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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de músicos y compositores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El mérito y la inventiva corre por cuenta de los músicos.

[Auto-semblanza]

ph: Carola Borquez
Fëlix San Martín, Acuariano de Enero; mezcla sonidos sobre sonidos con la intención de hacerle saber que tanto usted como él, pueden compartir un mismo sentimiento.

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer?

Creo que para componer lo único que hace falta son instrumentos, como para un músico una guitarra, piano,etc ,  para un dibujante un lápiz o para un cineasta una cámara.
De todas formas obviamente esta esa necesidad imperiosa de poder comunicar de alguna manera ese sentir que se mueve dentro.. que es necesario sacar, para compartir, mostrar,. Comunicarse.
Teniendo eso dentro, con un instrumento se hace mas fácil.
Calculo,. Que el entorno tiene muchisisismo que ver.. el clima… cuantos árboles se tienen cerca,.


2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?

El pato lucas, ¡Dos en uno!


3. ¿Qué talento desearías tener?

Respiración circular? Asi se llama? La que usan quienes tocan el didjeridú

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?

El amor a todo lo que me hace libre


5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?

Las guerras.


6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos?

¿?? 

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?

Ufff  en soñador definitivamente, .. perdido al desenfocar algun punto fijo,..
Haciendo chocar miles de ideas.


8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?

Libertad! Definitivamente almenos es lo que mas feliz me hace.
No importa cual sea la actividad, pero saber que puedo decidir hacerlo o no hacerlo me hace libre y eso,. feliz.


9. ¿Cuál es tu mayor miedo?

Mucho miedo a no seguir sintiendo como siento, a no poder seguir haciendo canciones.. o a no poder seguir siendo feliz.


10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?


Fui feliz  en muchas partes y muchas veces 

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado componerla vos?

Alguna de Bjork seguro . 


12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo no volverías a tocar? ¿Por qué?

Mmm ninguna! Me pasa que tocaría todas... Por lo general ocurre que me gustaría tocar mas canciones que las que el tiempo del show me deja.

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década?

Ni la menor idea .. calculo que alguno de David Bisbal.

14. ¿Qué libro te hace sonreír?

Cien años de soledad de Gabriel García Marquez , me parece una genialidad,.. leo y no puedo creer que sea tan increíble,. Una verdadera obra de arte.

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?

A Stivie Wonder ¡!! Jaaaaaaaaaaaajajaja le costaria salvarse entre la multitud que quiere escapar de las garras del monstruo japones... tropezaría con todo el mundo. Sin dudas lo salvaría a él.


16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?

A Araceli Gonzalez... o a la hija.

17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías?

De a ratos si,… por otros no.. jajaja! No, la verdad es que mientras más se escucha más se encuentra. Y eso hace querer modificar, muchas veces.,cosas ya hechas, y se podría estar años ¡De todas formas, si la canción tiene aunque sea dos segundos y medio de algo que me llene va perfecto!! Nada de perfección ¡ directo a lo simple!

