(grabado - Punta seca)
Sucede que vos ya no sos vos
Y yo sigo buscándote en estos restos,
de nada… que quedaron conmigo
Sucede que yo soy casi la misma
Y tu ausencia sigue doliendo
Sucede que vos ya no sos vos
Y yo ya no se quién soy
Sucede que esto es todo lo que quedó
Un vacío y este eco
De las voces, risas, llantos,
y susurros que emitimos.
Sucede que no fue el momento
Y no fue el modo
Sucede que no estaba preparada
Sucede que lo que estoy ganando
Por momentos me parece poco
Al lado de lo que perdí
Sucede que mirando atrás
Sólo siento tristeza
Porque en días lluviosos como hoy
Era tu música la que me hacia feliz
Y hoy…
mi música , no me permite reír.
Y yo sigo buscándote en estos restos,
de nada… que quedaron conmigo
Sucede que yo soy casi la misma
Y tu ausencia sigue doliendo
Sucede que vos ya no sos vos
Y yo ya no se quién soy
Sucede que esto es todo lo que quedó
Un vacío y este eco
De las voces, risas, llantos,
y susurros que emitimos.
Sucede que no fue el momento
Y no fue el modo
Sucede que no estaba preparada
Sucede que lo que estoy ganando
Por momentos me parece poco
Al lado de lo que perdí
Sucede que mirando atrás
Sólo siento tristeza
Porque en días lluviosos como hoy
Era tu música la que me hacia feliz
Y hoy…
mi música , no me permite reír.
0
comentarios
| un poco más de
gubitosi,
poesía
Entre los milagros
y la desestabilización mental,
entre la ironía
y los motivos de todo lo que hago.
Entre la sustancia
y la materia de todos estos sueños,
entre esa sonrisa lejana
y el llanto cada vez mas proximo.
¿Para qué palabras
existen las emociones?
¿Y para qué tiempos
este olvido?
No, no es que me olvide,
es que asi es el miedo
de recordarlo todo.
La rabia de que no hay espuma
en la herida
pero si en mi boca.
Entre la lisergia
y la verdadera promesa,
entre la paz
y la alegría que me provoca.
Entre tu veracidad
y mi incierta inexistencia.
¡Habrase visto cantar
y soñar por estos lugares!
-vagar por los bares-
A ver quien tiene voz
para decir esto que es indecible
aunque sea al oído.
y la desestabilización mental,
entre la ironía
y los motivos de todo lo que hago.
Entre la sustancia
y la materia de todos estos sueños,
entre esa sonrisa lejana
y el llanto cada vez mas proximo.
¿Para qué palabras
existen las emociones?
¿Y para qué tiempos
este olvido?
No, no es que me olvide,
es que asi es el miedo
de recordarlo todo.
La rabia de que no hay espuma
en la herida
pero si en mi boca.
Entre la lisergia
y la verdadera promesa,
entre la paz
y la alegría que me provoca.
Entre tu veracidad
y mi incierta inexistencia.
¡Habrase visto cantar
y soñar por estos lugares!
-vagar por los bares-
A ver quien tiene voz
para decir esto que es indecible
aunque sea al oído.
para lo que no existen argumentos...
0
comentarios
| un poco más de
lucas,
poesía
Ella espía relojes de arena
googlea palabras que serán dioses o puñales (es lo mismo)
qué grandes pueden ser sus ojos
cuando enceguece en sueños prestados
y hermosea con ropas pasadas de moda
y ella es un pájaro (es verdad)
con su jaula en el bosque
como quien busca relación entre palabras sueltas
o el futuro en las cartas.
saludos
atte: lautaro
googlea palabras que serán dioses o puñales (es lo mismo)
qué grandes pueden ser sus ojos
cuando enceguece en sueños prestados
y hermosea con ropas pasadas de moda
y ella es un pájaro (es verdad)
con su jaula en el bosque
como quien busca relación entre palabras sueltas
o el futuro en las cartas.
saludos
atte: lautaro
0
comentarios
| un poco más de
lautaro,
poesía
de apostadura de lágrima en los ojos
conyugado de vino, tristecito
con apretón de angustia en la garganta.
Andaba de la noche a la noche
de pies fríos, de cara sin caricias,
con un fracaso en la mano de la izquierda
y una desilusión en la derecha.
