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by Flavio Greco Paglia

Poema que fracasa en el intento de emular el estilo de R. B. nº 1

para omar, un poema povera

Bajo los plátanos consumidos por el otoño.
Mercurio y aceites en tu espalda, alguien que
Te habla en una lengua destrozada
Pero todavía comprensible
E inútil. Querés dibujar la palabra-sin-forma
Sobre una hoja apenas tocada por el sol.

El invierno: la esperanza.
Policías, merodeadores, estatuas truncas, escombros. Ojos
Como pantallas partidas. Interferencia.

(llegar a ese lugar donde nadie guarda memoria de la luz)

Plátanos sobrevivientes. Rocío. El vapor
De la orina fermentando en las estaciones. De noche todos se vuelven un
Poco peligrosos. Fantasmas, ansiolíticos, mensajitos de texto, vidriecitos en la retina.
(años atrás la descomposición se transformó en una alternativa viable)
Tus vértebras tan súbitamente invadidas por el óxido. Escribir. Escribir
Como si tuvieras

Algo más que
Tu idiotez y tu lirismo. Soy
En la vana noche
El que cuenta las sílabas.
Bajo los plátanos, dibujando la palabra-sin-forma.

..
 
Poema que fracasa en el intento de emular el estilo de R. B. nº 2

para nadia

Baila la noche y los
árboles aman al pájaro que calma su
sed en los espejos ¿Hablás o es el frío
haciendo crías en tu garganta? Una mano rota
palpa cigarrillos papeles viejos hambre cositas
sin nombre sin belleza busca tu
cara o cualquier cara o piel o tibieza encuentra nomás charcos
heladas ramitas vidrio nomás rejas arañas iridiscentes (Visiones
de un cuerpo recostado en la cama como un
cuchillo)                       Dijiste: “Ese virus impecable” Dijiste: “Esa ceniza”
(Hablábamos
como si nuestras palabras fueran relámpagos) Borrachos
pérdidos en calles demasiado conocidas En las esquinas
los fantasmas encienden pequeñas fogatas Lo que aún no tiene
forma
me protegerá Deambulamos tras las amnesias de la ciudad: una mujer
quemándose en cámara lenta
párpados
flotando en la lluvia amarilla perros
incompletos y mustios
entran en la nieblina                   ¿Hablás?
¿Es
sólo un río que se seca?             La noche
baila su última canción en tu boca
llena de brasas

 ..

Poema que fracasa en el intento de emular el estilo de R. B. nº 3


En el núcleo luminoso e invulnerable de toda estética
Hay apenas inepcia, resignación, resentimiento, dice el filósofo-perro.
Beben con desconfianza
Un vino tibio y agrio. Él
Babea y sonríe y ladra y bebe
Su vino
Con avidez. Hay que trabajar
Con lo insignificante y lo desechado y hacerse

Invisibles, les dice, y el viento golpea las ventanas con los olores calientes de la cacería.
Con los ruidos mugrientos de la carnicería el viento
Rasguña los vidrios. Están sucios y cansados, tienen
Frío, hambre, pero el filósofo-perro
Habla
Y vinieron desde muy lejos a escuchar
Esa palabra. Las velas tiemblan y sus sombras tiemblan
Sobre las maderas podridas de la casilla. En el piso
Encuentran su alimento insectos inexplicables

Y meticulosos. Afuera
La noche encendida se relame. Hay que escribir en las ruinas contra las ruinas, pero callar,
No agregar otra voz al pálido griterío. Habla el filósofo-perro. Ladra. Babea. Apenas el vino
Deje de alimentar su palabra, volverán al viento, a la carnicería. Lento,
Hostil, como una peste tibia, va a llegar el sol. Y desandarán
En silencio —saciados, acaso invisibles— el camino.

[sobre el autor]
Cristian Franco: escritor, editor, experto en maquinitas. A veces hace cosas en escrituras.indie. Vive hace una bocha en Mariano Acosta, provincia de Buenos Aires.
El sábado 17/05 leerá junto a otros poetas en el ciclo Amalgama.
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Entrevistamos a Christine Kim, una joven e interesantísima artista plástica canadiense, que moldea su obra desde el ámbito más singular de la belleza, aquella que se encuentran sólo en las fauces de la muerte.

Por Nadia Sol Caramella


Con un procedimiento singular, donde se mezclan diferentes técnicas como el paper cut, el collage y la ilustración, esta artista logra un efecto multi-experiencial en el espectador. No solo porque la obra se despega del papel, adoptando dimensiones escultóricas, sino porque también adquiere una identidad narrada en dos tiempos, un cruce entre una mirada barroca, la ornamentación del papel y la simpleza de la textura gris del grafito sobre blanco, una fuga hacia el despojo. Mientras, las combinaciones de los colores revitalizan la obra desde un equilibrio desconcertante.

Los temas tratados por Christine Kim están atravesados por la erótica de lo sórdido donde la estética hace pie para saltar a otro abismo, el de la existencia frente a lo que se degrada con el paso terminal del tiempo. Sus series son un aullido clavado en la claridad de un tarde primaveral. Ese gesto gutural emana del papel, desgarra toda intimidad y cercanía hacía la obra. Pero, las formas, la precisión de las líneas, las ondulaciones de los cuerpos, las sombras coloreadas y las producidas por las superposiciones de los papeles y la luz, acarician la mirada, la rozan lascivamente. Un mensaje ambiguo, casi histérico, que instala la incertidumbre como base de toda reflexión y la belleza maldita como saldo de toda vitalidad.

