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Gabi Carou trabaja con ilustración y cianotipo. En esta selección, Mora Vitali cura una pequeña galería de botánicas en diferentes medios que ponen en diálogo la fotografía y la vegetación como procesos paralelos, dependientes del tiempo y de la luz. 




| Sobre esta selección de obras |

Gabi Carou explica su praxis artística como un espacio de diálogo consigo misma, arraigado en una conexión con el mundo a través de la estética y la intuición, que surge en el jardín de su abuela y se expande, a lo largo de su infancia, a los jardines que su madre mantuvo en cada ciudad donde vivieron.
 
Desde la contemplación de los efectos del sol sobre la vegetación, es posible trazar una línea directa con su trabajo en cianotipo. Esta técnica fue utilizada en el s. XIX por Anna Atkins, la primera mujer fotógrafa y autora del primer libro enteramente ilustrado con fotografías. El cianotipo es identificable visualmente por su tono azul brillante, y tiene la particularidad de reproducir imágenes a partir de la luz directa del sol.








El vínculo con las plantas se entreteje también con el linaje materno y femenino. La búsqueda explícita en la vida de las plantas implica a su vez un recorrido interno a través de la genealogía y la delicadeza de los vínculos humanos. La memoria se asienta al dar permanencia en el papel a fragmentos de hojas y raíces efímeras, incluso a pequeñas formas de vida extinguidas, halladas en el jardín. Estas representaciones en silueta se complementan con la ilustración botánica, con lujo de detalle pero sin color. De nuevo lo familiar se filtra, invocado por las frutas y por las imágenes conocidas que se presentan en formas conscientemente extrañadas.




Ante un entorno que cuestiona, interpela y conmueve, la respuesta sensible es la observación del detalle. Sobre el tema de las botánicas, la artista comenta: “me fascina de las plantas su capacidad de transformación y el hecho de que su principal alimento sea la luz solar. Ser sensible a la luz me parece una forma poética de transitar la vida”.







Entrevista y curaduría por Mora Vitali


| Sobre la artista |

Gabi Carou es fotógrafa, artista y docente. Es también feminista, marplatense, y egresada de la Escuela de Artes Visuales Martín Malharro. Cursó la Maestría en Educación Artística en la UNR y en Lenguajes Artísticos de la UNLP. Es Diplomada en Prácticas Artísticas situadas en territorio por la UNA. Investiga sobre los feminismos en el arte, la fotografía decimonónica y el arte contemporáneo.
 
| Contacto |
instagram.com/gabi_carou/


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Texto escrito para la presentación en La Pampa de Györ, Cronograma de una ausencia, el nuevo poemario de Mariana Komiseroff, editado por Patronus ediciones (2022)

por Graciela Alfonso



Cuando conocí la obra de Mariana Komiseroff, me impactó su fuerza y la autenticidad de sus textos que aparecía en las voces y en los silencios, en la encarnadura lograda de cada personaje. 

De este lado del charco, su primera novela, me sacudió de manera simultánea por su historia y el uso de las palabras. Escrita con una voz joven, actual, pero desde los márgenes territoriales de la gran ciudad, desde la periferia. Los protagonistas sortean las vicisitudes sin tono de queja ni de mansedumbre impostada, son atravesados por las circunstancias y las asumen. 

Al leer su segunda novela Una nena muy blanca supe que esa periferia no era producto de ninguna casualidad. Era una necesidad, particular elección o la voluntad explícita de dar la palabra a determinaos personajes. Me recordó a La boca de la ballena, novela de Héctor Lastra, que me había impactado hace muchos años, en los 80. Una sordidez naturalizada, absolutamente creíble.

Pero ahora Mariana se revela como poeta. Su libro “Györ Cronograma de una ausencia” tal vez fue la forma que encontró para exorcizar sus miedos, sus angustias, ante la ausencia de su hijo adolescente en un viaje de un año a la lejana Hungría.

El libro se va vertebrando en poemas que representan los distintos meses, donde lo habitual se ve sacudido por la incredulidad ¿cómo será ese tiempo sin el hijo? Entre situaciones que dan cuenta de lo cotidiano: “Compré un regalo por Mercado Libre” o “Me caí de la moto, me separé, me deprimí”, lo que sucede en el país: “Perpetua al asesino de Diana Sacayán”. Como señala Cristian Godoy, desde La contratapa de Györ, refiriéndose a que revela su esencia de poeta “por una sensibilidad demoledora, capaz de encontrar poesía hasta en los datos duros de las estadísticas, los titulares de los diarios, los kilómetros de google maps y las heladeras compradas en cuotas”

Y, Flor Monfort, en una nota en Las 12, de Página 12, dice de Györ: “Este es un texto escrito para ser leído en voz alta y por eso puede ser efímero y cortado y fugaz como las cosas que se dicen en voz alta, todas esas cosas que decimos las madres a los hijos sin el filtro de la duda, certezas que cortan el aire a cuchillazos.”

