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Se adelantan dándose aliento, la noche está helada. Los huesos tiritan a pesar de los besos tibios. Las sombras de ellos van detrás, lánguidas. El paso es lento. Ninguno quiere llegar. Él la toma por la espalda casi despabilando a su sombra y la arrebata contra la pared.
Un beso, la pared está fría pero no importa, los cuerpos se aprietan lo suficiente.

La mujer estaba detrás de un vidrio empañado. Desde aquel día parecía una escena eterna, primero los dos, después ella sola y el vidrio y el frío y la noche.
Pero la mirada de la mujer era una zona oscura, oscura por secreta. Esos ojos detrás del vidrio son dos puntos negros a donde habia que mirar porque iban a decir, aunque pareciera mejor no decir:

-Angustia, me duele. Es cierto que se puede llorar hasta que duela. Es cierto lo de los cortes y si, también los golpes. Pero no es como todos creen, es diferente.

Alejó la cara del vidrio, nos echó una mirada, éramos un par de amigos, los que todavía la recordábamos. Según ella quería decir todo lo que no pudo decir.

-Me duele, pero lo elegí.
Este bar está vacío ¿por qué acá, por qué volvimos?
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Autosemblanza:


Daniel Rojas Pachas nació en la infausta y delirante década de los 80 sin ser planificado, pero de haber podido elegir, hubiese preferido de plano no nacer o haberlo hecho en los sesenta… a partir de ese momento y desde que tiene uso de razón, ha tenido que dar sentido a lo que le rodea y armar ese manojo de fichas desordenadas que los otros llaman vida y que es un tablero… pero no de fino ajedrez sino de barato y azaroso ludo. El mejor remedio que ha encontrado para palear el tiempo ha sido escribir y leer desde textos brillantes hasta momentos cotidianos y horrorosos en el supermercado… ha ganado algunos reconocimientos burgueses por tan burguesa tarea de contemplación… le ha robado algunos segundos a la muerte y como dice el buen Diógenes… ha podido decir sin empacho… "Ellos me condenan a irme, yo los condeno a quedarse." La bio oficial para los hombres y mujeres grises de siempre en: http://www.danielrojaspachas.blogspot.com/



El mini-proust propiamente dicho:

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Cantarle a un muerto
revivirlo en la voz que lo invoca
llorar el llanto pasado
recordar

las fundas pinchadas del cielo
pérdidas ácidas
muerte fluorescente

piel
fuego
no piel
efervescencia del cuerpo
restos
pedazos de sueños
muertos. 



[ extraído del libro Redención, en el aura del sauce, 2010 ]
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Julieta Gosso
(Lápiz S/papel)
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´´Es de lo más simple y tonto. Con que uno sea dueño de sí mismo, evitará quemarse´´


En el origen de El jugador hay una mujer fatal, deudas impagables, y una configuración estética del amor que esta llegando a su máxima cumbre en la literatura europea que atraviesa gran parte del siglo XIX y que viene contrayendo relaciones desde la antigüedad clásica, hasta llegar al Renacimiento total de las artes del lenguaje. Sucede que gran parte de los escritores europeos del siglo XIX narran temáticas adecuadas a su esfera social y a sus determinadas experiencias, algo ociosas, en comparación con las de Dostoievski.
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Bioy/La invencion de Morel
Me detengo en la pared que a pesar de que la rompo, una y otra vez vuelve a aparecer. Ese muro verde inquebrantable no es sino el umbral del pasado, la vida y la muerte. Porque nada parece avanzar en esa isla poseida por el tiempo. Nada excepto la vaga idea de un amor a las miradas, a la indiferencia de lo intocable, a ese horizonte en el que siempre está atardeciendo.
Acaso Bioy sabe algo que intuimos, aunque mejor querríamos no saber. El amor siempre está en el ojo del que ama (y solamente ahí). Y si toda invención es un hallazgo, Morel encuentra en mí a ese que ve e intenta “ser en lo que ve”. Quiero ser ese mismo atardecer y esa brisa imperceptible que acaricia tu pelo. Por eso soy doblemente fugitivo: a través de la isla quizás pueda entrever mi propia silueta junto mi perfecta Faustine.