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CANTO X

El insomnio como única bandera
de este país de ropa;
mugre y libros.
Incendio sobre mi cabeza el presente
la ceniza cae
formando volcanes en mi torno
¿de qué color
es el magma
que brota
del piso de mi cuarto?
Alud de idiomas ilegibles
Tapizando el aire en las paredes
y el olor a sexo muerto
perfumando las sábanas
(desiertos de vellos púbicos
de seres que habitan el holocausto).
Canto como quien degüella una vaca
con sangre salpicada en mi rostro
sollozos de las mujeres
que fui
colgadas como guirnaldas musculosas
del cielo/techo
de mi país abandonado
en el que a pesar de ser la única habitante
sobrevivo como expatriada
mientras la bombilla
apila bajo mis ojos
los fragmentos de la noche.

CANTO XIV

Los aviones no aterrizan sobre mi cama padre,
tampoco en mi vientre,
la isla en la que vivo
parece hundirse
poco a poco
con cada persona
que se sube
o intenta vivir en ella
¿ves ese humo padre?
Esa soy yo
incendiándome otra vez,
comiendo vidrio
para no llorar
sobre tu tumba.
Soplando mis cenizas al viento
como se soplan
los dientes de león
en el camino del ombligo a mi  lengua
¿Padre
por qué me heredaste el miedo
y esta herida
que crece como un reptil
amargo en mis sienes?
¿Por qué acostumbrabas
a salvarme del
incubus para luego irte
y condenarme
a dormir con la luz encendida
hasta hoy?
¿Ves el humo padre,
lo puedes oler?
Esa soy yo
Incendiándome
Otra vez.
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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de escritores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los escritores.

[Autosemblanza]

Mi nombre es Valeria De Vito. Nací en la provincia de Buenos Aires y me crié en el barrio de Mataderos. Actualmente, vivo en La Tablada, Pdo. de La Matanza.
Leo, escribo, edito y publico libros de poesía, cuento, novela y ensayo. Cada día que pasa, me convenzo de que la literatura puede ser un lugar muy frívolo y superficial sino trabajás ante todo con el pulso que te marca el corazón.  Comencé con el proyecto editorial El ojo del mármol en el año 2010, me llevó un tiempo concretar esas ideas hasta que finalmente pude dar el paso de publicar los primeros títulos. Paralelamente con esto desarrollé mi oficio de editora,  apoyada en la formación literaria y lingüística que me dio la carrera de Castellano, Literatura y Latín en el I.S.P Dr. Joaquín V. González. Publiqué dos libros de poemas y actualmente trabajo en un libro de cuentos y cierro el final de una novela.

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a escribir?
Para que empiece a escribir necesito tener bien claro lo que quiero decir y cómo.
Es una idea que se dispara de una sensación, una experiencia o una preocupación y va creciendo mental e internamente,  hasta que se hace una bola de nieve; antes de que se licúe me siento a escribir, vienen las palabras y todo eso que durante mucho tiempo estuvo en suspenso se desploma en algún género particular.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
Tengo dos. Martín Fierro y Dido.

3. ¿Qué talento desearías tener?
La escultura.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?
No poseo nada y menos tesoros.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
La violencia

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias en los seres humanos?
La sinceridad, la frontalidad todo lo que tiene que ver con la honestidad.

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Caótico.

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
La búsqueda de la felicidad

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?
El miedo.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?
Cuando fui voluntaria en un hogar de ancianas.

11. ¿Qué libro que hayas leído te hubiera gustado escribirlo vos?
El extranjero. De Albert Camus

12. ¿Cuál es el peor libro de la última década?
Todavía no lo leí.

13. ¿Qué texto (cuento, poema o libro) no volverías a publicar? ¿Por qué?
No tomé la distancia de lo que publiqué hasta hoy, como para evaluar eso.
Pero intuyo que quizá nada hubiera publicado o creo no publicar más. No porque me arrepienta de lo que escriba, sino porque pienso que hay una voracidad absurda y patética respecto del hecho de publicar que nada tiene que ver con el acto de escribir. Y aunque trabajo en la publicación de libros ajenos todavía no encuentro comodidad para la publicación de los propios.
Por otra parte, no espero éxito, ni valoraciones externas, ni aplausos, ni reconocimientos; entonces no me queda claro el objetivo de publicación como una instancia más del proceso de escritura.

14. ¿Qué disco te hace sonreír?
Flowers de Echo & the Bunnymen.

15. Si sufrimos un ataque de Godzila y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?
A Jim Morrison

16. Si después de muerta volvés convertida en zombie ¿a quién morderías primero?
A Videla

17. En tu última obra ¿encontraste la palabra justa para decir lo que querías?

Un ramillete de rocío fue un libro difícil de escribir, sostener y tomar la decisión de publicarlo (exactamente por lo que respondo en pregunta más arriba). Es un libro que me dio libertad al escribirlo. No sólo encontré las palabras justas después de varios ritmos y modos de escritura, sino la decisión de  trabajar un plano formal y sonoro con un escenario natural.
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Una señora entrada en años, la muerte con cara de asno y una niña pálida que se comunica a través de su piano, son los tres entrañables personajes que pueblan el paisaje poético de Constanza muere, la nueva obra de Ariel Farace.

