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Si un día destos te sacas la osamenta
tibia impávida doblada una costilla
ruegote que me guardes, encombada
fosforescencia calcífera del hueso,
embrión de la luz mala, brote óseo
pristino arco, curvada, esponjosita,
doblez del pecho, torcida prolijosa
que sola ella todo es el esqueleto

y quiero yo la en longitud del hueso;
si un día destos, una tarde cualquiera
mañana-noche te abres la osamenta
guardáme vos tu tú vos costilla una,
curvatura de sable, marfiltórax,
que protégete el rojo jugosito!
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DOSSIER

Soy escritor por decisión propia, mi nombre, Alexis Germán "Wild" Giambisi, orgulloso de eso y de mis desventuras.
Me identifico con los salvajes, los inmaduro, el antifascismo, la mejor excusa para vivir. "Rock 'n Roll", es un termino fosilizado para mí; "Hardcore", es lo que me gusta y... la vida no es una cuestión de gustos, sino de responsabilidades.
Mujeriego irremediablemente; drogadicto, remediado en abstinencia completa; compulsivo confeso, cualquier excusa es buena para salir toda la noche a una disco, o a un recital; y hablo de las personas desde su estética para entrar en lo humano hasta decepcionarme.
Estuve en la cárcel, hice programas de radio, tengo experiencia de productor artístico y... querido lector desconocido, nunca esperen encontrarse a un heroe cuando abran un libro escrito por mí.

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LOS INKIETOS (Capitulo Aparte)

La puerta de la pensión hotel de Federico era de hierro con los vidrios rotos, un pequeño hall gris con las paredes pintadas y rayadas le seguía con un ascensor en medio, pero su puerta estaba desbensijada y descanzaba mitad fuera y mitad dentro del elevador. Las escaleras eran de mármol, llenas de adictos a la base, y drogas duras, vestidos de equipos de gimnasia con sus infaltables gorritas apuntando hacia el sol. Algunos eran andrajosos y desprolijos, y otros bailoteaban un poco de cumbia, esperando a que llegue su dosis con espasmos de ansiedad.
Yo subí las escaleras esquivando a algunos que estaban tirados en el piso,y después de saludar a los africanos que vendían anillos de oro, toqué tres veces el vidrio de la lujosa puerta de madera brillante, y la abrió una viejecita de gruesos anteojos.
Por esos dias del año 2002 viviamos en una casa ocupada, pero nos habian echado los monucipales. Todo esto paso entre medio de los momentos previos a cortar los tres candados blindados de la casa ocupa para retomarla. Estaba ahi porque no tenia casa y, aparte, quería saber la verdad de lo que había pasado a mis espaldas.
Yo había ido a buscar alguna aventura amorosa a la galería, don Delfina andabamos a los tumbos y besos pero no me olvido más de como se asustaron los ojos verdes de mi amigo cuando lo encontré, asi que el me dió la dirección de su residencia para confesarnos cosas.

-¿Si, joven?

-Busco a Federico Kahalöffer - respondí poniendo cara de inocente -¡Soy amigo!

-Sí joven, pase, es la puerta esa, al lado de mi pieza- indicó la viejecita
-Cualquier cosa me avisa, si?

Toqué la puerta blanca con mucha determinación y el ex Inkieto me abrió dando sus clásicas risitas complices.

-Aló, aló, ¡ja! ¿Y ahora?

-¡Eh, amigo, el guachín tiene casa!- soltó Federico orgulloso -Estamo' re parado' y leno' de oro. Sabia que ibas a venir, estaba pensando en vos.

-Sos un Lulú, pensando en hombres... ¡Qué mariquena!

-¡Pasá amigo, que somos felices!

La habitación tenía una cama doble, con sabanas floreadas de los 60's, un ropero de madera opaco, y un changuito de super mercado lleno de comida.

-Estoy sin casita feliz, sabelo.

-No se si te puedo dejar vivir acá mucho tiempo, porque Lissette viene y no hay espacio.

-¿Y que onda?