Andaba así, de pena por vestido;
andaba, digo,
porque ya no ando
ya no ando, digo,
porque te encontré.
5
comentarios
| un poco más de
lagarejo,
poesía
1 comentarios
| un poco más de
corbalán,
librolibre,
Linkoteca
Lo primero es lo primero: ¿qué es Trueque? No lo sabemos; y parecería ser que no saberlo es una de las condiciones básicas para poder hechar a andar lo que Kurtteim nos ofrece en apenas 20 páginas. “Hechar a andar”: como si pudiesemos tener en la palma de la mano los engranajes destrozados y revueltos de un pequeño reloj y de repente observar como las agujas empiezan a moverse y a marcarnos las horas, los segundos, los látidos, ahí, justo en la palma, como un animalito que abre los ojos y empieza a respirar después de su autopsia; pero aunque las agujas se muevan eso ya no es un reloj, son los pedazos; y ni siquiera los pedazos: apenas los fragmentos porosos de la imagen vaga con la que nos figuramos el hipótetico funcionamiento de un reloj o la respiración de un animal. ¿Qué es Trueque? Truque no es. Trueque funciona y nos hace funcionar, entrar en su ritmo diminuto y minucioso.
***
¿Microrelatos? ¿Poemas? ¿Fragmentos? Todo eso. Nada de eso. Podríamos pensar en compuestos químicos heterogéneos combinados para conseguir un compuesto oscilante, inestable, desconocido (¿también hostil?); podríamos pensar en la preparación de una pócima venenosa; pero más bien deberíamos pensar en una voz que se desteje para contarse su propio irse, una voz que sólo puede decirse a si misma haciéndose otra y desapareciendo: Ya no formo parte de un todo, me disuelvo y bailo como las nubes.
1 comentarios
| un poco más de
cristian,
EscenaActual
0
comentarios
| un poco más de
gosso,
Visuales
Open publication - Free publishing - More poesia
[ http://issuu.com/poesiapendular/docs/trueque_-_kurtteim_guafftum ]
[ http://elmagnanimocaustico.blogspot.com/ ]
DESCARGA:
Contacto con el autor:
[ http://elmagnanimocaustico.blogspot.com/ ]
7
comentarios
| un poco más de
kurtteim,
librolibre,
Linkoteca
cómo sabrías
si esta
en verdad
no es
la palabra
sino algo así
como una imitación
una simulación
una farsa
un pequeño
e inocente juego
[Blog personal --> Erotosatori: Poiesis]
1 comentarios
| un poco más de
Giordano,
poesía
0
comentarios
| un poco más de
gosso,
Visuales
Cerró los ojos y el silencio de la tijera, alimentado por la canilla que goteaba incesantemente, fue interrumpido por el sonido vibrante del teléfono. Eso rompió con la poca calma que le quedaba y con el trance de no dejar de pensar en lo que había sucedido. Y no pudo terminar de recortar aquellos periódicos viejos y atendió rápido. Para lograr eso se paro decidido y caminó un largo trecho que había entre su habitación y el living, donde casi se tropieza con una mesa y tuvo que esquivar unas cajas que había en el piso.
(Tarjetas a voluntad, señores, una ayuda por favor)
-¿Hola quién habla? – dijo él con el aliento entrecortado.
-Yo… ¿Cómo le va? ¿No se acuerda de mí? - dijo la voz con una convicción muy marcada
La habitación por ese momento se enmudeció.
-Si, si…Bien, bien un poco más calmado – sentenció.
(Tarjetas a voluntad, señores, una ayuda por favor)
La calma volvió a reinar el lugar. Pero una lluvia torrencial inundo la noche y el piso de la habitación empezó a mojarse producto de una gotera.
-Y cuénteme ¿qué piensa de lo que sucedió? – interrogó la voz de manera tajante.
-Que es una lastima que fuera de ese modo – susurro él.
-¿Cómo?… ¿cómo?- repreguntó la voz.
-Dije…que es una lastima que fuera de ese modo…- dijo él con más convicción.
-¿Por qué? – dijo la voz con tono curioso.
-Porque a mi me encantan las manzanas verdes,- dijo mientras sonreía como un niño - aunque algunas veces como manzanas rojas…. Pero no es lo mismo: son comunes y estoy harto de las comunes… siempre el mismo sabor dulzón… que… que… hasta a veces empalagan, no se si me explico…. – dijo con ahínco.
