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Un recorrido por el movimiento literario mendocino, la literatura como trabajo y una introducción al material que se está produciendo hoy en la provincia.


por Micaela Kessler





El movimiento literario mendocino salió a la calle bajo la consigna “La literatura es trabajo”. Después de un durísimo año pandémico en el que no se dejó de producir material artístico, los escritorxs, editorxs y correctorxs mendocinxs se organizaron en asambleas para reclamar por políticas culturales. La literatura, insisten, no se sostiene con la feria del libro y certámenes anuales como el tan nombrado "Concurso Vendimia” que todos los años reconoce a unx escritorx local. Lxs trabajadorxs de la literatura escriben, editan, ferian y difunden todo el año y su trabajo no es reconocido por el Estado. En su manifiesto creado colectivamente en 2021 leemos:

“Escribir es trabajo, es insomnio, es intemperie / no es un jobi / escribir es trabajar con la materialidad de la palabra /no es un jobi / escribir es resistencia / no es un jobi / la literatura es trabajo no reconocido / no remunerado / comemos, bebemos, dormimos, nos enfermamos / no somos héroxs”.

Desde Escrituras Indie lxs invitamos a conocer algo de lo que se está produciendo en la escena actual mendocina:



| Feria Manija |



Todos los sábados lxs trabajadorxs de la literatura organizan una feria (Valhalla Bar, Mitre 2002)  donde exponen y venden literatura mendocina. También funciona como lugar de encuentro donde se presentan a leer diferentes escritorxs locales y se abre el micrófono para quien quiera compartir sus escritos. Entre los diferentes libros mendocinos que encontramos en la feria están los de Fractura Ediciones, una de las principales editoriales de poesía en Mendoza. Nacida en 2017 y con más de 10 títulos publicados, Fractura se sostiene en un equipo de mujeres con enfoque de género que hoy día sigue promoviendo la literatura de autorxs locales de manera autogestiva, brindando especial atención a voces diferentes a las del canon. 


Entre los diferentes proyectos que encontramos en la feria, también se destacan "animala editorial" y Payana Ediciones. Animala, nacida en 2020 en pandemia propone, desde la edición independiente y artesanal, libros objeto de poesía donde la forma, la textura y la imagen trabajan en conjunto con la poética.  Salieron al mundo con la publicación del título perra.


Payana Ediciones comenzó como una librería independiente y autogestiva que se dedica a difundir y vender libros de autorxs mendocinxs. Hace un año, redoblaron la apuesta y comenzaron a editar y publicar sus propios libros. Su primer título Poemas por el agua es una antología poética de autorxs de Mendoza.



| Movimiento fanzinero |



Hablamos con Nazareno Bravo, uno de los colaboradores de la Fanzi Fiera, una feria de fanzines que tuvo su primera edición en 2016. Sin restricciones en cuanto a las temáticas, encontramos fanzines dedicados a la ilustración, la fotografía, la poesía, panfletos, historietas, y más. Con una clara orientación a la democracia cultural, la feria es gratuita, tanto para lxs visitantes como para lxs feriantes; ellxs no necesitan pagar para poder exponer, vender y tener su espacio en la feria. Así, en la primera edición, del año 2016, contaron con once feriantes. En la última, del 2019, ya eran más de setenta fanzinerxs exponiendo sus trabajos. Cuenta Nazareno que muchxs de lxs que visitan la feria aparecen al siguiente año con material propio. Un espacio donde el público no es solo receptor, sino, también, potencial creador. A causa del COVID-19, la feria programada para el 2020 tuvo que suspenderse. Pasó al formato virtual, y tuvo lugar en la cuenta de Instagram de @fanzifieria. Ahí, podemos acceder a una serie de charlas donde se presenta una gran variedad de proyectos fanzineros, en su mayoría mendocinos.