Por Yamila Transtenvot


En el galpón que es el espacio de El Portón de Sanchez, los jueves a la noche se llena de magia. Empezar así una reseña es una apuesta fuerte pero la verdad es que sucede. Y las razones, después de reflexionar mucho, son estrictamente teatrales.

Constanza vive sola y espera su muerte. La anhela, le teme, la ensaya, le dedica poemas, dialoga con ella. La Muerte encarnada con su típica túnica negra, capucha, guadaña y en esta ocasión, una máscara de burro, le juega bromas, se burla de ella, toma el té con masitas mientras pide con señas que se le lea a los poetastros. Constanza y La Muerte tienen una relación desde hace años, se conocen desde siempre. Con todo, el tema principal de esta obra es la vida, que a través de las más triviales actividades caseras, se revela con la potencia luminosa y efímera que solo reconocen quienes se animan a contemplar su propia mortalidad. Constanza, en algún momento de su vida cambió su fe religiosa por una fe en la ficción. Por eso a la hora de su muerte no reza, imagina. Caminan como en paralelo, personaje y ficción, al filo del vacío.

Entonces, aparece en principio, una posible conclusión: El éxito de Constanza muere se debe a que la apuesta escénica supo como aprovechar los recursos propios de la ficción: belleza, vuelo poético, artificio, riesgo y verdad.

La actuación de Analía Couceyro como una señora mayor es impactante. Es que esta actriz está muy lejos de verse como una persona mayor. Y en vez de utilizar maquillaje, máscara o algún tipo de efecto, la actriz optó por montarse en el artificio actoral demostrando que los actores se disfrazan mejor cuando se entregan por completo al juego de la ficción. Con solo una peluca blanca y pantalones tiro alto, no hay un segundo en que el espectador deje de ver una señora de ocho décadas o más. El nivel de sofisticación del juego que Couceyro despliega está muy cerca de la maestría.

 El riesgo asumido proyecta a la obra a otra escala, muy parecido a lo que pasaba en Luisa se estrella contra su casa, obra anterior del mismo autor y director, que tenía a una mujer como protagonista también pero en aquella ocasión, el tema principal era el duelo. Luisa y Constanza confían en su imaginación más que en cualquier otra cosa, como generadora de realidades y fruto inigualable de la existencia humana. Las ficciones que ambos personajes se construyen no son formas de distracción sino sofisticados aparatos deconstructivos (como la escenografía de Luisa.. ., una casa desmontable hecha de cajas de productos de supermercado) regidos por un principio: la realidad miente. Pero en vez de desconfiar de ella, de volverse desconfiados, estos personajes deconstruyen sus realidades para hacer explotar algo verdadero.

Los diálogos están cargados de una sensibilidad bella y poco pretenciosa. Nuevamente la poesía aparece como la clave de todas las artes. Tomar el té o regar una planta son instancias poéticas, en parte gracias al acompañamiento preciso de los elementos invisibles de la escena: luz, sónido y movimiento. Invisibles solo cuando triunfan, cuando el espectador no los ve por separado sino como parte del todo. La música en escena, de la mano de Florencia Sgandurra que ejecuta el piano, le agrega una cuota de belleza que se agradece desde la platea.

Constanza muere es un momento de juego en serio y de goce inigualable. Quedan pocas funciones antes de cerrar la temporada y las funciones tienden a llenarse, así que se aconseja reservar con anticipación.

FUNCIONES |
Jueves 21.15hs
Función especial Domingo 4/12 17hs
El Portón de Sanchez
Entrada $180/ est y jub. $120
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SE HA DETECTADO UN ELEMENTO SOSPECHOSO

son las 19 hs y me habla una mujer española en la pc 
me da un poquito de miedo,
tan solo tengo el facebook abierto 
Mi facebook,
y creo que hoy, en este instante todas mis sospechas son ciertas
soy un virus,
un maldito virus,
tendría que haberme dado cuenta antes
cuando no encajaba en ningún lugar
me dejaban por mensaje de texto
no querían verme,
cuando daba todo y me ignoraban,
cuando vivía en cuarentena.
tendría que haberme dado cuenta antes,
y creo que lo peor de todo
es que soy un virus
un virus medio torpe e insistente
siempre cometo los mismos errores,
siempre que te vas
regreso,
busco la forma de entrar en vos
y vos estas lleno de glóbulos blancos
que se originan en tu médula ósea
y en tu tejido linfático.
y no puedo tocarte,
no puedo hacer nada,
entonces salgo de tu cuerpo,
y busco otros cuerpos en los cuales alojarme
y espero el momento indicado en el que tengas las defensas bajas
para poder destruir lentamente tu sistema inmunitario
Espero el momento indicado en el que tengas 

las defensas bajas para poder acuchillarte.
y esta es la única forma que tengo para decirte que te quiero.



...



