-¡Pero Fede! ¿Para qué llevas eso?
-Ahora vas a ver... ¡Yo soy el jefe! Esta es mi botellita loca
Los dos bajamos las escaleras que estaban desiertas de adictos, caminamos unos metros a la derecha y llegamos al cajero automático.
Federico cruzó por el vidrio roto resbalando un poco con las astillas de gran tamaño; estaban durmiendo cuatro pibes chorros sobre unos sucios colchones y dos enrollados en mugrosas frazadas. Yo oficiaba de campana y mi amigo comenzó a roziar de nafta a los supuestos ladrones de la bicicleta.
-¡Un poli!- murmuré asustado -¡Abortá, abortá, un poliyuta!-
-¡Aguantá!- dijo Federico, y encendió la nafta con un trapo. Se originó un pequeño fuego -¡Ajá! ¿Y ahora?-
-Ahora vamos, ¡la policía!
Los dos llegamos a la avenida De Mayo y 9 de Julio. El boliche gótico era una pequeña puerta que pasaba desapercibida, de no se por los vampiros que hacían fila para entrar. Los dos nos tomamos unos tragos en el kiosco bar de entrente, y Mary Mayer se hizo la linda; pero yo le dije que estaba con Erica, y bastante enamorado de Delfina.
Lissette estaba a los besos fatales con su ex novio sobre la ventana de un hotel a metros del bar dark de la esquina; asi que cruzamos.
-¿Qué hacés con este pingüino?
-Tranquilo- dije serio -¡Encará tranquilo, take it easy!
-Es mi novio, y ya fue, volvimos- sentenció Lissette -asi que, ¡todo mal!-
-¡Este gil, este normalito!- dijo Federico y sacó una navaja -¡Yo te pincho todo, es mía, no se la banca! ¡TOMÁTELA!-
-Ya pasó- murmuré y le atajé el brazo -se acabó la noche, el día, nos vamos; ¿nos ves que se nos vienen los patovas?-
Lissette los había llamado con señas y su novio temblaba de miedo; estaba vestido con equipo de gimnasia, y pretendía ser un rapero con la gorrita ladeada. Yo llevé a Federico a los empujones hasta la esquina y abordamos el primer taxi que se nos cruzó.
-¡YA VAS A VER, VOS Y TODOS!- advirtió mi amigo después de bajar la ventanilla mientras se me hacía imposible atajarlo de su ataque de nervios. Y prosiguió a los alaridos -¡LOS VOY A PINCHAR, A LOS DOS! ¡A VOS POR PUTA!-
-¡Basta! ¡El amor es así, siempre te toca perder!
El balconcito de la habitación tenía una baranda de hierro con fileteados de los años '40, una verdadera reliquia de la arquitectura Argentina; las ventanas eran de madera, con persianitas americanas y rebatibles en cuatro partes.
Erica se veía bella durmiendo, a luz de una marquesina le daba intermitentemente, y me senté a contemplarlo todo.
-¡No te la creo, que vida loca!- susurró Federico mirando su billetera abierta sobre la mesa; también sus alajas -Es la peor ¿cómo no vas a querer a un tipo con todo este oro? Se queda con ese gil muerto de hambre, ¡hasta nos podíamos haber ido a vivir juntos!-
-¡Ya pasó, buscate una mejor; Lissette no es para nadie! Yo estuve unos dias y no le dí.-
-¡Para vos es fácil, vos tenés la que querés!
-No, para nada, me falta mi Delfina preciosa, ¡mi muñecota de trapo!
-Es una tarada esa rubia gorda
-¡No sabes, vino la madre de Leticia, la novia de Guido y me encaró en la plaza, se puso a llorar por su hijita buena. Casi le pego, me desesperó tanta tristeza. Oh! ¡Que duelo que tuve, la peor!-
-¿Te querés matar?- preguntó Erica despabilándose -¡Adiviná quien falleció!-
-¡No!
-El Ricky, el cantante de Flema.
-Oh, por Apolo el dios de las artes! ¡FUCK! Yo lo conocí en una exposición de fotos, cuando era periodista. ¡Era un tipazo con un sentido del humor genial! Ricky me dijo: ¡MI BANDA ES UNA MIERDA! ¡Vos sos una mierda; pero Flema, es una mierda más que vos!
Los tres nos tiramos en la cama y nos pusimos a dormir, no había otra.
-No se les ocurra poner a darse- dijo Federico -¡Que yo estoy acá... y me prendo! ah! ah! ah! ah!-
-Dos putas y un chongo- dije bromeando -¡Eh, amigo, es la vida de los ricos!
-Jajaja! dos putas, un chongo ¡y una volsa de merca!
-Vos no podñes Fede- consideró Erica -porque él, ¡él es mi amigo gay!
-Hablando de eso, igggh! el otro día se estaban peleando los tumbas por el travesti del pasillo. Parece ser que uno le dió, y otro también, y a uno le pintó el amor, y lo quería acuchillar al otro!-
-¡Aguantá!- dije entre risas -¿No sabés lo hermosa que es Lulú con esos bigotitos chamameceros? ¡El travesti sex symbol bigotuda! Basta Fede, porque no me voy a poder dormir.-
-Pensar que se hacen los pulentas con un caño en el bolsillo- dijo Erica -¡y se terminan empomando entre ellos, vuelta y vuelta con un trabuco!-
Yo desperté varias veces en la noche, me sentía claustrofóbico; tambien tuve sueños, como presagios de que iba a volver a estar encerrado. Me levanté de la cama como a las 3 de la tarde.
Erica estaba hermosa, se había pintado prolijamente la cara regordeta, y vestía elegante-punk en jeans; Federico tenía puesto un traje negro y había pasado betum por mi paleto de cuero. Yo cotrareado me puse a vestirme para los acontecimientos del dia.
