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| sobre el autor |

"Soy Andres toledo Margalef, Artista visual y tatuador. Nací en Puerto Madryn, Chubut, un 15 de febrero de 1994, y a los 11 años me mude a Epuyen, también en Chubut, donde me criè y aprendi a dibujar y pintar entre valles y montañas.

A los 18 años migre a Buenos Aires, para estudiar la Licenciatura en Artes Visuales en la UMSA. Pero en el medio de esos estudios pasaron muchas cosas. Participé activamente del colectivo artistico Rockelin Club de Artistas que existia en el Emergente Bar, entre 2014 y 2017. Ilustre libros para Juan Xiet, Diego Arbit, Menzo menjunjez. En un momento fui a pintar un mural del pintor Fabian Burgos en Miami, donde conocí en carne propia la explotacion laboral nivel megaconstruccion. Me siento fuertemente influenciado por les artistas Panchopepe, Dech, Patotoscano, la Sub23, el Sucede (su parte mas benigna), les poetes del Pacha, Montefusco, Escher, Leo masliah y Nahuel Vargas.

Hoy trabajo codo a codo con Derrames Editoras para que Patagonia Insurgente vea la luz en forma de libro formado de ilustraciones y textos de autorxs de hermosa prosa. Tambien junto con Fue, la productora, estamos trabajando en Proyecto Pacha, enciclopedia de artistas que dejaron su recuerdo de aquel mitico lugar llamado El Pacha o La casita de los Chasquidos. Y me gustaria mencionar por ultimo mi proyecto personal Parte del Ander, que es una investigacion de artistas de aquello que llamamos Ander, el cual empieza a tomar forma". 
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F*ck lit es un podcast de literatura y actualidad, escrito y producido por el escritor colombiano Didier Andrés Castro. En este episodio: un breve comentario sobre la obra para Instagram stories de Konstanz Elú y la literatura electórnica en México.






Konstanz Elú realizó la publicación de Carcass, una obra poética hecha para ser consumida en la temporalidad y formato de las historias de instagram. Konstanz Elú es un heterónimo de Horacio Warpola, quien lleva, desde la publicación de Metadrones, que contó la colaboración del artista visual Canek Zapata, la exploración a través de formatos que mezclan sonido, imagen y palabra. Vale la pena reflexionar ahora sobre los alcances y movimientos que ha tenido la literatura electrónica en México recientemente. Mi nombre es Didier Andrés Castro y esto es fuck lit.

Se pregunta Burroughs en “La Revolución Electrónica”:¿Es posible que viendo y escuchando esta cinta con imagen y sonido, codificada en unidades muy pequeñas, pueda uno sufrir un ataque del virus del resfrío?, el efecto en el cuerpo de una obra que mezcla audio, sonido y palabra, que se codifica o se expone en lugares como un arma revolucionaria, era la propuesta de Burroughs en 1970. Que se inyecta como un virus. Si habrá una revolución que use el arte, será aquella que se atreva a mezclarlo todo y exponerse. Quizá, si vamos a pensar que hay una vanguardia en las letras, podríamos pensar que está en la que explora nuevos campos y formatos.

Carcass es un libro/obra de poesía hecha para las historias de instagram. Se crea una imagen con nivel de pixelado que recuerda a los juegos de la super nintendo y música de 8bits. El texto en las imágenes tiene un tono intimista, de deseo, no sugiere en sí mismo, el texto, ninguna revolución estética o de contenido. Sin embargo, la imagen, el paisaje pixelado, el sonido, y en conjunto el texto, da la sensación de una obra ciberpunk, cerca de la ciencia ficción. Crea deleite. Lo que en realidad es una gran virtud si vemos la sencillez con la que están hechos. La poesía de Carcass crea una especie de nostalgia del futuro.

El aspecto más llamativo de la obra de Konstanz Elú, sin duda, es el formato. La obra se publica a través de las historias de Instagram. Aunque, en principio las historias pueden ser destacadas en Instagram para que no desaparezcan, el formato de publicación sugiere una temporalidad de ser consumida. Después de publicada la obra, y 24 horas después, quien quier averla deberá buscarla. Ya no será visible dentro del feed normal. Con estos aspectos Carcass se convierte en una obra, dentro de la literatura electrónica, que propone un consumo dentro de las estructura y funcionalidad de una red social. No se requiere instalar nada, ni aplicar una forma de lectura, ni ejecutar ningún programa. Se mezcla orgánicamente con el formato de Instagram.