Nazareno, además de organizador de la Fanzifiera, es miembro de la editorial Fanzinera Impar. Dice sobre la producción artesanal de fanzines: “Nos interesa mucho la historia del fanzine, el perfil subterráneo, disruptivo que tiene o que ha tenido en diferentes momentos de la historia. Además, es un espacio, una práctica que conecta con lo artesanal, con lo colectivo en muchos casos, con la vocación de compartir”. Nacida en 2019 en Mendoza, Impar busca difundir la cultura del fanzine como práctica autogestiva y creativa, como una herramienta accesible para comunicarse, expresarse y poner a circular obras. 




| Contactos |


Ig:

@trabajadorxs.de.la.literatura

@fanzifiera

@fanzineraimpar

@fracturaediciones

@sandrafruminot (Payana ediciones)

@animala.ed

@naza_re_no

@melissacarrasco7

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Literatura y territorio: otras formas de abordar la literatura por fuera de los espacios canónicos, puesta en escena de la poesía del conurbano, miradas colectivas y su registro en un fanzine digital y performance audiovisual.


por Escrituras Indie







Volveremos a vernos, cartografía poética del conurbano es una lectura performática con intervenciones  audiovisuales y sonoras, y un fanzine digital realizados por Escrituras Indie y Difusión A/terna ediciones. Esta segunda edición realizada en el marco de La Feria Municipal de Hurlingham contó con el apoyo del Municipio de Hurlingham. El objetivo de esta performance es componer a través de múltiples miradas y poéticas situadas la configuración de un paisaje conurbano para convocar al público/lector a una versión inédita de nuestros territorios. 


Sin lugar para fríos google maps, el trazo del espacio es íntimo, múltiple y emocional, esta lectura y fanzine es una caminata, un recorrido poético, visual y sonoro por esos pasajes atesorados. Somos los espacios que habitamos y esos espacios nos arrojan siempre a nuevas significaciones que se reconfiguran, una y otra vez. El territorio emerge como el cruce denuestros deseos, miedos, memorias y expectativas. Cambiamos y nuestra mirada de los lugares también cambia. 


Esta vez lxs poetas invitadxs Patricia González Lopez (Libertad), Melisa Papillo (Caseros), Inés Púrpura (Merlo), Gonzalo Montenegro (Los Polvorines) y Poshitsa (Morón) viven al oeste del conurbano, en distintos puntos cardinales con poéticas igual de diferentes y cada une con una apropiación  particular de sus lugares cotidianos que sin embargo se cruzan en muchos puntos y eso hace tremendamente rico a este evento colectivo, que además cuenta con la participación del realizadorx audiovisual Cabri Lynch (Padua) y los músicos Gastón Iachini (Ituzaingó) y Agusto Paladino (San Miguel) quienes crearon el ambiente sonoro de la puesta en escena. La fotografía de tapa del zine es una creación de Marla Zakai (Ituzaingó) y así como también registro audiovisual en vivo. La dirección artística de la performance y la edición del fanzine estuvo a cargo de la poeta y editora Nadia Sol Caramella (Hurlingham). 


El material que presentamos es una mirada, otra vez subjetiva de “la identidad visual, poética y sonora del conurbano”, si es que esa identidad existe en algún plano del universo, lo estamos averiguando. Mientras tanto, este nuevo intento por crear nuestros mapas poéticos de las calles y los cielos del barrio.




| Regristro de la lectura performática |





| Fanzine digital |



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¿Cuál es la poesía del siglo XXI? ¿Qué editorxs están haciendo el trabajo de hallar nuevas voces en la escena literaria? En esta nueva edición de “Bucear en internet y encontrar poesía”, Malena Rodríguez nos da claves para comprender la relación entre literatura, producción, traducción y publicación.


por Malena Rodríguez


Collage digital por Sofía Helena Fontana (ig: @sofihfont)

En esta ocasión conversamos con Daniel Lipara, poeta y editor en Bajolaluna, sobre poesía, traducción, la reciente publicación de su libro en Estados Unidos y amores literarios. ¡Sean bienvenides a deleitarse con las palabras de Daniel!


¿Podrías contarnos un poco acerca del trabajo de traducir poesía? ¿Te ayuda el hecho de también ser poeta?