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Por Carlos Yabib


Daniele Del Nero de la serie “Brockenhaus
Vestido con camisa azul y una gorra en la cabeza, un solitario hombre iba por los callejones con un cajón abierto delante del pecho. Caminaba lento con un palo cargado contra su hombro izquierdo, sostenido con sola una mano mientras se calentaba la otra en el bolsillo lateral. Como fuera costumbre, una atmósfera álgida envolvía la ciudad. Las ventanas se escarchaban, crujiendo con cada nuevo ventarrón al ser azotadas por el aguanieve. Tenía ya los pies entumecidos por andar bajo la lluvia, que a pesar de asemejar un finísimo velo blanco le empapó los calcetines tras apenas unos pocos minutos; el frío le calaba los huesos con un tacto lacerante haciéndole correr escalofríos con el aura. Esa noche, había dado su primer folleto a una persona de aspecto extraño, que parecía estar hundido entre ideas obscuras que mermaban sus fuerzas.
Estaba al fondo de la calleja, ataviado con un abrigo viejo, unos pantalones desteñidos y un par de zapatos con lodo alrededor de la suela. El hecho de estar parado bajo la llovizna parecía no importarle aún y que tiritaba. Despedía un aroma a licor y cigarro, disminuido por el agua vaporosa que llovía sobre los dos; ésta era la típica fragancia de los salones de jazz donde ahora se bailaba el fox-trot con mujeres de piernas largas que asomaban la curva de sus pantorrillas por debajo de los vestidos. Seguramente, vendría del mismo recoveco de donde unos saxofones menguados por la distancia inundaban las calles con su murmullo. Tenía un aspecto desgarbado pero jovial, como el de los mineros novatos o los eruditos de ciencia.
Mojándoles los hombros al caminar bajo los zaguanes, pequeños témpanos derretidos caían desde las canaletas y las nubes grises. El clima se mantenía igualmente sombrío desde principios de mes, ahora acumulando hasta quince pulgadas de nieve en las regiones agrestes. Pero para Jerry Edmonton, el frío nunca significó sino un amigo con el cual, los silencios largos con que se acompañaba en sus caminatas, eran transformados en días de asueto para disfrutarse. El dolor, sí, lo cargaba por horas entre sus huesos mustios, soportando las punzadas del fresco en su cuerpo; sin embargo, las quitaba con creces junto a una estufa de leña que hacía siempre buen fuego aunque se alimentara sólo con ramas u hojarasca. Dormía acurrucado contra estos metales calientes en la habitación que rentaba. Era un espacio vacío, donde una pila de ropa, otra de zapatos enlodados y el cajón abierto con los folletos dentro junto a la pancarta eran los únicos adornos.
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La Revista Dislexia es un proyecto que está muy pronto a cumplir dos años. La idea fundadora sigue en pie y es difundir a los artistas visuales, fotógrafos, poetas, músicos y a quien sea que se declare artista. Ya que consideramos que los distintos espacios digitales (a modo de revista o blog) eran escasos, decidimos aportar algo al rubro poniendo trabajo y buena onda. Dislexia es una revista gratuita y digital, cosa que permite fácilmente la difusión de los artistas que participan a través de las redes sociales. Poco a poco fuimos implementando una sección de entrevistas a músicos, a bandas como Él Mató a un Policía Motorizado, Los Reyes del Falsete, Mujercitas Terror, Intrépidos Navegantes y a solistas como Gonzalo Aloras. La lista sigue y planea extenderse. En éste tiempo que venimos publicando mensualmente la revista ya superamos la publicación de doscientos artistas de todo el mundo, ya que lo digital y lo gratuito no tienen barreras.


Nuestro mail es revistadislexia@hotmail.com y nuestra página de facebook es facebook.com/dislexia, para ver todas las revistas hay que entrar a issuu.com/dislexia y para apoyar el arte sólo hay que tener buena onda.
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Intuyendo la llegada de la 16° edición del BAFICI, una reflexión intrascendente sobre lo trascendente: el lugar del espectador en un festival titánico.

Por Nadia Sol Caramella



Ante todo la inmensidad, para todo, la inmensidad. Un pescador navega sobre una pequeña y sencilla embarcación, el mar está embravecido por una tormenta, sin embargo el pescador confía en su embarcación. El mar es lo inabarcable, según Nietzsche, el mar es una fuerza dionisiaca, una suerte de inmensidad frenética que excede al hombre. Mientras que la embarcación es lo apolíneo: el arte. El arte sería una de las formas de la aprensión del hombre frente al sinsentido de la vida, lo desmedido. ¿Qué pasaría si el arte se presentará como algo inabarcable, caótico y descomunal? El individuo se retraería, y esto es lo que le pasa a muchos novatos que recién comienzan a transitar los pasillos y las salas del BAFICI. Cómo no sucumbir ante tanta promesa en la pantalla gigante, si son más de  400 películas.

Un cocktail de ansiedad, desorientación y azar rodean a los recienvenidos, ¿será esa la manera correcta –si es que eso cuenta en el arte- de  aprender a ver cine independiente? tal vez de eso se trata ir a un festival, de dejarse llevar por lo desmedido y que el azar ordene la experiencia. Mucha gente deja en manos del destino, lo que supone no es bueno dejar en manos de los críticos de cine. Qué bien qué hacen.

También están los otros, un raza un poco menos original, la del snob que conoce todo, tanto que ya nada le sorprende, sabe cuáles son las películas con mayor lobby, dónde pararse, a quién saludar, cómo referirse a ciertas películas y directores. Para ellos la magia del desencuentro está negada, sesgada por sus lentes de marcos negros y la información altamente calificada que milimetra cada uno de sus movimientos.