En 2016 el escritor y artista Samuel Martínez Andrade creó la plataforma Holograma, en ella invitaba a artistas, creaba presentación de textos que mezclan imagen, audio y texto de diferentes personas. Que en conjunto, formaban una única obra. A día de hoy la página se encuentra fuera de línea. Porque aunque en internet está todo, también es un mar en el que se puede desaparecer. Esperamos vuelva.
Los proyectos comentados han sido realizados desde México, país donde el Centro de Cultura Digital apoya y da espacio a la proyección y presentación de obras ubicadas dentro de la llamada literatura electrónica. Se destacan un par de publicaciones realizadas por dicho centro: “La antología de poesía electrónica” y el ensayo “Bestiario de bots”. Que sirven como puntos de partida para conocer lo que se hace en México como parte de la literatura electrónica.

El virus que proponía Burroughs para afectar la sociedad hoy se dispersa, no lleva a la gente al resfríado, no la lleva a ningún lado, para ser sincero. Sólo está ahí, para ser consumida, y extender los límites de lo que puede ser usado para crear. Las herramientas del lenguaje son cada vez más diversas y ricas.

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... 

hoy quiero echar a mi jefe
criar a mi abuela
exiliarme a mi casa

amarnos

esas cosas
que hace la gente
cuando no quiere morir


weeping willow


¿Te acordás el día que se fueron todas las nubes
los pájaros al exilio
y yo estiraba los brazos hacía el cielo transparente
con la fuerza inagotable de los que quieren vivir?
Esa tarde enterramos a mi padre
bajo un sauce llorón
mientras el verano incendiaba las hormigas.

¿Te acordás?

Esa tarde mirábamos el cielo 
y no había nada de qué agarrarse.


Plot twist 

Pasamos el rato
me relajo
no pienso 
casi siempre nos quedamos dormidos
no entiendo 
si tu amor es mi sitcom
¿por qué no me estoy riendo?


Kintsugi


En Japón 
hay una técnica para arreglar
fracturas de cerámica
se hace con 
barniz de resina
mezclado con polvo de oro
tienen la idea de que
las roturas
las reparaciones
forman parte de la historia 
del objeto
y creen que no deben ocultarse
al contrario
deben incorporarse
y así
crear una belleza de la herida

cuando miró mi cicatriz en la pierna
la veo tan débil
esa piel tan poco gruesa
que siento que si la toco muy fuerte
se va a diluir
en esa misma cicatriz
siento el tumor escondido entre mis genes
en esa misma cicatriz
siento una inseguridad sexual
que si abro mucho las piernas
quizás me rompa
en esa misma cicatriz
cierta seguridad
de que sí llegue hasta acá
puedo seguir resistiendo

pero yo
 no nací en Japón
ni soy un objeto roto
a mí me cosieron con hilos 
no con oro 
y
a veces
cuándo estoy sola
abro la cicatriz
para que entre un poco
de luz.



| Sobre la autora |


Martina Cruz esta corriendo desde 1997. Es de Temperley y estudia guión cinematográfico en la ENERC. Publicó dos poemarios "Camino Negro al fondo" y "Call Center". También público poemas en el libro "La sangre en las fiestas cortas", una antología de poetas editada por Textos Intrusos y "Esto no es un poema de amor" junto a Camila Guardia, editado por BRUTA. Escribe en el transporte público y quiere lograr salir del saldo negativo en la sube. Quería ser rapera y no le salió. Tiene un doctorado en ansiedad y miedo a aburrirse. Sus amigxs la salvan de casi todo, de lo otro escribe. 
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1919

Hay quienes me preguntan
si soy de Okinawa
porque mis ojos cuentan historias tristes

y yo les digo
que provengo del estiércol de Cantón
y de una guerra comunista

y que por generaciones
gateamos hacia el estrecho de Bering
sin decir adiós 

y cuando me preguntan si soy de Okinawa
yo les digo que no
que las japonesas son más bonitas que yo.


Respuesta al abandono

Quédate conmigo
hasta que ya no podamos hacernos más daño
y llámalo 
fantasía,
romanticismo.

Le pregunté a mi mamá
por qué volvía indiferente
al lugar del accidente
y me dijo
“se llama amor.”


Llámame

Llámame niña, madre, hermana,
lucha, dolor, inocencia,

Llámame nuevo mundo, el futuro
los peldaños de la historia universal,

Llámame sangre, negligencia,
una balsa perdida en el Caribe,

Llámame ignorancia, sabiduría, vida
amor,

Llámame mujer
       y yo te llamaré por tu nombre.




| sobre la autora |

Camila Craig nació en São Paulo, Brasil en 1998 y creció entre Lima y Estados Unidos. Estudiante de periodismo en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas (UPC). Camila Craig es una autora multilíngue y ciudadana del mundo, tiene veinte años y escribe desde los cinco. Ha publicado ya dos poemarios, Hablemos del Tiempo (2017) e Imaginaria (2018). 
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Pasatiempo

Me paso las horas viendo televisión, transmisiones de voladuras de edificios en las grandes ciudades, la demolición controlada de estructuras mediante la colocación de material explosivo, un hermoso pasatiempo. He descubierto que si pones música de fondo entonces habrás creado una obra de arte, yo propongo a György Kurtág —en especial, si se trata de su “Quasi una fantasía” para piano y grupo de cámara—, así los edificios se agitarán sincrónicamente tras la explosión intencional con la pianística del compositor húngaro. 