Me encanta cómo orientás la pregunta hacia el trabajo. Porque el trabajo, me da la sensación, cambia según el poema. Cómo piensa el poema en su gramática y su realidad verbal, además de su terreno asertivo. Qué es aquello que hay que traducir. Tal vez el hecho de escribir poesía me ayude por cuestión de oído, pero no estoy seguro. Sé que traducir poesía me ayuda a escribir. Aunque los límites entre un trabajo y el otro sean un poco ficticios. Pienso en ese espacio liminal que se nutre de todo, sitio poroso y amalgamado entre dos escritorios que al final son el mismo. Hay un movimiento que corre de un lado al otro, que no se puede fijar: no para de empezar de nuevo.¿Qué se mueve en una traducción además de las palabras? 

    Mi primer proyecto más íntegro y desafiante llegó de golpe, como un impulso personal, mientras transitaba el duelo de mi padre. Significó saltar, entiendo ahora, sin saber adónde. Me tiré a traducir para reconectarme con la vida, para acortar la distancia que me aleja cuando siento dolor. Y apareció un milagro en la casilla de correo. Me refiero a Aprender a dormir, el libro de John Burnside. La primera versión literal fue desapareciendo y empezó lo que yo considero es propiamente el trabajo. Como si traducir hubiera sido pasar el pincel del arqueólogo para ir encontrando huesos y excavar, con mucho cuidado, hasta ver una forma. Una forma con sentido propio en castellano y que imantara algo del espíritu concreto de esos poemas. Del aliento que eriza los árboles mientras Burnside camina por el bosque. Trabajar significó interpretar y permitirme libertades, no atascarme en máximas. No me cierran las máximas. Desconfío de la gente sentenciosa que nos viene a explicar qué es y qué no es la poesía. Yo no busqué un ramo de flores impecable: anhelé una planta con sus hojas imperfectas pero vivas. Tal vez haya un esbozo de procedimiento ahí, y me pregunto si también habrá una ética. A mi modo de ver, la poesía tiene el maravilloso don de localizar las palabras. Traducir a Burnside significó salir a cazar atmósferas con el borde del ojo; investigar leyendas y cuentos populares; mirar películas de terror como La mujer pantera y buscar matices en las palabras para algo que está por aparecer pero no todavía. Sus poemas son ecosistemas de transformaciones tenues. Mi trabajo, entonces, fue montar un espacio vecino para que sus espectros pudieran revolotear de un lado al otro sin rasgarse.
Después vino Memorial, de Alice Oswald, su “excavación” de la Ilíada. Y conocí lo hermoso de traducir con amigues, algo que sigo disfrutando y que le recomiendo a quien lea esto. Mi compañera fue Mirta Rosenberg. Algunos fragmentos pueden leerse en la revista Hablar de poesía. Tradujimos literalmente de oído y en voz alta, cuajando cada verso en el aire de su habitación hasta sentir un chasquido y bajarlo a la pantalla. Pasé un mes volviendo cada noche con los pequeños obituarios de la Ilíada y el montaje paralelo de sus símiles. Traducir como huésped, con las voces de Homero, de Oswald y de Rosenberg retumbando en la cabeza. El residuo, el arrastre, como decía ella, de esa experiencia fue, de inmediato, mi primer libro. Otra vida emergió del tono y el lamento de Memorial, de lo que hicimos de él. Traducir fue la pista de aterrizaje personal, plataforma coral para escribir. 


      
Otra Vida fue recientemente traducido al inglés por Robin Myers. ¿Cómo fue la experiencia de leerte en otro idioma? ¿Cómo es el ida y vuelta con quien se encarga de traducir tu obra?

Tuve el extraordinario privilegio de que fuera Robin, una poeta a la que admiro y leo muchísimo, la que me propusiera traducirlo. Y el privilegio no menos extraordinario de que, a la par de la traducción, se volviera mi amiga. Otra vida ya tiene traducción en sus genes. Mis padres, por ejemplo, conversan como Héctor y Andrómaca en el aeropuerto de Ezeiza, pero con los papeles invertidos. Otra vida es claramente un libro personal y autobiográfico, pero su voz no es sólo mía. Por eso considero al trabajo de Robin una continuidad fluida del poema, una ramificación extraordinaria. Robin también fue catalizadora y médium: Another Life es nuestro libro. La pregunta de oficio se mezcló con nuestras vidas, y esa aleación de empatía y trabajo colectivo encendió todo, desbordó el contorno del poema. Su versión es tan fresca y natural que me sigue dejando estupefacto. Desde sus aliteraciones hasta cómo tensa el ritmo acá y allá, con la ternura y lo extático vibrando al mismo tiempo. Hace poco fue la presentación virtual del libro en Estados Unidos. La oí por primera vez leer el poema de mi madre, mixturando su voz con la voz de mi madre. Fue muy difícil mantener la compostura, no largarme a llorar. El talento de Robin es tan apabullante y milagroso como su calidez y su cariño.