Pero, nada es tan extremo después de todo. También están los amantes del cine,  que alguna vez se tomaron en serio el goce que implica descubrir un director nuevo y darle tiempo a films que para la mayoría de los mortales serían una gran pérdida de tiempo, por la densidad de los planos, el dramatismo del montaje, los silencios prolongados. Quién sabe, cada película es todos los mundos en un recorte de una hora, más o menos. La magia del cine, dicen.

El cine independiente, no es sólo eso, es también una poética que se autolibera de la estética de la industria. Hace un tiempo, un gran director escribió: “¿Por qué el futuro es tan brillante? Porque por primera vez en la historia de esta forma de arte (el cine), se pueden hacer películas por muy poco dinero (…) En el pasado, como las películas eran tan caras, la protegíamos contra el cansancio y los compromisos. En el futuro, tendrás que protegerla de otro factor adicional: la tentación de seguir la corriente y permitir que la película derive, y naufrague”. (Martin Scorsese, en una carta abierta a su hija Francesca)

Entonces cómo es que un pequeño individuo se enfrenta a la maquinaria de competencias, sedes y miles de espectadores que cómo él, no saben manejarse frente al caos de esa propuesta. Simplemente se deja naufragar y confía en su embarcación, porque cuando el ego comprende que el mar es sólo una gota en el universo, sus ansias se calman. En definitiva el origen de la tragedia no es lo descomunal sino haber nacido incapaz de comprender el sinsentido y dejarse llevar por la irrealidad, el tipo de ficción que muchas veces se encuentra en el cine.

O atiende al costado más apolíneo de esta reflexión y presta atención a las siguientes 30 películas recomendadas de manera arbitraria, por intuición, por su sinopsis o por la filmografía de sus directores:
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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de músicos y compositores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los músicos.


[Auto-semblanza]


ph Nadia Guzmán
Escuchador de música. Escritor de canciones. Hacedor de discos propios y ajenos.
Y cuando queda algo de tiempo toco la guitarra y canto. Aprendí que eso era lo mío una vez que el año de mi nacimento dejó de aparecer en las convocatorias para pruebas de divisiones inferiores


1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer?

No hay reglas, pero en general diría que tengo que estar solo, con una guitarra a mano, sentado en un lugar cómodo, y que el hecho de componer se apodere de mí como un acto al cual no puedo negarme. Por supuesto, también lo hecho viajando en colectivo, o en la cama a punto de dormirme.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?

No tengo un favorito. De chico siempre me atrajeron los héroes o villanos que tomaban cualidades de algún animal. Hombres gato, hombres pájaro y esas cosas. Más acá en el tiempo me, Dean Moriarty (On the road).

3. ¿Qué talento desearías tener?

Un montón! Andar (bien) en skate, por ejemplo. Pero me conformo con un upgrade de los talentos que ya tengo (o que creo que tengo).

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?

Mi guitarra.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?

Supongo que el egoísmo, pero tal vez esté siendo egoísta dejando afuera de la respuesta a otras manifestaciones de la miseria.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos?

La voluntad o la fuerza de perseguir algo que parece irrealizable, aún perdiendo montones de cosas en el camino.

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Mi mente está siempre muy ocupada, pensando en cómo debería sonar una canción, o qué frase va en qué lado, o en una guitarra que quisiera tener, o en el partido del fin de semana. Así que nunca le pregunto por su estado.

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?

La felicidad plena no existe como algo sostenido en el tiempo, sí existen los momentos felices, que ocurren todos los días, o casi, y que tampoco son tan trascendentes en sí mismos, sino que son pequeñas cosas cotidianas.

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?

Morir con un disco a medio terminar.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?

Arriba de muchos escenarios. En montones de situaciones con mi pareja. En la cancha.

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado componerla vos?

Vos siempre te olvidás (Cosmo), La nube eléctrica (Valentín y los Volcanes)

12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo no volverías a tocar? ¿Por qué?

Muchas!!! Tajos de espuma, de Menos que Cero me viene a la cabeza, por algunas frases de la letra que me avergüenzan un poco.

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década?

Salen tantos discos pésimos por semana que dudo que lo conozca.