Escribo como una niña angustiada que nunca
completo el álbum de figuritas de Cartoon Network
Escribo como una viuda que perdió  al amor de su vida en el Titanic.
Escribo como una ex bulimica recordando su pasado.
Escribo como una adolescente desangrándose luego de abortar en una pequeña choza del conurbano.
Escribo con la culpa que cargaba mi abuelo en su espalda antes de ahorcarse.
Escribo porque mis entrañas me obligan a hacerlo.
Escribo porque nadie me va a amar como yo anhelo que lo hagan, porque me pongo triste cuando las hojas se desprenden de los arboles,
Y porque soy incapaz de salir del fango de mis rarezas... escribo y hoy hago un collage con el dolor, y riego mis plantitas. 


...


xv

Mamá está llorando porque está mirando una película
la película es de una mujer que va perdiendo la memoria
porque tiene alzheimer
mi bis abuela, la nona, tenía alzheimer
y lloraba porque se olvidaba de las cosas
quizás en un futuro, no muy lejano,
mamá y yo, tengamos alzheimer
quizás lloremos también
aunque quizás olvidemos como llorar.
Ayer, en el parque de casa
mientras tomábamos mate
mamá me dijo:
"contempla este momento"
ambas estábamos sonriendo
sintiendo pequeñas brisas de aire
escuchando miles de pájaros.
y si, quizás olvidemos todo,
quizás pueda ser muy triste no recordar quienes somos
aunque quizás ya no entendamos lo que es el dolor
y es lo mejor que nos pueda pasar.



| sobre la autora |
 
Antto Pessola ( Enero – 1993 ) Nació en el norte del gran Buenos aires, en la ciudad de El Talar (Tigre). Es estudiante de Diseño Gráfico y dice que escribe poesía porque puede hacerlo. También es artista del collage manual y adicta al café con leche.

| links |

http://miradasnocturnas.blogspot.com.ar
http://madamebutterflycollage.tumblr.com
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Por Nadia Sol Caramella


Bruce y el movimiento.  Las piernas alineadas: una al frente y otra atrás, torso tirado hacia atrás, el cuerpo de costado, las rodillas algo flexionadas, un movimiento exacto hacia adelante, cambio de peso de una pierna a la otra, brazo extendido, la palabra certera, como una flecha lanzada hacia el futuro, la punta de la flecha, el puño que rompe la fragilidad del silencio y ocupa una porción del espacio, las palabras son la forma, la forma flexible: la filosofía, el movimiento de combate: la vida, el devenir metáfora de la autoconciencia y afirmación del ser-estar en el momento presente, la palabra alineada al hoy, pero con la pesada tradición de linealidad, una letra suena detrás de otra, la palabra se forma a la vez que va a morir en silencio, en el punto final de la hoja. El presente es creación, la hoja en blanco la génesis de la forma. El movimiento, la manera de salir al mundo, intervenir en él, pero desde la simpleza, eliminando todo lo que no sea esencial, basta un movimiento efectivo para derribar al oponente, pero el movimiento no es una forma vacía por el contrario, el movimiento es expresión de conocimiento, de autoconocimiento.

Bruce y la filosofía.  Pensar de manera sencilla y honesta: “el sabio no persigue la sabiduría, vive su vida y es justamente allí donde reside su sabiduría”. El problema con los estilos de pelea es que se transforman en doctrina y la doctrina en verdad absoluta, no deja lugar a ser unx mismx, la finalidad del Jeet Kune Do, la filosofía marcial de Bruce Lee, es aprender a expresarse sinceramente, si bien somos el resultado de muchos pasados, la tradición se vuelve un único camino, entonces si se toma solo ese camino se deja de crecer, habrá que ser como el agua, en palabras de Lee: “Vacía tu mente, vacía las formas como el agua. Si viertes agua en una taza se convierte en la taza, si viertes agua en una botella se convierte en la botella, si viertes agua en una tetera será como la tetera. El agua puede fluir y golpear. Sé como el agua, amigx mix, el agua que corre nunca se estanca, hay que seguir fluyendo”.

A 76 años del nacimiento de Lee Jun-Fan, más conocido como Bruce Lee, Dagas del Sur, una pequeña gran editorial del conurbano sur, decide editar El vacío y la forma (2016). Traducida y prologada por Iván García (México), esta obra es una compilación cuidada de una serie de apuntes de dos obras póstumas: Tao of jeet kune do (1970) y Striking Thoughts (2000), obras que recogen el pensamiento filosófico de Lee, registrados en entrevistas, cartas y anotaciones en márgenes de libros y papeles personales del autor. Uno de los grandes aportes de la presente edición es la perfecta condensación y síntesis del pensamiento filosófico del Jeet Kune Do, el orden de los textos permite una lectura rítmica y flexible, un recorrido heterodoxo a la vez lógico y contundente por estos pensamientos que no se cierran en una doctrina sino en la búsqueda constante de conocimiento, una mirada abierta al mundo exterior e interior. Lo que posibilita una lectura de apropiación personal y vital. El devenir, siempre y la lectura como otra forma de escritura.