Fuimos en busca de la creadora de esas atmósferas, a continuación, una entrevista y aproximación a su trabajo:

1- ¿Por qué decidiste combinar las técnicas del paper cut, collage e ilustración, la ilustración sola no alcanzaba?

Mis intereses siempre han sido divergentes y me encontré a mí misma dibujando, cortando papel y haciendo acuarelas. Un día, una ilustración en grafito de una figura salió mal y traté de rescatarla cortándola. Esta ilustración comenzó a flotar en el lío de papeles de mi escritorio. La figura comenzó a ocupar diferentes espacios abstractos y de repente, había tal potencial en ese espacio no estructurado; la figura fue liberada de su marco original. Podía lanzar su propia sombra, me gustó la libertad y las grandes posibilidades escultóricas.  

2- ¿Cómo descubriste el paper cut?

Viniendo de un pasado basado en el grabado, siempre he tenido un gran interés por los papeles hermosos. Hay una calidad de papel  táctil y frágil que quería explorar. Creo que uno de los ejercicios más valiosos que hice en la escuela de arte fue un proyecto de color y collage. Después de pintar y dibujar sobre el papel, nos dijeron que lo rompamos en pedazos y lo reorganicemos. Esta práctica nos animó a preocuparnos menos por el proceso y estar abiertos a los accidentes y experimentos, empujando el proceso creativo hacia adelante, a través de la intuición más que la deliberación.


3- En tu obra las distancias y  superposiciones logran otros efectos más viscerales, ¿por qué usar el volumen como estética, qué pasa con las sombras que se proyectan en el papel, entran en el juego de la composición?

En mi estudio, tengo los distintos ingredientes necesarios  para un collage pegados a las paredes y ventanas. Manteniéndolo sin marco, el papel cortado vive conmigo por un tiempo. Sus sombras ocupan un espacio y un lugar - mi relación con las piezas se profundizan cada día. Es una comprensión lenta y muchas veces, gratamente impredecible debido a los juegos de luz. Me gusta la idea de la estratificación, ya que es una densificación que crea misterio,  oscuridad e incertidumbre.

4- ¿Cuáles son tus temáticas recurrentes y cuáles preferirías dejar atrás?

Me encuentro regresando a los temas de la fragilidad, la decadencia y la relación entre figura y fondo. Mis primeras obras giraban en torno a las ideas de casa, nido y caparazones. Todavía resuena en mi trabajo, y todavía me siento atraída por el filtrado de la luz en las ventanas y las copas de los árboles. Se hace más interesante en la atmósfera que en  los temas. Estoy fascinada por el movimiento dentro de la quietud y la plenitud dentro del silencio. Siempre me ha gustado el arte barroco holandés, especialmente las obras de Pieter Saenredam. Hay ecos de la tradición vanitas en sus pinturas de los interiores de las iglesias después de que hayan sido vaciadas y repintadas durante la Reforma protestante. Crecí con interiores de iglesias ornamentadas, pero me siento atraída por estos espacios mínimos donde lo sagrado se conserva aún luego de haber sido borradas sus paredes.

5-  En una de tus series utilizas la frase: AT THE END OF ALL THIS LANGUAGE”, algo muy sugerente porque supone la invención de otros lenguajes.  Tu obra gira entorno a la imposibilidad y busca una y mil formas de decir, no solo en el uso de diferentes técnicas, sino también en las temáticas. 

Esta frase en particular vino de las memorias de Rick Moody tituladas El Velo Negro. Existe un pasaje que me quedó grabado en la que describe cómo, a veces, el lenguaje falla aunque hay mucho más que decir. Creo que este es el papel del arte -  comunicar algo cuando uno no puede encontrar las palabras.

6- ¿Encontraste la forma justa de expresar lo que buscabas en tus últimos trabajos?

Con cada proyecto, siempre me quedo con lo que aún queda por decir. Hay pequeñas imperfecciones que me impulsan hacia adelante; cada proyecto genera más oportunidades para la exploración de la idea, la experimentación de materiales, y el dominio de las habilidades.


| Más de la artista en su web |

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¡Llegó la música! Alberto Ajaka y el Colectivo Escalada nos invitan a los ensayos desesperados de una pequeña orquesta municipal que sueña con salvarse de la barbarie Argentina.

Por Cristian Franco



Sudamérica. Argentina. Un teatrucho municipal en refacciones. Una orquesta de cámara y una pieza de Shostakóvich. Un solista exitoso y un director desquiciado. Vecinos con la cumbia a todo lo que da y un único objetivo, una última esperanza: viajar a Europa: el origen, la cuna, la fama, los euros. Inmune a los reclamos gremiales o las paredes que se caen a pedazos, en su cielo platónico la música es un dios impotente y tirano; en la tierra, los músicos de carne y hueso que la hacen posible tienen que enfrentarse a su realidad de sudacas alejados miles de años luz de los esplendores europeos. Poniendo este microcosmos en funcionamiento, Alberto Ajaka y el Colectivo Escalada construyen un zoológico frenético donde se concentran y crujen y suenan todas las contradicciones, todos los deseos, todas las voces, todas las hermosas melodías de la carne.

