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| Sobre la autora |

Soy Natasha Duhagon, nací el 15 de octubre de 1988 en Viedma-Río Negro, soy artista visual y freelance. Egresada del ISFA Manuel Belgrano, formación artística y docente.

Desde pequeña mi conexión con la pintura y el dibujo estuvo ligada a una forma intuitiva de comunicación conmigo misma y el cosmos. El arte es mi raíz, un aliado que ayudó a impulsar la expresión de mi personalidad introspectiva.    

Hago ilustraciones inspiradas en una conexión con la tierra y su magia. Me interesa compartir espacios naturalistas
y atemporales que inviten la introspección. Utilizo diferentes técnicas y herramientas tanto en formato tradicional como en digital, también hago animación 2d.   

Mis últimos trabajos como artistas fueron haciendo arte de tapa para banda y solista musical, comisiones personalizadas, ilustracion y animacion para videoclip, entre otros. Actualmente me encuentro trabajando en un proyecto de libro sobre la medicina floral con ilustraciones propias e información detallada de cada flor y sus efectos. 
Me interesa crecer profesionalmente y participar en plataformas editoriales, textiles y discográficas.
  

| Contacto |

IG: 
@natduhagon
@natduhagonart
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por Enrique Decarli 



“…sin más preámbulos, con la sencillez de los cataclismos”.

Armonía Somers.


Después de haberse degollado, el cuerpo tirado en el piso busca la cabeza para volver a ponérsela sobre el cuello, como un casco de combate. Así empieza la novela de Armonía Somers. Es de noche. Con la cabeza entre los hombros, la mujer desnuda sale al campo, y es a partir de ahí que podrían compartir escenario diferentes situaciones o personajes que desfilan en Yeguariza (Kintsugi Editora, 2020), el poemario de Camila Vázquez.

Yeguariza es un libro conceptual de varias lecturas posibles. Ante un universo claro, la primera impresión es que se trata de poesía telúrica. Poemas gestados en la tierra, nutridos por la naturaleza, que se propagan, salvajes, hasta zonas inimaginables. Cada pieza celebra una comunión interna y ancestral. La lectura deriva en conexiones secretas, y aunque recién ahora (sentados, leyendo) lo entendamos, la intuición indica que nos llegan a través de los siglos. Volverse uno con la tierra, la llanura como una forma de todo, la piel hecha nervadura, la yegua mujer. Las fuerzas desconocidas que actúan pueden leerse en clave metafísica o tono de superstición (“La llorona”, por ejemplo); incluso, en clave real: una manifestación del costado oculto que la naturaleza reserva para los que no somos chamanes. Sin embargo, esa generalidad que implica, en sí mismo, apelar a la naturaleza, reverbera en lo particular: en el cuero de la yegua, del hombre, de una mujer. 

A pesar de que el universo de Yeguariza esté definido en el texto, esa virtud no margina la mirada social (“Aparecida”, “Gaucha anarquista”, “Otra difunta”). Al contrario, se ensambla, elegante, sin que sea obvia la zona de interpelación, que apenas se vislumbra en las situaciones que plantea la ficción, haciendo equilibrio en la entrelínea poética, a modo de posible conclusión y no de premisa inapelable. La fuga, entonces, implica tanto la decisión de romper una situación de estancamiento, pero también de cautiverio físico o moral. 

La escritura transparente de Camila Vázquez devuelve, en forma de poesía, los mejores pasajes de Antonio Di Benedetto: “Los Reyunos”, “Caballo en el Salitral” y “Aballay”, por citar títulos de ambiente rural. En la variedad que ofrece el poemario, algunas imágenes recuerdan pinturas de Frida Khalo (pienso en la floración de “Menta”). También hay un homenaje a Kafka, y verso a verso el poemario rinde tributo al ritmo y a la musicalidad: las vi alejarse / dejaban la sierra / huérfano el territorio / niños y hombres igual / nadie flaqueaba en el trayecto / no eran las mismas / yegua y mujer / un solo cuerpo una sola tracción / galope.

Sin agotarse en las primeras lecturas ni en la materialidad de los gestos que revela, las cosas que se nombran: abismos, distancias, siglos, no se reducen al mero uso acertado del lenguaje. Detrás de cada poema hay algo abisal, y entonces comprendemos que el lenguaje fue utilizado como vehículo de trascendencia. Qué hay detrás de una mujer que acaba de degollarse y ahora, frente a nosotros, se reanima para ponerse, otra vez, la cabeza entre los hombros. Tal vez la Pampa en silencio. Es de noche. Y algo brota desde adentro.