Los temas tratados a lo largo del tao de este libro varían entre el arte, la sabiduría, el arte marcial, en síntesis el arte (marcial) como camino de autoconocimiento y expresión del ser autentico, la autoafirmación del yo, el camino a la libertad, el arte no es otra cosa que una técnica de liberación. Más que de una pelea con el vacío se trata de una pelea con la forma, el vacío es una instancia más de creación, una no entidad de donde emana el resto de las cosas y como tal la forma rígida retrocede ante la forma flexible. Este manifiesto sobre el arte y la vida indica que para perseguir la forma, el lenguaje, la expresión, es necesario educar la técnica, la escritura nace de la vivencia y la espontaneidad de quien actúa conociendo sus fortalezas y debilidades. Ya no se trata de tomar al vacío por abismo o caída sino de encontrar en la falta y en la ausencia, una técnica de libertad. Uno de los componentes fundamentales que posibilita esta expresividad del movimiento es la autosuficiencia, ser autosuficiente invalida el temor a la muerte, en otras palabras, el temor a la vida vivible.

Cada movimiento -golpe, pincelada, escritura, actuación- será una acción certera con el propósito de la trascendencia espiritual y emocional del individuo, sin perder de vista a los demás, la realidad. El realismo fue uno de los aportes de este artista al cine oriental, donde se ponderaba la espectacularidad antes que la habilidad física y su entrenamiento. Otro de los grandes logros de Lee fue abrir sus escuelas de artes marciales a todxs, sin importar su origen o color de piel  porque creía en la igualad entre las personas, lo que lo llevo a discutir la ortodoxia oriental. Quien quiera adentrarse en el mundo del arte (marcial) tendrá que tener un corazón sincero y abierto al conocimiento y al amor, la única forma libertad, con esta premisa habrá que darle paso a la lectura de este libro.
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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de escritores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los escritores.

foto: Renzo Leonard


[Autosemblanza

Soy Juan Manuel Godoy de la ciudad de Rosario, me dicen Checho (por Batista obvio) hago y produzco canciones, tambien canto y bailo breakdance free style. Soy la mitad del dúo Matilda junto a Ignacio Molinos, tocamos juntos e ininterrumpidamente desde hace 15 años, editamos 5 discos, el último en julio de 2016 y se llama “El río y su continuidad”. También soy esposo de Melina y papá de Lena y Amador. Trabajo desde hace 18 años de administrativo en un centro de salud de la provincia de Santa Fe en un barrio muy humilde de la zona sur de Rosario y soy hincha de Rosario Central.


1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer?
Aveces hay épocas en que las canciones fluyen con naturalidad y casi sin proponermelo salen varias canciones en pocos días, hay momentos de bloqueo total también donde es mejor ponerse a hacer otra cosas, claro que estoy hablando de lo músical, en cuanto a las letras, salvo que tenga una idea muy concreta, algo que no me sucede muy a menudo, las dejo para el final cuando mas o menos ya se que canciones van a ir en el disco. El marco en el cual puedo componer o escribir suelen tener que ver con mi cotidianidad, las hago mientras cocino, mientras juego con mi hija o inclusive en mientras entregó turnos en el centro de salud donde trabajo, las canciones son importantes para mi y la idea de hacerlas conviven conmigo gran parte del día.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
Ni de chico, ni de grande he tenido heroes, no suelo fanatizarme con algún artista o personaje histórico en particular. Pero hay dos personajes argentinos que pueden funcionar como heroes/antiheroes a la vez y creo que de alguna manera son dos de los personajes más importantes de la historia de nuestro país y dos de los más contradictorios también, ellos son Borges y Perón, algo así como el ying y el el yang de los argentinos. Ambos creo yo, han sido geniales y polémicos a la vez, sus idas y vueltas los convierten en personajes muy ricos, son como inalcanzables pero muy terrenales también. 

3. ¿Qué talento desearías tener?
Creo que me dedique a escribir canciones porque no me dio para ser un verdadero escritor de cuentos o novelas, lo intenté pero no me salía con naturalidad, después estudié cine y tampoco resultó. Contar historias era lo que buscaba y la música al final fue el vehículo para poder hacerlo. Pero al día de hoy sueño con la autonomía de los escritores, pensar que alguien en soledad con herramientas mínimas como una lapicera, máquina de escribir o procesador texto puede construir todo un universo es algo que me fascina.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?
Hace 4 años me mude a vivir en pareja y en ese momento me dí cuenta que no tenía mucho cosas que mudar, los libros quizá podrían serlo, pero podría vivir también sin ellos. Siempre trato de que las posesiones sean en función de la necesidad, no soy de comprar cosas solo por el hecho de tenerlas. Con Matilda inclusive luego de estar tocando durante 15 años puedo decir que tenemos instrumentos y herramientas de trabajo muy mínimas y baratas, recién para nuestro tercer disco tuvimos un controlador midi, antes de eso programabamos pintando las notas en el piano roll del Reason. Quizá siendo un poco cursi puedo decir que mi posesión más atesorada son las ganas de hacer cosas, tener un mundo interior.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
El egoísmo. Nuestra propia imposibilidad e imbecilidad de no poder ver el bosque detras del arbol. Simplificar y generalizar todo. No poder aceptar que estamos equivocados.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos?
El don de poder crear cosas que no tienen ninguna utilidad pero así y todo son bellas. (Estoy parafraseando a Oscar Wilde)

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Por lo general suelo ser bastante tranquilo, trato en lo posible estar fijado en el ahora de disfrutar el momento aunque ese momento sea de lo más ordinario.