¿Puede decirse que Mirta Rosenberg fue tu maestra? ¿Cuáles fueron las cosas más importantes que aprendiste de ella?

En una entrevista, Mirta habla de su vínculo con Hugo Padeletti: “Trabamos de manera casi inmediata una amistad entrañable”, dice. Fue una de las personas que fue, no diría que la que más me enseñó, sino una de las que más yo aprendí, que es diferente. Porque los encuentros nunca estuvieron revestidos de una finalidad didáctica de su parte. Eran conversaciones que versaban sobre múltiples temas, incluyendo la vida personal de cada uno, el estado anímico. Entre los temas que iban apareciendo, estaba la poesía. Lo mismo hizo ella con quienes tuvimos la suerte de conocerla. Mirta y yo fuimos vecines, me parece importante decirlo. Hacía veladas de lectura en su casa. Así conocí a poetas y amigos como Liliana García Carril, Ezequiel Zaidenwerg, Alejandro Crotto, Hernán Bravo Varela, Horacio Zabaljáuregui, Alberto Carpio y Ana Sánchez Acevedo; a su gran compañero de traducción que fue Gastón Navarro; a Miguel Balaguer y Valentina Rebasa, mis compañeres de Bajolaluna. Ella componía así también: un enorme árbol familiar de personas amadas. Vivía la poesía con la curiosidad, el deseo y el don de compartirla con otres. Y a lo que cuenta sobre Padeletti, donde está todo dicho, le agregaría algo. Ella fue quien entendió el momento y la manera de alentarme a escribir. Y que se escribe a fondo. Fue la que mientras yo escribía Otra vida, me enviaba audios preguntándome ¿ya escribiste, Dan? Vení, leeme. Hay que tener mucho ojo para saber cuándo encender el salto. Mirta es aliento que te lleva al lugar donde la poesía confluye con la vida y viceversa. La fuerza que me llevó a tomar el riesgo irreversible de poner en juego algo de mi experiencia en la escritura. Esa manera áspera a veces de escribir, y que al final te expande, que ensancha al yo. De ella aprendí la arrasadora y empoderada vulnerabilidad que destilan sus últimos libros. A no caer bien parado, a buscar más allá de mis preconcepciones y mi zona de confort. Y que la poesía, sobre todo, tiene muchas maneras. Mirta sigue siendo el idioma de una conversación. Y esa conversación es la poesía. 



¿Cómo fueron tus comienzos en el mundo editorial? Contanos sobre tu experiencia en Bajolaluna.       


También por Mirta, que fue la fundadora de Bajo la luna nueva hace treinta años. Me propuso entrar a la editorial donde hoy trabajo con mis compañeres en una montaña rusa vertiginosa. No es fácil, hay que aprender muy rápido. Bajolaluna se describe como “el fracaso editorial más duradero de la industria editorial argentina”. Cuesta durar, pero el resultado es fantástico. Mi trabajo está más enfocado en las librerías, pero también me permite meterme en proyectos maravillosos como por ejemplo la antología de José Watanabe, Animal de invierno y otras bellezas que saldrán muy pronto. Stay tuned


¿Une autore que te haya influenciado o que admires?

La citada Alice Oswald. Leanla, no se pierdan a la mejor poeta que hoy vive entre nosotres.  


¿Tenés alguna obsesión literaria o tema que te mantenga en vilo?


