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Compileft Vol. I, nuestro nuevo aporte a la cultura independiente.
Por Escrituras Indie

Como somos almas inquietas, no paramos. En estos últimos meses estuvimos trabajando para armar el Compileft Vol I, un puñado de canciones para recibir el 2012, un proyecto que nació de la sección “Sonido”, liderada por nuestro periodista de rock Joel Vargas. Dado a luz bajo nuestro sello de edición DIFUSIONALTERNA, esperamos que sea el primero  de una  numerosa serie.

Los artistas que participan con sus canciones son Valentín y los Volcanes, Andrea Balency Trío, Flopa/Minimal, Luciana Tagliapietra, Santiago Capriglione, Acorazado Potemkin, Indiana, 107 Faunos, Astrolabio, Puna punch, Fabricio algo, Jorge Salinas, Millones de casas con fantasmas y Chimeneas.

Pero este compilado no sólo ofrece buena música, sino que también cuenta con  textos y reseñas escritos especialmente para la ocasión por escritores y periodistas amigos: Walter Lezcano, Cristian Franco, Joel Vargas, Nadia Sol, Fernando M. Casale, Emmanuel Patrone, Gastón Malgieri, Sebastián Realini,  Martín Barraco, Daniel Rojas Pachas y Milagros Leiva.

Y como si fuera poco, nos dimos algunos lujitos más: el booklet está ilustrado integramente con los maravillosos e inquietantes dibujos de Pedro Mancini; y la presentación estuvo a cargo de las hábiles palabras de Matías Capelli.

Del diseño, la edición y la diagramación se encargó c J., nuestro editor. La producción general fue realizada por Nadia Sol y Joel Vargas. También contamos con la indispensable colaboración del ingeniero de sonido Gonzalo Martínez Hoc.

Compileft Vol. I es el resultado de un esfuerzo colectivo. Esperamos que lo disfruten porque es tiempo —nuestro tiempo— de seguir apostando a la difusión alternativa y a los nuevos artistas independientes.

Sumáte, difundí, compartí, creá. Que este 2012 nos encuentre compartiendo alegría.



