Mañana se proyecta en la Biblioteca Nacional
Alas, un film independiente que lleva
años recorriendo festivales y muestras. Entrevistamos a su director, Ariel Martínez Herrera, que en una
charla sin desperdicios nos contó el largo trayecto de esta película y mucho
más.
Por Mauricio Peréz Gascué
Mañana en el cine de la Biblioteca Nacional dentro del ciclo de proyecciones gratuitas organizado por La Nave De Los Sueños, se presentará Alas, una película de Ariel Martínez Herrera. Fue realizada en el 2005 dentro de la carrera de Diseño de Imagen y sonido de la UBA. Es una excelente oportunidad para ver en pantalla grande este film de narrativa y estética muy interesantes que a pesar de sus ya 8 años representa una propuesta renovadora para la pantalla local. En todo este tiempo tuvo un recorrido muy particular, lleno de frustraciones y alegrías. Desde dormir casi 5 años en un disco rígido, hasta la proyección en varios festivales (Marfici, Montevideo Fantástico, Piriápolis) entre otros y su edición en DVD. Incluso esta entrevista que le hicimos a su realizador, durmió 2 años en otro disco rígido, hasta que hace unos días volvimos a juntarnos con Ariel que nos concedió una segunda parte. A continuación compartimos lo más importante de esas dos conversaciones en las que este joven director nos cuenta no sólo las desventuras propias de un rodaje tan particular y el posterior recorrido de la película sino también su visión acerca de hacer cine independiente en los tiempos que corren, sus nuevos proyectos con su estudio de animación y todo lo demás:
AMH: El cine independiente es, independiente ideológicamente. Esa gran
ventaja que tenés de hacer lo que se te canta, de decir lo que querés, de
expresar tus ideas con total libertad tiene la contraparte de que nadie te
banca. Entonces todo lo que no tenés en plata lo terminás supliendo con horas
de esfuerzo humano, lo que no podés pagar lo tenés que hacer vos y eso te lleva
tiempo y energía. También te hace aprender a la fuerza un montón de cosas que
de otra manera no aprenderías. Hay cosas que no son tan fáciles, armar un
presupuesto para mí es chino básico y sin embargo te tenés que sentar y hacerlo.
EI: ¿Tenés una idea, aproximada de cuánto te costó
hacer Alas?
AMH: Hicimos un estimativo una vez que terminamos la parte más formal de
la edición. Ya estábamos con el corte de la peli, todavía faltaba el retoque de
color y la música. El retoque de color lo hice yo. Entonces cuándo la peli
estaba en la computadora, hicimos un estimativo en horas de trabajo de hace
cinco años y en su momento dio un número. Ese número debe ser inexacto, es muy
difícil valorizarlo porque muchos laburos, muchos rubros, los hice yo.
EI: ¿Cuánto tiempo te demandó?
AMH: Desde que se me ocurrió la idea hasta que terminó el rodaje,
pasaron cuatro meses, creo. Eso fue como un tiro, me senté y escribí en 3 días,
al mes ya estábamos rodando, rodamos en un mes y medio y listo. Después pasó un
año en el que le dimos el proyecto a tres montajistas, los tres se bajaron y
perdimos todo lo que habíamos hecho, entonces compramos un disco rígido que
fuera nuestro para no perder lo que se fuera haciendo, el cuarto montajista
finalmente se queda con la peli, la montó durante todo un año. Lo llamaba para
despertarlo, le compraba el desayuno, lo pasaba a buscar, lo sentaba en la
compu, le daba de comer y me quedaba al
lado viéndolo. El precio era los desayunos y los almuerzos, él no me cobraba el
laburo. Mi presupuesto de edición fue prácticamente ese. Ian Elizondo es una de
las personas sin las cuales la película no existiría, porque la verdad que hizo
magia. Había escenas que eran ineditables y cuando yo me daba por vencido, él
seguía montando la película. Después pasó
un año más hasta que se terminó de pulir ese corte al mismo tiempo que se
empezó a trabajar la música. Después entra en un bache terrible. Casi la
abandonamos y ahí Santiago Podestá que es el productor y otro de los cuales sin
quien la película hoy no estaría acá me llamó y me dijo: ¿La vas a terminar? -: Mirá
no sé, estoy muy ocupado… Y él me
dice: Bueno, entonces cagate, yo la mando
como está. Quemó un DVD con la película como estaba y lo empezó a mandar y
cada vez que quedaba preseleccionada en algún lugar venía y me metía presión
para que yo la termine. Entonces se armaba como un mes de laburo intenso.
Después de un año de trabajo el músico se bajó del proyecto, se metió a
estudiar farmacia y desapareció con todos los archivos.
EI: ¿Eso fue lo que generó el bache?