      Como si se tratara de una alegoría psicótica (muy lejos de la fábula aleccionadora o el cuadro costumbrista), ¡Llegó la música! es una máquina que proyecta la imagen cruda de esta sociedad nuestra que supimos conseguir. Haciendo un uso muy cuidado de ciertos estereotipos —el cheto, la sindicalista, el nene de mamá, la revolucionaria, la cuarentona, el reaccionario— nos muestra cómo los cuerpos ponen en acto los discursos sociales con todas sus fisuras y asperezas. Cada ensayo al que asistimos es un estofado picante que nos recuerda que detrás de lo más sublime hay, apenas, una mezcolanza de pobres seres humanos: sus pasiones, sus mezquindades. Debajo de esa combinación precisa de ejecutantes subordinados a las necesidades de la pieza musical, tiembla esa cosa amorfa y maloliente y maravillosa que podríamos llamar “triste argentinidad de clase media”. Porque si la música —fuera del tiempo, a salvo del dolor— es la pura forma, atrás de su inmaterialidad perfecta no hay más que sangre, sudor, billetes y lágrimas.

       Oscilando entre sus deseos individuales y la pertenencia al grupo, hundidos en la barbarie argentina y soñando con la civilización europea, cada uno de los personajes tiene en la estructura de la obra una importancia idéntica. En ¡Llegó la música! no hay un centro, no hay un protagonista, hay solamente un objetivo y la necesidad de lograrlo a cualquier costo. Por eso los músicos de esta pequeña orquesta, patéticos y heroicos, se comportan como si fueran los órganos de un animal esquizoide. Un animal que se desarma y rearma como si sólo existiera cuando la música lo convoca y le da sentido. Un animal que necesita de la energía de cada uno de los personajes para existir, pero no suprime sus individualidades sino que las muta, las exacerba, las subleva.

Vulgar, sutil, ácido, irónico, chabacano, disparatado: la obra usa con una efectividad impecable todos los registros posibles del humor. Así, con un humor ensañado, hurga en las hipocresías, las contradicciones, los fracasos y las ilusiones de estos músicos condenados a luchar con las miserias cotidianas de su existencia periférica en un país periférico. Como invitados a las entrañas calientes de una pequeña orquesta municipal, asistimos a unos ensayos donde la única música que existe es la del puro gesto: cuerpos en trance ejecutando con  furia instrumentos invisibles, una melodía hecha sólo de respiraciones agitadas y el ruido del papel de las partituras. Ensayos donde en realidad lo que más importa es otra música, no la que se toca sino la que está hecha por las voces y los cuerpos que se entrecruzan en un menjunje finamente orquestado, una mescolanza donde los actores alimentan con cada movimiento esa sinfonía que los acerca poco a poco a la enajenación. O sea a la demencia. O sea a la libertad. O sea lo último que les queda.

Elite mínima y minimizada asediada por masas cumbieras; artistas exquisitos laburando en condiciones precarizadas; músicos de la alta cultura sentenciados al menosprecio, al hundimiento, a la locura; con las tensiones que resquebrajan esa pequeña y bárbara sucursal latinoamericana de la civilización europea, llevándolas al límite hasta alcanzar esa forma pura de la utopía que es el delirio extremo, ¡Llegó la música! se construye como un símbolo —ambiguo, deforme, virulento— de ese sangriento campo de batalla que es cualquier cultura cuando se la mira de cerca.

[funciones]
Sábados - 22:30hs 

La Carpintería - Jean Jaures 858
Entrada: $ 90 (estudiantes y jubilados $ 70)
Reservas a través de Alternativa Teatral
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Los Fjuiiith desde Valparaiso, Chile, entregan Piel Divina, un EP urgente, salvaje y audaz.

Por Joel Vargas

Ataque voraz. Te devora y saborea muy rápido como si tuviera gula, te lleva al extremo, te despelleja. Cada track te arranca la piel, el punk riot! de Los Fjuiiith, es un trip esquizoide por el plan y los cerros de Valparaiso.

El EP se llama Piel Divina, como aquel poeta real visceralista que Bolaño retrató en  Los Detectives Salvaje.  Te coge duro, le hace honor a su nombre. Una probadita y querés más. Es un placer cutáneo. Las ansias del repeat son zarpadas. María Carlier escupe las palabras, se le escapan de la boca. Son abrazadas por una base frenética. Por momentos suena salvaje y audaz. Por otros es una caja de Pandora, dispuesta a quemarte el bocho.

Una pandilla de parias abandonados en la multitud recorre la ciudad, revuelve los tachos de basura de la razón ilustrada. Son flaites, un dedo en el culo para la Modernidad. “C Dior”, un hit desquiciado parece la descripción de uno de ellos.  Las canciones de Los Fjuiiith son crónicas sórdidas, se alimentan de la mugre, tienen una mirada desencantada y a la vez fascinada. Son una caída libre desde el cerro más alto de Valpo, y encima te arrancan la piel. 

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Descarga completa de Barroco desnudo acá

[Sobre la editorial]

Ludwig Ediciones es sello editorial independiente conformado por Enzo Campos Córdoba y María Ludwig que funciona desde fines del 2011.

