En la tempestadad se me añaden muchos juguetes que corren y gritan por no llorarse a si mismos. Ellos contemplan el gran ojo de la gran tempestad que me sacude y maneja como si fuera un juguete de titere más, como ellos.
No hay más que juguetes alrededor mio que me miran y me piden piedad por lo que ellos fueron ayer y miran mi triste sacudida; por lo que soy hoy. La temporalidad obtusa que me embotella en un cubo de cristal color verde vino. Es la temporalidad que me arrastra hasta el fondo de la botella; la parte más verde y más oscura.
Es una caida.
Caida del sol.
Caida del atardecer.
Caida del anochecer.
Caida del nuevo crepùsculo.
Repertición.
Circularidad de lo que no cambia.
Y en todo ese descenso a los infiernos de Dante es la experiencia del infierno de los días; el infierno del tiempo y de la decrepitud del cuerpo.
Aquel viaje de caida en paracaidas de viento me permite mirar tu rostro desde el descenso. Y está arriba, lo veo por el agujero de la gran botella verde. Y mientras atrae la superficie las facciones se amplian y distinguen; primero la punta del menton, despues veo la nariz, las mejillas se ven con más claridad.
El rostro me está mirando llegar al final; a los más ondo y osuro. Mirando mi cambio y mis juguetes de pendejo que ahora lloran desde arriba; escucho ese llanto para que vuelva a jugar con ellos.
Y tu rostro me mira; parece una casa americana color gris. Tal vez, pensando en lo que voy a ser cuando termine de caer.
escrituras.indie es un medio alternativo para la libre difusión de literatura y arte independiente | todo nuestro contenido se comparte bajo una licencia creative commons 3.0
En la tardanza de los ojos de los dos se mueve
rápido la nieve que cava, el acorde
rotoso de una luna que no. Fuimos
de pie en la intermitencia
una misma canción en colchones errados
de tiempo: ayer o pasado, nunca acá: lejos
al unísono. Capás las escaleras se tuercen
para tocar la tarde que nos anduvo
arañando el miedo, la nuca: sus garras
que saben del hambre en las cuevas frías,
del agua arrinconada que no supimos cruzar.
(qué se le va ser
si estamos mal dormidos
en la ciudad de las navajas indecisas, este invierno
hecho un nudo en la garganta)
rápido la nieve que cava, el acorde
rotoso de una luna que no. Fuimos
de pie en la intermitencia
una misma canción en colchones errados
de tiempo: ayer o pasado, nunca acá: lejos
al unísono. Capás las escaleras se tuercen
para tocar la tarde que nos anduvo
arañando el miedo, la nuca: sus garras
que saben del hambre en las cuevas frías,
del agua arrinconada que no supimos cruzar.
(qué se le va ser
si estamos mal dormidos
en la ciudad de las navajas indecisas, este invierno
hecho un nudo en la garganta)
1 comentarios
| un poco más de
cristian,
poesía
He aquí una flamante sección en Escrituras Indie: el cuestionario mini-proust. Con sus exhaustivas e indómitas preguntas, los invitamos a sumergirse en las profundidades más recónditas de la personalidad de figuras renombradísimas del ambiente artístico independiente. En el día de hoy, tenemos el gusto de presentarles a Seba Bruzzese, amigo de la casa. Que lo disfruten.
Autosemblanza:
Sebastián Bruzzese nació en Hurlingham, provincia de Nueva York, en marzo del 84.
Tiene cuatro libros publicados, tres en forma independiente y autogestiva, y uno por la editorial Nulu Bonsai.
Es, además, el único miembro de En el aura del Sauce, editorial e imprenta de publicaciones independientes.
Sebastián Bruzzese nació en Hurlingham, provincia de Nueva York, en marzo del 84.
Tiene cuatro libros publicados, tres en forma independiente y autogestiva, y uno por la editorial Nulu Bonsai.
Es, además, el único miembro de En el aura del Sauce, editorial e imprenta de publicaciones independientes.
[contacto, por si las moscas: http://enelauradelsauce.blogspot.com/]
El mini-proust propiamente dicho:
4
comentarios
| un poco más de
entrevistas,
EscenaActual,
mini-proust
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