José Mármol,

3 de septiembre de 2020.


 | extracto de Yeguariza |



Manada 

decía 

y era al instante eso mismo 

palabra y cuerpo 

el deseo 

cuerpo 

de la palabra 

una ella con las otras 

ansiedad atropello por existir 

tiempo escaso 

¿había vivido antes así?


...


Fragaria 

¿cuántas manos cortará 

la espina? 

¿cuántas veces sangraremos 

antes de beber el néctar? 

¿será tu jugo el mismo 

en mis venas? ¿así de dulce será 

la sangre propia?


...


Estarse

basta poco para tenerte quieta lucero

agua de río

gramilla

un cielo abierto a la llanura

¿por qué huirías?


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nadia comaneci


la cintura quebrada hacia atrás
de nadia comaneci y la única
sonrisa que dirige al terminar
la rutina. ver su nombre en el diario
y al lado la palabra
“perfección” durante
toda la década de los ’70 tener
14 años y ser una estrella
de rock en rumanía. los marcadores
no estaban listos para ella: 1,00
por cada vez que su abdomen la impulsa
hacia la barra alta
como por arte de magia 
¿alguna vez
viste a alguien bailar en el aire
y caer
con gracia sobre
sus rodillas?
nadia comaneci es nombrada
héroe del trabajo socialista, nunca
le temblaron las manos ni
los pies sobre la viga, diría
era casi un robot de asalto
comunista. no, claro que no
si se es pequeña las cosas
invaden con más
fuerza cuando se es pequeña
no se está lista
para vivir el exilio de los padres no se está lista
para ser la heroína de toda
una nación nadia comaneci 
corre
por un bosque rumano
de la mano de un traficante
de personas y cae
sobre suelo húngaro y cae
mientras corre cae 
y respira.
deja rumanía y la URSS se cae
a pedazos, ceausescu 
también cae
fusilado en navidad, el muro
de berlín se destroza y cae
en el eterno loop de la vuelta
del ángel sobre las barras asimétricas se repite
lo que solía escuchar de mi madre
señalando los pies de nadia  en la colchoneta
al terminar cada ejercicio “ves
lo único que de verdad importa
es la manera elegante con la que aterrizamos en la tierra”


... 


el sol entraba por la ventana solo para pintarnos las piernas

y vos estabas conmigo
y teníamos el pelo muy largo las dos,
yo tenía una fantasía vos me ponías
flores blancas y me hacías
trenzas hasta la cintura. al otro día
me mostraste una acuarela
de una chica que era
ojona y con cara de turca como yo
tenía flores por todo el pelo y me dijiste
“no sé, ni idea de dónde me salió”

si tuviera que reconstruir nuestra historia
sería algo así: estábamos desnudas en el suelo
tu pelo rojo tenía tonos naranjas a la luz
tu piel algunos tonos verdes, yo me arrodillé
y vos miraste hacia arriba, tus ojos
también tenían tonos verdes,
puse mis dedos como una pistola
que apunté justo sobre tu boca y dije
“te equivocaste
fui yo la que nunca te quiso”


... 


cumplís los años el mismo día que trotsky,
camus y marie curie ¿podés creer
todo ese poder
en una sola fecha? en mis fantasías tenías
una harley y yo reconocía el sonido del motor
tres cuadras antes de que llegaras. acá estoy yo,
con mi vestido amarillo que solo existe
en mi imaginación y un pañuelo en la cabeza,
estábamos listos para tomar ruta llegar
a jujuy buscar a alfonsina, atravesar
el monte encontrar perú y bailar
con kevin y roberto

en perú si compran una birra es
porque compran dos. ojalá fuéramos así como ellos,
ojalá tuviéramos nombres de cometa,
tu banda siempre me pareció muy aburrida
pero vos sacudías bien el pelo entonces
enamorarme me pareció prudente en ese momento

siempre pensé que se ama con la misma intensidad
con que se unta manteca en las tostadas
en casa ya no queda nada en la heladera,
en casa apenas hay dos sillas y una mesa y quizá
nos fuimos escapando de eso