Con especial foco en el libro como objeto, su catálogo está compuesto por tres números de un fanzine de ilustración y poesía titulado “Voynich”, un poemario erótico del autor Enzo Campos Córdoba llamado “Barroco Desnudo” y su más reciente publicación, una revista sobre actualidad en el mundo editorial y gestión cultural: “La Lumbre”. Cada una de estas publicaciones cuenta con una versión digital y una versión impresa y encuadernada artesanalmente.

[En proceso]

La Lumbre es una revista de publicación periódica del sello editorial Ludwig Ediciones. 

La misma está abocada al mundo editorial y de gestión cultural con entrevistas a protagonistas de estos mundos, artículos de opinión y selecciones de poesía y arte visual en cada uno de sus números.

Su versión impresa está desarrollada artesanalmente mientras que su versión digital, cuenta con materiales audiovisuales complementarios.

El primer número será presentado el martes 6 de mayo a las 18 hs. en el stand Zona Futuro de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires.

[Contacto]

Mail: ludwig.ediciones@gmail.com
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by Victor Vercesi


[Sonda]

Hay señales queriendo entrar por las ventanas de las casas, 
las puertas de las casas, cualquier agujero de las casas 
donde tejer en sus vacíos mensajes increíbles de las bocas del espectáculo,
gramáticas devoradoras de la percepción que ondulan voces emitidas ya no se sabe bien por quiénes;
hay señales corriendo por los nervios ciáticos de la columna social de hombres vivos o ectoplasmas 
—pues incluso los fantasmas han sido alcanzados por las ondas dominantes—
que producen fantasías con altos niveles de efectividad en las conductas;
y crujen, crujen las señales incluso en las oscuras piernas tatuadas apoyadas en las mías,
señales de radio y de tv en nuestros sexos,
señales vomitadas por una ballena más que blanca;

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Micro-excursiones es un cuestionario que va en busca de los comiqueros e ilustradores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los comiqueros e ilustradores.

[Mini-Bio o Auto-semblanza]

Pasé gran parte de mi niñez frente a un televisor y dibujando. Ya desde entonces sentía un gran interés no solo por los dibujos sino también por el cine. Me fascinaban películas como Time Bandits y Close Encounters of the Third Kind. Mucho tiempo después descubrí los cómics de Peter Bagge y me abrieron una nueva puerta al dibujo. Entonces estudié cine y luego diseño, pero durante un buen periodo abandoné el lápiz y me dediqué a otras cosas, como la música por ejemplo, que es algo de importancia vital para mi. Fue recién hace un par de años que me reencontré con el dibujo nuevamente y recuperé una parte de mi, muy importante, que por suerte cada día ocupa más tiempo, me ayuda a conocerme a mi mismo, y a descubrir continuamente nuevas experiencias.

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que te pongas a dibujar?

Una taza de té tibia. Esa pesadilla en donde volvés a la secundaria. La discografía de Yo La Tengo. Un colectivo apretujado con olor a perro humidificado. La alineación de los planetas. Una conspiración místico-gubernamental. Un pacto extraterrestre. Un sacrificio humano en pos de mejorar la mercadotécnica. El aroma del pan lactal recién abierto. Un bebe diabólico. Aceitunas con morrón. Esa mujer que te rechazo. Una anécdota muy larga que no te interesa. El flúor en el agua. Muerte y soledad.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?

Molly Ringwald.

3. ¿Qué talento o superpoder desearías tener?

Poder bajar de peso sin tener que hacer dieta o ejercicio.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?

El 70% de mi cuerpo que es agua.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?

Los bancos.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en la humanidad?

Molly Ringwald.

7. ¿trabajas con guionistas? En el caso afirmativo: ¿Cuàl es la cualidad que aprecias más en un guionista?

Si. Que no fumen.

8. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?

Idealista soñador.

9. ¿Cuál es tu idea de felicidad?

Un abrazo en el momento adecuado.

10. ¿Cuál es tu mayor miedo?

El fanatismo.

11. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?

Siglo XII A. C. en Gales.

12. ¿Qué libro gráfico, historieta o ilustración que hayas adquirido últimamente te hubiera gustado dibujar vos?

La adaptación de Paul Karasik y David Mazzuchelli de Ciudad de Cristal escrita por Paul Auster.

13. ¿Qué historieta, ilustración o caricatura no volverías a publicar? ¿Por qué?

Todo lo que esté vinculado a Manual Garcia Ferre.

14. ¿Qué disco te hace sonreír?

Horrible, de Suarez.

15. ¿Qué otras ramas del arte estimulan tu trabajo?

Los discos caseros, las películas con poco dialogo, las fotos de cosas que no sabes que son, las pinturas que chorrean, las construcciones que se esconden y los muebles que sobreviven.

16. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?

Alguna banda power garage integrada solo por chicas, si fuéramos los únicos sobrevivientes creo que con Vivian Girls la pasaría muy bien.

17. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?

Molly Ringwald.

18. En tu última obra ¿encontraste la imagen o la forma justa para expresar lo que querías?

Excelsior.


[Contacto]

facebook.com/mamarrachero
mamarrachero@gmail.com
www.haarp.alaska.edu
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[Sobre la publicación]


Charles Bukowski es uno de los más influyentes escritores contemporáneos; reconocido por su poesía y prosa desenfadada, exhibicionista y sucia.