Booklet



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Las crisis generan incertidumbre, la sensación de lo incomprensible; y, seguramente, la imposibilidad del consenso. Pero está bien que así sea. El 2001, a la vez que expuso como nunca el quiebre del tejido social, dio lugar a nuevos lazos de solidaridad, y a la multiplicación y dinamización de los colectivos artísticos.
Por María Eugenía Vidal
15 directores presentaron desde el martes 3 al sábado 17 de diciembre, en el Centro Cultural Matienzo, 15 performances breves sobre lo que sucedió hace 10 años, un 20 de marzo de 2001.
En cada una de las 5 funciones del ciclo, tres directores teatrales mostraron trabajos creados especialmente para el ciclo. Hubo obras de Maruja Bustamante, Lisandro Rodríguez, Santiago Gobernori, Nahuel Cano, Rubén Sabadini, Paula Baró, Francisco Lumerman, Agustina Gurevich, Emmanuel Medina, Pablo Ragoni, Marcos Perearnau, Cristian Cutró, Nacho Ciatti, Claudio Mattos y Melina Marcow.
Participé de la última función, justo 3 días antes del décimo aniversario de la renuncia de Fernando De la Rúa. Se expresaron varias cosas: historias reales, retórica, imágenes conceptuales, sarcasmo, elementos que no nacen ahora, pero que sí es notable que tomaron forma.
CONVERSACIONES 1: UNA CUESTIÓN DE DIGINIDAD. Cuando hablo de historias reales me refiero a la entrevista que le hizo el director Lisandro López a Pablo Solana. Un electricista y diagramador que, entre 2002 y 2003 coordinó y participó de la creación del libro "Darío y Maxi, dignidad piquetera". Su relato se basó en repasar su militancia en el Movimiento de Trabajadores y Desocupados de Lanús y en el Frente Popular Darío Santillán.
Durante un tiempo que no pudo ser contenido como las otras dos performances por el interés de las experiencias de Solana, Lisandro y Pablo conversaron sobre los días en que Solana acompañó a Darío Santillán hasta que fue asesinado por la policía en el Puente Pueyrredón en junio de 2002.
ÉSTAS, Y TODAS LAS COSAS QUE HACEN LAS VECES DE. Años antes del 2001 la gente tenia miedo de hablar. Y no es una metáfora. De la misma manera se distanciaba cada vez más lo público de lo privado. Esta obra describe cómo lo subjetivo de todo ser humano es intervenido por el mundo exterior y es el resultado de este encuentro lo que provoca el desenlace. Cómo se privilegia la cantidad ante la calidad. Y cómo un mismo hecho puede tener varias interpretaciones según esa subjetividad antes mencionada.
Nadie confía en nadie, ni siquiera en la autoridad. Desconfianza a todo nivel, incluso de nosotros mismos. Y está bien. Pero, ¿quiénes somos?
Cosas que se dicen y se desdicen, y el dicen que dicen que dicen. Hoy nos damos cuenta que aquellos medios de comunicación a los cuales se los analiza con la ética que ellos mismos no ejercen, ya no son lo mismo. Las tapas de los principales diarios culpaban a la crisis, crearon un responsable abstracto. Los muertos fueron asesinados por gente con nombre y apellido, pero las tapas prefirieron callarlo.
Todos y todas sabemos que en cualquier sociedad conviven los abusadores y los abusados. Los primeros van cambiando de rostro pero son quienes presionan para instalar su abuso por encima de otros. El siglo estaba comenzando y la catarsis también. Años de decisiones políticas y económicas para nada populares fueron un método macabro de enseñanaza para el pueblo. La participación en las protestas fue consciente, voluntaria. Algo empezó a gestarse, una nueva civilización.
ODISEA 2001. Abordar el desenlace de la crisis no es fácil. Menos lo fue hace diez años cuando todas las reacciones se volvieron impulsivas y espontáneas. Hoy podemos observar ese pasado con otra mirada, más panorámica. Más científica, ¿por qué no? La pregunta es, ¿con cuál de todo los elementos recogidos hasta hoy nos quedamos? Miles de imágenes pasaron delante de nuestros ojos. Y no faltó quien disfrutara de la situación, quien estuviera de acuerdo con ese presente. Un presente, que desde otra visión, también creo libros, documentales, programas de televisión... obras de teatro. La economía iba a cambiar, las empresas iban a colapsar, la gente iba a reaccionar. A partir de eso comenzó el relato que acompaña a esta obra que indefectiblemente te lleva a reconocer la ideología reinante. Un momento, que con el paso de los años, parece haber sido necesario para estar donde estamos hoy. Lo positivo de esa etapa fue generar un proyecto a futuro, reconocer a quien engaña y a quien juega con todas las cartas sobre la mesa.
El martes 20 de diciembre se llevó a cabo una actividad interdisciplinaria, en el aniversario del día D de la crisis. Fue el último día para visitar la videoinstalación "Fachadas en crisis", pero además hubo "visitas guiadas críticas", lecturas y una performance especial a cargo del equipo de teatro del Club Cultural Matienzo.
Dos artistas alemanas deciden hacer algo con todo el material recopilado, y surge la videoinstalación, que consigue un premio importante en Stuttgart. A partir de allí, el contacto con las autoras y la presentación de la videoinstalación en Matienzo.
Hay que decir también que la videoinstalación no se concentra en los días de diciembre de 2001, sino en el impacto que tuvo sobre el entramado social, la confianza en las instituciones, la seguridad, etc. El tema de la percepción de inseguridad aparece como algo clave.
El grupo de teatro de Matienzo está compuesto por: Paula Baró, Agustín Jais, Belén Charpentier, Melina Marcow, Agustina Gurevich, Claudio Gorenman, Nicolás Lodigiani, Sabrina Cassini, Rocío Caliri, Maia Tarcic y Tamay Zieske.
Matienzo es un escenario y una galería, como también, un colectivo interdisciplinario de artistas, curadores y productores interesados en abordar procesos de gestión colectiva.
Esta postura es coherente con todo el desarrollo que viene llevando adelante el Club Cultural Matienzo, cuya mayor apuesta es la creación de comunidad, la producción de vínculos y redes mediados por la producción estética.
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Por la tarde Norma Susana ayudó a su madre con los pisos de la casa. Primero los baldeaban con una formula a base de agua caliente y lavandina para desinfectar,  luego pasaban el trapo bien escurrido y le daban el brillo. La prima Esther llegó al rato, mientras merendaban café con tostadas y vaticinaban los próximos amoríos transcurrida la fiesta de aquella noche. Dedicaron lo que restaba del día a la minuciosa preparación de una velada que prometía deliciosas aventuras iniciales.
            
            La bola espejada se reflejaba en el granito de la pista como un remolino de luciérnagas; sobre los laterales los hombres bebían sus tragos repartidos en mesas redondas, que se reservaban la presencia femenina; ellas, bailaban desenvueltas al ritmo de Los Maxilars, que interpretaban éxitos del Rey Elvis sobre el escenario del fondo. Era ese momento de la noche en que la fiesta está a punto de parir emociones, de soltarse y bailar camino al frenesí, el estado más visceral del amor. Su prima Esther le contaba al oído, las barbaridades que pensaba cada vez que cruzaba a un hombre apuesto, y Norma Susana se sonrojaba invadida por un calor esencial. De repente giró como solía hacerlo cuando se avergonzaba; su brazo izquierdo impactó contra el torso de un muchacho y la bebida se derramó sobre su falda. Entonces aceptó el pañuelo que le extendía aquel muchacho de ojos grises y no necesitó más, aquella noche de fiesta en el Club Evita y Progreso.
          