AMH: Sí, entonces encontramos otro músico, otro pibe que terminó el
sonido más o menos para una entrega que hicimos a Biarritz. Ese fue el primer
corte, la primera versión terminada, de ahí quedó preseleccionada en un par de
lugares más y se fue avanzando lentamente, hasta que Miguel Monforte del Marfici,
un fenómeno, agarró la película y nos dijo: Yo
la quiero, a la película la quiero
programar. Pero ustedes termínenla, no sean hijos de puta. Cada vez que
venía alguien y nos decía. “termínenla porque la quiero” nosotros íbamos, en el
medio de la agenda de la vida nos volvíamos a juntar, el músico, Santi, Fede y
yo y avanzaba. La versión de Mar Del Plata es la versión final.
EI: ¿Quiénes son los que estuvieron con vos desde el
principio del proyecto hasta que se estrenó?
AMH: En el reducido, estamos Santi y yo, en el momento en que no estaba
pasando nada la película era un disco rígido que yo tenía en mi casa y eso era
todo. Ian el montajista un incondicional total. Eric que digitalizó la película
(que es el hermano de Ian), es gente que nunca falló y después toda la gente
que estuvo en el rodaje que hizo su laburo gratis y perfecto un equipo de 30
personas de las que no tengo más que buenas cosas para decir realmente. El
músico se bajó pero también hizo una música re linda y que está buenísima.
EI: ¿Es la que quedó al final en la película?
AMH: Sí, todas las partes de charango las tocó él. A mí me encanta cómo
quedó.
EI: Con respecto a la distribución Esas instancias que tuvieron de poder confrontarla con el público ¿cómo surgieron y cómo las viviste junto al equipo?
AMH: Al margen de que el sistema es ingrato, las experiencias fueron
super gratificantes. Te tenés que curtir tanto con el rechazo en general y a
veces ni siquiera un rechazo explícito porque no te llaman, no te contestan los
mails y vos no sabés nada. No estás en la agenda de nadie. Por eso te sentís
tan feliz cuando alguien te llama y te dice: ¡Tu peli está buenísima! De repente te levantás y decís: ¡Vamos loco! La presentación en Mar Del
Plata. ¡Increíble! Entrás y es un cine. Vos te acostumbras a ver la peli en el
display de la camarita que tiene 2,5”
después en el monitor de tu computadora de 17” y de repente con la peli terminada entrar a
un cine que te la proyecten en 7Mts. Que el cine sea un cine, con la acústica
de un cine. El cine de Mar Del Plata estaba recién pintado de azul, hermoso,
con las butaquitas re lindas y sentarte ahí con el aire acondicionado y decir: Es una película… ¡Glorioso! Nos fuimos
todos para allá. Monforte nos llevó a radios a hablar. Iba todo el equipo de la
película, como un revival del rodaje que fue en el 2005. En el 2010 pasaron 5
años y mucho agua bajo del puente y volver a encontrarnos todos en ese clima
festivo. Fue una semana increíble, nos trataron bárbaro y de ahí se la llevaron
a un par de festivales más. Siempre festivales amigos y finalmente ahora que se
estrenó, hicimos una Avant Premiere en diciembre (2010), en la asociación
amigos del museo de Bellas Artes hice el retoque de color como debía y tiene un
minuto de animación que estaba hecho a los re ponchazos, lo modifiqué, me junté
con el músico, limpiamos un montón de cosas de audio que quedaron por desidia
porque no había tiempo, había que tirar el render porque la película tenía que
salir para Mar Del Plata e hicimos una versión final 2.0 que es la que ahora
estamos mandando a festivales. Además fue
cumplirle a la gente, el compromiso está asumido vos le decís: “Quiero que vengas a laburar gratis, a un
largometraje que yo estoy haciendo por amor al arte y la única garantía que yo
te doy de que vas a tener alguna gratificación es que la vas a ver en una sala y que va a quedar mas o menos bien”. Es
llegar a ese lugar de decir puedo quedarme con la conciencia tranquila e irme a
dormir.
La distribución es otro planeta, es aprender otro trabajo para el que no estás entrenado que no tenés ganas de hacer. Que poco te interesa y que nadie va a hacer por vos. Darle la posibilidad de que sea una película con el ciclo cerrado se mostró en un cine, la vio X cantidad de personas emocionalmente es muy satisfactorio.
La distribución es otro planeta, es aprender otro trabajo para el que no estás entrenado que no tenés ganas de hacer. Que poco te interesa y que nadie va a hacer por vos. Darle la posibilidad de que sea una película con el ciclo cerrado se mostró en un cine, la vio X cantidad de personas emocionalmente es muy satisfactorio.
EI: Hay una escena con Nahuel Pérez Bizcayart
.
AMH: Sí la que vino y laburó es Inés Efrón con él. La escena, es una
que nosotros necesitábamos dos personajes medio andróginos que fueran un chico
y una chica pero que se parecieran muchísimo.
