Luego
de una gran espera, Las Ligas Menores edita su primer disco largo. Un puñado
de canciones brillantes destinadas a perdurar por siempre.
por Claudio Kobelt
Pop, noise, punk, rock de guitarras,
voces dulces, nostalgia y un montón de magia parecen ser las claves para
entender a Las Ligas
Menores. El quinteto de Capital, tan poderoso como delicado, que luego de dos muy
recomendables ep´s llega finalmente a su primer Lp.
Este disco relanza algunas de sus canciones ya editadas además de sumar algunas
inéditas, pero todas con un nuevo y
mejor sonido, apreciando ahora así los finos detalles y texturas involucradas.
Un beat certero y un punteo delicado
indican el comienzo del baile. De
pronto, una ráfaga de guitarras feroces encienden la canción en llamas, para
terminar sumándole algunos segundos después la personal voz de Anabella Cartolano, dándole
así una última pincelada, un color final. Es así como la celebrada “Renault Fuego”
parece estar compuesta de combinadas capas sonoras: Melodía sobre distorsión
sobre ritmo, sueño-furia-baile, capa sobre capa sobre capa para un resultado
perfecto en una canción pop de brillante espíritu punk. Cartolano entiende a la perfección como usar los múltiples
matices y colores de su voz, usando la potencia justa y modulación necesaria.
No necesita gritar ni cantar fuerte para transmitir su mensaje con energía. Su
voz vive la canción como contándonos la historia desde adentro, siendo parte,
sintiendo ese cansancio y el dulce hastío de la incomprensión que nos relata. Esto
se aplica también a la hermosa “A 1200 Km”, donde nos dice eso de “No voy
a aprender más/ no es ser necia, es
necesitar recapacitar”. Una enérgica tonada ideal para el pogo y el baile
pero con un corazón herido de tristeza.