(Tarjetas a voluntad, señores, una ayuda por favor)
-Prosiga pero vaya al grano del asunto – afirmó la voz con tono desafiante.
- Bueno… Ella es una manzana verde perfecta, pequeña y hasta le diría… simpática y amable – dijo mientras se le dibujaba una sonrisa aun más grande en la cara - Con un aspecto hermoso e increíble por fuera y que seguramente es totalmente acida por dentro y eso es encantador… me encanta de sobremanera eso, el gusto agridulce porque no todo es dulce en la vida, esas son puras mentiras…Aparte uno se harta muy rápido de las manzanas rojas, al menos yo – dijo maravillado.
(Tarjetas a voluntad, señores, una ayuda por favor)
-¿Pero cuál es el problema que lo tiene tan distraído entonces? – dijo la voz con tono paternal.
-Que aunque me tiente tanto, no puedo comerla ni darle ni siquiera un mordisco y menos que menos ponerle un dedo encima, porque me conozco y se que si le doy una probada la tengo que comer entera…y no puedo… Por eso es una lástima… y aparte la manzana no creería nada de lo mucho que me encanta… es cuestionadora por naturaleza o al menos eso parece – se apabullo mientras lo decía - Y aunque me encante pasar tiempo viéndola y disfrutando de su compañía y su buen aspecto, muriéndome de ganas de comerla a veces… No puedo hacer nada de eso y solamente puedo admirarla tranquilo y a una distancia razonable, más bien amistosa…. Pero como usted sabe mientras más prohibido más tentador se hace, ¿vio? – dijo más calmo y con tono cómplice.
-Pero déjese de pavadas y si es lo que siente hágalo de una buena vez – dijo la voz muy irritada.
(Tarjetas a voluntad, señores, una ayuda por favor)
-Usted no entiende nada, es mucho más complicado de lo que parece. – dijo enfurecido – Seria como cometer un pecado, como hizo Eva comiendo la fruta prohibida…– agrego más calmo.
-Pero… ¿quién no cometió un pecado alguna vez?.. ¿Pero pecado para quien? No me venga con analogías o con excusas estupidas, dígame la verdad sin rodeos ni vueltas - dijo la voz.
El silencio inundó nuevamente la habitación, aunque la lluvia afuera acosaba la noche.
-Tiene razón… la verdad es que uno nunca sabe que puede pasar, mire si no quiere ser comida por mi y encima que...-dijo él.
-¿Encima qué cosa? ¿De qué está hablando? ¡Sea más claro por favor! Y…basta de llorisqueos, decídase de una buena vez – interrumpió la voz.
- Es que no debo hacer nada…pero le digo en confianza que a esa manzana verde en otra época también la quise comer, pero volví a mis cabales y solamente me dedique a observarla de manera amistosa, porque en mi condición… la manzana verde está prohibida, tachada de la lista. - dijo resignado.
-Está bien, si es lo que usted quiere – dijo comprensible la voz.
-No es lo que quiero, es que no debo ¡repito! y no se si puedo – dijo un poco cansado de dar tantas explicaciones.
-Yo podría darle la solución…esa la que no…. - dijo la voz.
-Ya se –interrumpe harto - la que no está en ningún libro escrito o en alguna película… - agregó aun más harto.
-Exacto… la de no seguir instrucciones establecidas por nadie – afirmó la voz con convicción.
-Tarjetas a voluntad, señores, una ayuda por favor.-
Por culpa de un sacudon abrió los ojos bruscamente, vió que el muchacho que repartía tarjetas en el vagón se iba con algunas monedas que le habían dado y estaba por entrar el vendedor de gaseosas. Y él hizo una mueca, suspiró, miró por la ventanilla y siguió su viaje.
0
comentarios
| un poco más de
Joel,
narrativa
3
comentarios
| un poco más de
edicioneselpendulo,
librolibre,
Linkoteca
2
comentarios
| un poco más de
edicioneselpendulo,
Linkoteca
Con el último aliento Pedro abre la puerta y ya casi que sabe. La lluvia incesante repliega sus sienes y el calzoncillo, confundido por el agua, el meo y el sudor, se subleva de la piel, lastimándola.