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
No tener apuro es un idea de felicidad que me seduce mucho, odio la vorágine, trato de esquivar la velocidad de la vida en las grandes ciudades siempre que puedo. Escapar de los supuestos o de lo que debería ser también me hace feliz

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?
Sufrir antes de morir seguramente me da miedo, quisiera morir de repente sin previo aviso o suavemente pero sin dolor.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?
Ahora mismo, no tengo nostalgia alguna por el pasado, no extraño ningún estado de mi vida anterior y no porque hayan sido malos, todo lo contrario, cada etapa que atravesé la viví con felicidad dentro de las posibilidades coyunturales de cada momento, pero son etapas ya experimentadas y superadas. Estar anhelando el pasado es un lastre, desear saber todo lo vendrá es una evasión del presente.

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado componerla vos?
La escuche hace mucho pero “Desandar” de Juani Favre es una de esas canciones que me hubiera gustado hacer, por suerte la hizo él que es un artista compositor sin igual. Su letra dice “Vengo a este camino a desandar…,” tiene un fraseo cansino y pegadizo, está grabada solo a guitarra y voz y así todo es gloriosa.

12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo no volverías a tocar? ¿Por qué?
Casi nunca hago canciones de otros músicos, soy muy limitado y solo puedo tocar/cantar las que yo compongo, he hecho covers una que otra vez en al algún recital, pero siempre de bandas o solistas que admiro... lo siento pero no tengo ninguna respuesta ocurrente o polémica para esta pregunta jaja

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década?
Alguno que haya sido hecho sin amor, alguno de Lali Esposito, Violeta o gente de esa calaña, música hecha por una fábrica de hacer chorizo. 

14. ¿Qué libro te hace sonreír?
El cuento “El arquero” de Luciano Lamberti incluido en el libro “El asesino de chanchos” me hizo llorar de la risa, es una descripción muy genial del estado de situación de un joven treintañero que vuelve a vivir con sus padres luego de romper con su novia de varios años. Lamberti es dicho sea de paso uno de los nuevos grandes escritores de nuestro país.

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?
Salvaría a Ignacio Molinos, es un capo musical, mi amigo y compañero de Matilda ¿con quien voy a tocar sino?

16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero? 
Primero de todos me como a las a todos los que tienen una banda tributo, son un flagelo!

17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías?
En una de las canciones de nuestro último disco escribí: “Si cantar es una oportunidad de decir lo que me está latiendo, no quiero necesitar frases hechas sin pensar, ni contar lo que están imponiendo”. Creo que encontré mi manera de decir las cosas intentando no impostar nada, diciendo lo que me pasa o lo que pienso en el momento que escribo cada canción.


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| sobre la autora en primera persona |


Mi nombre es Stephanie Reiter. Nací en 1990 en El Palomar, zona oeste del Gran Buenos Aires. Mi abuela era profesora de arte y crecí entre sus materiales, viviendo sus clases. Desde chica el arte me shockeó. Siempre fui muy tímida y se transformó en la manera que fui encontrando para relacionarme con el mundo. Asistí a talleres de pintura de varios artistas (Silvia Flichman y Juan Astica, entre otros). En el 2010 comencé la Licenciatura en Artes Visuales en la UNA. Me metí de forma autodidacta en la fotografía y trabajé registrando shows y muestras de arte; dónde aprendí muchísimo desde el hacer. También tuve un paso por las visuales en vivo, que no sé todavía cómo se dio pero me sacó del lugar cómodo, me permite explorar y es muy divertido. Actualmente asisto al taller de grabado Gráfica P/A de Patricio Bosch y Ana Noya. Paralelamente estoy jugando con la ilustración digital. Trabajo con dos series: Por un lado un glosario de flora y fauna anfibia. Formas orgánicas que surgen de una inquietud existencialista: por qué vemos el mundo como lo vemos, qué hubiese pasado si hubieran sido otros los acontecimientos a lo largo del tiempo. Y en segundo lugar, estoy desarrollando una serie de retratos eróticos en los que exploro la exposición personal; física y mental. Es gracioso (y funcional) que la plataforma que utilizo para mostrarlos sean redes sociales como Facebook o Instagram. Eso genera que la experimentación no sea sólo con mis ilustraciones sino también con la conexión y la respuesta inmediata de otras personas.