-Ahi está la comida.
-Gracias Eric.
-¿Y jefe?, jefe alemanen del partido ¡A ese negro Carrington no lo podemos atrapar!¡Siempre se nos escapa!-
-Sos un tarado cuando hacés eso- dijo Erica tentada -¡sos mi orco feo y malo!
-Para hoy- explicó Federico fumando tabaco importado -tenemos dos negocios loco, el primero es ir a cambiar billeta, y el otro es ir a firmar garantías truchas con giles.-
-Fácil, simple, firma con la mano izquierda, si hay peritaje firmas con la derecha.
-Yo los espero en la galeria.
-Okey Erica, paso y te veo en la escalera.
La avenida Corrientes es una larguísima peatonal, uno de los centros comerciales más grandes del mundo atestados de turistas; también de prestamistas de dinero ilegales, "arbolitos" que se dedican a cambiar dólares por pesos argentinos.
La financiera a donde nos dirigiamos era muy lujosa y con vidriera a la calle, tenía un pizarrón lumínico fuera donde se podía apreciar la cotización nueva de la moneda con dos guardias gigantezcos vestidos como generales. Sus gorras llevaban grandes águilas de metal plateado.
En el medio del camino había una viejecita de grandes anteojos, pelo de color violeta, que se genera por la tintura vencida para tapar las canas, y arrugas finitas en su cara por millones. A su lado siempre había un niño con retraso mental.
Yo detuve a Federico unos metros antes.
-¿Tené' moneda?
-Sí ¿Cuánto querés?
-No salame, acordate de esto: ¿Tené' moneda?
-¿Qué onda?
-Vos acordate- dije, y los dos seguimos camino ante mis señas -¡Ahi va!-
-¿Tené' mondea?- preguntó la viejecita -¿Tené' moneda?-
-¡JAJAJA! aguantá, no podés ser tan hijo de puta, jajaja!
-Me persigue siempre, vieja bastarda. Siempre me la cruzo en la calle, en el medio del camino- aseguré entre risitas y siguiendo camino -una vez le di un boton de camisa rojo, siempre pide: ¿Tené' moneda? Me vuelve loco, ¡es el diablo en medio de la encrucijada! Siempre habla con la eñe por todos lados. No me va a dejar hasta que le de un peso en "moñeda".-
-¡No podés ser tan hijo de puta, jajaja!
-Basta, seriamente me da como culpas, me siento en deuda con gente así por la calle. POr eso digo que la vida es hermosa, nací entero y tengo posibilidades de tocar el Olimpo con las manos cuando quiero. ¡Me da tanta impotencia cuando veo gente minusválida, una bronca! ¡Y no se a quien atribuirselo! Puff después dicen: el amor y la creación de dios es maravilloso. ¡FUCK!
Los dos llegamos a la puerta de la financiera.
-Vos cuidá de que no nos roben, ¡a ver si nos chorean y perdemos!
-¡Sí, jefechito!
CONTINÚA...
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alexis,
narrativa
-Si viene yo les se mentir, como no los conosco- propuso Erica -entran, me ven acá y piensan que soy tu mujer, y fue!-
-Deci que es tu novia, que sino le doy a la grandota-
-No fede, sos mi amigo gay, sabela. ¡Que cachibache que son, son un embroyo altísimo, altísimo embroyo los dos!-
-Una vuelta hace mil años- confese sonriendo -tuve queque ser vendedor de libros. Eran unos pelotudos que tocaban timpres de casa y vendían un plan. El plan era lo siguiente: pagabas una cuota de 20 pesos y re hacian socio de una librería y re traían libros a tu casa, los que pagabas. Eran unos pelotudos que se decían entre todos: ¡Fuerza, fuerza!¡Buena onda!, y te mandaban a tocar timbres. El jefe era un pelado estafador, un grasa que te dabas cuenta al toque que estaba tratando de envolverte. Nos enseñó algo llamado "venta por arrebato". Es marear al comprador con propuestas hasta que cae y compra. Yo un día levante 200 pesos, pero de la bronca que me daba el pelado grasa rodeado de giles los estafé, me fui para mi casa con la guita. Después estuve como un año vendiendo la promoción, el plan, y nadie se dió cuenta de que todo era falso. Los libros, ¡que te los traiga tu abuela!-
-Jajaja, aguantá, jajaja!- lanzó Erica -¡los vi, de esos que bailan marcha!-
-Yo una vez trabajé en una zapatería- aseguró Federico. Prendió fuego un tarrito de betum, después de soplar, pasó por mi campera prolijamente el producto con un trapo dándole brillo. -¿Ves? esto lo aprendí ahi. Era un viejo clase trabajador esclavo, con una foto del general Peron y un dia me fui con toda la plata de la caja, ¡y zapatos nuevos, loco! ¡Ja, le cavió!-
-Te cuento- dijo Erica -mi madre sabe que estoy acá-
-Okey, no te cuestiono. ¡Hoy sos mi vida hermosa!-
-Te adoro, viejito lindo-
Se escuchaban tenues golpes en la puerta, respetuosos de la privacidad. Yo abrí cuidadosamente.
-Esteeeh, señorito Federico- murmuró la viejecita -lo buscan unos chicos-
-¡Sí, ya va, no se preocupe!- dijo Federico -¡Ya va!-
-¡Son los dueños de las celuletas. Vos Erica, escondete. Y vos, fede!...-
-¡Yo soy el jefe!- interrumpió con el seño fruncido -¡Vos Carring, a la puerta! vos hacé el papel de puta y yo me escuéndo en el balcón ¿No ves las sábanaspara taparme? !Daa, daa, daa, MONGOLOIDE!-
-Okey jajaja. ¡El bebé padrino, jajaja!-
Yo salí al pasillo y tomé un poco de aire, me concentré para ponerme serio y abrí el vidrio de la puerta.