Es placentero, si el acero y el hormigón menguan ¿por qué no habría de hacerlo yo, que soy un simple guijarro entre la multitud?


Cadáver


Cadáver, cuando era niño me apodaban Cadáver, me iba bien el apodo por lo flaco y retraído; lo apuntaban en referencia a un jugador de apellido Valdez, un futbolista que fue el mismísimo equivalente de la desilusión: lo perdió todo.
jugué en un equipo de fútbol de barriada, algo cutre, algo bajo, de una melancolía absoluta; once niños famélicos detrás de una docena de bolsas de plástico enmarañadas y convertidas en un balón. Nuestro club se llamaba “Los Cuinos” —porque a esa edad ya nos pensábamos unos cerdos—. Nos entrenaba un borracho indigente al que teníamos que despertar todas las mañanas en los diferentes jardines de la ciudad cada vez que teníamos un partido. El tipo era grotesco, cojo y chimuelo. Nosotros, Los Cuinos, éramos unas chiquillas curtidas por un delincuente, tratando de conquistar la nada.


Suddenly Daddy


Explosiona esa inmensa música heather de Moz contra el mutismo en nuestra testa, en nuestro cráneo. Colillas de cigarro sobre el linóleo sucio, tabaco que hemos vuelto a fumar una y otra vez. Nuestro vómito escurriendo en las paredes, en nuestros muros. Cerveza diseminada, descompuesta por el tubo digestivo de una vaca. Y tus juguetes, tus long Johns, tus risas delicadas fragmentando la acústica, partiendo en dos a Morrissey. El ascetismo y una embriaguez inmarchitable, ¿Será que ya no respiras? Espectros desvelados tocan mi nuca… pequeñísimas manos finas. ¿Será que eres tú? No escucho: “papá” por ningún lado. Estás muerto. Don't make fun of Daddy's voice.


I hate myself


Es fácil odiarse a los diez años. El odio es el pan de cada día que nos ayuda a no subyugarnos en la debilidad. Es fácil odiarse cuando eres un fracasado y ves a Michael Jordan encestar todas esas canastas. Es fácil el odio cuando el Sol revienta todos esos barros en tu cara y la chica a la que puerilmente deseas se va con el atleta del grupo. Entonces sólo te queda la soledad, el alcohol y el punk rock. 
Alguna vez alguien dijo que sólo si haces que todos te odien estarás preparado para la vida y esperarás nada de los demás. 

Yo hago mi propio trabajo desde las notas desparramadas de una canción: Some people ask me why I feel this way / I look at them and tell them just go away / I hate myself and everyone else.


Colofón


No ha pasado nada interesante desde la muerte de los años noventa. Kelly Kapowski está obesa y la agente Scully se llena de arrugas. 

Sigo odiando al niño que fui. 

Hoy es mañana, ha ocurrido, dice Phil desde su eterna jornada en el Día de la Marmota.




| Sobre el autor |

Alfredo Padilla (México, San Luis Potosí, 1983). Estudió Comunicación en la Universidad Mesoamericana. Narrador. Autor de los libros Una pastilla más para que pase el dolor (Editorial Ponciano Arriaga, 2015) relatos incendiarios y rabiosos, acercamientos a la música e historias de alcantarilla, Monólogos de un niño inconforme (Casa Editorial Abismos, 2017) el punk explicado a los niños, Guadalajara Caníbal (Paraíso Perdido, 2018) crónicas, periodismo de inmersión y contraturismo en la perla tapatía. 

Es colaborador de las revistas Letras Explícitas, Yaconic, Nexos, Playboy México, Vice en Español, Noisey MX, La Tempestad, Gatopardo, Rolling Stone México, Penúltima (España), Sabotage Magazine, Golfa, Cream, Marvin, Clarimonda, México Kafkiano, SOMA, Erizo, Revés, Siempre!, Crash, Desiertos Intactos y Diario Norte de Ciudad Juárez, así como de los fanzines Punkroutine y El vacío. En 2014 obtuvo el Premio Manuel José Othón de Narrativa. Ha sido incluído en las Antologías Cuentos Fugitivos (Centro de las Artes San Luis Potosí / Coordinación de Literatura, 2009), Taller de Creación Literaria Vol. III (CONACULTA / Centro de las Artes San Luis Potosí, 2010), Cuentos Potosinos (Ponciano Arriaga, 2010), 17 Voces que dicen presente (Instituto Zacatecano de Cultura, 2015). Lados B. Narrativa de alto riesgo (Nitro-Press / Ponciano Arriaga, 2015) y Ocho narradores de San Luis Potosí (1980-1984) de la revista Punto de Partida de la Universidad Autónoma de México (2016). Escribe una columna quincenal para el sello editorial Suburbano de Miami, FL, titulada Underground.
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| sobre el autor | 

