I teach him

their lifelessness: beautiful, deceiving heaven.


I don’t know who is buried beneath me

but I hear her break as I am leaving heaven.


How can you cry for one ruined life, Maria,

when you could be grieving for heaven?



...


Recreo



Este es el ruido del timbre. Suena, 

lleno de cobre y al final trae: 

una vez para los chicos, una vez para el chico

que se sienta solo. Sus ojos dañados y suaves,

espera, sosteniendo sus cosas. 


El tiempo aún no debería tener ningún sentido

para él. No aprendés

cómo jugar; te olvidás. Pero él sabe

bien, y anhela el clank de la campana. 


Un timbre es un cuarto vacío. 

No, es un domo con una hamaca escondida -- 

un deseo, un vaivén, un tono, un repique, 

el comienzo de una canción. La multitud

salvaje se acerca, pasa, riendo. 

Acá está el sonido del timbre. 


_________



Recess




This is the sound of the bell. It rings,

full of brass and the end it brings:

once for the children, once for the child

who sits alone. His eyes hurt and mild,

he waits, holding his things.


Time should hold no meaning

for him yet. You don’t learn

how to play; you forget. But he knows a while

well, and longs for the clang of the bell.


A bell is a room of nothing.

No, a dome with a hidden swing — 

a will, a sway, a tone, a peal,

the beginning of song. The wild

crowd nears, passes, laughing.

Here is the sound of the bell.


...


Estación



Los días que estás enfermo, nos vestimos despacio,

agarramos nuestras gorras y subimos al tren.

Pasamos un basural y la bahía,

después un túnel oscuro, después un túnel oscuro.


Perdés la gorra. La encuentro. El tren

susurra abriéndose en Burlingame,

quedan atrás oscuras toneladas de agua y basura.

Te llevo bajando por los escalones negros.


Burlingame es la medida de la alegría:

una carrera por las panaderías, anillos de oro

en negros estuches abiertos. No me importa

quien mira mi sonrisa torcida


o que es lo que la borra, pasada la panadería,

cuando te cansás. Volvemos a correr

al costado de la bahía torcida. Sonreís.

Te sostengo como un agujero sostiene la luz.


Usamos nuestras gorras y corremos.

No pueden arreglarte. Intentan e intentan.

¡Túnel! Nos metemos en la oscuridad.

Los días que estás enfermo, nos vestimos despacio.


_________



Station



Days you are sick, we get dressed slow,

find our hats, and ride the train.

We pass a junkyard and the bay,

then a dark tunnel, then a dark tunnel.


You lose your hat. I find it. The train

sighs open at Burlingame,

past dark tons of scrap and water.

I carry you down the black steps.


Burlingame is the size of joy:

a race past bakeries, gold rings

in open black cases. I don’t care

who sees my crooked smile


or what erases it, past the bakery,

when you tire. We ride the blades again

beside the crooked bay. You smile.

I hold you like a hole holds light.


We wear our hats and ride the knives.

They cannot fix you. They try and try.

Tunnel! Into the dark open we go.

Days you are sick, we get dressed slow.






Sobre la autora |


Maria Hummel es una escritora estadounidense. Su única colección de poemas, House and Fire, ganó el premio APR/Honickman First Book en 2013. Posteriormente publicó cuatro novelas, entre ellas Still Lives (2018) y Lesson in Red (2021).


| Sobre el traductor |


Federico Tinelli nació en Buenos Aires en 1997. Es periodista y poeta. A principios de 2021 publicó su primer libro, En el Vacío Azul, por la editorial Tren Instantáneo.