-¿Si?-
-¿Dónde está ese Federico?-
-No sé, no lo vi en todo el día, se mudó-
-¡Ah, somos una re banda!- dijo un paraguayo enfurecido de los 8 que había detrás de él -Si no nos dejás pasar, te pasamos cuchilla ¿Ahora que somos banda que onda, pué'?
-Ya vengo-
Yo abrí la puerta de nuestra pieza y Federico estaba con el telefono celular desarmado sobre la mesa.
-¿Y qué onda? ¿Ya se fueron?-
-No, se trabó por los cuatro costado, son como diez, tome trenso; pero imaginatela, policía, sangre, la dueña llamando ¿Qué haces con el teléfono asi?-
-Nada, dejame a mí- respondió Federico, y salió con la carcaza del celular al pasillo.
Erica no paraba de fumar nerviosa, yo estaba tentado de risa, y mi amigo regresó cerrando la puerta despacio.
-¡No sabés, se llevaron el telefonito loco vacío! Las piezas las vendemos mañana, jaja!-
-Okey, bien estafados están, billeta, la billeta de Sarita la bobe judía. ¡Sarita vende tela cara y compra tela barata, jaja!-
-¡Ah, sabelo!, me compré una bicicleta cara de competición- comentó Federico pasando el cepillo de plata por su traje -La dejé atada con una traba de seguridad re ancha en el pasillo, una mañana me levanté re felicidad a dar una vuelta loca feliz en mi bicicletita y, resulta que la condenada bicicletita no estaba. Uno de los pibes chorros del pasillo me tiró: ¡Eh, amigo! ¿Te cortaron la bici? La estás buscando? ¡está en lo del narco!
Yo casi lo amasijo de un navajazo, ya lo iba a pinchar todo mal; pero, me frenó un vecino.
-¡Fácil, venganza!- dije frotándome las manos -los empalamos y listo-
-Tengo un trabajo para vos, pero... con esa ropa no. Es de guardaespaldas mío, y tengo pensadas dos movidas. ¡Vamos!-
-¡Okey, Cazarencompezash!-
Erica, Federico y yo nos fuimos a la galería Quinta Avenida yo nos compramos trajes, borcegos nuevos que se los regalé a ella, camisas, trabas para las corbatas y... gemelos. Mi traje era color azul, imitación muy acertada del que usan los príncipes ingleses en el protocolo para ver a la reina.
Los tres llegamos por el pasillo rodeado de habitaciones a la cocina, las sábanas blancas puestas en los marcos parecían fantasmas moviéndose con el viento. La cocina tenía las paredes pintadas de amarillo pálido y transmitiía nubarrones de grasa. Federico abrió delicadamente la heladera de los años '50 y sacó huevos, yogurt, Coca Cola, carne y papas depositándolos en la mesa de marmol granizado negro.
-¡Eh, somos felices! hoy comemos, el nene rico toma yogurcito straight!
-¡Callate, mongoloide!- sentenció Federico con sus ojos inyectados de rencor -¡¿No ves?!, esta comida es de los vecinos-
-Si no roba... ¡Estafa!-
-El otro día me vino a encarar un mono negro con un cuchillo de cocina, un vecino feo, y me apuro porque le faltaba la cena y yo no me hice cargo ni ahi. ¡No sabés que morocho todo mal!-
-¡Que cachiva que son!- dijo Erica desde el pasillo, oficiando de campana -Pero dale marmota, que no viene nadie!-
-¿Algún día pensas trabajar?, ¡desclasado!-
-¡Yo soy perito apicultor!- aseguró Federico orgulloso -aparte sé mucho de computación, soy data entry, entre otras cosas, sé de Power Point; pero, no quiero trabajar como gil todo el día en una oficina-
-Te imagino, robándote la guita de la oficina, o las abejitas de los panales. ¡Mis abejitas, oh pobres, mis abejitas, mis abejitas lindas, encerradas en tus bolsillos, oh liberen a mis abejitas esclavas, antifascista siempre!-
-Jajaja!- soltó Erica sarandeándose -¡sos un tarado adorable!-
-¡Abejas de mierda, ah, casi me pican todo el día!-
-¡Jodete!-
La habitación tenía las paredes pintadas de color crema pastelera, y teníamos una cajonera con ropa sucia; los tres comimos ahí, en lujosos platos de vidrio con cubiertos de acero inoxidable..
-Esta noche, bolique dark- dije acomodándome la corbata roja -los vampiros y las tierras oscuras ¡Las darklands!-
-¡Mi Lissette me dijo que era nazi!- confesó Federico preocupado -dice que ella es europea, y que es de apellido francés y que son gente blanca de allá; que son camaradas. El otro día me presentó a sus camaradas del martido y la onda es que no me pude hacer el antifascista loco ¿Qué querés que hiciera?