Con paso inerte se despega la mochila de la espalda para dejarla en el piso, al lado de la banqueta, y sentarse. Un wisky, pelado, que no doy más. ¿Doble? Triple. Dejaron algo para vos, Castro. Levanta la vista y la mano extendida del pelado, grande, peluda, se impone con crudeza sobre el resto de las cosas, ofreciéndole ese papel arrancado a las apuradas de algún anotador con espiral, doblado sin delicadeza, un poco humedecido. Servime el wisky, dale. El pelado se apresura y hace actuar con la destreza que dan el tedio y la repetición incansable el vaso y la botella; el líquido se balancea unos segundos en el recipiente machucado, hasta estabilizarse, rechazando, parco a cualquier brillo ajeno, la luz enclenque que quiere atravesarlo.
0
comentarios
| un poco más de
cristian,
Lucía,
narrativa
Cuando nos mató la desgracia nos encontramos con la mano en un puñal y en un pajonal muy seco; los pastos bien altos y bien secos, dentro de un sendero pisoteado.
- Fuimos espuelados a este lugar- Dijo Mauricio.
- ¿Dónde Estamos?- Contestó Gisell.
- Cantémosle a la luna, porque ella sabe de nuestro largo caminar.- Y él hunde su mirada en manto estrellado de esa noche desconocida.- Esta gris, y es temerosa.
- Luna de la soledad. Victoria me pesa, y esta inquieta.- Ella revuelve las mantas que lleva en sus brazos y acaricia al dormido bebe, que pronto podrá despertar y desconocer absolutamente todo.
Los dos comenzaron a caminar por el sendero marcado, investigando la noche, con los puñales del crimen sostenido en sus manos. La luz de la luna los golpea en todo el cuerpo con la culpa del crimen de su padre, pero fue necesario matarlo, hacen falta los sueños siempre para creer en la vida. Gisell es una mujer que merece vivir y amar como cualquier mujer del planeta, pero con su padre apenas vivía y aguantaba. Mientras que Mauricio, si no creyera en la locura y en la balanza de la razón del equilibrio, no hubiera podido creer en la esperanza y en el sonido de poseer a Gisell de ese modo; si, de aquel modo tan extremo que los llevo a concebir la hija que sostienen a ocultas; tan ocultas que hasta fue concebida en un pajonal como por el que están caminando.
- Vamos a llegar hasta el parque que esta hacia el final del camino, ¿Lo ves? Estoy cansada.-
- Sí, lo veo. Ahí podemos parar y pensar que hacer en este sitio y con Victoria a cuestas.
Si ellos no creyeran en el deseo y en la posibilidad de que su amor sea algo puro, no lo hubieran escondido. Creyeron en lo que queda, amasijos de carnes aspirando pudor.
Gisell, con sus patitas chuecas, llega al parquecito que vio a lo lejos del caminito. Llena su visión de pastos y de luna, se sostiene de la pata de un tobogán, recordando el sol y las chicharras de su pueblo inocente y observa a su amante pueblero, a quién tanto ama. Lo ve a Mauricio quemarse los piecitos descalzos en la arena de esa noche calurosa, siente el olor a los callos de sus pies y el dolor de esos por caminar hasta altas horas juntos a ella.
- Mañana es Navidad.- Él sigue mirando los astros del cielo, sin conocerlos más que por el nombre de estrellas y como mucho conoce las tres marías.
- Si. Ni un pedazo de pan y un vaso de vino.
- No podrás festejar juntos con tu padre porque lo matamos, lo reventamos a puñaladas. Mañana el pueblo estará de fiesta y no habrá tristeza cuando encuentre al viejo con las entrañas dadas vueltas.
- Pido perdón a Dios por lo que hicimos, pero nuestro crimen le dio fin a nuestra pobreza, mi padre no podía darme algo mejor. Comíamos pan el día de Navidad, me decía que Jesús era como él y que yo era como María. Mañana no es Navidad para mí.
- Quién dijo que todo esta perdido. Te ofrecí mi corazón, te di la hija que llevas en los brazos. La sangre derramada de hoy se la llevará el río. La luna de los pobre esta siempre abierta. Uniremos las puntas de un mismo lazo y caminaremos tranquilos y despacio, yo te daré todo y vos me darás algo que nos alivie un poco más.
