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[acá hay dos poemas]
lo que se esperaba de vos.
de todo lo que se suponía que ibas a hacer
de todo lo que soñaron que seas
no fuiste nada de eso.
a veces es espantosamente aterradora la hora de pensarlo
la soledad viene más violenta por los lugares en los que te moves,
(jugas fuerte el juego único)
sabes, a veces siento que estás en el no-lugar,
y que sos magia frente a tanta puerta cerrada
vos te haces sola
pero la chica que te transpiraba la piel y hablaba del tao
decidió quedarse con su novio esta noche
y muchas personas le tienen una extraña alergia a la palabra lesbiana
y la poesia no tiene mercado
quizas sea por eso que te pongas a escribir,
no me sorprendería.
a mí me da miedo que te deshagas
no soy tan valiente
yo te escribo un poema para resistirte,
y me hago poema yo
porque esta noche se viene dura
y el tiempo es un concepto relativo.
[Contacto de la autora]
http://elprimeroteloregalo.blogspot.com.ar/
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| un poco más de
poesía,
xoana
[Sobre la autora]
Se llama Luz María. Estudió periodismo, es fotógrafa y canta en el Coro Kennedy desde los 9 años. Se define como curiosa, ansiosa y soñadora.
Nació en 1989, un día antes del comienzo del invierno y vive en Pilar.
[Contacto]
Flickr: /happyandreal
Facebook: /luz.dangelo
Blog: mentegranizada.blogspot
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| un poco más de
Visuales
Por Juan Manuel
Strassburger
dice dale, ¿venís?, y yo no sé si quiero, aunque en realidad sí quiero, por supuesto que quiero, me muero de ganas de ir,
voy a hacer cualquier cosa por no perderme lo de esta noche, aunque me cueste
buscarla y contarle todo, no guardarme más este secreto, para olvidarlo, para matarlo, pero claro,
primero hay que comprar una coca, o una sprite, pero mejor una coca que es lo
que casi todos llevan, coca, no pepsi, las chicas se ocupan de las papas fritas
o los chicitos y nosotros de las gaseosas, pero antes también llamarlo a matías, che al final voy, sí, me dieron ganas de golpe, tenés razón, sino me voy a preguntar toda la noche cómo habrá sido, quiénes fueron, qué vestido se puso ella, te paso a buscar tipo nueve, ¿sí?,
bueno, dale, sí,
quedamos así, y
entonces lo paso a buscar y llegamos y es una casa vieja, de esas que ahora no
sé si hay, con habitaciones grandes, sillas a los costados de
la pared y canciones que suenan fuerte, todas divertidas, todas tontas, todas
hermosas, un poco de rick astley, algo de madonna, los pericos, little respect
de erausure, just can't get enough de depeche mode, y también los cadillacs, mucho cadillacs, los diez temas del yo te
avisé más algunos del ritmo mundial, casi todas rápidas, casi todas hablando a cada uno de nosotros, a
nuestras aventuras de once y doce años, bailar sin saber, bailar con vergüenza, desprolijos, bailar como tontos felices pero al final
bailar contentos, tropezándonos, demasiado temerosos de nuestra propia torpeza como
para fijarnos en la torpeza del otro y así se hacen la once, las doce, los vasitos de plástico ya están sucios, no queda nada de comer y entonces matías me llama a un rincón y me dice ¿y?, ¿para cuándo?, hoy se lo decís, ¿no?, ¿cómo
que no sabés?,
dale, es ahora o nunca, vienen los lentos, ella siempre deja que la saques,
para mí que
le gustás, y
ahí ponen la canción, nuestra canción, the eternal flame, que tantas veces bailamos en silencio,
cuando no te miraba a los ojos porque si lo hacía te enterebas del secreto y bailábamos despacio, en cada fiesta más cerca, la última vez más cerca que nunca, con miedo, con una alegría silenciosa, los ojos clavados en la pared porque preferíamos mirarnos así, desde la pared, recordar desde ahí todas las charlas de los recreos, desde tercero en