             Se casaron al año una vez que Cachi ya estaba asentado en la YPF, y hasta el desembarco de los españoles, procuró almacenar dos cajas de mate cocido en la alacena de la cocina del Mondongo. Desde que la mala hora comenzó, Norma Susana Vidal tuvo que amoldarse súbitamente a los nuevos hábitos; colocar la yerba sobre el borde de la ventana y que el sol se encargase.
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cianuro

Hoy me exorcizaron
Me sacaron la muela
donde vivía el diablo

a él-juré
me lo voy a sacar
de adentro
como una muela:

anestesia local
pinza
hacer fuerza
y si se rompe
me voy a abrir
la piel para sacar
su raíz
si es necesario
gritar frases en latín

hay pruebas
de que alguna vez
estuvimos juntos
en el mismo recinto
-las voy a quemar todas-

hay una decisión mía
de otra vez volver
                         a bloquearte

voy a volver
a la anorexia

me miré al espejo
y estoy inflada
como si gustar de vos
fuera comer
hidratos de carbono
constantemente:
horrible.

Después de vernos
me quedé pensándote
                         agarrado
como garrapata a mi cuello
como el día que nos conocimos
que yo me juré que nunca
te iba a dejar ir
-pero me dejaste vos a mí-

¿alguna vez te dijeron
que sos un todo? -preguntaste
me tocaste la nuca
y las orejas
¿usás cremas?
por supuesto-respondí

“mi mamá es rústica”-dijiste
y yo me la imaginé
                            de mimbre.

Lo poco que escucho
de esta clase
es que la contaminación
por cianuro
es mito.

soy mi propia exorcista
cirujana
y mi propia
                 planta nuclear

y ni vos
ni la contaminación
son mitos
aunque tengan algo
de inventado

en este mismo momento
te estoy arrancando

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A  34 años de la muerte de Clarice Lispector se realizó el homenaje internacional “La hora de Clarice”. Y nosotros no queríamos ser la excepción, a continuación nuestro humilde homenaje. 
Por Nadia Sol Caramella

La vida de Clarice pareciera haber transcurrido entre diciembres, cuando empieza a asomar el verano en Sudamérica y el frío empalidece rostros en Europa, especialmente en la Ucrania natal de Lispector. Nació allá, por el veinte, un 10 de diciembre y murió cinco décadas más tarde, un 9 del mismo mes, en Brasil.

Con su “no- estilo”, hacía hablar a las palabras con la misma intensidad de los que rezan y que creen en ellas por la posibilidad de ser salvados, una especie de lazo entre Dios y el mundo, las palabras y la posibilidad de crear realidad.

La crítica no tardó en rotularla y asociarla al modernismo brasileño del 45. Obviamente, Clarice escapaba a cualquier etiqueta. ¿De que otra forma podría haber escrito estas palabras, entre tantas otras, igual de significativas?: “las palabras me anteceden y me sobrepasan, me tientan y me modifican, y si no me cuido será demasiado tarde: las cosas se dirán sin que yo las haya dicho.”

El lenguaje la hacia existir y al mismo tiempo la trascendía: “Escribo en acrobáticas y aéreas piruetas, escribo porque deseo hablar profundamente. Aunque escribir sólo me esté dando la gran medida del silencio”.  La obra de Clarice  es una constante reflexión sobre el lenguaje y sobre todo, acerca de los límites de la palabra. Límites que busca sobrepasar, un muro que hay que saltar, para ver que hay del otro lado. Pero La palabra de esta autora es rigurosa porque traduce con un medio limitado algo que es mucho más grande que el lenguaje. Debe traducir el misterio y lo que no tiene nombre, debe expresar con términos racionales lo que la mirada percibió más allá, debe ser capaz de perpetuar el instante y el acto ínfimo que está en el origen de todo.

Hablar de Clarice es hablar del lenguaje, leer sus relatos y novelas es conocerla: “Lo que te estoy escribiendo no es para leer, es para ser” sentencia en Agua Viva. Leerla es llegar con ella a los límites insondables de la vida y de la escritura, ver un espejo reflejando otro espejo. El mundo se presenta como un reflejo del reflejo, la representación de la representación, el lenguaje adquiere su capacidad más onomatopéyica, es una convulsión constante que nos devuelve el aliento o nos corta la respiración. Porque escribir puede salvarnos: "Yo escribo y así me libro de mí y puedo entonces descansar."  O condenarnos: "Tengo miedo de escribir, es tan peligroso. Quien lo ha intentado, lo sabe. Peligro de revolver en lo oculto - y el mundo no va a la deriva, está oculto en sus raíces sumergidas en las profundidades del mar. Para escribir tengo que colocarme en el vacío." 

Del vacío nace todo y el silencio es la constante, por el eso es lenguaje es un estruendo. La escritura de Clarice no nace de la intelectualidad aunque es una prosa sumamente inteligente, de mujer sabia, que ve en lo mínimo, en lo banal y hasta en lo que carece de importancia, materia de creación y esplendor. En este sentido es muy recomendable La hora de la estrella.  

"Escribo muy simple y muy desnudo. Por eso hiere"  dice Lispector en Un soplo de vida. Y claro que si lo hace, su escritura es una espina perfecta que te penetra y te desgarra para siempre.