Ya deben sospecharlo. Digo homero en minúsculas porque se trata más de un espacio abierto, de un milhojas de voces, que de una autoridad canónica en la cultura de nuestra historia patriarcal. Mi homero es herencia de mujeres poderosas como la propia Mirta, Oswald, Simone Weil, Caroline Alexander y Emily Wilson. No como la exaltación guerrera sino como un lamento trágico sobre la destrucción, el brillo arrasador de una vida y la mortalidad. Un espacio donde encuentro una fluidez extraordinaria entre el mundo humano y el de los animales o los árboles; donde la identidad particular se transmuta con la naturaleza. Me permite pensar continuidades y discontinuidades entre presente y pasado. Voy a homero, como dice mi amigo Alberto, no desde lo sustantivo sino lo verbal. No como nombre propio: como la manera que encontré de acercarme al dolor y la belleza de lo que está vivo. 


¿Te acordás de cuál fue el primer libro que leíste? también podés contarnos sobre tu libro favorito de cuando eras chico. 


Envidio a las personas que recuerdan sus primeras lecturas. Yo no fui un gran lector, me gustaba dibujar historietas y tocar la guitarra. Sí recuerdo un libro de mitos griegos que llevaba a la escuela en tercer grado. Y los pequeños tomos blancos de Página|12 con pasajes de la Odisea y otros mitos. Nunca había pensado en eso, ahora tiene sentido. 


 
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Te presentamos un recorrido por distintas experiencias de musicalización de poemas. Las palabras de Héctor Viel Temperley, Diana Bellessi y Susana Thénon se encuentran con las músicas de Luján Ricci, Georgina Hassan y Cecilia Gauna.

Por Sofi Alvarez

    




¿Qué hace que un poema se convierta en canción? Desde EI recopilamos y pusimos a conversar distintas experiencias de composición a partir de poemas preexistentes por parte de tres artistas independientes dedicadas a la canción contemporánea: Luján Ricci, Georgina Hassan, y Cecilia Gauna.

    “Hay poemas que se prestan, se dejan, y otros que no. Una vez quise musicalizar a Olga Orozco y me di cuenta de que no podía: el poema tenía una densidad en sus palabras e imágenes que nunca levantaría vuelo en una canción. Entonces, lo primero que hago es leerlo, escuchar la música que ya tiene, me conecto con la temperatura de ese poema. Así, siento que a veces el poema se abre, me habilita el ingreso”, dice Georgina Hassan. Editó Madreselva en 2017, un disco dedicado exclusivamente a la musicalización de poemas.

    Pero, a veces, el camino del encuentro entre la poesía y la música se hace a la inversa, y es el poema el que irrumpe. Algunas palabras insisten, se aparecen en repeticiones interiores, como si pidieran salir en forma de canción. Cecilia Gauna –quien también cuenta con Non stop (2006), un disco de poesías llevadas al ámbito de la canción– cuenta que “a veces, con que haya dos frases maravillosas, es suficiente para elegir un poema”. Por su parte, Luján Ricci, que acaba de lanzar su disco Camelias (Elefante en la Habitación!, 2021), agrega: “yo creo que tiene más que ver con que el texto me conmueva profundamente; eso hace que finalmente se convierta en una canción. Quizás esto es porque a las canciones unx las canta y se las canta muchas veces, son como una especie de recurrencia, y no cualquier texto se banca eso”.



Tres recomendaciones

Desde los primeros segundos de “Canto nupcial”, de Cecilia Gauna (a partir del poema homónimo de Susana Thénon) se escucha una atmósfera melodramática, casi teatral. Cecilia nos cuenta: “me pareció  que todo el relato de las vicisitudes de la mujer antes de casarse consigo misma pedía a gritos un bolero”. La canción se arriesga a incorporar el poema completo, y es en esa insistencia circular de la armonía “abolerada”, que se revela cada vez más el costado humorístico, delirante. No se pierdan la versión en vivo.

*

“Flores violetas”, de Luján Ricci, recupera de una forma más libre un poema de Héctor Viel Temperley. En cada repetición se descubren nuevos sentidos, y el final del poema va apareciendo con cautela, como si la música estuviera degustando ese final. “Es un poema que había leído hace unos años y me encantó. Me hace entrar en algo que me hace bien. Lo tenía siempre dando vueltas, anotado en varias libretas, y casi me lo sabía de memoria. Siento que son las palabras las que se apropian de mí, y no al revés. Es como si me permitiera entrar a un yo al que accedo menos. Creo que es como si ese poema me enseñara a escribir mis otras canciones. Hay un saboreo de la palabra, de su organización”.