-A veces nos toca perder, sabelo-
-Yo voy también, eh!-
-Vos no vas a ningun lado Erica, eh! Mañana vas al colegio, asi que la jovencita a dormir-
-¡Pero mañana es sábado!-
-¡No me importa, te voy a poner en la puerta del colegio a estudiar igual!-
-Sos un viejo tarado, pero divino. Me encanta cuando se enoja- consideró Erica pintándose las uñas -¿No se pone como un psicópata?-
-¡Es un psicópata, por eso lo tengo de matón todo mal!-
-Me fui- dije acomodando mis tiradores -yo no estoy acá-
-¡Mucha piña, mucha patada; pero, no se sabe hacer el nudo de la corbata! ¡Puf! dejame a mí-
-Sí amigo, ¡dale!-
-Sos un viejito hermoso en traje y corbata-
-Pensar que en una época yo usaba las uñas como vos Erica, y era un Glammed Metal en los '80s. Era un mambo de chabones vestidos con el pelo batido y maquillaje, tocábamos la guitarra y nos ligábamos minas a las que les gustan los tipos androjinos. ¡Se hizo popular las minas que les gustaban los tipos en ropa como de mujer!-
-¡Qué cachiva! No te imagino, ¡es tan varonil!-
CONTINÚA
-Deci que es tu novia, que sino le doy a la grandota-
-No fede, sos mi amigo gay, sabela. ¡Que cachibache que son, son un embroyo altísimo, altísimo embroyo los dos!-
-Una vuelta hace mil años- confese sonriendo -tuve queque ser vendedor de libros. Eran unos pelotudos que tocaban timpres de casa y vendían un plan. El plan era lo siguiente: pagabas una cuota de 20 pesos y re hacian socio de una librería y re traían libros a tu casa, los que pagabas. Eran unos pelotudos que se decían entre todos: ¡Fuerza, fuerza!¡Buena onda!, y te mandaban a tocar timbres. El jefe era un pelado estafador, un grasa que te dabas cuenta al toque que estaba tratando de envolverte. Nos enseñó algo llamado "venta por arrebato". Es marear al comprador con propuestas hasta que cae y compra. Yo un día levante 200 pesos, pero de la bronca que me daba el pelado grasa rodeado de giles los estafé, me fui para mi casa con la guita. Después estuve como un año vendiendo la promoción, el plan, y nadie se dió cuenta de que todo era falso. Los libros, ¡que te los traiga tu abuela!-
-Jajaja, aguantá, jajaja!- lanzó Erica -¡los vi, de esos que bailan marcha!-
-Yo una vez trabajé en una zapatería- aseguró Federico. Prendió fuego un tarrito de betum, después de soplar, pasó por mi campera prolijamente el producto con un trapo dándole brillo. -¿Ves? esto lo aprendí ahi. Era un viejo clase trabajador esclavo, con una foto del general Peron y un dia me fui con toda la plata de la caja, ¡y zapatos nuevos, loco! ¡Ja, le cavió!-
-Te cuento- dijo Erica -mi madre sabe que estoy acá-
-Okey, no te cuestiono. ¡Hoy sos mi vida hermosa!-
-Te adoro, viejito lindo-
Se escuchaban tenues golpes en la puerta, respetuosos de la privacidad. Yo abrí cuidadosamente.
-Esteeeh, señorito Federico- murmuró la viejecita -lo buscan unos chicos-
-¡Sí, ya va, no se preocupe!- dijo Federico -¡Ya va!-
-¡Son los dueños de las celuletas. Vos Erica, escondete. Y vos, fede!...-
-¡Yo soy el jefe!- interrumpió con el seño fruncido -¡Vos Carring, a la puerta! vos hacé el papel de puta y yo me escuéndo en el balcón ¿No ves las sábanaspara taparme? !Daa, daa, daa, MONGOLOIDE!-
-Okey jajaja. ¡El bebé padrino, jajaja!-
Yo salí al pasillo y tomé un poco de aire, me concentré para ponerme serio y abrí el vidrio de la puerta.
-¿Si?-
-¿Dónde está ese Federico?-
-No sé, no lo vi en todo el día, se mudó-
-¡Ah, somos una re banda!- dijo un paraguayo enfurecido de los 8 que había detrás de él -Si no nos dejás pasar, te pasamos cuchilla ¿Ahora que somos banda que onda, pué'?
-Ya vengo-
Yo abrí la puerta de nuestra pieza y Federico estaba con el telefono celular desarmado sobre la mesa.
-¿Y qué onda? ¿Ya se fueron?-
-No, se trabó por los cuatro costado, son como diez, tome trenso; pero imaginatela, policía, sangre, la dueña llamando ¿Qué haces con el teléfono asi?-
-Nada, dejame a mí- respondió Federico, y salió con la carcaza del celular al pasillo.
Erica no paraba de fumar nerviosa, yo estaba tentado de risa, y mi amigo regresó cerrando la puerta despacio.
-¡No sabés, se llevaron el telefonito loco vacío! Las piezas las vendemos mañana, jaja!-
-Okey, bien estafados están, billeta, la billeta de Sarita la bobe judía. ¡Sarita vende tela cara y compra tela barata, jaja!-
-¡Ah, sabelo!, me compré una bicicleta cara de competición- comentó Federico pasando el cepillo de plata por su traje -La dejé atada con una traba de seguridad re ancha en el pasillo, una mañana me levanté re felicidad a dar una vuelta loca feliz en mi bicicletita y, resulta que la condenada bicicletita no estaba. Uno de los pibes chorros del pasillo me tiró: ¡Eh, amigo! ¿Te cortaron la bici? La estás buscando? ¡está en lo del narco!
Yo casi lo amasijo de un navajazo, ya lo iba a pinchar todo mal; pero, me frenó un vecino.
-¡Fácil, venganza!- dije frotándome las manos -los empalamos y listo-
-Tengo un trabajo para vos, pero... con esa ropa no. Es de guardaespaldas mío, y tengo pensadas dos movidas. ¡Vamos!-
-¡Okey, Cazarencompezash!-
Erica, Federico y yo nos fuimos a la galería Quinta Avenida yo nos compramos trajes, borcegos nuevos que se los regalé a ella, camisas, trabas para las corbatas y... gemelos. Mi traje era color azul, imitación muy acertada del que usan los príncipes ingleses en el protocolo para ver a la reina.