14. ¿Qué libro te hace sonreír?

Fiebre en las gradas y Alta fidelidad, ambos de Nick Hornby.

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?

A mi hermano. Es válido? Hay millones de músicos que quisiera que no fuesen atrapados por Godzilla, pero priorizaría salvar un afecto a un talento. Y mi hermano es ambos.

16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?

A quien sea presidente en ese momento, aunque probablemente nuestros caminos no se crucen.

17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías?

No hay una sola cosa que expresar, ni una forma ideal de hacerlo. Hay muchos momentos del disco con los que estoy muy conforme. Igualmente todo puede ser mejor siempre.


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[Sobre el autor]

Inzendies es una persona y varios juegos de palabras (desde incendio hasta indie y zen). Aires de haikus y un guiño a Kerouac convergen en la visión que posee de la fotografía; la inspiración que como resultado plasma en imagen, experimentación y edición, como forma de búsqueda, y encuentro. Y un epicentro: la música. Desde la admiración y la complicidad

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cristian.maeda@gmail.com
http://inzendiesfotos.tumblr.com/
https://www.facebook.com/kenji.inzendies

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Temporada de Tormentas en su nuevo EP, Del Ruido y el Espacio, despabila al Carl Sagan que todos llevamos dentro y deja en evidencia que hay algo increíble que espera ser descubierto en algún lado, el Cosmos.

Por Joel Vargas

Del ruido y el espacio cover art
Carl Sagan dijo alguna vez: “Si querés hacer un pastel de manzana desde cero, primero tenés que inventar el universo” ¿Cuál sería la música ideal para la creación? Del Ruido y el Espacio de Temporada de Tormentas. Una gran explosión, el bing bang desatándose, la sucesión de acordes, el ritmo, los elementos, la mescolanza, millones de partículas, la expansión, un balet cósmico.

Los oriundos de Haedo, Zona Oeste del Gran Buenos Aires, en su nuevo EP demuestran que somos polvo de estrellas que contemplamos estrellas y buscamos auto descubrirnos, ver más allá de lo evidente. Una historia de creación, avistamiento, contactos del tercer tipo, agujeros negros, bases pérdidas en el conurbano.

A lo largo de los cuatro tracks del disco, Temporada construye poderosas catedrales, la voz de Ignacio Castillo aparece de a ratos, va y viene, emerge de las fauces de la nebulosa instrumental. Se cuela por las grietas que hay en el espacio, le agrega épica y dimensión a las canciones. Es un pequeño satélite, un herramental técnico con mucha data precisa.

Del Ruido y el Espacio es una sonda destinada a vagar por lo inmensurable, el infinito. Sagan tenía razón. Es una gran pérdida de espacio estar solos en este universo. Vivimos en un planeta perdido girando alrededor de una triste estrella. En una galaxia insignificante, ubicada en una esquina olvidada del universo. Un universo donde hay más galaxias que personas.


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by

Karen Hofstetter

Eternizador hombre
olvidada criatura

Hierro y blanco hueso mendiga la palma

Hierba de carne nacida
en tejido oscuro

Trama del espejo
como noche en la luna


..



Apresuro la vereda
Envuelvo el ser

Piernas invertidas
Acaloro invierno del molino

Nuca temblorosa
Estertor interno animal

Hablé del retorno
Me hice giro

Anhelé la lluvia
Como especie de silencio.