*

 “Hay un silencio”, de Georgina Hassan –a partir de un poema de Diana Bellessi– construye una sonoridad que parte de lo misterioso y desemboca en una corriente de río, “como el chico canoero que rema fuerte contra el agua”. La canción insiste sobre ciertos versos, y genera en esa repetición un vaivén acuático, litoraleño. En palabras de Hassan, “en la música pasa todo más rápido y a veces es necesario insistir, volver a decir algo de diferentes maneras. En ‘Hay un silencio’, hay agua y hay algo ancestral, un silencio que viene desde muy lejos. Yo quería que la canción, la música y las palabras vinieran de lejos y que el sonido sugiriera algo antiguo; también quería que se sintiera y se vieran el agua y el color del cielo”.

Al final, convertir un poema en canción puede ser un desafío coral: a la voz detrás de toda palabra se le suman otras nuevas, y la música se vuelve territorio de lectura, de conversación. Con todos los riesgos que aparecen en el cruce de lenguajes artísticos, el deseo de cantar el poema siempre estuvo ahí, como si se intuyera la música que habita en las palabras. 



| Más sobre las artistas |


Luján Ricci: compositora, cantante, guitarrista, violinista y docente nacida en Moreno, Buenos Aires y radicada en CABA desde 2009. Compone canciones a guitarra y voz, recientemente editadas en su primer disco “Camelias”, a través del sello Elefante en la Habitación.  


Cecilia Gauna: cantante, compositora, pianista e improvisadora vocal  residente en Ingeniero Maschwitz, Buenos Aires. Actualmente está lanzando el EP LAS CUATRO ESTACIONES, de Música Indie-Pop con bases electrónicas. También está trabajando en  VOX VITAE un proyecto experimental/ vocal.


Georgina Hassan: nació en Buenos Aires, en 1977. Es cantante, instrumentista, compositora y productora. Sus composiciones se nutren de diferentes folklores del mundo, que se mixturan en un lenguaje propio. Ha grabado cuatro discos: Primera Luna (2005), Como respirar (2009), Tornasol (2014) y Madreselva (2017). 

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Traducciones de Federico Tinelli


Altar (#3)



¿Por qué llorar por las flores secas?
Tienen que ser paja.

¿Por qué llorar por las rosas miniatura?

Tienen que ser pequeñas.


¿Por qué llorar por el citrón mano de buda?

¿Por qué llorar por la flor escondida?

¿Por qué llorar por la frente quemada de  

Madre?

la ofrendada muerte luminosa, su momento

más noble.



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Altar (#3)



Why cry over dried flowers?

They’re meant to be straw.

Why cry over miniature roses?

They’re meant to be small.


Why cry over Buddha’s hand citron?

Why cry over the hidden flower?

Why cry over Mother’s burnt forehead?

Her votive deathglow, her finest hour.





Fuente: “Broken Chord Sequence,” de Rhapsody in Plain Yellow por Marilyn Chin 

(W.W. Norton and Company, 2002)


...




Manifiesto de una chica marrón (También)


Metáfora Metáfora mi estética pestilente

Un tsunami rompe a través de las ruinas de mi madre

Delta delta húmedas entrañas de la república

Sucumben ante el súcubo agazapado ¡hacé!


Mástil mástil las discusiones de mi padre

Un buqué de flores
váyanse-a-la-mierda

Pegame Abrazame con tus miembros fantasma

Matame con los panegíricos de tu explotador


Date vuelta así puedo ver tus montes pastorales

Tu espada saliendo apenas de la vaina

Calaveras de chicas apiladas como panes recién horneados

Un viento podrido
friega el cadáver de mi madre


Ornamental Oriental     tecno empresarios

Soy tu alfombra en la entrada tu chuchería de recámara

Amame apedreame soy toda tuya

Pound Pound el Ezra de mi padre (1)


Libertad Libertad chicas que tocan la flauta 

Bailando en el techo de las maquiladoras(2)




Notas del traductor:


(1) Juego de palabras: la palabra Pound puede significar libra, moneda inglesa, o también golpe. Marilyn utiliza esta polisemia para jugar con el apellido de Ezra Pound, poeta estadounidense.