Me llamo Alejandro Ezequiel Palomba, tengo 23 años y vivo en Hurlingham, Gran Buenos Aires. Actualmente estoy cursando la licenciatura de Escenografía en la Universidad Nacional de las Artes.
Empecé sacando fotos con una cámara compacta digital que teníamos en casa. En ese entonces solo disfrutaba de retratar a amigues en situaciones cotidianas. A los 19 años me regalaron mi primer réflex digital y con ella realicé mi primer curso de foto en los talleres de verano que da la FADU. Por equivocación me anoté en uno de fotografía (analógica) inicial donde aprendí a revelar fílmico además del dominio manual de una cámara réflex.

Durante el 2016 estudié producción y estilismo de moda, en la Escuela Argentina de Moda. Y realicé cursos con Andy Cherniavsky y Gabriella Herbstein. Luego de eso me incliné por la fotografía de moda.

Hoy en día volví a redescubrir mi amor por el material fotosensible y trato de que de ahora en más todos mis trabajos tengan algún disparo en analógico además del digital. También planeo salir un poco del retrato de moda para encarar más proyectos del tipo documental.


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Me dijo que no lo hiciera
que tatuarse un tsunami 
no era buen augurio
pero no me importó
y elegí en qué lugar
llevaría La gran ola.
En el omóplato derecho
trepando hacia el cuello
para gritar mejor
cuando el agua llegue
casi hasta las narices
y no haya tierra
ínsula
ni timón
donde aferrarse.

IX.

No me gustaba coger con vos
no me gustaba
que no dijeras nada
que no emitieras
ni el más leve sonido
ni un suspiro
un estertor
un jadeo.
Tampoco me gustaba
que no me dejaras
decirte cosas
un susurro
un grito
alguna porquería.
Y mientras te daba besos
pensaba
que al sexo silencioso
le falta una parte
el oído es también un órgano sexual
te dije muchas veces
pero no hubo caso
nos quedamos sordas
mudas.


X.
No voy a ir a Lisboa con vos
ni a Praga
ni a París.
No voy a ir con vos
a Berlín ni a Venecia.
No vamos a hablar
en idiomas inventados
para pedir habitaciones en hoteles.
No vamos a visitar museos
iglesias palacios jardines.
No vamos 
a subirnos a un tranvía
a un caballo o a una góndola.
No vamos a comer
croissants
spaghetti 
chucrut
ni a emborracharnos
y después no saber
cómo volver a casa.
No vamos a ir al Pont Neuf
ni tampoco a tocar
los restos del Muro.
Ver más ruinas
para qué.
A Madrid tampoco vamos a ir
te negabas
a caminar por la Gran Vía
donde fui tan feliz con otra
con la que tampoco fui a Lisboa
ni a Praga
ni a Berlín
pero me hubiese encantado.


XI.

Te vas a quedar sola
con tus plantas
tus gatos 
y tus libros
me dijo
el último día que la vi
pero hace dos meses
acá
los días transcurren mansos
y un gato duerme al sol
mientras yo
con las manos en la tierra
pienso el poema
que voy a escribir
para contarle
que en esta casa
estamos muy bien
muy felices
los gatos
las plantas
los libros 
y yo.
Poemas pertenecientes al libro El amor y otras cosas espantosas 
(Córdoba, Alción editora, 2018).


(Poema inédito)


Cuando pelaste la cebolla
para la ensalada
supe
que darme un beso
no estaba en tus planes.
Dudé por un instante
porque cebolla más cebolla
se neutralizan
pero no
nunca miraste esta boca
que hace ya veinte años
solo sabe decirte cosas 
con paciencia y deseo.
Cuando agregaste comino
semillas de hinojo
y una pizca de curry
pensé
solo falta el ajo
para ahuyentarme
cual vampiro
lejos
bien lejos de tu boca.
Si pudiera
si fuese capaz
de preparar
una ensalada para vos
no pondría ajo
ni romero
ni comino
tampoco cebolla.
No tendría la acidez del limón
pero sí la sutileza del vinagre
y la untuosidad del aceite de coco.
Si pudiera 
no pensar más en tu boca
que no quiere
comerse la mía.
Pero no puedo
y mientras mastico la berenjena 
tengo una epifanía:
jamás vas a mirarme
como te miro a vos.
Con semejante revelación
trago la zanahoria
sin masticarla
quiero irme pronto
para llorar tranquila
dejar de mirarte
y pelar la cebolla
que voy a comer
sola
esta noche
lejos
muy lejos
del deseo.