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 Por Cristian Franco

Sospecho que si, después de haber leído alguno de los relatos de La luna y la muralla china (La bola editora, 2013), un hipotético lector le dijese a Martín Zariello “Es un cuento de amor, ¿no?”, muy probablemente obtendría de él una cara donde se combinarían —con resignación y en partes iguales— la desesperanza, la decepción y la más negra misantropía. Me atrevo, de todos modos, a ser yo ese hipotético lector y empezar con una definición lapidante, estrecha e inservible: Martín Zariello escribe cuentos de amor.
Cuentos de amor: no sé si semejante subgénero narrativo existe, pero decir que Zariello es uno de sus cultores puede dar una idea un tanto equivocada sobre el libro que nos ocupa. Es decir, habría que hacer algunas precisiones. Porque lo que le interesa a Zariello no es tanto el Amor con mayúscula (en definitiva, una mezquina entelequia irrealizable) sino más bien sus encarnaciones degradadas, sus efímeras maravillas, su estupidez, su impureza y absurdidad. Quiero decir: la materia de sus relatos son esos exquisitos y devastadores efectos que el amor con minúscula obra —como una bacteria hambrienta, metódica, perseverante— sobre nuestros cerebros.
No imaginen, pues, nada edulcorado, ni melancólico, ni sentimentaloide. Lo que da sustancia a estos cuentos es un desencanto cáustico, una lucidez alerta, una pasión minuciosa por la disección de eso que solemos llamar “relaciones humanas”. Algo así como una ironía autoinflingida con la prolijidad (levemente sádica, levemente tierna) de un miniaturista enceguecido. Porque escribir sobre el amor sin humor, sin esa rara forma de la piedad que es la ironía, no puede llevar más que al fracaso absoluto. Y Zariello lo sabe. Por eso leer sus cuentos es como mirar a una mosca tratando de escapar de una campana de cristal: en algún momento —epifanía, revelación, flash— nos vamos a dar cuenta de que somos esa mosca haciendo rebotar su cabecita contra el vidrio.
Zariello construye monólogos frenéticos o rivotrilizados, mails confesionales, entradas de diario íntimo, diálogos ponzoñosos, reflexiones neuróticas, todo con una prosa que elige modularse con la respiración incierta y exacta de lo coloquial, pero sin sucumbir a la chatura ni a la obviedad. Frases cortas y sin vueltas que se van enroscando para componer narradores que son siempre convincentes, patéticos, frágiles, contradictorios, lúcidos. Amante del fragmento, de la pequeña escena cotidiana llena de tensiones y sobreentendidos, todos sus cuentos son una invitación a vislumbrar qué es lo que hierve en silencio detrás de lo que hacen o dicen sus personajes: esa trama íntima que da sentido a cada palabra, a cada acto, y que Zariello tiene la sabiduría de insinuar apenas, dejándola flotar entre líneas como un perfume o una niebla. Porque si un buen cuento siempre es un rompezabezas, la gracia está en darle al lector solamente la mitad de las piezas.
La luna y la muralla china: cuentos que se leen de un tirón, cuentos donde el amor (o como lo quieran llamar) aparece como lo que realmente es: un menjunje incomprensible de malos entendidos, sexo, espejismos, pastillas, desesperación y belleza. Claro que en este libro —diez cuentos, una edición impecable— hay bastante más de lo que este torpe palabrerío deja entrever. Pero para terminar sólo puedo decir que después de leerlo y releerlo no pude sino pensar en Kafka y en ese hachazo que exigía de todo libro: las ficciones de Zariello provocan que al caminar sobre ese mar de hielo que tenemos adentro pisemos con mucho cuidado, esquivando las grietas.

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Comienza la perla con un grano de arena

y el árbol con la semilla comienza
y el color con la luz que estalla y se divide
y la línea con un punto

bien reconozco estas cosas
y el delgado estambre que se tuerce
y la radícula

el frágil
ínfimo inicio

pequeña
todo el misterio es comenzar
tal comienza el astro en el átomo
la música en el silencio

el movimiento en la quietud

como ese grano de arena que has dejado bajo mi lengua

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Micro-excursiones es un cuestionario que va en busca de los comiqueros e ilustradores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los comiqueros e ilustradores.

                                   
[Mini-Bio]

Lucas Salgado (28 Julio 1988 - Argentina); Artista visual contemporáneo oriundo de Esquina, Corrientes, actualmente radicado en la ciudad de Rosario, Santa Fe.
                     
Las obras de Lucas capturan la belleza, estética y erotismo de una serie de imágenes que parten de la fotografía.

-La técnica , (en el caso de los dibujos ) es un tramado de trazos finos y gruesos que juntos componen formas, generando la sensación de tridimensión; Los materiales de la serie son birome Bic azul trazo medio como base y algunos tienen subdominantes en colores.

-En las pinturas, la técnica es óleo sobre lienzo , son muchas capas finas de veladuras superpuestas que crean la atmósfera y el clima que envuelve a toda la imagen, todo esto aplicado a una temas y problematicas contemporáneas.

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que te pongas a dibujar?