(2) Así escrito en el original




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Brown Girl Manifesto (Too)



Metaphor     metaphor     my pestilential aesthetic

      A tsunami powers through     my mother’s ruins

Delta     delta     moist loins of the republic

      Succumb to the low-lying succubus     do!


Flagpole     flagpole     my father’s polemics

      A bouquet of     fuck-u-bastard flowers

Fist me     embrace me     with your phantom limbs

      Slay me     with your slumlord     panegyrics


Flip over     so I can see your pastoral mounts

      Your sword     slightly parting     from the scabbard

Girl skulls     piled like fresh-baked loaves

      A foul wind     scours my mother’s cadaver


Ornamental     Oriental     techno     impresarios

      I am your parlor rug     your chamber bauble

Love me     stone me     I am all yours

      Pound     Pound     my father’s Ezra


Freedom     freedom     flageolet-tooting   girls

Dancing     on the roof     of the maquiladoras



Fuente: Revista Poetry, 2014


...



Gruel*


Te llamás Diana Toy. 

Y todo lo que te dejan desayunar es gruel de arroz.

No podés escupirlo en el caldero porque sería un

desmadre. 

No podés pedir gruel de batata porque no hay. 

No podés esconderlo en la esquina porque lo encontrarían

y luego te lo darían frío, un rancio gruel de arroz. 


Esta es la filosofía de tus pinzas de cocina: 

vos, la niña, tenés que entender el universo

a través de la puerta-de-entrada, tu boca, 

para distinguir lo amargo de lo dulce, lo intenso de lo 

insípido.

Te dijeron que, una vez, el niño Buda comió tierra

y escupió la sabiduría de los tiempos. 


Carne o gruel, vino o manteca, 

incluso si es gruel, incluso si no es nada

ese gruel, esa nada va a brillar

en el aceite del wok de chatarra de tu madre,

en el reflejo de la cuchilla de tu padre,

y bailará en tu bowl de porcelana. 


Acordate, lo que te nieguen no te va a lastimar. 

A lo que te den tenés que hacerlo brillar, 

brillar, brillar. 




Nota del traductor

*El gruel es una receta basada en algún tipo de cereal (en este caso arroz) cocido en agua o en leche. El consumo de gruel ha estado relacionado directamente a la pobreza y falta de recursos económicos. 


Fuente: de The Phoenix Gone, The Terrace Empty, 1994.


_________



Gruel*


Your name is Diana Toy.

And all you may have for breakfast is rice gruel.

You can't spit it back into the cauldron for it would be unfilial.

You can't ask for yam gruel for there is none.

You can't hide it in the corner for it would surely be found,

and then you would be served cold, stale rice gruel.


This is the philosophy of your tong:

you, the child, must learn to understand the universe

through the port-of-entry, your mouth,

to discern bitter from sweet, pungent from bland.

You were told that the infant Buddha once devoured earth

and spewed forth the wisdom of the ages.


Meat or gruel, wine or ghee,

even if it's gruel, even if it's nothing,

that gruel, that nothingness will shine

into the oil of your mother's scrap-iron wok,

into the glare of your father's cleaver,

and dance in your porcelain bowl.


Remember, what they deny you won't hurt you.

What they spare you, you must make shine,

so shine, shine . . .




| Sobre la autora |


Marilyn Chin es una poeta chino-estadounidense nacida en Hong Kong en 1955. Estudió en la Universidad de Iowa y su poesía está enfocada en problemas sociales, específicamente los relacionados al feminismo asiático-americano y a la identidad bi-cultural. Publicó cinco libros de poesía, entre ellos A Portrait of the Self as Nation y Hard Love Province. Ganó numerosos premios por su trabajo, entre ellos el United Artist Foundation Fellowship y la posibilidad de ser Canciller de la Academia de Poetas Americanos. 


| Contacto |

http://www.marilynchin.org


| Sobre el traductor |


Federico Tinelli nació en Buenos Aires en 1997. Es periodista y poeta. A principios de 2021 publicó su primer libro, En el Vacío Azul, por la editorial Tren Instantáneo.