Los tres llegamos por el pasillo rodeado de habitaciones a la cocina, las sábanas blancas puestas en los marcos parecían fantasmas moviéndose con el viento. La cocina tenía las paredes pintadas de amarillo pálido y transmitiía nubarrones de grasa. Federico abrió delicadamente la heladera de los años '50 y sacó huevos, yogurt, Coca Cola, carne y papas depositándolos en la mesa de marmol granizado negro.
-¡Eh, somos felices! hoy comemos, el nene rico toma yogurcito straight!
-¡Callate, mongoloide!- sentenció Federico con sus ojos inyectados de rencor -¡¿No ves?!, esta comida es de los vecinos-
-Si no roba... ¡Estafa!-
-El otro día me vino a encarar un mono negro con un cuchillo de cocina, un vecino feo, y me apuro porque le faltaba la cena y yo no me hice cargo ni ahi. ¡No sabés que morocho todo mal!-
-¡Que cachiva que son!- dijo Erica desde el pasillo, oficiando de campana -Pero dale marmota, que no viene nadie!-
-¿Algún día pensas trabajar?, ¡desclasado!-
-¡Yo soy perito apicultor!- aseguró Federico orgulloso -aparte sé mucho de computación, soy data entry, entre otras cosas, sé de Power Point; pero, no quiero trabajar como gil todo el día en una oficina-
-Te imagino, robándote la guita de la oficina, o las abejitas de los panales. ¡Mis abejitas, oh pobres, mis abejitas, mis abejitas lindas, encerradas en tus bolsillos, oh liberen a mis abejitas esclavas, antifascista siempre!-
-Jajaja!- soltó Erica sarandeándose -¡sos un tarado adorable!-
-¡Abejas de mierda, ah, casi me pican todo el día!-
-¡Jodete!-
La habitación tenía las paredes pintadas de color crema pastelera, y teníamos una cajonera con ropa sucia; los tres comimos ahí, en lujosos platos de vidrio con cubiertos de acero inoxidable..
-Esta noche, bolique dark- dije acomodándome la corbata roja -los vampiros y las tierras oscuras ¡Las darklands!-
-¡Mi Lissette me dijo que era nazi!- confesó Federico preocupado -dice que ella es europea, y que es de apellido francés y que son gente blanca de allá; que son camaradas. El otro día me presentó a sus camaradas del martido y la onda es que no me pude hacer el antifascista loco ¿Qué querés que hiciera?
-A veces nos toca perder, sabelo-
-Yo voy también, eh!-
-Vos no vas a ningun lado Erica, eh! Mañana vas al colegio, asi que la jovencita a dormir-
-¡Pero mañana es sábado!-
-¡No me importa, te voy a poner en la puerta del colegio a estudiar igual!-
-Sos un viejo tarado, pero divino. Me encanta cuando se enoja- consideró Erica pintándose las uñas -¿No se pone como un psicópata?-
-¡Es un psicópata, por eso lo tengo de matón todo mal!-
-Me fui- dije acomodando mis tiradores -yo no estoy acá-
-¡Mucha piña, mucha patada; pero, no se sabe hacer el nudo de la corbata! ¡Puf! dejame a mí-
-Sí amigo, ¡dale!-
-Sos un viejito hermoso en traje y corbata-
-Pensar que en una época yo usaba las uñas como vos Erica, y era un Glammed Metal en los '80s. Era un mambo de chabones vestidos con el pelo batido y maquillaje, tocábamos la guitarra y nos ligábamos minas a las que les gustan los tipos androjinos. ¡Se hizo popular las minas que les gustaban los tipos en ropa como de mujer!-
-¡Qué cachiva! No te imagino, ¡es tan varonil!-
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DOSSIER
Soy escritor por decisión propia, mi nombre, Alexis Germán "Wild" Giambisi, orgulloso de eso y de mis desventuras.
Me identifico con los salvajes, los inmaduro, el antifascismo, la mejor excusa para vivir. "Rock 'n Roll", es un termino fosilizado para mí; "Hardcore", es lo que me gusta y... la vida no es una cuestión de gustos, sino de responsabilidades.
Mujeriego irremediablemente; drogadicto, remediado en abstinencia completa; compulsivo confeso, cualquier excusa es buena para salir toda la noche a una disco, o a un recital; y hablo de las personas desde su estética para entrar en lo humano hasta decepcionarme.
Estuve en la cárcel, hice programas de radio, tengo experiencia de productor artístico y... querido lector desconocido, nunca esperen encontrarse a un heroe cuando abran un libro escrito por mí.
---------------------------------------------------------------------------------
LOS INKIETOS (Capitulo Aparte)
La puerta de la pensión hotel de Federico era de hierro con los vidrios rotos, un pequeño hall gris con las paredes pintadas y rayadas le seguía con un ascensor en medio, pero su puerta estaba desbensijada y descanzaba mitad fuera y mitad dentro del elevador. Las escaleras eran de mármol, llenas de adictos a la base, y drogas duras, vestidos de equipos de gimnasia con sus infaltables gorritas apuntando hacia el sol. Algunos eran andrajosos y desprolijos, y otros bailoteaban un poco de cumbia, esperando a que llegue su dosis con espasmos de ansiedad.
Yo subí las escaleras esquivando a algunos que estaban tirados en el piso,y después de saludar a los africanos que vendían anillos de oro, toqué tres veces el vidrio de la lujosa puerta de madera brillante, y la abrió una viejecita de gruesos anteojos.
Por esos dias del año 2002 viviamos en una casa ocupada, pero nos habian echado los monucipales. Todo esto paso entre medio de los momentos previos a cortar los tres candados blindados de la casa ocupa para retomarla. Estaba ahi porque no tenia casa y, aparte, quería saber la verdad de lo que había pasado a mis espaldas.