Hace un tiempo leí La sed de Marina Yuckzuck y una frase del texto apareció en mi memoria al leer el libro de Mariana: “Qué tengo que ver contigo, mujer; desde que había puesto los pies en el suelo para dar sus primeros pasos, no hacía otra cosa que alejarse”

En esos días acababa de releer el Evangelio según Jesucristo, de Saramago. Ahí estaba el “qué tengo yo que ver contigo, o, Quién te ha mandado meterte en eso, mujer”. Entonces busqué en los evangelios, en el de Juan dice: «¿Qué tienes conmigo, mujer? Mi hora aún no ha llegado.» 

Pero no era esa famosa cita, sino el texto de Yuczuck, “desde que había puesto los pies en el suelo para dar sus primeros pasos, no hacía otra cosa que alejarse”, lo que nos unía a Mariana y a mí, como madres.

En la naturaleza, para las plantas, que están fijas al suelo, es muy importante lograr su dispersión. A través de miles de años de evolución, sus diásporas han desarrollado alas, como en los frutos de los olmos o tilos, o ganchitos como en las rosetas y flechillas, para adherirse a los pelos y plumas y lograr su traslado. Otras ensayan estrategias diferentes y son los colores, sabores, texturas las que seducen a los animales para que hagan la tarea de alejarlas de la planta madre. 

La razón quiere que nuestros hijos vivan su propia vida, vuelen. Y eso me trae a Blaise Pascal “El corazón tiene razones que la razón desconoce”. 

En Györ, como en toda la obra de Mariana, el corazón, esa víscera y todas las otras, útero, vagina, cerebro, se exponen como en la mesa de un quirófano, como en un altar de sacrificio. Se siente que no guarda nada, saca afuera ese manojo de su cuerpo y todo su ser, y lo entrega para la redención de un amor, o de un dolor a través de la poesía.   


| Más de la editorial

Patronus Ediciones 

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collage por @nubelectrica



 1.


SI LE DIJERA


que me crie entre monjas y comunistas

y lo que me sale natural es calcular en julios

los espasmos de las flores, quizá entendería


la flecha que me atraviesa no me divide, yo le crecí alrededor 


a mí nadie me habló de solapas,

 de tumbas, ni de manos de novia;

solo del trabajo de dios

y su manía de pintar frescos

con las bestias en perspectiva


entonces, encriptado digo porque encriptado concibo:

le escribí hasta que mis dedos sangraron 

las nubes

y en el ocaso juré vengarme esperando 


después, aliviaría eso que parece y no, sepa que

el termómetro que trajo un día como ofrenda

se convirtió en corona, puso 

el cordero en primer plano




2. 


EL CEREZO DE COLÓN ES EL ÚNICO DEL BARRIO


y se avioleta en otoño, cada.

violeta hematoma ¿podés creerlo?

caliente como la sangre de los toros;

si parás y mirás desde abajo

se te vuelve el mundo azul, violeta 

y si pasa una paloma se despluma, 

se desangra encima, pero 

hoy que caminé hasta Colón buscando 

y no encontré sino gangrena

-chamiza, basura de otoño-

la cara se me apagó como una hornalla

y amenazó con consolarme

el fantasma de la flor y la cereza


que ojalá lo sepulten los pétalos

que ojalá lo fracture un carozo







3.


NO PUEDE SER ESTO 


la belleza, la agonía de un zorzal,

un cielo desnudo y un helicóptero

y los perros

-que aunque no se miran se presienten-

mi vecina secando la ropa porque la dejó lloverse,

los edificios que van al verano como fueron al bombardeo,

tubos que llevan, tubos que traen 

y los que acá me dejan

fija en la idea


qué hacés vos para vengar la belleza


zorzal con vértigo paroxístico,

hélice tajando el cielo vacío,

perra anidando crías imaginarias, vecina que no lava,

edificio que no colapsa, tubo que no revienta


nada de esto mata 

debería estar tranquila





4.