| contacto |

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por Maumy González





               Apareció de un día para otro, o por lo menos ellos la notaron así, de un día para otro. Estaba en un rincón del comedor, justo antes de entrar a la cocina. Él fue el primero en verla.
               —Mira lo que hay acá —dijo.
               —Ajá —dijo ella y siguió picando las cebollas para las arvejas. Era domingo y estaba retrasada con la cena.
               —Qué extraña —insistió él. Ella detuvo el cuchillo y miró hacia atrás.
               —¿Qué es?
               —Una araña —dijo él. Estaba junto a la puerta y observaba algo por encima de su cabeza. Ella dejó las cebollas y se paró junto a él. Miró en la misma dirección. Sí, había un bicho blancuzco, alargado, de seis patas. Las de adelante eran mucho más largas que las de atrás. Estaba inmóvil en el centro de la tela.
               —Parece que estuviera haciendo la siesta —dijo ella.
               —A mí me parece que está esperando la cena.
               —Deberíamos fotografiarla —sugirió ella.
               —Deberíamos matarla —dijo él.
               —No, pobrecita. Las arañas se comen a las cucarachas.
               —Ésta, a lo sumo, comerá mosquitos.
               —Déjala en paz. Mañana la saco a la terraza.
               Ella regresó a las cebollas. Él buscó la cámara y le sacó algunas fotos al bicho. Con el zoom se le notaban tres pares de ojos negros, como piedras de obsidiana. Era bastante rara, más parecida a un insecto palo en versión reducida que a una araña propiamente dicha. Apenas podía distinguirse en contraste con el blanco de la pared de fondo. Se olvidaron de su presencia hasta la noche siguiente.
               Él leía sentado a la mesa. Afuera lloviznaba y el viento frío azotaba las cortinas. Ella fue a cerrar el ventanal de la sala. De regreso a la cocina se detuvo en el rincón.
               —Me parece que creció —dijo. Se había puesto en puntas de pie y miraba la tela.
               —¿La araña? —dijo él sin levantar la vista del libro.
               —Sí, la araña. Tiene el culito más gordo.
               —¿Te parece?
           Ella veía cómo la araña hacía girar una mosca entre las patas delanteras, envolviéndola en un capullo blancuzco.
               —Parece que atrapó su cena —dijo. Se apartó del bicho y se metió en la cocina. Arriba de la mesada había rebanadas de berenjena y una fuente con migas de pan.
               Él dejó el libro, volvió a buscar la cámara. Ella se ajustó el delantal.
               —¿Qué haces? —preguntó.
               —Grabo a la araña. Es muy rápida, ¿no crees?
               —Deberías dejarla tranquila.
               Él la ignoró, grababa mientras ella iba rebozando las berenjenas.
               —¿Las quieres fritas o al horno? —preguntó ella.
               —¿Qué?
               —Las berenjenas, amor.
               —Como quieras —dijo él, y siguió grabando.
               La siguiente noche la araña estaba en el mismo lugar. Ellos cenaban sopa de tomate y tostadas. Él sorbía su sopa con la vista fija en el plato.
               —Está más grande —dijo ella. Miraba hacia el rincón.
               —¿Quién? —preguntó él sin dejar de sorber.
               —La araña, ¿quién más va a ser?
               El bicho crecía y al mismo tiempo ampliaba el alcance de la tela. Había restos de moscas y mosquitos arracimados a su alrededor. Él mordisqueó una tostada. Ella regresó a su sopa, removía el líquido rojo con parsimonia.
               —Mañana la saco a la terraza —dijo.
               La araña continuó ampliando su colección de cadáveres colgantes mientras ella la observaba. La mayor parte del tiempo el bicho estaba impávido. Cada tanto, ella se acercaba al rincón, se ponía en puntas de pie y soplaba la tela. La araña abría las patas delanteras, como si fueran tenazas, y giraba, alerta. Si no volvía a correr aire regresaba a su posición, quieta en el centro de la maraña de hilos casi transparentes. Él ni siquiera la miraba de reojo, se limitaba a seguir leyendo mientras esperaba la cena.
               Un mes más tarde, también domingo, salieron a hacer las compras. Era un anochecer de otoño y los fresnos dejaban caer una lluvia de hojas secas sobre la calle. Un espectáculo que solían disfrutar de ida y vuelta agarrados de la mano. Sin embargo, esta vez, él cargaba las bolsas y ella lo seguía despacio.
               —La araña está más grande —dijo. Él continuó caminando en silencio. Las hojas secas crujían bajo sus pies—. La tela ya llega a la puerta de la cocina —insistió ella y él se detuvo.
               —Hoy la mato —decretó.
               —No, pobrecita —dijo ella, sacudió la cabeza como si espantara un enjambre—. A ver si encima nos ganamos un mal karma por matar al bicho.
               Él la miró fijo.
               —Entonces, no molestes más con el tema.
               Siguió andando. Al llegar al apartamento, pasó derecho al comedor y dejó las bolsas sobre la mesa. Fue hasta el rincón. La tela y los capullos cubrían ese sector como un adorno navideño fuera de tiempo.
               —Me voy a ocupar —dijo él.
               —No la mates —pidió ella.
               —¿Y qué quieres que haga?
               —Llevarla a la terraza.
               —Ya es muy tarde —se excusó él.
               —Haz lo que quieras. Yo me voy a duchar.
               Al salir del baño le extrañó el silencio. Mientras se vestía, chequeó la hora. Eran las nueve, tendría que apurarse con la cena. Regresó al comedor. En el rincón, colgando del techo, justo antes de la puerta de la cocina, vio un capullo blancuzco y grande que giraba, pesado. Agazapada en su rincón, la araña dejó de mover las patas delanteras. Ahora, los tres pares de ojos negros la miraban directo a ella.