"Culiando con Bukowski" es un ejercicio de traducción doble: del inglés al chileno y de la poesía al cómic. En ella se han reunido los más destacados actores de la escena underground del cómic chileno para tributar al imaginario poético de Chinaski.

Hasta el momento han participado Bastián Brauning, Cayo Cactus, Estel McFields, Gaspar Pujadas, Ígneo, Ita Castells, Ludo, Nicolás Pérez de Arce, Nikolo, Tomás Fernández, Yumbel  Góngora y Visceral.  

(Más de Bukowski: traducciones de Cayo Cactur en Culiando con Bukowski)

[Sobre la editorial]

Este proyecto es parte de "La Calaquita", editorial fanzinera que tiene como fin producir publicaciones accesibles y con un sello gráfico distintivo. 

[Contacto]

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Día 14, mes 8, año 13, temperatura desconocida y ni un registro del horario. Primera aparición y, como de costumbre, virtual. Una charla de café como cualquiera que tienen dos personas, en la que una se sienta en la mesita pegada a la pared pero mirando hacia la calle porque “no soporta mirar para adentro, se siente encerrado”.

Charla 1 de 1 y me confesás que descreés de la mitad de tus allegados con sus costumbres enrevesadas dar a luz sólo 2 de cada 10. Yo que siempre me creo un poco menos y tengo la manía de hablar de cosas que no sé, citar autores que ni leí y sobreponer la altanería barata a la ignorancia engorrosa, te hago creer que entiendo tu idioma y te contesto peor que como lo haría Tévez intentando hablar en inglés británico. 

Día 17, mes 1, año 14 y estamos uno encima del otro, lo demás no sé porque ya habrás visto como son los sueños que siempre se confunden las sensaciones y no se entiende si es que te escuché cuando me trepabas o simplemente toqué tu olor a mar y de inmediato supe que era tu pecho el que se tendía sobre mi cuerpo inútil.

Día 17, mes 1 y habiendo pasado 4 y medio del mes 8 me parece sumamente injusto que reaparezcas recién ahora y encima, en forma del último sueño de la noche y el primero de la mañana. A veces pienso que lo hacés apropósito, sólo para hacerme saber que cuando abra los ojos el calor que me ahogue va a ser el de las sábanas y el del sol que entra por la persiana, esa misma persiana que a veces dan ganas de levantar para dar a luz 10 de cada 10 y esperar a que un día 14 del mes y medio que más te guste te vuelvas a sentar en algún café y tengamos una charla como cualquiera que tienen dos personas, en la que una prefiere sentarse del lado del pasillo y mirando para adentro, porque de vez en cuando no soporta mirar para el lado de la calle, porque de vez en cuando la calle es la que lo hace sentir encerrado.

[Más de la autora]
http://unlaberinto.tumblr.com/
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Una tarde de domingo, en plena grabación del nuevo disco de 107 faunos, visitamos a Javier Sisti Ripoll,  taza de té mediante y libros sobre la mesa, hablamos sobre sus ficciones musicales.

Por Nadia Sol Caramella  

ph Nadia Guzmán
Su primera canción fue "Calamar gigante número 8". Es parte de la banda 107 faunos y vive en La Plata. Pero esa no fue su ciudad natal. Nació en Bogotá, Colombia. Un día, allá por el año 2001, una epifanía en una pileta de City Bell le rebeló que sería profesor y músico, aunque esto último lo había descubierto mucho antes. Su banda integra la nueva oleada de músicos independientes que engendró el Glasgow de la provincia de Buenos Aires, el cuadrado platense, zona de rock  y calles numeradas.

Cree que para hacer buenas canciones es necesario escribir poesía, y sabe que bajo ningún punto de vista el relato debe retroceder ante la imagen poética: “Me interesa más lo que tiene sentido poético, que está centrado en la imagen y no en el argumento diegético”. Esto se verá reflejado en sus composiciones, la narración, si es que surge, lo hace de manera azarosa, porque la atmósfera emerge de lo que se centra en el gesto de una imagen: “me concentro en situaciones muy pequeñas, en instantes, más que en secuencias de hechos. Mis canciones no tienen secuencias, no me interesa.”

Es de la generación de los noventa, y sobre el final de aquella década debutó en el escenario de su escuela secundaria. Según él se dejó fascinar por la música: “me interesó la música como sistema. Como un código cultural. Como un laberinto gigante al que me podía meter por cualquier lado. De alguna manera quise participar de eso. Me compré una guitarra eléctrica a los quince años.” Pero lo mejor de la música llegaría con los amigos: “Nos conocimos Chango y yo. El me mostró Los Ramones, yo no había escuchado, no quería. Le mostré el noise y así cruzamos. Cruces de pandillas, fundamental.” De este cruce nace tiempo después, en el 2004,  el Sello Laptra.

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by Juan Paz

No hemos muerto y lo deseamos, retornamos; y no a lo mismo.
Nos quitamos el pronombre la pluralidad y los dineros.
Entramos de incógnito al laberinto.

..

Pendientes,
no ha muerto el surrealismo –Artaud

Aparecen fantasmas,
no se ha esclarecido el misterio del caballo.
Existe una sospecha; las salidas verdaderas puedan ser falsas,
de que el laberinto es una declaración de guerra, silenciosa –Thoreau
pasa el viento
pasa el viento.

..