- Las estrellas de esta noche no alcanzan para ofrecerte mi corazón, pero tampoco para tapar la culpa de haber matado a mi padre. Vamos a cargar con esa culpa para siempre.- Gisell toca a la niña y se da cuenta de que no respira, apoya el cuerpecito sobre el pie del tobogán.- Esta muerta, habrá sido el frío.
La soledad sobre ruinas los esperará después de aquél momento en el parquecito. Muchas Navidades siguieron caminando por ese pajonal sin encontrar la salida, ni la vuelta. Caminaron sobre tumbas y culpas sagradas, el rostro no les alcanzo para llorar. Estuvieron vacíos y solos sin haber hecho lo suficiente para encontrar el nombre de ese lugar tan extraño por el cual caminaron; por eso le pusieron un nombre propio: Sikuanda. Sin encontrar sentido, porque lo olvidaron fácilmente; como una experiencia onírica de quién tiene que marchar a vivir una rutina que los culpabiliza.
- Fuimos espuelados a este lugar- Dijo Mauricio.
- ¿Dónde Estamos?- Contestó Gisell.
- Cantémosle a la luna, porque ella sabe de nuestro largo caminar.- Y él hunde su mirada en manto estrellado de esa noche desconocida.- Esta gris, y es temerosa.
- Luna de la soledad. Victoria me pesa, y esta inquieta.- Ella revuelve las mantas que lleva en sus brazos y acaricia al dormido bebe, que pronto podrá despertar y desconocer absolutamente todo.
Los dos comenzaron a caminar por el sendero marcado, investigando la noche, con los puñales del crimen sostenido en sus manos. La luz de la luna los golpea en todo el cuerpo con la culpa del crimen de su padre, pero fue necesario matarlo, hacen falta los sueños siempre para creer en la vida. Gisell es una mujer que merece vivir y amar como cualquier mujer del planeta, pero con su padre apenas vivía y aguantaba. Mientras que Mauricio, si no creyera en la locura y en la balanza de la razón del equilibrio, no hubiera podido creer en la esperanza y en el sonido de poseer a Gisell de ese modo; si, de aquel modo tan extremo que los llevo a concebir la hija que sostienen a ocultas; tan ocultas que hasta fue concebida en un pajonal como por el que están caminando.
- Vamos a llegar hasta el parque que esta hacia el final del camino, ¿Lo ves? Estoy cansada.-
- Sí, lo veo. Ahí podemos parar y pensar que hacer en este sitio y con Victoria a cuestas.
Si ellos no creyeran en el deseo y en la posibilidad de que su amor sea algo puro, no lo hubieran escondido. Creyeron en lo que queda, amasijos de carnes aspirando pudor.
Gisell, con sus patitas chuecas, llega al parquecito que vio a lo lejos del caminito. Llena su visión de pastos y de luna, se sostiene de la pata de un tobogán, recordando el sol y las chicharras de su pueblo inocente y observa a su amante pueblero, a quién tanto ama. Lo ve a Mauricio quemarse los piecitos descalzos en la arena de esa noche calurosa, siente el olor a los callos de sus pies y el dolor de esos por caminar hasta altas horas juntos a ella.
- Mañana es Navidad.- Él sigue mirando los astros del cielo, sin conocerlos más que por el nombre de estrellas y como mucho conoce las tres marías.
- Si. Ni un pedazo de pan y un vaso de vino.
- No podrás festejar juntos con tu padre porque lo matamos, lo reventamos a puñaladas. Mañana el pueblo estará de fiesta y no habrá tristeza cuando encuentre al viejo con las entrañas dadas vueltas.
- Pido perdón a Dios por lo que hicimos, pero nuestro crimen le dio fin a nuestra pobreza, mi padre no podía darme algo mejor. Comíamos pan el día de Navidad, me decía que Jesús era como él y que yo era como María. Mañana no es Navidad para mí.
- Quién dijo que todo esta perdido. Te ofrecí mi corazón, te di la hija que llevas en los brazos. La sangre derramada de hoy se la llevará el río. La luna de los pobre esta siempre abierta. Uniremos las puntas de un mismo lazo y caminaremos tranquilos y despacio, yo te daré todo y vos me darás algo que nos alivie un poco más.
- Las estrellas de esta noche no alcanzan para ofrecerte mi corazón, pero tampoco para tapar la culpa de haber matado a mi padre. Vamos a cargar con esa culpa para siempre.- Gisell toca a la niña y se da cuenta de que no respira, apoya el cuerpecito sobre el pie del tobogán.- Esta muerta, habrá sido el frío.