Pienso a las ideas e imagenes como semillas con el poder de fecundar, es decir, la única, la única condición realmente necesaria para ponerme a producir, es que la idea o imagen de turno que me haga el amor, tenga la potencia necesaria para embarazarme, lo demas, es gestación, parto y luz.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?

siémpre descubro uno nuevo, el último heroe/anti-heroe preferido sería el personaje del ilusionista de la pelicula animada, L'ilusionniste de Sylvain Chomet.

3. ¿Qué talento o superpoder desearías tener?

Ser más simple, y poder curar el cáncer.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?

       La salud.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?

Los promotores de la violencia, el hambre y la ignorancia.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en la humanidad?

La empatía colectiva, cuando existe.

7. ¿trabajas con guionistas? En el caso afirmativo: ¿Cuàl es la cualidad que aprecias más en un guionista?

No, pero si hiceramos metaforicamente de cuenta que el guionista (la persona que construye el relato) es la semilla (ideas e imagenes) que germina y crece en algo concreto, el guionista debería poseer las mismas cualidades explicadas en la respuesta n° 1.

8. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?

Varía según el momento que esté viviendo, ahora estoy en una etapa de de transición, cambios de estados que no me permiten hacer foco nítido en algo.

9. ¿Cuál es tu idea de felicidad?

Que sea compartida.

10. ¿Cuál es tu mayor miedo?

Vivir adormecido.

11. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?

Es una lista que tiene un fin, pero aún así es muy larga.

12. ¿Qué libro gráfico, historieta o ilustración que hayas adquirido últimamente te hubiera gustado dibujar vos?

El principito.

13. ¿Qué historieta, ilustración o caricatura no volverías a publicar? ¿Por qué?

Mostrar todo 7 veces más.

14. ¿Qué disco te hace sonreír?

Kamikaze, de Spinetta; y aún mejor, también me hace llorar.

15. ¿Qué otras ramas del arte estimulan tu trabajo?

Todas, pero por sobre todas, la cinematografía.

16. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?

Salvaría a mi mamá, aunque no tenga banda, ni sea músico.

17. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?

A un árbol.

18. En tu última obra ¿encontraste la imagen o la forma justa para expresar lo que querías?

Ahora inicié una serie de ''accidentes'' que acercan a un mensaje mucho más mío que el de mis obras anteriores

[Contacto]

Mail. lucassalgado1988@gmail
Fb.  Lucas salgado
Blog.  http://lucas-buenasvibras.blogspot.com.ar/


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Antonio Duarte, músico chileno, en Los Elementos, su primer Ep, juega con los estados de la materia: aire, agua, tierra y fuego. Y reconstruye un quinto elemento invisible: el éter. Una mirada obligada hacia el cielo, pero también hacía el pasado.  

Por Nadia Sol Caramella

los elementos EP cover artLa voz como atravesada por el viento irrumpe en una escena de guitarras y teclados volátiles. La atmósfera es la de una encrucijada sonora, ecos de distancia se resuelven en temblores y equilibran la escena. En un mapa de Chile, rozando la costa, alguien tiende su ropa y la deja volar. Este primer track que da nombre al disco insinúa lo efímero como estado natural de las cosas.

Segundo movimiento, “Los cocodrilos”, una frase letal clavada al principio: “apretar el cuello y el gatillo de los hombres”.  En una trama onírica, los teclados dan forma a la intriga y en el clímax agita una amenaza entre sombras. Por último, un remanso, la voz apacigua los ánimos: “Dejarlo irse es como un aviso, dejarlo irse en paz, total, ya estaba claro”.

Sigue “Octavio”, una promesa: “el miedo nos promete no volver” y el ánimo del disco cambia,  el sol va a salir por donde se puso la última vez.  En “Humberto” otra vez el contraste, la oscuridad. La melodía arrastra los movimientos del mar, alguien se mueve, otro lo sigue.  No hay caminos, solo uno. Hacia ahí va este perseguidor, que rastrea los gestos de un destino que no es suyo. “Los minutos saben a dónde voy”, canta Antonio, el tiempo es una gota que cae al vacío y sin embargo hace ruido, de eso se trata la intensidad de los arreglos, -por momentos minimalistas-, de emular una gota que cae al vacío y genera un estruendo. La explosión de Humberto: “me urge con preocupación escucharlo todo”. Una trágica ironía, el silencio nos instruye en la ausencia.