Yo había ido a buscar alguna aventura amorosa a la galería, don Delfina andabamos a los tumbos y besos pero no me olvido más de como se asustaron los ojos verdes de mi amigo cuando lo encontré, asi que el me dió la dirección de su residencia para confesarnos cosas.
-¿Si, joven?
-Busco a Federico Kahalöffer - respondí poniendo cara de inocente -¡Soy amigo!
-Sí joven, pase, es la puerta esa, al lado de mi pieza- indicó la viejecita
-Cualquier cosa me avisa, si?
Toqué la puerta blanca con mucha determinación y el ex Inkieto me abrió dando sus clásicas risitas complices.
-Aló, aló, ¡ja! ¿Y ahora?
-¡Eh, amigo, el guachín tiene casa!- soltó Federico orgulloso -Estamo' re parado' y leno' de oro. Sabia que ibas a venir, estaba pensando en vos.
-Sos un Lulú, pensando en hombres... ¡Qué mariquena!
-¡Pasá amigo, que somos felices!
La habitación tenía una cama doble, con sabanas floreadas de los 60's, un ropero de madera opaco, y un changuito de super mercado lleno de comida.
-Estoy sin casita feliz, sabelo.
-No se si te puedo dejar vivir acá mucho tiempo, porque Lissette viene y no hay espacio.
-¿Y que onda?
-Estoy re felicidad loca con mi Lissette- comentó Federico colgando mi campera prolijamente en el ropero -aparte conmigo acabó ocho, ¡ocho veces, como con ninguno!
Te puedo dejar vivir tres dias, cuatro como mucho.
-¿Que pasó, eh? Vine a eso, sabelo.
-Mi Lissette es del partido nazi...
-¡Vine a otra cosa, sabelo, batuque balbín! Aparte, que ni se te ocurra hacerte nazi porque te empalo.
-No, ¿para qué? Si soy blanco.
-¿Qué pasó? ¿Qué pasó con Mapu, la ex de Shaggy?
-¡No sabés!- dijo federico con el pecho hundido -Robamos un taxi y nos salió mal, entonces entramos a la villa y me la secuestraron. Un pibe con un fierro, yo no tenía fierro para responder y el pibe chorro me pidió guita por el secuestro y la violó. ¡Todo mal! Yo me fui a la comisaría y entré todo loco con un chaleco antibalas a la villa. Pedí un fierro pero no me lo quisieron dar, y aparte, yo tiré la puerta abajo. Y nada, está preso el violín. ¡Le recontra re cabió a ese negro de mierda!
-Okey, quería saber la verdad de tu boca ¿Los padres saben?
-¡No sé, no se discute más!- consideró Federico enojado- ¡Ahora yo soy el jefe!, y tengo un par de negocios para vos y para mi, ¡sabé! ¡Negocios locos!
-Okey jefe, vos dirás.
-¡Hay unos chilenobolivianoparaguayo'!
-¡Aguantá, me río, me río mucho!- logré decir -¡Me río!
-¡Unos chilenobolivianoparaguayo'! Bueno lo único que tenés que saber es que te tenés que hacer el dueño de la pieza, nada más.
-Contame más, si no se si es peor.
La puerta se abrió bruscamente y Erica punk, mi noviecita de esos dias, entró con un paquete de cigarrillos en la mano. Erica era gigantesca, de labios gruesos y hermosos ojos marrón ladrillo; vestía toda de jeans, y sus uñas estaban pintadas de negro.
-¡No te dije que tenías que estar en el colegio, eh!
-Para viejo, no empieces cahiva, me cansé del clima de casa y me vine a vivir unos dias acá, con un amigo gay. ¡Cantale, hacele la nena!
-¡Qué Erica!- dije -oh, la última. Shhh!-
-Yo soy tu amigo gay, yo soy tu amigo gay- se puso a cantar Federico -yo soy tu amigo gay, él lo sabe, vos también, porque, yo soy tu amigo gay-
-Kukú, Lalá, Mimí y Sisí ¿Dónde me metí?
-¡Vos porque no viste el travesti que vi a la mitad del pasillo!-
-¡Aguanta, Fede!- dije.
-¡Y, igggh! Tu novia toda punk loca es mi che pibe, me trae la comida, me hace la cama, ¡es la camuca punk!-
-Está bien, ¡vamos a esclavizarla y a sodomisarla!
-Mirá que me puede gustar- dijo Erica pasando sus manos por el contorno de su cuerpo y mordiendo sensualmente sus uñas -decime, decime "Gordita", ¡me encanta cuando el viejo me dice "Gordita"!-
-No vayan a curtir en mi cama, eh! Yo me voy, ya vengo
-¡Okey jefe!
Federico estaba vestido de traje y corbata color negro con camisa blanca. Su nariz era aguileña, su boca grande, su pelo rubio y lacio; pero su cuerpo era muy delgado y encorvado para el saco largo de cuero que se puso antes de salir.
Erica y yo nos pusimos a hacer el amor desenfrenadamente, y siempre nos sentimos bien, nos comprendíamos mucho en la convalecencia del "después de...", así que ella se puso a fumar elegantemente.
-¿Qué pasó en tu casita feliz?
-Viejito lindo, no sabés, mi papá se fue al colegio de mi hermana otra vez, y la amenazó a la directora, ¡y después salió con la moto a todo lo que daba!
-Pero, ¿no están separados?
-Sí, pero mi Padre manda en casa, y fea la actitud, y no me la banqué así que me vine para acá, y yo lo amo a mi Padre, estoy enamorada; pero, mucho bardo y, para no ligarla me vine unos dias.
-¡Más te vale que vuelvas al colegio, y vestite que viene el enano maldito!