llegamos a colorado y bailamos el zapateo creek
en texas te esposaron sobre un auto, casi
caímos por un acantilado brillabas tanto
que todo el tiempo tuve miedo de estar dentro
de un episodio de supercampeones,
que patees la pelota y tarde cuatro minutos
quince segundos en llegar al arco, despertarme
y darme cuenta de que hace tres años que estoy en
coma,



| sobre la autora |


Valeria Mussio (Tres Arroyos, 1996) vive en Bahía Blanca y es Licenciada en Letras por la UNS. Ha participado en varios festivales de poesía, entre ellos el 27 Festival Internacional de Poesía de Rosario, en el marco de la 3era Residencia para Poetas Jóvenes. Es parte del equipo de Poesía Sub25 y desde ese lugar co-organiza el Recital Aceleradit@s: Poesía Hispanoamericana de Internet. Realiza videoclips de poesía que se pueden encontrar en Youtube y en Vimeo. Publicó Manual de supervivencia para un ataque de ira por HD Ediciones.

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| Sobre la autora |


Mi nombre es Maria Fernanda Navarrete, tengo 21 años y soy una artista visual e ilustradora peruana. Mi producción artística se enuncia a través de personajes que comparten rasgos infantiles similares. Esto no quiere decir que necesariamente sean niñxs, más bien, utilizo el elemento de ternura para desviar a los espectadores del significado real de mi obra. Mis temas de interés se encuentran en la psique o "alma humana" y de ahí salen el trastorno de pesadillas, la dismorfia, la sexualidad y las enfermedades mentales. Considero relevante dialogar acerca de estos procesos para así generar conciencia y eliminar el tabú que acorrala a quienes los padecen, incluyéndome. 

Por otro lado, mi trabajo también tiene un lado menos conceptual y más ilustrativo en donde no pienso mucho en el significado. Aprovecho estos trabajos para explorar distintos movimientos corporales, colores, composiciones y más. Como se manifiesta desde un punto de vista más ordinario y personal, ya no utilizo la ternura como arma de denuncia, sino la presento tal y como es: un sentimiento agradable.

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habla Susana


El árbol tiene alma 

tienen los muebles y los autos 

les digo a los taxistas que anden con cuidado el auto sufre 

si me deprimo se apaga mi televisión y no hay manera

hasta que se me pasa y vuelve sola

me olvido a veces

que tengo línea con el cosmos

con mis abuelas que toman té charlando entre frutales 

soñé una vez que me iba en taxi al Once y que compraba algo

me acuerdo hasta las calles


y al otro día cuando fui pensé 

va a haber una casa de adornos qué sé yo a dónde me mandan

eran calcomanías

el empleado dijo soñé que venías 

soñé que una gordita me compraba ángeles

por eso los regalo 

para hacerte acordar 

que el cosmos quiere que le pidas todo el cosmos quiere 

que pidas ciegamente sin dudar se desespera 

por eso


es don de familia

de mis abuelas Fanny y Zelda 

que eran hermanas vos sos nieto y primo de tu abuelo hijo y primo de tu madre

venimos de un viejo vidente de Rusia 

viajaban desde lejos para verlo

somos familia conectada con el cosmos 

yo sé que Héctor es la reencarnación de un hechicero 

y con Aarón quedamos 

en que el primero en irse le manda al otro 

una palabra 


recién estábamos

tu madre y yo las dos charlando 

le decía que en otra vida fui un jeque árabe y una sacerdotisa griega 

ella me dijo contame lo de la sacerdotisa

digo lo que vi estoy en el monte vestida con túnica blanca

entonces mi madre la interrumpe y dice estamos en un monte 

rodeadas de agua y de volcanes el viento sopla en la casa de los dioses

los hombres labran el campo del valle

y hasta el cielo sube la grasa en soplos de humo

estábamos juntas Susana


habla quemando 

ramas de sándalo en un plato

mi tía bella como flor de loto 

dice soñé que vamos a la India con tu madre y que se cura

el hilo de humo se abre como el cuello de una cobra

Sai Baba cuelga en la pared antes no estaba

mira directo a la cama

sobre la alfombra verde como el pasto

mi madre dice sí Susana trae un mapa y dice acá acá 

su dedo cruza el mar hasta la India


... 