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Editorial Río Negro se comienza a gestar a partir de una convocatoria de una revista digital para crear un colectivo artístico-literario. Después de muchos procesos, cambios en la formación y los roles, llegamos a tener la estructura actual. Venimos de la voluntad libre de creación y en ella nos hemos mantenido. En nuestros inicios lo principal fue —y lo sigue siendo hoy— llegar a la mayor cantidad de escritores, poetas y artistas en general que fuera posible, lo cual dio como resultado un espectro abrumadoramente rico de creadores de diversas disciplinas. Nos dimos el tiempo de zambullirnos y transitar por diversas realidades y propuestas, e hicimos una proyección en base a ellas, no a los paradigmas de lo que es cultura, contracultura, oficial, alternativo, o lo que es predeterminadamente propio o influencia.
Editorial Río Negro funciona a partir de un comité editorial dinámico. Aparte de analizar  y editar nosotros las obras remitidas, buscamos también la opinión de agrupaciones amigas u otros contactos. Tenemos tres colecciones: Rasguños, Estampas y Pisadas, junto con un módulo en el que publicamos obras que están fuera de las directrices de las colecciones.
Buscamos calidad y originalidad. Hemos llegado a tener —positivamente—, muchos conflictos internos en relación a algunas obras, sobre si traspasan lo moral o si son inmensamente propositivas, si son demasiado inocentes o fulgurantemente sublimes. Nos gusta que ocurran esos debates. Buscamos obras que los produzcan.
Nos adjuntamos a la constante lucha de la democratización en el acceso de contenidos, y por eso compartimos nuestros títulos libremente bajo una licencia creative commons. Hasta hace algunos años la democratización en el acceso a los contenidos era algo que se daba por sentado en la red, sin embargo diversas leyes ya establecidas y por establecer están cambiando esta situación para mal. Más allá de una editorial, de un colectivo artístico literario, sabemos que somos un nodo en un espacio gigantesco y reactivo, una agrupación cuyas acciones se suceden en un área caótica, hermosa y engañosa como lo es Internet. De ahí lo que nos distingue de una editorial tradicional: no tenemos intereses creados, ni económicos ni de posicionamiento en ninguna cúpula de poder en particular.

[ contacto ]
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[ algunos títulos de la editorial ]
Todas las putas van al cielo – Roberto Araque
Desvariaciones transversales – Mario Caamaño
Sueños – Martín Fuentes
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by Noelia Villarreal
Retrato

El nombre propio es el principio de la máscara.
El sonido de una palabra extranjera para el cuerpo,
salido de otras bocas,
recorre los canales auditivos,
se aloja hasta volverse íntimo.

Con el tiempo,
mi nombre se llena de mis rasgos;
se convierte en el punto de partida
para medir el tono de mi voz,
la forma de mi risa,
el ángulo formado entre mis pies en cada paso.

Mi nombre es un murmullo que me oculta
al mismo tiempo que me forma.

Otros exhalan esa única palabra.
Debajo,
ensayo la forma de mi rostro.
A cada temblor le corresponde un gesto
que labra los cimientos de la máscara.

¿Qué de mi cara aguanta las corrientes de aire,
la intemperie?
¿Qué líneas permanecen ciertas,
alejadas del roce de otras manos?

Crece la densidad de las capas sobre el rostro.
Las palabras sedimentan;
la saliva seca forma una coraza en la boca.

Mi nombre se va vaciando de tanto repetirse.
Un solo fragmento de mí
le cabe dentro.

Aún en los espejos,
se desdibuja la memoria primera del rostro.
Queda una fotografía estática,
resistente al paso de los años,
repetida sin deformarse.
En la fricción con otros nombres,
mi rostro se torna emigrante de sí;
romper la máscara,
su sello persistente,
es desfigurarme.