Olvidamos las derrotas, un débil sonido de mi cuerpo ilumina las paredes, 
las rayamos y seguimos perdidos dibujando una silueta, 
en la pared.

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En un contexto latinoamericano en el que las tasas de femicidios aumentan año tras año, Wake up, woman consigue desnaturalizar hasta las más sutiles formas de agresión entre sexos; ya sean físicas, psicológicas, sexuales o simbólicas.

Por Nicolás Gallardo

Natalia no podía dejar de mirar a Federico. Llegaba en el momento justo: había terminado con su relación anterior hace pocos días. Y el interés era correspondido, él tampoco hacía otra cosa que pensar en ella. Unas vacaciones en la Costa Atlántica resultaron siendo el escenario ideal para dar lugar a que el vínculo se consolide, que algo nuevo comience.

Wake up, woman, escrita y dirigida por Jorge Acebo, nos cuenta la historia de esta joven pareja desde sus orígenes. No sólo descubriremos cómo se conocieron a través de las actuaciones de los personajes o sus testimonios, sino que también tendremos la oportunidad de observar videos y álbumes de fotos de sus momentos más felices. Sin embargo el autor también dará lugar a que veamos cómo se desarrolló este amorío a lo largo de cuatro años, y la forma en que el príncipe azul comenzó a desteñirse.

Federico trabaja como taxista, no pareciera tener otra meta más que conseguir que nada le falte a Natalia, y es en cierta manera lo que permitió que ella se enamorara. De todas formas, al presenciar los episodios más íntimos de su vida conyugal, notaremos en él ciertas actitudes que ayudarán a materializar una agresividad en aumento. Los insultos al pasar y la intranquilidad cuando la esposa deja el hogar evolucionan hasta los maltratos físicos, y abren el debate sobre el componente enfermizo de la pasión intempestiva.

Gracias a los personajes de Natalia y Federico –interpretados con gran destreza por Natalia Pascale y Sebastián García tanto en los soportes audiovisuales como en el escénico- podremos escuchar ambas campanas del conflicto. Llegaremos a comprender que Federico ama a Natalia en forma auténtica, pero la concepción que tiene sobre la masculinidad y su propia inseguridad lo llevan a cometer atrocidades que empeoran la calidad de vida de su amada y obstaculizan su desarrollo personal.

Declarada como obra de interés social y cultural por la Red de Mujeres Parlamentarias de las Américas y la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, la pieza de Acebo invita a la reflexión: ¿llevan ocasionalmente los actos pasionales a no dejar espacio alguno para la razón o nos encontramos ante un problema más bien de corte estructural, en el que una cultura machista con valores y estereotipos bien instaurados impiden identificar las primeras manifestaciones de violencia de género, que pueden alcanzar desenlaces fatales? Resuenan a lo lejos las palabras de Richard Bach, quien supo escribir rompe las cadenas de tu pensamiento, y romperás también las de tu cuerpo. Estamos llamados en estos tiempos que corren a identificar lo que nos aparece como dado, para poder cuestionar aquello que no hace más que perpetuar las desigualdades de una sociedad patriarcal y sexista, y actuar en consecuencia.


[Funciones]
Wake up, woman se presenta los sábados a las 21 hs. en el teatro Puentes amarillos (Libertad 1230), con localidades generales a $80. Estudiantes y jubilados a $60 (presentando certificación vigente).
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Anatomía de un disco fundamental, de Tus Hermosos, una banda clave de la movida indie de los primeros 90´s.

Por Luciano Alonso


En alguna entrevista, Kurt Vonnegut sostuvo que un escritor es “un sistema de alarma”. Es decir, que posee un tipo particular de sensibilidad capaz de detectar un peligro inminente, antes de que ocurra. Y que la sociedad gana prestándole debida atención.

Cada tanto ocurre un fenómeno fascinante en la historiografía sensible del arte o de las expresiones artísticas: una leve variación en una secuencia, cuya repercusión engendra una secuencia nueva o una degeneración sistemática. A veces esa nueva variación sobrevive y a veces muere. Tal como las modificaciones genéticas en la teoría evolucionista de las especies.

Un aspecto curioso de este fenómeno es que sólo puede ser percibido en retrospectiva. No hay manera de saber si un “cambio” será exitoso en el futuro mientras estamos en el presente. La cuestión es que, incluso cuando ese “cambio” haya sido exitoso, nos olvidamos rápido de quién o qué lo produjo, distraídos como estamos por la velocidad de las cosas.

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El punto se transformó en golpe seco


El punto se transformó en golpe seco,
las líneas no.
Hasta detenernos las líneas blancas del costado de la ruta
fueron suaves cintas deslizándose.
¿Qué iluminaron las luces esa noche?
Las hice titilar
para espantar lo que veía,
te desperté, por si el punto era mi imaginación
y no ese perro mirándonos de frente.
Me agarraste la mano para no esquivarlo.
De dormir pasaste a ese movimiento
a esa invasión sobre el volante.
En la estación de servicio dijiste “era el perro o”.
Yo no pude responder
y mientras el agua caía sobre el parabrisas
al señor le dijiste “sí,
en la ruta había niebla”.