La soledad sobre ruinas los esperará después de aquél momento en el parquecito. Muchas Navidades siguieron caminando por ese pajonal sin encontrar la salida, ni la vuelta. Caminaron sobre tumbas y culpas sagradas, el rostro no les alcanzo para llorar. Estuvieron vacíos y solos sin haber hecho lo suficiente para encontrar el nombre de ese lugar tan extraño por el cual caminaron; por eso le pusieron un nombre propio: Sikuanda. Sin encontrar sentido, porque lo olvidaron fácilmente; como una experiencia onírica de quién tiene que marchar a vivir una rutina que los culpabiliza.
0
comentarios
| un poco más de
Leandro,
narrativa
Books fotograficos y albunes digitales para
actores, modelos, músicos, bailarines, niños,
público en general.
Sitio web:
www.flickr.com/photos/
Contacto: germanriobo@gmail.com
1 comentarios
| un poco más de
riobo,
Visuales
Me fumaba un cigarro. Pensaba en la compra del supermercado. Iba a la cocina. Se me venía a la mente la presencia de Martín en mi cama. Todavía está su olor, pensé. Preparaba puré de papas, de esos que vienen para ser hechos en el microondas y en mi cabeza, sólo en mi cabeza, un agujero negro que me molestaba y no me dejaba en paz. Un puré de papas envasado, deshidratado, que habría de preparar con mucha leche y mantequilla. Un agujero negro convertido en una taza de té, en la caída del niño que vivía en el departamento de al frente, en una poza de sangre, una gota de agua inundada por sal caída del mueble. Con el estómago a punto de reventar, tarareando una canción de Sandro para olvidarme de un efímero dolor de cabeza. Todo eso era y más, una mezcla de superficies, de texturas, de incongruencias mentales y visuales que se armaban y desarmaban dentro de mi cabeza, quiero decir, dentro de la cabeza de ella, que a su vez me observaba a mí como diciendo ¿qué haces acá?, ¿por qué no te vas? ¡Andate!, ¡déjame en paz de una vez y ándate! Ella soy yo, y yo soy ella. Vivimos en mundos paralelos.
1 comentarios
| un poco más de
a_gonzález,
narrativa
aire o piedra
qué más da.
allá al fondo
una luz
prendida
por desprenderse...
cuesta evadir
su expansión,
su arco pujante.
no quiero ver,
no quiero ver...
más allá
al fondo.
si te vas
derramada,
apagadita y roja,
¿cómo he de hacer
para congelar
el tiempo y las venas?
qué más da.
allá al fondo
una luz
prendida
por desprenderse...
cuesta evadir
su expansión,
su arco pujante.
no quiero ver,
no quiero ver...
más allá
al fondo.
si te vas
derramada,
apagadita y roja,
¿cómo he de hacer
para congelar
el tiempo y las venas?
1 comentarios
| un poco más de
Natalia,
poesía
Nos quedamos la luna y yo
contemplando lo eterno;
(-----) y todo el mundo pasó.
Mientras nos miramos sin podernos creer,
yo su oscuridad y ella mi silencio:
- Soy agradecida- le conté-
Le agradezco los días al tiempo.
¡Pero ya no acepto mi destino de hiladora!
No importa si son palabras,
tampoco, si son hermosas.
Es que nunca supe esperar,
menos nada. Menos a alguien.
¡Pero tampoco supe luchar!
Fui demasiado cobarde.
Y también, fui frágil…
y no había nadie tan cerca,
sólo para que me abrace,
y de bronca. Y de pena
me crecieron imposibilidades,
de noches compartidas,
de arrebatos creadores
de nubes, infiernos y susurros;
y un lugar para descansar,
de la congoja de ser.
Y un lugar donde calmar,
el hambre, el frío y la sed.
Y un lugar donde encontrar,
quien me ame, a quien yo amaré.
La luna me miro pomposa,
se rodeo de estrellas y yo brille:
- Voy a ser fuerte- le prometí-
y voy a convertirme de nuevo en mujer.
[ http://www.facebook.com/andrea.mineko ]
contemplando lo eterno;
(-----) y todo el mundo pasó.
Mientras nos miramos sin podernos creer,
yo su oscuridad y ella mi silencio:
- Soy agradecida- le conté-
Le agradezco los días al tiempo.