 

Liliana, flor de lirio


Mi madre mide un metro ochenta

tiene los huesos grandes el pelo teñido de rubio 

vestidos de bambula blanca sobre la piel blanca con venas azules

la piel llena de perfume

llena de collares que usa en casa

nuestra casa de alfombras como pasto casa sin flores

en Once donde todos se cubren la cabeza 

porque arriba de todo está dios

aunque no sé si el de mi madre

 

se llama Liliana

que significa bella como una flor de lirio

 

sus abuelas Fanny y Zelda eran hermanas

veían el futuro en la borra de café

sabían todo por el día en que naciste eran famosas

viajaban recibían a militares a gente importante

quisieron pasarle a mi madre su don

pero ella es psicóloga 

atiende en el living de casa

y a veces ve cosas

a veces a la noche me destapa como si hubiera algo

y a veces camina hacia atrás

como si hubiera algo

 

Liliana

la flor de lirio

 

Gerardo su primer esposo

mi madre lo dejó huyó de noche esas cosas pasan de noche

tomó el primer taxi negro que vio

era mi padre el labrador Eolo lo empujaba

se casaron conmigo en el vientre me pusieron Daniel

pero al final mi padre se fue mi madre empuñaba un cuchillo 

y ahora sus padres piden que vuelva a casarse que haya un hombre en casa

ahora su último novio Ricardo no está no sabemos por qué

vive en Avellaneda

es herrero

 

como el lirio

Liliana

 

vivimos 

varias vidas dice

las almas son viejas o son húmedas y frescas como flores

y al morir dios te hunde la cabeza en el río

y te olvidás de todo

sos luz en el cielo luz en las estrellas 

en un huerto rodeado de setos donde hay árboles grandes

y perales manzanos e higueras siempre están llenas las ramas

la manzana sigue a la manzana la pera a la pera

cada una deja su lugar a otra

frutas deliciosas

que ofrecen un deleite extraordinario

y dios hunde tu cabeza en el río

volvés y sos un árbol

un animal


tengo once años

mi madre y yo desayunamos jugo de naranja en un café 

y pienso no voy a acordarme de ella

no voy a darme cuenta si la veo en otra vida

no te pongas así las almas siempre van en grupo aún en las estrellas

van cambiando yo puedo ser tu primo tu nieto imaginate

un perro que vos tengas la araña en su tela 

una flor que se abre en la terraza

 

Liliana

como una flor de lirio

 

estrella de la mañana Estela

es amiga de mi madre vive en San Miguel

donde la calle está llena de palmeras y en su casa hay gallinas y perros

y ella lava

la energía de mi madre

y apoya sus manos en las células malignas de mi madre

en el aura en la cabeza pelada en el pecho que falta 

y lee los planetas

mientras mi hermana y yo jugamos con los perros


y dice 

que mi padre va a volver a casa

volver de Ciudad Oculta tierra del exilio donde vive 

con Analía la que no descansa

esa abandonada tierra que no es suya

ahora los domingos

mi madre llama a Jorge vemos a unos monjes 

y vamos a Rosario a ver a Ignacio el sacerdote de Ceilán al padre Mario en Gonzáles Catán

a la iglesia universal del reino de dios

donde el pastor te lleva hasta el altar

y el demonio se va


... 

¿es esto lo sagrado?


la cabeza mojándose en el río

en este huerto lleno de frutales

de flores y pájaros sin nombre

las vacas tiradas a la sombra

y el Taunus de mi padre 

recién lavado con el motor en marcha 

será sagrada

la ceniza de bosta quemada en mi frente

la nave que cruza la noche 

los dioses escondidos en el campo

el olor de las reses a la tarde en Mataderos

y mi madre 

viniendo hacia mí como un perro una araña en otra vida

las cabezas de dios que me miran 

Sai Baba vestido de naranja haciendo que aparezca algo

y la isla de Eolo 

donde llegó Ulises donde nació mi abuelo

lavanderas que brillan en el valle con sus sábanas 

y mi hermana con nueve años en panyabi blanco

y el mono que tira del pelo 

será sagrado 

el coco recién cortado

mi tía con sus ángeles

los taxis los mapas los chicos que suben valijas 

los pasos de los dioses por el cielo 

será sagrado

el cáncer de mi madre

esta estirpe de hojas que el viento derrama y devuelve

el humo del asado 

las turbinas que suenan como estrellas




| sobre el autor |


Daniel Lipara. Buenos Aires, Argentina, 1987. Ha traducido los libros de poesía Aprender a dormir, de John Burnside (2017), y Memorial, de Alice Oswald (en colaboración con Mirta Rosenberg). En 2018, la editorial Bajo la Luna editó su primer libro, Otra vida

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por Tomás Litta




Algo pide silencio del otro lado. Algo agoniza incesantemente. Y ante la agonía también está la resistencia. Ahí, en ese rinconcito descansan las palabras de Nadia, bálsamo y pólvora al mismo tiempo.