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Pedro Juan Gutiérrez viene desde hace años contándonos la Cuba de hoy. Sabe dialogar con sus personajes, casi siempre desolados y al borde de abismos. Un autor que conoce con qué mecanismos de la palabra puede penetrar las costillas de lo narrado.  

por Alejo Vivacqua


Antes que nada, la biografía. Pedro Juan Gutiérrez nació en 1950 en Matanzas, una ciudad a poco más de cien kilómetros de La Habana. Después de varios trabajos de todo tipo descubrió el periodismo y lo ejerció durante veintitantos años hasta que la literatura le dio un motivo para el reconocimiento mundial, no tan pirotécnico pero sí contundente.

La publicación en 1998 de La Trilogía Sucia de La Habana por Anagrama le valió a Pedro Juan la notoriedad y el lanzamiento de su carrera como escritor. Sus relatos de supervivencia en la capital cubana, siempre en el límite entre lo autobiográfico y la ficción pura, trajeron a la luz la vida dura que los isleños sobrellevaron en la década del 90, con una miseria galopante que trajo la caída  de la Unión Soviética.  

Desde su terraza en el barrio de Centro Habana, donde vive y donde transcurren la mayoría de sus cuentos y novelas, Gutiérrez traza una obra cargada de crudeza que lo hace pertenecer, según los etiquetadores de turno, a esa corriente literaria llamada realismo sucio, que también arrastra a nombres como Raymond Carver, Richard Ford, John Fante y, cuándo no, Bukowski, con quien lo han comparado más de una vez. Él se encargó de decirlo muchas veces: la comparación es meramente una movida comercial de algunos, porque él descubrió a Hank cuando ya había publicado muchas de sus novelas.

A la Trilogía… le siguieron otras cuatro obras que entran el Ciclo de Centro Habana y en las que no faltan el ron, el sexo, mucho sexo, las jineteras del Malecón y los trabajos temporales para sobrevivir como se pueda. Además de pintar -su otra vocación- tiene libros de poesía, varias novelas (entre ellas una policial con Graham Greene como protagonista) y obras periodísticas, todos ellos muy difíciles de conseguir en nuestro país. En el Amazon español, sin embargo, están sus diecisiete libros en papel y en kindle.

Pedro Juan responde algunas preguntas desde España, luego de aclarar que en Cuba tiene problemas con la conexión a Internet:  

-Usted trabajó de todo: fue vendedor de helados, cortador de caña de azúcar, instructor de natación, técnico en obras de construcción, locutor de radio…¿Cree en eso de que para escribir primero hay que vivir mucho?

-Sí, definitivamente. Hay que vivir intensamente para poder escribir. No tiene sentido lanzarse a escribir de muy joven. Uno siempre escribe de muy joven pero sólo como un entrenamiento. Creo que la literatura es una reflexión contínua sobre lo que hay en los alrededores y dentro de nuestra cabecita.


-Con La Trilogía Sucia de La Habana logró reconocimiento fuera de Cuba. ¿Cómo llegó a ser publicado por Anagrama y cómo eran esos tiempos antes de dedicarse de lleno a la escritura?

-Trilogía sucia se publicó en Anagrama por puro azar. Se la di en La Habana a una editora francesa y ella la encaminó para España porque supuso que sería difícil encontrar un editor francés que la aceptara. Después se publicó muy bien en Albin Michel. Antes de ese libro me dedicaba sobre todo al periodismo.  26 años de periodismo. Mucho tiempo. Demasiado aguantando pesadeces. Aunque también me produjo algún entrenamiento bueno.

-El Rey de la Habana es, quizás, la más desesperanzadora de sus novelas. ¿Qué componente de realidad tiene la historia?

-El Rey de La Habana es una historia  ideada a partir de muchos fragmentos reales de la vida cotidiana en Centro Habana. Cuando terminé de escribir Trilogía me quedaron esos personajes dando vueltas y al fin salió esa novela, que me hizo sufrir mucho porque la escribí con mucha intensidad, en 57 días de locura y desespero. Sin descanso. Pero es una historia demasiado brutal. No sé si hoy en día podría escribir algo así. Ahora se prepara una película. Con el director español Agustí Villaronga. Se iba a rodar en La Habana, pero al parecer se hará finalmente en Santo Domingo. Villaronga ha escrito un guión maravilloso y creo que será una gran película aunque desgraciadamente no se podrá rodar en La Habana, como sería lógico.

-Los años ´90 fueron muy duros para los cubanos, y esa época es la inspiración de su Ciclo de Centro Habana…¿Cómo recuerda ese tiempo? ¿Cómo sobrevivió a la crisis?

-Los años 90 fueron demasiado  duros. Hambre y  miseria durante demasiado tiempo. Sobreviví con buen humor, sin tomar nada en serio, con mucho sexo, lujuria, alcohol, mujeres. Locura y más locura. Todo menos la depresión y la tristeza. Si nos íbamos a morir sería riéndonos y alegres y borrachos.


-Otros escritores de su generación (Leonardo Padura, Zoé Valdés, Fernando Velázquez Medina) reflejan en sus obras la dura realidad cubana. ¿Qué tipo de relación tiene con ellos? ¿Encuentra similitudes con lo que usted escribe?

-Creo que cada uno de los escritores que mencionas tiene su propio proyecto. Yo tengo el mío. Muy definido. En el fondo de cada uno hay un elemento común: la Cuba de hoy. Pero después cada uno desarrolla su  propia obra.  Y cuando nos encontramos hablamos de otra cosa, nunca de literatura.