¡Pero ya no acepto mi destino de hiladora!
No importa si son palabras,
tampoco, si son hermosas.
Es que nunca supe esperar,
menos nada. Menos a alguien.
¡Pero tampoco supe luchar!
Fui demasiado cobarde.
Y también, fui frágil…
y no había nadie tan cerca,
sólo para que me abrace,
y de bronca. Y de pena
me crecieron imposibilidades,
de noches compartidas,
de arrebatos creadores
de nubes, infiernos y susurros;
y un lugar para descansar,
de la congoja de ser.
Y un lugar donde calmar,
el hambre, el frío y la sed.
Y un lugar donde encontrar,
quien me ame, a quien yo amaré.
La luna me miro pomposa,
se rodeo de estrellas y yo brille:
- Voy a ser fuerte- le prometí-
y voy a convertirme de nuevo en mujer.
[ http://www.facebook.com/andrea.mineko ]
0
comentarios
| un poco más de
mineko,
poesía
Una imagen no va más que a la orilla. Vamos a decir la verdad. Este cuarto jamás tuvo ventanas. ¿Y por que tendría que tenerlas?. El sol está afuera.
Aún se siente el palpitar de un ave que aprendió a escapar. Aún me repito un desconocido lenguaje.
Un fondo inhabitable. Sí, allí jamás se podrá vivir.
Una utopía muda y paralítica presa de su promesa.
Sonidos, palabras y sonidos de palabras. Después, todo adentro.
Son esos días en los que me pregunto cómo se puede vivir entre tanto humo.Yo espero que cumpla el viento. Yo me digo que todo es nada. Me digo pero no lo veo, los conceptos son tiranos.
Una comunión forzada con el silencio que amo y odio.
La fuente ya no quiere monedas.
Dandole vida y voluntad a las cosas no te liberarás. Me explico,me explican.
Forzado eternamente a resucitar entre tanta cosa muerta.
Muerto, resucitado, en pocas líneas. Así mi débil profundidad.
Hay cosas de las que aún no me quiero curar.
Aún se siente el palpitar de un ave que aprendió a escapar. Aún me repito un desconocido lenguaje.
Un fondo inhabitable. Sí, allí jamás se podrá vivir.
Una utopía muda y paralítica presa de su promesa.
Sonidos, palabras y sonidos de palabras. Después, todo adentro.
Son esos días en los que me pregunto cómo se puede vivir entre tanto humo.Yo espero que cumpla el viento. Yo me digo que todo es nada. Me digo pero no lo veo, los conceptos son tiranos.
Una comunión forzada con el silencio que amo y odio.
La fuente ya no quiere monedas.
Dandole vida y voluntad a las cosas no te liberarás. Me explico,me explican.
Forzado eternamente a resucitar entre tanta cosa muerta.
Muerto, resucitado, en pocas líneas. Así mi débil profundidad.
Hay cosas de las que aún no me quiero curar.
0
comentarios
| un poco más de
demari,
poesía
I
Podría entibiarte las piernas con mi lengua y que el frío salga de tu cuerpo hasta la vereda en que pisas. Podría desnudarme en público y hacerte el amor.
Pero no hace falta, acá la cosa es sencilla. Hay tierra y piedras, viento, ojotas y pies desnudos. Sexo rico, empanadas, habitaciones y si, mucha soledad.
Me encanta ver tu cuerpo en mi ventana, ver como disimulas algunas manchitas en tu pantalón. Estás detrás de un árbol que no te esconde, al contrario te ubica en el centro, como a tu sonrisa que de tan blanca pareciera gritarme: besame, besame.
Yo también quiero lo mismo que vos, pero mi abuela está despierta.
Te hago una seña, -vení!…. En un rato se va a ir a la cama.
……………
Ella empieza a bostezar y vos; entrás por la ventana.
…………..
Te escucha gemir, siente placer, lo sé. Se despierta cuando te vas y los ojos le brillan como si hubiera descubierto algo maravilloso en su cuarto, el mismo que compartió con mi abuelo, toda su vida, siempre igual.
Prendo la tele, ella se sienta enfrente. Es su vicio, la droga que la salva de la soledad o al menos eso me hace creer. La veo fingir ante el aparato no recordar tu presencia en mi cuarto. Una sonrisa llena de vida la delata, aunque no quiera. La veo brillar.