| sobre la autora |

Maumy González
(Venezuela, 1974)
Es ingeniera y escritora. Desde el 2005 vive en Buenos Aires. Sus textos han sido publicados en revistas y suplementos literarios. Todas las mañanas un muerto (La Letra Eme, 2014), su primer libro de cuentos, recibió Primera Mención Honorífica por el Fondo Nacional de las Artes (Argentina). Actualmente prepara un nuevo libro de cuentos y escribe una novela sobre un mundo distópico; es Secretaria de Difusión de la revista literaria La balandra; co-coordina el Ciclo Ficciones en el Centro Cultural de la Cooperación “Floreal Gorini”; dicta talleres de narrativa, colabora en la prensa y difusión de nuevos narradores, y lleva adelante el blog #LaAquateca (www.aquateca.com.ar), como un espacio de intercambio de herramientas sobre la creación literaria.



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Hace tiempo que nos preguntamos por la praxis literaria, por los procesos y los caminos que llevan al poema y cuanto hay de presencia de los otros en lo que se escribe, si es que la hay, cómo se convive con los demás, con otras y otros que escriben. Acá recopilamos tres entrevistas que indagan sobre el proceso literario, en esta primera parte, entrevistamos a Sebastián Realini, Grau Hertt y Deni Rodriguez Ballejo, les formulamos algunas preguntas buscando indagar sobre la experiencia de la escritura.
Por Escrituras Indie

 
Sebastián Realini, poeta y editor de Años Luz ediciones.

¿Qué necesitas para escribir, cómo se da tu proceso de escritura?
El proceso de escritura es mínimo. De a palabra por día, se anota en la libreta, se sigue con la vida. A veces salgo a caminar en busca del poema y en el mejor de los casos vuelvo con tres palabras o un verso.
¿Se puede escribir desde la nada?
Siempre se escribe desde la nada y a través de la brecha.
¿Por qué escribir?
Por necesidad. Porque no hay otra opción.
¿Cómo te influencian tus contemporáneos en tu escritura? ¿ves un lazo con otros poetas en la relación a tu escritura?
Son pocos los contemporáneos que terminan influyendo en mi escritura. Puedo disfrutar de su lectura pero no sé si logro filtrar o aunarme, verme inmiscuído en su poética. La relación la veo más en los procesos y no en la escritura en sí.
¿Cómo es el proceso de corrección de tus textos?
El proceso de corrección de textos es la segunda escritura porque después del primer estornudo que transcribo al papel continúo agregando y sacando fragmentos, palabras. La corrección más importante va para con la cadencia, que tenga musicalidad que no sea forzada y que provenga de palabras que podría llegar a entonar, que sea una voz auténtica y a la vez certera; a lo sumo ocurrente.

Grau Hertt, poeta y editor de Nulú Bonsái

¿Qué necesitas para escribir, cómo se da tu proceso de escritura?

Comienza con una picazón en la muñeca izquierda, la sensación de un cable que baja sobre mi cabeza, sale y sale inentediblemente para el proceso racional y de comprensión: ¿por qué hablo de esto? ¿De dónde salió? Pero sigue bajando y de repente, cuando termina, cesa el cosquilleo y se va el cable.

¿Se puede escribir desde la nada?

Creo que no hay oscuridad sin luz, pero sí hay luz sin oscuridad. La nada vendría a constituir ese hecho mágico que, en cierto punto, conforma la existencia. Por ende sí, se puede escribir desde la nada.

¿Por qué escribir?

No hay una oposición a eso, me gusta creer que la poesía, el escribir poesía, es emanar luz de una herida, de una grieta. La poesía, no el poeta, le habla a todo. Cuando digo todo incluyo a otras especies no humanas e incluso no vivas y es el poeta un fragmento de esa gran voz universal. Por eso es que, si bien me encantan los conjuntos, los parecidos y los agrupamientos temáticos o estilísticos de poetas, lo que me conmueve es encontrar ese fragmento único, esa parte de la voz mayor. Creo fervientemente que esos fragmentos valen por necesarios, incluso más que por bellos o por su tamaño.

¿Cómo te influencian tus contemporáneos en tu escritura?