adelante, porque desde tercero que te conozco ¿y sabes qué?, desde esa época me gustás, sí, me encantó que entraras al grado, que fueras la más nueva, la más misteriosa, tan tímida vos, tan bonita, que justo la maestra te hiciera sentar
adelante mío,
eso fue lo que más me
gustó, estabas tan cerca que para mí era como si ya fueses mi novia, en serio, ya desde el
principio supe que nos llevaríamos bien, vos mi mejor amiga, yo tu mejor amigo, por eso ni
me sorprendió que
en ese primer recreo te acercaras despacio, que fueras vos la que se acercara,
vos, la nueva, no yo, y me dijeras estoy triste, yo no quería cambiar de colegio, mis papás me obligaron, estoy muy triste, y estabas tan linda cuando
me hablabas que no supe qué decir, sólo te dí la mano y te invité a jugar al poliladron, allá en el fondo del patio, sí, allá, ¿ves?, donde están todos, les va a parecer bien que vengas, dale, yo te
invito, ¿sí?,
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| un poco más de
narrativa
Por Juan Manuel Daza
Un fin de semana, durante el invierno del 2009, decidí
escaparme a Córdoba para pasar un par de días con Vicente Luy y tener la
posibilidad de entrevistarlo en su lugar, en su casa. Llegué un viernes a la
noche y en su casa Vicente me esperaba con una heladera llena de Coquitas de
restaurant (esas de 350 cm3), cervecitas Negra Modelo, un kilo de muzzarella y
una prepizza.
Lo único que sobrevivió a aquella primera noche, fueron las
coquitas. Porque la cerveza, la prepizza y el kilo de muzzarella, nos lo
comimos todo. Y es que Vicente era así, generoso a su manera. Te recibía bien,
siempre te recibía bien. Aunque no estuviera en su casa, siempre se advertía en
él una caballerosidad y una atención realmente interesada.
Vicente había estado durante unos meses trabajando con
Hernán (poeta, compañero de Los Verbonautas y mejor amigo) para compilar su
nueva y más ambiciosa antología. Porque eso era lo que hacía Vicente en esos
tiempos: tenía ganas de crear el set perfecto, con sus mejores poemas.
Descartaba viejos poemas que le parecía que no funcionaban, se ponía cada vez
más selectivo e incluía también unos pocos poemas nuevos que representaban algo
de todo lo que le estaba pasando en aquel presente.
Con Editorial Casi Incendio La Casa, tuvimos la suerte de
ser los editores de esa última antología que Vicente preparó: “Poesía Popular
Argentina”. De la que dijo, en algunas entrevistas, que había sido el primer
libro por el que no había tenido que poner un solo centavo. Lo cual, lo hacía
muy feliz. Porque todo el dinero que tenía y que había usado siempre para
tratar de impulsar su obra, se le había acabado.
Este momento, en el que transcurre esta entrevista que a
continuación van a leer, lo encontraba un poco así: acabado. ¿Por qué? Porque
el espíritu de Vicente siempre estuvo tullido. Su historia, desde su
nacimiento, así lo había marcado. A escasos meses de su nacimiento, sus padres
mueren en un accidente aéreo. Vicente pasa su infancia vagando a través de
diferentes familias adoptivas hasta que comienza definitivamente a vivir con su
abuelo Juan Larrea, famoso poeta, ensayista y escritor español, con el que
estuvo hasta su muerte (que ocurrió cuando Vicente tenía 20 años). Y de su
abuelo era todo el dinero que él había heredado y que le permitió, de alguna
manera, dedicarse de lleno a la poesía hasta su propia muerte: ese suicidio que
había intentado construir tantas veces, sin éxito, y al que pudo acceder luego
de unos cuantos años de sufrimiento e internaciones en psiquiátricos. Vicente
buscó hasta el último momento dos cosas: amor y reconocimiento. Pero no tuvo
mucha paciencia, no pudo con sus fantasmas. Se suicidó el pasado 23 de Febrero
de 2012 saltando desde un piso siete en Salta.
