| David Fleck |
La carne podrida expresa su paisaje. ¿Qué se pierde en la búsqueda de la única ventana que abre las alas para cerrar los ojos?.Piedras de corazón profundo y luz santa. Estaciones sin lengua girando alrededor de un vestido de fuego.
Conexión directa con el nervio, sangre en blanco asustada y al mismo tiempo dormida. Beso de isla sin tesoro, de gigante sin visión.
Es el capricho de un orgasmo, ceder a la lentitud del cuerpo, a unas manos firmes que abracen como un loco sabe hacerlo.
La nada convoca a los balcones desesperados, a los cantos de enfermo recién nacido. Los cantos de virginidad que rápidamente pasan a formar parte de un animal hermoso y lujurioso.
En la caída del agua, las sienes impactan débilmente, con un azar lento que hace sospechar a cualquier rió o mar. Las victimas del mar por fin rezan.”Hermosa eres y hacia la hermosura vas”, grita la oración. La vulgar ovación a ti te humilla, pequeña hormiga, princesa de la demencia de toda era. Sabes del enojo , por eso en tus fulgores nocturnos hay algo de cucaracha, de medusa. Los labios de tu ausencia como un castillo nuevo que aun no conoce la guerra ni la infinidad de espejos circundantes, que, por no escapar de tu cuello rosado, se quiebran intactos.
Las voces se oyen de igual manera tanto en el aire como en la tierra.
Entre la tierra y yo, un cementerio de llaves.
brotando feroz como palabra,
la fuerza que disminuye la fuerza.
de mis recuerdos humeantes.Olor a azúcar quemada ,tus manos
temblando ante la figura que se apaga en el cuadro como un
súbito apagón total de la tierra.
Cuidaba que el instrumento sonara bien ,que rebote con la perfecta
armonía con la que una hoja cae en el suelo.Se prendió la música,
caímos ,dimos paso ,la melodía debía recorrer nuestro desconcierto.
Tu voz no decía nada ,susurraba apresuradamente las palabras que
temías que se escapen ,que se cansen ,que arbitrariamente decidan
que otros sean los ojos ,los sentidos que encastren con su figura.
La locura nos mintió ,nos engaño ,nosotros queríamos la palabra que
todavía no existía ,la acción que caminaba anónima por el interior
de nuestro deseo mudo.
señalar una luz
en esta ceremonia tan ruidosa
Aún se siente el palpitar de un ave que aprendió a escapar. Aún me repito un desconocido lenguaje.
Un fondo inhabitable. Sí, allí jamás se podrá vivir.
Una utopía muda y paralítica presa de su promesa.
Sonidos, palabras y sonidos de palabras. Después, todo adentro.
Son esos días en los que me pregunto cómo se puede vivir entre tanto humo.Yo espero que cumpla el viento. Yo me digo que todo es nada. Me digo pero no lo veo, los conceptos son tiranos.
Una comunión forzada con el silencio que amo y odio.
La fuente ya no quiere monedas.
Dandole vida y voluntad a las cosas no te liberarás. Me explico,me explican.
Forzado eternamente a resucitar entre tanta cosa muerta.
Muerto, resucitado, en pocas líneas. Así mi débil profundidad.
Hay cosas de las que aún no me quiero curar.