MORENO HACIA EZPELETA CAMINO


con un pucho fantasma entre los dedos,

a esta hora, toda de oro la vereda,

las casas casi abiertas, el contraste: 

los humos azules de Severi,

ocres nietos, libres, sucios, barro 

las nietas de blanco, de mano en mano;

sol baja, la tarde chiquita, chirriante,

estándar pero eterna


en otras calles, otros mapas

no caen hojas, caen los cuerpos 


y yo -cifrada para no morir-

como en el menos noble de los tiempos; 

se calla la tarde, mansa, infamia, espejismo, 

sacramento y café


criminal, como la infancia,

esta calle ya libró lo que debía


un vecino quema su pila, alegre 

la humarada se eleva




5.


EL NIDO ES ESTO,


puede serlo, un pedazo de edificio 

a la Jrushchov

con el parquet arruinado por los espamos,

y si asomás la cabeza a la ventana, la intermitencia:

las luces de los otros nidos y los chimangos

alineados, 

enseñando 

a volar a las lauchas porque las crías se retobaron,

y nosotros, 

que malgastamos pólvora en esquejes

y burlamos ingleses por debajo de los trenes

perdimos

jamás podremos reproducirnos, o peor, 

terminar de decorar el nido, o mejor aún, 

tirarlo abajo y armar con la chamiza un barco 

y escribir en él el movimiento


igual te beso en el triunfo inútil del malvón,

aunque el poeta le diga geranio






| Sobre la autora |


Geraldine A. Ruiz (1993) nació en Barranquilla pero reside en Buenos Aires desde el 2014. Estudió composición en la Universidad Nacional de Quilmes. Es artista interdisciplinaria y docente. Publicó Arbolito (2018) y Matar al mensajero (2019), además de poemas sueltos en revistas y antologías.  


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Sofía Vilá nos presenta “un claro en el monte”, publicado por Pan Comido Poesía. Poemario que nos empuja al monte, donde no hace falta vendarte los ojos para no ver o aprender a observar. 



Editorial Pan Comido Poesía es un colectivo nacido en la Ciudad de Córdoba que difunde poesía desde el año 1998. En esta oportunidad, dentro de su colección “El juego en el que andamos”, publicaron el libro de poemas “un claro en el monte” de Laura López Morales. 

La poeta, en una entrevista que le realizaron desde La Tinta, nos cuenta que el monte está al lado de su patio y es desde ese lugar de donde partiremos para hablar de este poemario. Sabemos, porque la historia y la ciencia nos lo dicen, que venimos del primate, que hemos “evolucionado”, que nos retiramos del mundo silvestre, de la dureza del campo para tener una mejor vida en la ciudad, pero paradójicamente, en la actualidad, estamos ¿retornando? A aquella vida abandonada. La pregunta entonces es ¿se retorna cuando nunca se estuvo en ese lugar? Werner Herzog estuvo siete meses viviendo y filmando en la selva. En el documental “Burne of dreams” de Les Blank, podemos ver las situaciones extremas en las que viven lxs habitantes de la selva y a las cuales Herzog se somete sin ser éste su territorio. Herzog nos dice, que constantemente, la selva quiere expulsarlo, pero sin embargo él se siente cada vez más inmantado a ella. Lo que le sucede a Herzog, me recuerda a lo que escribe Laura López Morales. 

No conocemos personalmente a la poeta, pero entendemos (o queremos entender, generamos esa ficción) de que migró al monte “vine a este claro para imaginar la casa/ los días/ en que solo una palabra podrá erigirla/ de tan abierto “(extracto de poema vine a este claro para imaginar la casa). Antes de mudarse, de pretender habitar un espacio desconocido, lo visita y en una de estas visitas se encuentra con aquel lugar donde construirá su hogar que ella llama “un claro en el monte”. Este claro funciona como un faro entre tanta inmensidad impenetrable, pero este refugio no sólo es habitado por la poeta, ya que detrás de cada murmullo y silencio hay algo que respira. Laura se mueve después de que la naturaleza hace su movimiento. Acecha, espera y escucha, como un ciervo “la tensión es una en todo el cuerpo/ miro al animal que no me ve/ se pasea entre los árboles/sin dejar de estar alerta/atrás el monte es una boca de espinas/por la que volver/ lo que tan a resguardo ha soltado…” (extracto del poema respiro apenas). Laura López Morales se pierde y se encuentra a sí misma en este claro, tal como le sucede Herzog. El claro la invita a habitarlo, pero ella deberá someterse a este territorio, a cambio de ¿descubrirse? “entre tanto bullicio de pájaro hay algo/ como una respiración que se alarga/ y que va a cortarse/ para volver a empezar y llevarte a lo más hondo…” (extracto del poema escucho el sonido). 