-Estoy re felicidad loca con mi Lissette- comentó Federico colgando mi campera prolijamente en el ropero -aparte conmigo acabó ocho, ¡ocho veces, como con ninguno!
Te puedo dejar vivir tres dias, cuatro como mucho.

-¿Que pasó, eh? Vine a eso, sabelo.

-Mi Lissette es del partido nazi...

-¡Vine a otra cosa, sabelo, batuque balbín! Aparte, que ni se te ocurra hacerte nazi porque te empalo.

-No, ¿para qué? Si soy blanco.

-¿Qué pasó? ¿Qué pasó con Mapu, la ex de Shaggy?

-¡No sabés!- dijo federico con el pecho hundido -Robamos un taxi y nos salió mal, entonces entramos a la villa y me la secuestraron. Un pibe con un fierro, yo no tenía fierro para responder y el pibe chorro me pidió guita por el secuestro y la violó. ¡Todo mal! Yo me fui a la comisaría y entré todo loco con un chaleco antibalas a la villa. Pedí un fierro pero no me lo quisieron dar, y aparte, yo tiré la puerta abajo. Y nada, está preso el violín. ¡Le recontra re cabió a ese negro de mierda!

-Okey, quería saber la verdad de tu boca ¿Los padres saben?

-¡No sé, no se discute más!- consideró Federico enojado- ¡Ahora yo soy el jefe!, y tengo un par de negocios para vos y para mi, ¡sabé! ¡Negocios locos!

-Okey jefe, vos dirás.

-¡Hay unos chilenobolivianoparaguayo'!

-¡Aguantá, me río, me río mucho!- logré decir -¡Me río!

-¡Unos chilenobolivianoparaguayo'! Bueno lo único que tenés que saber es que te tenés que hacer el dueño de la pieza, nada más.

-Contame más, si no se si es peor.

La puerta se abrió bruscamente y Erica punk, mi noviecita de esos dias, entró con un paquete de cigarrillos en la mano. Erica era gigantesca, de labios gruesos y hermosos ojos marrón ladrillo; vestía toda de jeans, y sus uñas estaban pintadas de negro.

-¡No te dije que tenías que estar en el colegio, eh!

-Para viejo, no empieces cahiva, me cansé del clima de casa y me vine a vivir unos dias acá, con un amigo gay. ¡Cantale, hacele la nena!

-¡Qué Erica!- dije -oh, la última. Shhh!-

-Yo soy tu amigo gay, yo soy tu amigo gay- se puso a cantar Federico -yo soy tu amigo gay, él lo sabe, vos también, porque, yo soy tu amigo gay-

-Kukú, Lalá, Mimí y Sisí ¿Dónde me metí?

-¡Vos porque no viste el travesti que vi a la mitad del pasillo!-

-¡Aguanta, Fede!- dije.

-¡Y, igggh! Tu novia toda punk loca es mi che pibe, me trae la comida, me hace la cama, ¡es la camuca punk!-

-Está bien, ¡vamos a esclavizarla y a sodomisarla!

-Mirá que me puede gustar- dijo Erica pasando sus manos por el contorno de su cuerpo y mordiendo sensualmente sus uñas -decime, decime "Gordita", ¡me encanta cuando el viejo me dice "Gordita"!-

-No vayan a curtir en mi cama, eh! Yo me voy, ya vengo

-¡Okey jefe!

Federico estaba vestido de traje y corbata color negro con camisa blanca. Su nariz era aguileña, su boca grande, su pelo rubio y lacio; pero su cuerpo era muy delgado y encorvado para el saco largo de cuero que se puso antes de salir.
Erica y yo nos pusimos a hacer el amor desenfrenadamente, y siempre nos sentimos bien, nos comprendíamos mucho en la convalecencia del "después de...", así que ella se puso a fumar elegantemente.

-¿Qué pasó en tu casita feliz?

-Viejito lindo, no sabés, mi papá se fue al colegio de mi hermana otra vez, y la amenazó a la directora, ¡y después salió con la moto a todo lo que daba!