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El encuentro de un estudiante con un discapacitado sobreprotegido por su padre permite la aparición de nuevas esperanzas y formas de vida, en un trasfondo en el que las estructuras se muestran cada vez menos propensas a mantenerse estables.

por Nicolás Gallardo

Los años ’70 recién empiezan. Son tiempos de gran conflictividad social en tierras argentinas: gobiernos de facto proscriben partidos políticos, las instituciones estatales están caídas en el descrédito y un autoritarismo desmedido que terminará significando censura a las principales corrientes intelectuales y artísticas del momento; lo cual era consonante con los planes del Ejército al mando de la conducción del país, dispuestos a erradicar todo lo que para ellos atente contra el “ser nacional”. Sin embargo, otros vientos habían estado soplando a nivel internacional: las rebeliones estudiantiles del mayo francés, la intervención bélica estadounidense en Vietnam y los asesinatos de figuras como Ernesto “el Che” Guevara o Martin Luther King contribuyeron a abrir los ojos de la juventud argentina, cada vez más dispuesta al cambio y a convertirse en la protagonista de su propia historia.

En este particular contexto transcurre Hablemos a calzón quitado, obra que se centra en la historia de Juan, un chico de 24 años que padece de encefalopatía crónica no evolutiva (enfermedad que lo deja cuadripléjico y con un grado importante de parálisis cerebral) que conoce en la calle a Martín, de su misma edad y estudiante de filosofía. Juan invita a Martín a su casa porque sabe que no tiene otro lugar donde dormir, e insiste en que su padre no tendrá problema alguno en que se quede con ellos. Si bien le parece precipitado hacerlo, dado que en ese momento recién se conocían hace dos horas, éste accede al ver que el padre aprueba su estadía. De todas maneras, el padre le pide como favor que saque a su hijo a conocer el mundo, ya que sólo tiene un contacto con la realidad mirando la televisión y él no dispone del tiempo suficiente por tener que trabajar y cuidar la casa; “hacer de padre y también de madre”, nos confiesa.

Es así como Juan y Martín comienzan a entablar su amistad, en la que el segundo llevará al otro a conocer los lugares que la gente de su edad frecuenta hasta altas horas de la noche y lo hará leer libros de filosofía con frases como “Si las cosas no cambiaran, no habría historia” o “Los cambios pueden ser lentos o violentos”, lo que entrará en contradicción con todo lo que su padre le vino enseñando hasta ahora: llevar una vida en orden, sin abusos, con limpieza y horarios. Una vez que conozcamos sus pensamientos con respecto a la nueva relación de Juan nos será fácil determinar quién estaría a favor de sucesos como el Cordobazo y quién tiraría para el lado de la “Revolución Libertadora” que no liberaba.

A pesar de que el padre, interpretado por Oscar Giménez, consigue dejar impecablemente representados sus roles paterno y materno, y Martín –personaje a cargo de Emiliano Marino- llega a obtener un acertado arquetipo del joven revolucionario de la época, es el personaje de Juan el que termina siendo el más aplaudido. Sin que su patología llegue a ser un obstáculo, el protagonista sorprende con muchas de sus reflexiones. Moviéndose con entero pragmatismo, y algo de desconocimiento del afuera, soltará verdades tales como que los diccionarios deberían estar ordenados en base a los intereses de cada uno, o que si a alguien le gusta un determinado lugar debería permanecer allí sin dar mucha más vuelta. Un papel entrañable que se ve magnificado en cada uno de sus atributos gracias a la pulida interpretación de Ulises Pafundi.

El ya clásico escrito de Guillermo Gentile recibe una frescura inédita al ser dirigido por Nicolás Dominici, permitida no sólo por el magnífico trabajo actoral, sino también por el bello y minuciosamente planificado planteo lumínico, exacerbado en los momentos de sueños y pesadillas, que consiguen que el público abandone la sala en un estado de éxtasis provocado por imágenes que nada tienen que envidiar a las cinematográficas.

Hablemos a calzón quitado combina audazmente momentos de ternura, suspenso, tragedia y locura, presentada en funciones tan bien pensadas que permiten que nos aclimatemos ni bien llegamos al Teatro El Duende, sin esfuerzo alguno. La irrupción de este desconocido a la vida de Juan le dará la lección de que cada quien debe hacer su propia revolución si quiere alguna vez llegar a liberarse, enseñanza que conseguirá que comience a ser realista y pida lo imposible.


[Funciones]
Hablemos a calzón quitado se presenta los sábados a las 22:00 hs. y los domingos a las 20:00 hs. en el Teatro El Duende (Aráoz 1469). Entradas generales a $90, estudiantes y jubilados a $70 (presentando certificación vigente).