Tal vez son demasiadas preguntas… Este libro desde el principio parece empujarte al monte, donde no hace falta vendarte los ojos para no ver o aprender a observar. Es un laboratorio de sentidos, plagado de olores, rasguños dolorosos, fruta fresca, pasos y calma. Laura López Morales dice que en estos poemas hay fe, incertidumbre, dolor, desamor. A mí me llama la atención que mucho de ellos terminen con la palabra “amor” y “corazón”. No hay mucho que rumiar frente a palabras tan fuertes y claras. Por eso es que esta poeta nos lanza así, pálidxs de ciudad y desnudxs, porque finalmente el monte nos cantará, nos escuchará y abrazará para siempre. 


| Sobre la autora |

Laura López Morales nació en Villa Dolores, Córdoba en 1976. Publicó los libros de poesía “También afuera es todo esto” (Llanto de Mudo, 2014), “Las desperdigadas minucias” (Barnacle, 2015), “La medusa” (Borde Perdido, 2016) este obtuvo la mención premio provincial de poesía de Córdoba. Además, coorganiza hace tres años el Espacio Poesía de la Feria del Libro de la Ciudad de Córdoba. 

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collage: @nubelectrica



Selección de poemas por Julián Forneiro



Nadie comprenderá este discurso.


Yo voy hacia lo que no deja huella,

hacia lo límpido, lo leve.


Voy hacia lo que se desliza y crece. 

En Dice Jonás

...

Para calentarme en invierno

recojo de los arbustos malvas y raíces de enebro.


Lo sé: ya no veré los arroyos ni los ríos.

Ya no visitaré las espléndidas ciudades.


Construyo mi casa en el desierto.

En Dice Jonás

...

CARTA A RICARDIS VON STADE


Somos como un pétalo que cae de una flor.


Toda persona, de un momento a otro

cede y tiembla.


Ya no puedo dirigir la mirada

hacia la viva Altura.


Madre mía, hija mía:

has sido arrancada de mí.


Como a una huérfana

me has abandonado.


En Vía Lucis

...

RUPERTSBERG


En verdadera visión te digo:

un viento fuerte me sostiene.


Yo me someto humildemente a la pobreza.


A mí, que soy pequeña y triste,

un viento fuerte me sostiene.


En Vía Lucis  

...

CATACUMBAS


Ninguna voz.

El poema se escribe con sangre.


En cada palabra encontramos

un animal rengo.


Dijiste:

detrás de toda forma hay una trampa.


Mi padre balbucea en una lengua muerta,

yace en el fondo del mar.

Mi padre regresa con el corazón de la tiniebla,

duerme sobre el hueco de mi madre.


El poema se escribe con sangre.


En Shibólet

...

TAV

La nieve se desliza en las orillas del sueño,

cubre las ventanas y las puertas,

oxida el pico de los pájaros.


Yo hablo en una lengua extranjera.


Veo las heridas de la luz,

escucho la sombra del planeta.


Yo hablo como hablan los que parten.


(En Kadosh)

 


 | Sobre el autor | 

Diego Roel nació en Temperley, Provincia de Buenos Aires, en 1980. Publicó Padre Tótem/ Oscuros umbrales de revelación (Libros de Tierra Firme, 2004. Faja de Honor de la Sociedad de Escritores 2004), Diario del insomnio (Libros de Tierra Firme, 2005; detodoslosmares, 2013), Cuaderno del desierto (Libros de Tierra Firme, 2007), Las variaciones del mundo (El Mono Armado, 2010; detodoslosmares, 2014), Los Jardines del Aire (El Mono Armado, 2012), Dice Jonás (El mono Armado, 2015), Vía Lucis (Ediciones del Dock, 2015), Kyrios (detodoslosmares, 2016; Sirga, 2016), Las intemperies del mar (detodoslosmares, 2017), Shibólet (Griselda García editora, 2018), Kadosh (detodoslosmares, 2019), El infierno es una bestia callada y triste (detodoslosmares, 2020) y Andréi Rubliov (Premio Alegría 2020 del Ayuntamiento de Santander, Ediciones Rialp, colección Adonáis, Madrid, 2020). Estudió Historia de las Artes visuales en la Universidad de La Plata. (U.N.L.P). Actualmente reside en Neuquén.
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collage: @nubelectrica


Traducciones de Federico Tinelli



Entre mujeres


¿Qué mujeres vagan?

No muchas. Todas. Unas pocas. 