-Pero, ¿no están separados?

-Sí, pero mi Padre manda en casa, y fea la actitud, y no me la banqué así que me vine para acá, y yo lo amo a mi Padre, estoy enamorada; pero, mucho bardo y, para no ligarla me vine unos dias.

-¡Más te vale que vuelvas al colegio, y vestite que viene el enano maldito!

-Contate algo- propuso Erica vistiéndose sentada en una de las dos sillas -¿A ver, eh? Contale a tu jovencita.

-Una vuelta mi hermano menor me invitó a ver a Ramones.

-¡Alta banda, altísimo punk rock!

-Bueno, y me tiré de la platea al campo para verlos de abajo. Un patovica me agarro y mi hermano menor le puso un borcegazo que el tipo hizo: ¡AY!, re maricón, lo descontrolamos a palos y después estuvimos un año diciendo: ¡AY! re michifuz, un patovica maricón. Pero tenés que vivirlo, porque suena muy estupido. Fue un ¡AY! re maricón, le pegamos porque parecía que se iba a poner a llorar.

-¡Que trastornados, jajaja!

Federico entró a la habitación a los saltitos y risitas. Después de cerrar la puerta, sacó un telefono celular de última generación.

-¿Y?

-¡Gracias!- dijo él, imitando la voz de una azafata -¡Gracias, hoy mismo le lavamos el dinero señor presidente!¡Gracias, una caja de armas para acá y una caja vacía para allá!¡Gracias, un kilo de cocaina para aca y un lote de harina para allá!¡Gracias, dos putas y un chongo para una fiestita negra... ¡Ah, ah, aahhh, ya se los tengo, en una hora, gracias!

-Confesá mortal ¿Qué hiciste?

-¿Viste los chilenoperuanoboliviano'?

-¡Jajaja, aguantá que me río!

-¡Es un re tarado!- soltó Erica entre risas -¡Repetilo, haceme, amigo gay!

-No, basta, fui al puesto y les dije: "dame un teléfono, lo compro si puedo probarlo en mi casa y anda la carga" Así que, ya fue. ¡Un teléfono, loco!

-El hombre estafador, ¡Ja!

-Ya sabés tu parte, ¿si?, ¡es tu parte, loca!


CONTINÚA...
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No se que habrá
ni que había.
Algo mucho más intacto,
menos distante.

Y lo que si sé
es que todavía faltan
unos doce mil años
para llegar a estar
seguro de algo.

Y la palabra absoluta,
que no se piensa,
que si se dice,
que se materializa,
es una sombra más
que me da miedo.

Y la clave
en clave
bajo "n" llaves
no dirá mucho,
no dirá nada.

Hablando de revolución,
sin saber que es,
que ser
o qué podemos lamentar.

Así de injusto.
Así de placentero.
Y esto esta más lejos
que el patio de nuestra infancia...

…y tal vez ahí me quede
esperando una respuesta…

…sin darle demasiada importancia.
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Ella dijo:
-Siento soledad-
Él dijo:
-Sé bien lo que sentís-
Y nunca más se vieron a los ojos.
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Derramo La botella de mis fabulaciones inéditas en un arroyo frío y cristalino.
Sin entender porque no pude saciar el deseo de entregarte afecto.
Las estrellas me han sorprendido endulzando demasiado la botella; para al final… derramarla.


Miro un cerro nevado y monto vuelo sobre el ave fénix del tiempo, y
VIAJO; viajo y pienso en dos poema eróticos que escribí una vez, uno trataba de tus cabellos ondulándose con los míos, y otro sobre tu cabeza inclinada.


El tiempo nunca se queda quieto.
En algún espacio el arroyo, el cerro, el fénix, el líquido de la botella y YO dejaremos de dormir en un placard gastado de amor; y el resplandor de la idea de DOS como UNO mismo tendrá lugar sin promesas empezadas.


Mientras sigan brillando las estrellas de la noche y los ríos sigan desembocando hacia el mar, yo seguiré viajando.