Nadia, nube eléctrica, nos envuelve en un universo que combina recortes, relatos, diarios, y poesía. Lxs sujetxs se envuelven en triángulos amorosos y se confunden como quien entra a un bosque con los ojos vendados. Ellxs no llevan nombres ni género; solo letras que se invocan en un canto continuo. Los amores se entretejen y se desperdigan, se extrañan entre ellxs, buscan explicarse, encontrar un lugar. Y también buscan liberarse, pero al mismo tiempo, víctimas y victimarixs, en un gesto sbarriano y fatal, se encarcelan en la jaula que ellxs mismxs construyen. 


Entrar al bosque es habitar la pérdida, es escurrirnos entre los dedos de una amante que tan solo pretende explorar lo que la rodea. Y la complicidad de Nadia está en darle esa voz que no quiere explicar sino sostenerse en la contemplación, en ese poder de captación milimétrico del mundo que habita. Y ahí aparece el silencio como el único camino posible.


Este fanzine habla de amor, sí. Pero va más allá. Es una búsqueda interna, la construcción de un bosque propio. Esta historia habla del lenguaje como refugio, como el único sitio que puede protegernos. Las palabras funcionan como dagas. Y con su doble filo, de tesoro y silencio, nos dejan construir algo parecido a un escudo. Ahí, entre el fuego y las flores de uno o mil amores muertos, Nadia nos dice, en una suerte de mantra que se nos graba en la piel, que “todo lo que existe deja su marca”. 


Y bien lo sabemos, porque de este bosque también somos parte, y quedamos marcadxs. Lo que el silencio puede darnos es la edificación misma de la ausencia. Es un sendero que nos comunica con nosotrxs mismxs y que se hace carne (o rama) adentro y nos deja bajo el misterio de todo lo que callamos. Acá hay una única certeza: somos todas nuestras ausencias. Y lo que el silencio puede darnos apenas empezamos a descubrirlo. 




*Texto escrito para la presentación del zine




| Adelanto de Lo que el silencio puede darnos |




sabré hacerte lugar en mi oscuridad. 



G. encuentra música en todo. me sorprende que yo haya pasado tanto tiempo creyendo que mis auriculares me protegían de los ruidos del transporte, la calle y los lugares que habito. pero lo que existe deja su marca en la sonoridad de los días. basta con escuchar de las cosas, su deseo infatigable por manifestarse. 



hace dos primaveras que ofrendamos nuestras flores a un amor muerto. ¿quién dice que la próxima no será la excepción?



A. escribió en un poema que odia las palabras porque son una farsa, pero que a través de ellas puede escapar de la realidad. por estos días escribir me lastima. las palabras son como dagas, podes caer sobre su filo y hundirte en tu herida. estoy rota. soy un espejo astillado y sólo a través de él puedo verme. pienso en E. y A., las palabras no alcanzan para nombrar lo que no tiene nombre. es tan necesario haber muerto muchas veces para un día escribir como E. “morí por la belleza” y seguí.


…     


las piletas de lona se ven tan tristes con la llegada de marzo.


….


a una mirada de distancia nos mostramos las heridas. el rechazo de A. el momento incómodo, la escena de siempre: alguien faltó al diálogo ensayado de unx que desea y otrx deseadx. andamos para el desencuentro, arrastrándonos. la fugacidad de los cuerpos, la fugacidad. 



camino a mi soledad como en una procesión de gente más sola que yo.






| Sobre Editorial Mutanta |


Mutanta es una editorial de fanzines y plaquetas artesanales nacida en 2016, destinada a publicar formas de habitar la voz poética por fuera de los cánones.Creamos rizomas con otrxs fanzinerxs, dibujantes, poetas y todo aquello que no encuentra lugar en las relación entre el cuerpo y la literatura. Es importante para nosotras habitar los bordes de la hegemonía y normalidad, la objeción a la heteronorma, los modelos de funcionalidad, los formatos clásicos y la reivindicación del conurbano como construcción de realidades y lugar de enunciación que rodea nuestra estética y lazos territoriales.



| Para conseguir el zine |


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