La mayoría lo harían, ahora y antes, 

y no me sorprende. 

Algunas, y soy una de ellas, 

vagan sentadas. 

Mi pequeña abuela 

le compraba a cada vendedor ambulante

menos por los moños y el lazo

que por su aroma

de dormir donde deseás 

irte cuando querés, elegir 

tu pan y tu compañía. 


Me advirtió, “No tengas nada que perder.”


Se la veía frágil pero tenía 

sangre fuerte, tobillos de corredor, 

podía aguantar, aguantar. 

Amaba a su enraizado jardín, a sus 

nietos, a su, alguna vez, 

salvaje muchacho. 

Las mujeres vagan

como mejor pueden. 


_________

Among Women


What women wander?

Not many. All. A few.

Most would, now & then,

& no wonder.

Some, and I’m one,

Wander sitting still.

My small grandmother

Bought from every peddler

Less for the ribbons and lace

Than for their scent

Of sleep where you will,

Walk out when you want, choose

Your bread and your company.


She warned me, “Have nothing to lose.”


She looked fragile but had

High blood, runner’s ankles,

Could endure, endure.

She loved her rooted garden, her

Grand children, her once

Wild once young man.

Women wander

As best they can. 


...



Fuera del agua


Un nuevo bordado de flores, color canario, 

puntea el césped ya punteado

de blancos asteres y tréboles. 


Advierto, “No durarán, fuera del agua”. 

Los niños recogen algunas igualmente. 


Dentro o fuera del agua

los niños tampoco durarán. 


Los miro mientras las recogen. 

Aún libres de lo que viene

y de lo que fue ayer

eligen hoy.



_________


Out of Water


A new embroidery of flowers, canary color,

                        dots the grass already dotty

                        with aster-white and clover.


I warn, “They won’t last, out of water.”

The children pick some anyway.


In or out of  water

children don’t last either.


I watch them as they pick.

Still free of  what’s next

            and what was yesterday

they pick today.


...



Anti-Romántico


Explico ontología, matemáticas, teofilia,

simbolismo y lógica aristotélica, dice el árbol. 


Demuestro las formas de la perspectiva y la proporción. 

Hasta dilucido la grisura de mis grises y grises y grises. 


Las leyes de gravedad, las cuatro dimensiones, la imaginería sáfica

vienen de contemplarme,

dice el árbol. 


Exhibo perfectamente las funciones de la tierra y el aire:

mirá arriba, hacia y a través de mis ramas, con hojas, brotadas o desnudas

tendidas en sus luminosos niveles ante el infinito brillante:

tu mirada te relaciona con todo el espacio, a través de mí.

Esta estética, también. Ninguna visión está cerca de ser perfectamente justa. 

Soy mediato e inmediato, dice el árbol. 


Soy variable, exquisito, duro, 

incluso útil; soy sutil; todo esto es suficiente. 

No quiero ser un templo, dice el árbol. 

Pero si no te comportás, lo seré.


_________

Anti-Romantic 


I explain ontology, mathematics, theophily,

Symbolism and Aristotelian logic, says the tree.


I demonstrate perspective's and proportion's ways.

I elucidate even greyness by my greys and greys and greys.


Gravity's laws, the four dimensions, Sapphic imagery,

Come from contemplating me,

Says the tree.


I perfectly exhibit the functions of earth and air:

Look up, at and through, my branches, leaved, budded, or bare

Laid in their luminous degrees against lustrous infinity:

Your seeing relates you to all of space, through me.

Here's aesthetics, too. No sight's nearer to perfectly fair.

I am mediate and immediate, says the tree.


I am variable, exquisite, tough,

Even useful; I am subtle; all this is enough.

I don't want to be a temple, says the tree.

But if you don't behave, I will be.






| Sobre la autora


Marie Ponsot nació en Nueva York el 6 de abril de 1921. Obtuvo un título de posgrado en la Universidad St. Joseph para mujeres y un máster en Literatura del Siglo XVII en la Universidad de Columbia. Tuvo siete hijxs con su primer esposo y, luego de separarse de él, los crió sola. Publicó seis libros de poesía, entre ellos The Bird Catcher (1998, finalista del Lenore Marshall Poetry Prize) y Springing (2002, ganador del National Book Critics Circle Award). Falleció el 5 de julio de 2019 en Nueva York a los 98 años. 


| Sobre el traductor


Federico Tinelli nació en Buenos Aires en 1997. Es periodista y poeta. A principios de 2021 publicó su primer libro, En el Vacío Azul, por la editorial Tren Instantáneo.