……………
¡Salí debajo de las sabanas que te la voy a chupar! La abuela era una mujer muy linda y alegre, pero se cansó de los hombres borrachos, la violencia siempre pateo el cuerpo de su feminidad. Un árbol genealógico violento padre, marido, hijos, todas ramas podridas. Ahora se sienta a esperar que algo la lleve.
Pero nuestros ruidos le recuerdan que está viva, aunque no quiera.
…………
Salgo a la vereda con una excusa. Amo ver tu torso ir, las cosas a la altura de tu espalda parecen tan hermosas, el sol se te mete por los hombros. Sos un dios en mi vereda, caminas a contraluz hasta el fondo y desapareces en la tarde, doblando en la primera esquina.
………………
La abuela me ofrece un mate, me mira y se detiene en mi cuello, por suerte no ve que llevo restos de vos entre los dedos. Estiro la mano izquierda y lo acepto con una sonrisa. Tus caricias me cuelgan de los cachetes llenando de amor la cocina y lo que queda de mi abuela. Por un rato, las dos somos felices.
II
Un viento se la llevó. El viento fuerte había entrado una mañana, mientras desayunaba sus mates amargos, con cáscaras de naranja, frente al televisor. Fue un viento tan fuerte que abrió la ventana de par en par golpeando las paredes hasta ahuecarlas un poquito. Mi abuela levantó la cabeza cuando lo sintió en su cien, era cálido y el sol entraba como para aplacar el miedo en su cuerpo. La mirada de ella se perdió en el fondo de la habitación, casi tocando las sombras de las puertas, ventanas y muebles. En una sola mirada acarició todo lo que amó.
Yo me desperté y la vi. La abuela se iba por la ventana. El viento la inclinaba de a poco, hasta que la hizo salir por el marco, primero la cabeza y luego el resto. Así, me fui quedando sola.
El agua de la pava se heló. La tele permaneció encendida un tiempo más y yo, también. Tal vez él me la devolvería. Pero no. No pasó. Tuve que acostumbrarme.
III
Mi dios de vereda me mira detrás del ombú del otro lado de la calle. Ya en las sabanas, lo veo chuparme lo pies y desde el fondo de la cama, escucho como su voz tensa me cuenta las costillitas. Dónde te habrás perdido Nadia Sol, me decía.
Y yo volvía, sólo para no asustarlo, pero sabía muy bien que hay paraísos perdidos y que al pasado no se vuelve.
Yo me desperté y la vi. La abuela se iba por la ventana. El viento la inclinaba de a poco, hasta que la hizo salir por el marco, primero la cabeza y luego el resto. Así, me fui quedando sola.
El agua de la pava se heló. La tele permaneció encendida un tiempo más y yo, también. Tal vez él me la devolvería. Pero no. No pasó. Tuve que acostumbrarme.
III
Mi dios de vereda me mira detrás del ombú del otro lado de la calle. Ya en las sabanas, lo veo chuparme lo pies y desde el fondo de la cama, escucho como su voz tensa me cuenta las costillitas. Dónde te habrás perdido Nadia Sol, me decía.
Y yo volvía, sólo para no asustarlo, pero sabía muy bien que hay paraísos perdidos y que al pasado no se vuelve.
0
comentarios
| un poco más de
nadia,
narrativa
Books Fotograficos y Albumes Digitales para Actores,
Modelos, Músicos, Bailarines, Niños.
Público en General.
sitio web :
0
comentarios
| un poco más de
riobo,
Visuales
Operacion a cielo abierto,
y el que va a morir no avisa.
Solo promete esperar.
Entre alcohol y pastillas
no se puede dormir.
Solo cabe escuchar
a la conciencia.
En un largo proceso,
en una dictadura
de demonios y oscuridad
miro desde la luz
aceptando con tristeza
que otra vez
no llego a los pedales
de esta emocion.
y el que va a morir no avisa.
Solo promete esperar.
Entre alcohol y pastillas
no se puede dormir.
Solo cabe escuchar
a la conciencia.
En un largo proceso,
en una dictadura
de demonios y oscuridad
miro desde la luz
aceptando con tristeza
que otra vez
no llego a los pedales
de esta emocion.
a quien corresponda...
3
comentarios
| un poco más de
lucas,
poesía
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