-El sexo es un componente vital en su obra, más como catársis de sus personajes que como puro divertimento…¿Es un tema muy presente en la sociedad cubana?

-El sexo sí es una constante en la sociedad cubana. Es algo así como el deporte nacional. Cada vez más. Creo que el componente africano que hay en nuestra población es fundamental. Somos una buena mezcla de españoles y africanos, y eso da buenas vibraciones.



-Usted dice que le ha llevado muchos años lograr el estilo conciso y directo de escritura que es su impronta. ¿Cuánto influyó en eso el haber ejercido el periodismo durante toda su vida?


-Sí, el periodismo fue esencial. Sobre todo el trabajo durante 8 años en una agencia de noticias.  Un gran entrenamiento. No sólo en cuanto al uso del idioma, sino también en hábitos de trabajo y de organización mental.


-¿En qué consiste su rutina actual? ¿Cuánto tiempo le dedica a la escritura?


-Durante muchos años estuve escribiendo intensamente. Ahora, desde 2007, llevo un ritmo más humano, y tengo más tiempo para viajar y leer. Viajo bastante y leo mucho. Escribo menos. También dedico un par de horas diarias para ir a la playa o al gimnasio y cuidarme. Me gusta escribir por la mañana. Escribo mucho a mano, después a máquina, y finalmente paso en el ordenador. Pero ese ritmo es cuando trabajo en una novela. Lo demás, cuentos y poemas, se escriben en cualquier momento, cuando surgen.


-Por último, ¿está trabajando en algo actualmente?


-Sí trabajo en unos poemas que van saliendo  poco a poco y sobre todo en una novela que ya estoy terminando y la tengo en fase de revisión. Una novela en la que pensé durante 21 años hasta que al fin me decidí y empecé. Me costó mucho. Es muy autobiográfica y se desarrolla en mi ciudad natal (Matanzas) en los años  1960's y 70's. Creo que es muy fuerte. Ya me queda poco para terminar.
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Perro, un cuento rural, la obra de Hernán Grinstein, obliga a preguntarse si la humanidad representa la verdadera libertad o solo es otra forma de alienación. Mientras que la naturaleza se presenta indómita, los limites son pura potencia. El lado salvaje es tal vez la manera que encontraron los hombres para anclar el imaginario de la libertad. 

Por Vic Armada


Toda convivencia es un experimento. El sentido común dice que en la ciudad los límites son más difusos, el cerco eléctrico de concreto frena el acercamiento. Pero el campo es una pista de baile infinita, donde la música suena despacio y la inmensidad hace de imán hacia el otro. Hernán Grinstein opta por una representación de lo rural acorde al imaginario general, un espacio bucólico que en realidad encierra una total oscuridad.

Una casa, una pulpería y un ring son los espacios en los que se juega El perro... El mito del campo suma un componente de extrañamiento. Aún hoy sigue siendo un territorio algo desconocido, la superficie ideal para develar un secreto siniestro.

Cinco personajes interactúan en un ring virtual. El Perro (encarnado en una extraordinaria labor física por el propio Grinstein) es gobernado por el cruel Tony (José María Marcos), quien también tiene como esclava a Leyla (Maday Méndez), una prostituta que de noche sueña con cantar. Ricardo (Francisco Franco) y El Tuerto (Tulio Gómez Álzaga) completan la iconografía rural como dueños de la pulpería y apostadores en las peleas.

Lo interesante de Perro...son los distintos matices de provocación: Tony cae como un manto de piedra sobre la existencia de El Perro mientras Ricardo y El Tuerto trabajan sobre una incitación más esquiva pero igual de objetivizante. Y dentro de la timidez de Leyla.

Si bien en la literatura se han usado animales como representación de ciertas características, el perro es una metáfora incomparable. Es la verdadera dominación del humano sobre su propio animal, la negación de su naturaleza.

Todo parece dirimirse en el cuadrilátero. El Perro lucha entre una animalidad forzada (una violencia que parece instintiva) y comportamientos que superan los instintos (puede llorar o sentir atracción por una mujer). Si bien las peleas clandestinas tienen un tufo a ilegalidad, se trata de una violencia legitimada por sus propias reglas y sus actores que generan una ganancia. La presencia del Gauchito Gil no es un elemento casual, hay algo en la religión secular que ensancha la subjetividad. 

Perro... obliga a preguntarse si la humanidad representa la verdadera libertad o solo es otra forma de alienación que por naturaleza es más discreta. El director y el elenco logran una sugestión abrasadora, la disputa constante entre el atropello físico y un tipo de agresión menos obvia, más sutil, pero más efectiva.La violencia permanente de la pieza no es gratuita. No se limita a un único momento de nudo dramático, es un intento por no naturalizar la agresividad como un monóxido de carbono que se respira como aire puro.

El título no podría haber sido más acertado. Perro... es un cuento, un relato que emerge de las profundidades de la llanura. Es una micro historia y a la vez es universal, que empieza pero no termina. La parte de El Perro que tenemos todos se adhiere al espectador como un chicle que se hace parte del zapato. Finalmente, la coexistencia física – llevada hasta sus últimas consecuencias en un paliza- no es una garantía, la soledad está entre nosotros.

[Funciones]
Domingo 21 hs, Teatro Timbre 4 | México 3554, CABA 
Localidades: $70 | Estudiantes y jubilados: $50