EI: ¿Esa escena la hicieron tiempo después que el
resto del rodaje?
AMH: No, de hecho fue el primer día de rodaje. Fue lo más complicado
porque era el único pibe famoso en serio y que nosotros ni lo conocíamos de
antes. Cayó a un set que era una roña. Nuestro set era de un hippismo
delirante.
EI: ¿Cómo lo contactaron?
AMH: Estábamos en Mar Del Plata, habíamos metido, Sesiones FADU, una peli
de cortos que hicimos en el 2004 en la
UBA
EI: ¿Y ustedes ya tenían el proyecto de Alas?
AMH: Sí, lo cruzamos a Piroyansky en la calle y lo
conocíamos porque yo tomé clases de teatro con Lorena Vega y Martín (García Garabal) tomó clases
con Valeria Lorch que formó parte del mismo grupo. Martín y él se hicieron muy
amigos, él le presenta a Bizcayart, le propone hacer esta partecita en la
película, era una escena. Le preguntamos si él tenía una actriz con la que
quisiera compartir la escena porque era más fácil que conseguirle una
partenaire nosotros. Nos dice: Sí, yo
acabo de hacer una película que se llama GLUE
con una chica que se llama Inés Efrón.
La escena el primer día de rodaje, yo con la T170 en la mano corriendo atrás
de los actores. Martín dirigiendo en esa escena le dije: “Por favor ayudame con esto” porque yo hacía todo sólo. El set
era muy chiquito Estábamos todos ahí. Caen los dos y yo le digo a Martín: “démosle un poco de formalidad, decí que vos
sos el director de actores y yo el director de cámaras”, hicimos la escena
como pudimos y después en confidencia, se sorprenden de que todo dure tan poco,
2 horas, que para nosotros era un montón. Nosotros metíamos 6 escenas por día.
Ocupar 3 horas para una escena o 2, era mucho, parar media hora para hablar con
los actores, no existía terminamos y ellos dijeron: “¿qué, ya está?” Habíamos sacrificado un cuarto de plan de rodaje
para ellos y ellos nos dijeron “¿Eso era?”
“¿Hicimos todas las tomas? Y ahí nos
enteramos que Nahuel Pérez Bizcayart en ese momento debería estar recibiendo,
el premio “Clarín revelación” por El Aura, no fue a la ceremonia
porque estaba haciendo esa pelotudez con nosotros. El otro dato gracioso es que
Inés Efrón se olvida por completo de toda esta secuencia, porque después empezó
a hacer cine de verdad y en una entrevista que le hicieron el año pasado en El
Fósforo TV le dicen. “Se está por
estrenar una película en la que vos participaste que se llama ALAS”. Inés
contesta: “No, esa película sale que yo
actué pero yo no actué en esa película”. Se queda un minuto y medio
haciendo chistes sobre una película que él dice que ella actúa y ella dice que
no. A cada técnico de Alas que se
cruzaba yo le mostraba la entrevista y nos matábamos de risa. Creo que fue la
mejor prensa que nos podrían haber hecho.
EI: Una cosa interesante de la película es el uso del
Back-projecting. ¿Utilizaste el dispositivo a través de la limitación para
filmar eso en espacios reales, o fue un efecto buscado?
AMH: Un poco de las 2 cosas, yo ya venía viendo películas así, no es que lo inventé yo. El verdadero truco que implica el cine es mentir la continuidad, una continuidad que jamás existió. Ahí es donde radica la magia. El espectador va a estar mucho más sorprendido cuanto más fina sea la ilusión de que eso está. Es un truco de magia, no lo viste porque está en los cortes, está en el off. Yo ya venía flasheando con eso y a la vez no había otra forma de hacerlo. Yo quería escribir un guión, llevárselo a la carrera y que me dijeran, qué me podían dar y en función de eso hacer pelota el guión, filmarlo como sea con las condiciones que ellos nos pusieran. Cuando llegamos a la carrera me dicen: bueno, les podemos dar la cámara pero no la pueden sacar del set. -: Ningún problema. Dije yo. Se hace toda dentro del set. Aparte que a mí me parece una idea fantástica, hacer una película toda en un set nos solucionó toda una complicación de producción. Para mí fue la mejor de las decisiones, porque ahorrás plata, ahorrás tiempo no es que te cuestan menos, no existen. No existe la citación, es siempre en el mismo lugar, se vuelve mucho más tranquilo en muchísimos aspectos. “Vamos a hacer la escena tal que es exterior/ruta”. Es igual a todas, las escenas eran: prender el proyector, armar una escenografía, hacer una puesta de cámara. Laburar adentro de un set con 20 proyecciones. La técnica de la proyección me la robé de Hollywood de los ’40