No me influencian en absoluto. Sí son la contención indispensable, el motor, los que cuándo no le encontrás sentido a nada, que es casi siempre, sin incluso saberlo, te sostienen. Leer es vital para un autor: observas formas y tipos de herramientas pero hasta ahí, no más. Cada uno reconstruye su diccionario porque la misión es trascender y ser universal sino solo estás perteneciendo a la masa o estas copiando. Cuando empiezo a delimitar las formas hacia las convencionales o comunes de escritura siento miedo, cada contemporáneo tiene que ser una rareza y apuesto a ello. La defino como lo totalmente propio. Disfruto y me atrae todo lo que no puedo escribir porque responde a ese equilibrio necesario en el arte. Hacen falta existencialistas, románticos, políticos, naturalistas, etcéteras de todas las posibilidades. Hacen falta todos y todas aquellas que quieran desarrollarse como únicas y únicos. Amo a cada contemporáneo/a que asume su rareza, su propiedad, su dominio de ese fragmento propio de poesía, de arte.

¿Ves un lazo con otros poetas en la relación a tu escritura?

El lazo se da a partir de que creo que un poeta debe admitir que no hay una utilidad definida, concreta, eso lo hace libre de inmiscuirse en disciplinas y situaciones para encontrar al detalle que conmueve, para ser quien nos obligue a ver qué mal hacemos algo o que bueno es cuándo lo hacemos bien. Entonces los que nos sentimos así, incómodos y activos, naturalmente nos atraemos. El poeta es también lo que no escribe, vive creyendo que tiene que decir algo: se para en un escenario, recita o lee su obra, baja y cree que no dijo lo que tenía que decir o le faltó algo. Así de simple nos conectamos, creo que nos conecta ese patrón, ese inconformismo rebelde, esa disputa absurda, dos cuchillos desafilados afilándose mutuamente.

¿Cómo es el proceso de corrección de tus textos?

Mencioné que cuando escribía sentía un cosquilleo en la muñeca de la mano izquierda y que bajaba un hilo a mi cabeza. Bueno, ese hilo y cosquilleo se mantienen en la edición, que sucede en ese mismo momento. Por ahí entre que escribí la primera letra y el cierre de edición pasaron seis horas de continua reescritura sobre el mismo texto que puede, o no, superar una carilla. Después es muy poco lo que puedo corregir, siento una distancia real, me sorprendo realmente de hacer eso, lo leo y no puedo más que agradecer que, aún siendo imperfecto, pueda decir algo bello, útil, conmovedor. Me gusta sentir que me dicta la poesía el pedacito que me toca trasmitir a mí y así con cada poeta y tratar de ser lo más receptivo posible, dejar mi persona apartada del texto.

Deni Rodriguez Ballejo, poeta.

¿Qué necesitas para escribir, cómo se da tu proceso de escritura?
Para escribir no hace falta mucho, el tema son las ganas, la inspiración, esas cosas… Por mi parte para escribir poesía generalmente me veo copado por un impulso y me encargo de darle cauce como puedo. Generalmente escribo en prosa y de oído, me fío de los signos de puntuación y el ritmo. Cuando versifico trato de encontrar una lógica pero es todo muy intuitivo, no persigo reglas claras, pero es algo que quiero mejorar. Siempre es saludable encontrar métodos. Hay algo sistemático entre los temas y algunos leitmotivs que voy encontrando. Es para que la música se desarrolle con mayor fluidez. En la poesía encuentro más que nada una gran danza de sintagmas.
Después, para narrar, es otro el cantar. Busco que los relatos tengan cierto largo y persigan una trama con personajes bien desarrollados. Aspiro a la novela pero termino encallando en nouvelle. Disfruto ese fracaso.
Ambas experiencias de escritura son saludables, pero lo que más me interesa cuando escribo es no hacer fragmentos, retazos, borradores; me interesa que el destino de mis palabras sea más que un post o un mero encanto pasajero. Hace varios años aspiro a la obra terminada, con cierto desarrollo y anhelo específico de culminación. Nada de medias tintas.
¿Se puede escribir desde la nada?
No creo que haya otro modo, pero es una pregunta más bien ambigua. No estamos solos flotando en el universo. Hay una cantidad enorme de influencias e intertextualidades -de varios órdenes- en lo que escribo. Así que: sí, se escribe desde la nada porque la hoja por lo general comienza en blanco, es una superficie vacía, pero: no. No se escribe desde la nada.
¿Por qué escribir?
Por una necesidad estética. O por desesperación. O por una ajustada mezcla entre ambas.
¿Cómo te influencian tus contemporáneos en tu escritura? ¿Ves un lazo con otros poetas en la relación a tu escritura?
No sé si me influencian; pero la relación, el diálogo con mis contemporáneos está. La producción de algún amigo o conocido siempre puede servirme para decirme mejor. Me acuerdo cuando tenía 18 años y leí Mar del Plata de Mariano Blatt. Fue un antes y un después porque yo estaba sumergido en una voz clásica, enfermiza, veleidosa, y leer eso me sirvió para darle lugar a una parte que jamás había experimentado. Pero no pasa solo con Mariano, por ahí uno lee mucho a algún amigo y también se le arriman ciertos vicios, me pasa con Enzo Campos Córdoba, o Santiago Pintabona, a quien ni siquiera conozco, solo por dar un par de ejemplos. Creo que con eso describo el “lazo”.
¿Cómo es el proceso de corrección de tus textos?
Obsesiva relectura. Método. Oído. No sé si hay mucho más.