-Contate algo- propuso Erica vistiéndose sentada en una de las dos sillas -¿A ver, eh? Contale a tu jovencita.
-Una vuelta mi hermano menor me invitó a ver a Ramones.
-¡Alta banda, altísimo punk rock!
-Bueno, y me tiré de la platea al campo para verlos de abajo. Un patovica me agarro y mi hermano menor le puso un borcegazo que el tipo hizo: ¡AY!, re maricón, lo descontrolamos a palos y después estuvimos un año diciendo: ¡AY! re michifuz, un patovica maricón. Pero tenés que vivirlo, porque suena muy estupido. Fue un ¡AY! re maricón, le pegamos porque parecía que se iba a poner a llorar.
-¡Que trastornados, jajaja!
Federico entró a la habitación a los saltitos y risitas. Después de cerrar la puerta, sacó un telefono celular de última generación.
-¿Y?
-¡Gracias!- dijo él, imitando la voz de una azafata -¡Gracias, hoy mismo le lavamos el dinero señor presidente!¡Gracias, una caja de armas para acá y una caja vacía para allá!¡Gracias, un kilo de cocaina para aca y un lote de harina para allá!¡Gracias, dos putas y un chongo para una fiestita negra... ¡Ah, ah, aahhh, ya se los tengo, en una hora, gracias!
-Confesá mortal ¿Qué hiciste?
-¿Viste los chilenoperuanoboliviano'?
-¡Jajaja, aguantá que me río!
-¡Es un re tarado!- soltó Erica entre risas -¡Repetilo, haceme, amigo gay!
-No, basta, fui al puesto y les dije: "dame un teléfono, lo compro si puedo probarlo en mi casa y anda la carga" Así que, ya fue. ¡Un teléfono, loco!
-El hombre estafador, ¡Ja!
-Ya sabés tu parte, ¿si?, ¡es tu parte, loca!
CONTINÚA...
Soy escritor por decisión propia, mi nombre, Alexis Germán "Wild" Giambisi, orgulloso de eso y de mis desventuras.
Me identifico con los salvajes, los inmaduro, el antifascismo, la mejor excusa para vivir. "Rock 'n Roll", es un termino fosilizado para mí; "Hardcore", es lo que me gusta y... la vida no es una cuestión de gustos, sino de responsabilidades.
Mujeriego irremediablemente; drogadicto, remediado en abstinencia completa; compulsivo confeso, cualquier excusa es buena para salir toda la noche a una disco, o a un recital; y hablo de las personas desde su estética para entrar en lo humano hasta decepcionarme.
Estuve en la cárcel, hice programas de radio, tengo experiencia de productor artístico y... querido lector desconocido, nunca esperen encontrarse a un heroe cuando abran un libro escrito por mí.
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LOS INKIETOS (Capitulo Aparte)
La puerta de la pensión hotel de Federico era de hierro con los vidrios rotos, un pequeño hall gris con las paredes pintadas y rayadas le seguía con un ascensor en medio, pero su puerta estaba desbensijada y descanzaba mitad fuera y mitad dentro del elevador. Las escaleras eran de mármol, llenas de adictos a la base, y drogas duras, vestidos de equipos de gimnasia con sus infaltables gorritas apuntando hacia el sol. Algunos eran andrajosos y desprolijos, y otros bailoteaban un poco de cumbia, esperando a que llegue su dosis con espasmos de ansiedad.
Yo subí las escaleras esquivando a algunos que estaban tirados en el piso,y después de saludar a los africanos que vendían anillos de oro, toqué tres veces el vidrio de la lujosa puerta de madera brillante, y la abrió una viejecita de gruesos anteojos.
Por esos dias del año 2002 viviamos en una casa ocupada, pero nos habian echado los monucipales. Todo esto paso entre medio de los momentos previos a cortar los tres candados blindados de la casa ocupa para retomarla. Estaba ahi porque no tenia casa y, aparte, quería saber la verdad de lo que había pasado a mis espaldas.
Yo había ido a buscar alguna aventura amorosa a la galería, don Delfina andabamos a los tumbos y besos pero no me olvido más de como se asustaron los ojos verdes de mi amigo cuando lo encontré, asi que el me dió la dirección de su residencia para confesarnos cosas.
-¿Si, joven?
-Busco a Federico Kahalöffer - respondí poniendo cara de inocente -¡Soy amigo!
-Sí joven, pase, es la puerta esa, al lado de mi pieza- indicó la viejecita
-Cualquier cosa me avisa, si?
Toqué la puerta blanca con mucha determinación y el ex Inkieto me abrió dando sus clásicas risitas complices.
-Aló, aló, ¡ja! ¿Y ahora?
-¡Eh, amigo, el guachín tiene casa!- soltó Federico orgulloso -Estamo' re parado' y leno' de oro. Sabia que ibas a venir, estaba pensando en vos.
-Sos un Lulú, pensando en hombres... ¡Qué mariquena!
-¡Pasá amigo, que somos felices!
La habitación tenía una cama doble, con sabanas floreadas de los 60's, un ropero de madera opaco, y un changuito de super mercado lleno de comida.
-Estoy sin casita feliz, sabelo.
-No se si te puedo dejar vivir acá mucho tiempo, porque Lissette viene y no hay espacio.
-¿Y que onda?
-Estoy re felicidad loca con mi Lissette- comentó Federico colgando mi campera prolijamente en el ropero -aparte conmigo acabó ocho, ¡ocho veces, como con ninguno!
Te puedo dejar vivir tres dias, cuatro como mucho.
-¿Que pasó, eh? Vine a eso, sabelo.
-Mi Lissette es del partido nazi...
-¡Vine a otra cosa, sabelo, batuque balbín! Aparte, que ni se te ocurra hacerte nazi porque te empalo.