¿Por qué “Poesía
Popular Argentina”?
Porque mi poesía, básicamente, es de cabotaje. No usa
metáforas, sino ejemplos. Entonces, me meto con la argentinidad para dar
ejemplos. Y luego, es una poesía que muere rápido y que afuera de este lugar,
no sería entendida. No es una poesía para ser producida o que vaya a perdurar.
Trabajo en la construcción del ahora. Por eso, es tan interesante esta
propuesta de publicar el libro allá (en Buenos Aires).
¿Por qué escribís
poesía?
Escribo porque me es natural, como lo era jugar al futbol…
cuando podía. Y… tengo un complejo mesiánico que va y viene porque soy medio
bipolar o algo parecido. …Me perdí…
¿Por qué escribís
poesía? Decías que porque te era tan fácil como ir a jugar al futbol…
No sé si fácil. Ahora me está costando escribir, no estoy
pudiendo escribir. De casualidad, anteayer saqué un poemita que me dio una gran
alegría porque estoy llenando cuadernos sin sacar nada. Pero lo mismo, yo me
siento un poeta: esté escribiendo o no esté escribiendo. Trato de que mi
realidad se vea reflejada en la poesía. Es decir, trato de mostrar un alma
verdadera, con sus contradicciones y demás. Mostrar la búsqueda, la luz. ¡Es
una enfermedad, como te darás cuenta!
(risas)
Porque no hay ese halo de luz. No sé, yo quisiera dejar de odiarme
y estar en paz. La vida es hermosa aunque los ojos no puedan verlo.
(suena el teléfono)
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| un poco más de
entrevistas,
EscenaActual,
escritor
The
Quindimils retrata, en clave electro-punk, el imaginario outsider argento con
su primer EP: La caravana de la lealtad.
En
la era del peronismo 2.0 llega desde Lanús la última sensación justicialista:
The Quindimils. La banda de zona sur se apropia del nombre de Manuel Quindimil,
uno de los más famosos caudillos del Conurbano Bonaerense, y lo vuelve suyo. La
ironía es más que obvia.
Por Joel Vargas
The Quindimils es el nuevo proyecto de Nicolás “Yonki”, un viejo
guerrero de Cemento. La
caravana de la lealtad es el
primer disco de la banda y tiene la particularidad de ser en vivo. Fue grabado
el 3 de abril de este año en el ya extinto Le Bar.
El Yonki es un pequeño napoleón, con sus
letras disecciona el imaginario outsider, la densa realidad. Su voz de
niño punk te invita a saltar sobre bases que remiten a un minimalista Devo.
También forman parte de su universo musical teclados ochentosos y bases a lo
New Order
“Pinche
Navidad” es la mejor prueba del drum
and bass furioso y divertido
que proponen. El hit es “Como Hank”, un relato oscuro que se escapó de
una mañana verde de la gran ciudad. La personalidad de ese Hank contagia
“y no vamos a parar, tampoco maniatar”. Y si vamos a hablar de personajes
siniestros, “El hombre bolsa” te rompe los dientes con una vorágine de
samplers. Mientras El Yonki, junto con Fok de Electrochongo, te cuenta
las fabulas de los que tienen pasta de campeón, esos cerdos y peces que pueblan
las calles porteñas.
“Siempre
quise ser tu amigo, no me importa que seas nocivo” esa frase de “Tolueno” es un
culto a la amistad y revela otra de las facetas del Yonki. También hay romance
en “Te Acordas?” y el anuncio del fin de locura (¿o el comienzo?) en “El
Principio del Final”. The
Quindimils es una nueva forma de encarar la “Densa Realidad”
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| un poco más de
Joel,
sonido
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