-No, ¿para qué? Si soy blanco.
-¿Qué pasó? ¿Qué pasó con Mapu, la ex de Shaggy?
-¡No sabés!- dijo federico con el pecho hundido -Robamos un taxi y nos salió mal, entonces entramos a la villa y me la secuestraron. Un pibe con un fierro, yo no tenía fierro para responder y el pibe chorro me pidió guita por el secuestro y la violó. ¡Todo mal! Yo me fui a la comisaría y entré todo loco con un chaleco antibalas a la villa. Pedí un fierro pero no me lo quisieron dar, y aparte, yo tiré la puerta abajo. Y nada, está preso el violín. ¡Le recontra re cabió a ese negro de mierda!
-Okey, quería saber la verdad de tu boca ¿Los padres saben?
-¡No sé, no se discute más!- consideró Federico enojado- ¡Ahora yo soy el jefe!, y tengo un par de negocios para vos y para mi, ¡sabé! ¡Negocios locos!
-Okey jefe, vos dirás.
-¡Hay unos chilenobolivianoparaguayo'!
-¡Aguantá, me río, me río mucho!- logré decir -¡Me río!
-¡Unos chilenobolivianoparaguayo'! Bueno lo único que tenés que saber es que te tenés que hacer el dueño de la pieza, nada más.
-Contame más, si no se si es peor.
La puerta se abrió bruscamente y Erica punk, mi noviecita de esos dias, entró con un paquete de cigarrillos en la mano. Erica era gigantesca, de labios gruesos y hermosos ojos marrón ladrillo; vestía toda de jeans, y sus uñas estaban pintadas de negro.
-¡No te dije que tenías que estar en el colegio, eh!
-Para viejo, no empieces cahiva, me cansé del clima de casa y me vine a vivir unos dias acá, con un amigo gay. ¡Cantale, hacele la nena!
-¡Qué Erica!- dije -oh, la última. Shhh!-
-Yo soy tu amigo gay, yo soy tu amigo gay- se puso a cantar Federico -yo soy tu amigo gay, él lo sabe, vos también, porque, yo soy tu amigo gay-
-Kukú, Lalá, Mimí y Sisí ¿Dónde me metí?
-¡Vos porque no viste el travesti que vi a la mitad del pasillo!-
-¡Aguanta, Fede!- dije.
-¡Y, igggh! Tu novia toda punk loca es mi che pibe, me trae la comida, me hace la cama, ¡es la camuca punk!-
-Está bien, ¡vamos a esclavizarla y a sodomisarla!
-Mirá que me puede gustar- dijo Erica pasando sus manos por el contorno de su cuerpo y mordiendo sensualmente sus uñas -decime, decime "Gordita", ¡me encanta cuando el viejo me dice "Gordita"!-
-No vayan a curtir en mi cama, eh! Yo me voy, ya vengo
-¡Okey jefe!
Federico estaba vestido de traje y corbata color negro con camisa blanca. Su nariz era aguileña, su boca grande, su pelo rubio y lacio; pero su cuerpo era muy delgado y encorvado para el saco largo de cuero que se puso antes de salir.
Erica y yo nos pusimos a hacer el amor desenfrenadamente, y siempre nos sentimos bien, nos comprendíamos mucho en la convalecencia del "después de...", así que ella se puso a fumar elegantemente.
-¿Qué pasó en tu casita feliz?
-Viejito lindo, no sabés, mi papá se fue al colegio de mi hermana otra vez, y la amenazó a la directora, ¡y después salió con la moto a todo lo que daba!
-Pero, ¿no están separados?
-Sí, pero mi Padre manda en casa, y fea la actitud, y no me la banqué así que me vine para acá, y yo lo amo a mi Padre, estoy enamorada; pero, mucho bardo y, para no ligarla me vine unos dias.
-¡Más te vale que vuelvas al colegio, y vestite que viene el enano maldito!
-Contate algo- propuso Erica vistiéndose sentada en una de las dos sillas -¿A ver, eh? Contale a tu jovencita.
-Una vuelta mi hermano menor me invitó a ver a Ramones.
-¡Alta banda, altísimo punk rock!
-Bueno, y me tiré de la platea al campo para verlos de abajo. Un patovica me agarro y mi hermano menor le puso un borcegazo que el tipo hizo: ¡AY!, re maricón, lo descontrolamos a palos y después estuvimos un año diciendo: ¡AY! re michifuz, un patovica maricón. Pero tenés que vivirlo, porque suena muy estupido. Fue un ¡AY! re maricón, le pegamos porque parecía que se iba a poner a llorar.
-¡Que trastornados, jajaja!
Federico entró a la habitación a los saltitos y risitas. Después de cerrar la puerta, sacó un telefono celular de última generación.
-¿Y?
-¡Gracias!- dijo él, imitando la voz de una azafata -¡Gracias, hoy mismo le lavamos el dinero señor presidente!¡Gracias, una caja de armas para acá y una caja vacía para allá!¡Gracias, un kilo de cocaina para aca y un lote de harina para allá!¡Gracias, dos putas y un chongo para una fiestita negra... ¡Ah, ah, aahhh, ya se los tengo, en una hora, gracias!
-Confesá mortal ¿Qué hiciste?
-¿Viste los chilenoperuanoboliviano'?
-¡Jajaja, aguantá que me río!
-¡Es un re tarado!- soltó Erica entre risas -¡Repetilo, haceme, amigo gay!
-No, basta, fui al puesto y les dije: "dame un teléfono, lo compro si puedo probarlo en mi casa y anda la carga" Así que, ya fue. ¡Un teléfono, loco!
-El hombre estafador, ¡Ja!
-Ya sabés tu parte, ¿si?, ¡es tu parte, loca!
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