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se me cae el cuello cuando arqueólogo
inventas la forma de morder
y que
cuando el ritual de
arrancarme ese pedazo
que una vez estuvo siempre
esperando para ser mordido
nos reactualiza
alver como pasa la noche naufragio
y estamos siendo todo
(hasta acá una poesía)
pero mañana
me quedo con el dejo
de lo que no tiene perdidas
pero mañana
chau
felicidades
(hasta acá otra)
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En las realidades impunes
tras insomnios y letargos
soy reincidente,
sin compasión.
Tan sólo culmino
el abuso de cualquier ventaja,
la succión de la llaga ajena,
cuando éstos ojos,
prolongados al extremo
ya son ceniza.
Horas silentes
en claroscuros
anteceden el amanecer
no despertado.
El tiempo-espacio
se sofoca de mí.
Exacerbo al instinto
hasta rabiarse.
Rabia dulce,
me mastica la boca
(será que babeo miel…)
me tajea los dedos
(pocos surcos para esta tinta…)
Va moldeando, vía luz,
la pulsión bipolar
de un alivio paciente
por agua segura
y un ardor friccionándose
en sales inciertas.
Desmiento toda honra
acuñada en los crédulos
de una falsa sequía.
¿No ves la osadía amarrada
urgida en ofrecerte buscar
el punto que supura la humedad
que se me filtra desde adentro?
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Tus besos se desnudan en otra parte
Y se asolean desnudos bajo otro cielo
Ya no soy tu centro

estoy lista para tus juegos nocturnos
¡Ahora!
que pasaron de moda

Tu cama se enciende en una habitación que no es mía
Te pasaste de hermosa
y YA
ser bisexual
pasó de moda

Tus besos se desnudan en otro cielo
Y yo, que soy tormenta
te voy a gritar
Pero estoy verde de tanto cielo sin sol
Y vos:
tan hermosa

hoy que sé nacer
tu boca
toma sol desnuda
en un lugar
donde no sé llegar

me di cuenta
que los amores que no se aprovechan
pasan


y mi cuerpo de tomate
brilla
de tan verde
en la casa de una amiga
que me abraza, si lloro
o me da infusiones, si mi cuerpo se desangra
de pulpa verde
por ese dolorcito ácido, que te dejan
cuando te dejan.
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¿Acaso si estuviéramos ciegos no estaríamos preguntándonos si en verdad existimos o si solo somos voces caminantes en el laberinto de la vida?
Los dos sabemos que ningún pez muere de vejez. Que todo aquello que vive en el mar, acaba siendo comida. Lo mismo pasa arriba, en la superficie… todavía no hemos aprendido a mirar más allá de las estrellas. No somos la receta especial de los dioses, ni los dioses que recetan mundos… condimento a gusto de una tierra siempre bien sazonada somos. Una rama más, del árbol más frondoso, que dará sus frutos al llegar la primavera del tiempo.

La poesía fue, en algún momento, el experimento que hicimos para hablar con solemnidad. Desde entonces, hablar con encanto a los hombres se volvió una burda gracia. Aquellos poetas fueron siempre los que tocaron melódicamente las fibras más recónditas de lo humano. Y con solemnidad debemos aceptar tal desafío.

La próxima hora de las agujas del tiempo hará un profeta de todo aquello que tenga vida. Recordando que estamos obligados a vivir alimentándonos de la muerte y morir alimentando a la vida.

No hemos entendido que nuestra única grandeza es que desde los átomos hasta la naturaleza existe la misma infinita distancia que hay desde la naturaleza hasta el espacio sideral.
Un vuelo de hamacas en la infinitud es la grandeza que compartimos con todo aquello que vive.
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Visión de san pedro:
ella es una diosa.
Sentada sobre una roca
medita.
No hay después algo puro.
Su pelo toca las nubes que viajan ligeras.
Los colores blancos más luminosos,
nubes
que rozan su cabeza.
Yo abajo con los pies en el agua,
no pienso, sólo escucho el regalo.

Este es mi imperativo:
consumir la porción de infinito
que me toca, aún,
aún cuando me corresponda algo de infierno.

En esa montaña no quedó una pregunta sin respuesta.
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Es la noche más extraña que había tenido desde hace mucho tiempo. Me levanté a escribir pensando que puede ser la ultima oportunidad en la que tenga algo en que pensar; algo útil para contarles. Las letras se están deslizando como un torrente sanguíneo que corre y corre, sin pretensión de parar; corren y gritan, como cuando bajamos con fuerza un cuchillo de cocina para fragmentar un sangriento pedazo de carne. Cocinamos la carne, la comemos y el resto deja de correr y gritar.

* * *

Estoy en mi cama, vestido con la ropa del día. Quiero descansar e intentar dormir, sin fabular demasiado. Eso es lo que me perturba; no puedo dejar de pensar en las situaciones que imagino constantemente, en las respuestas que elaboro y situaciones comunicativas con las personas que quiero hablar. Todo es dentro del imaginario de mi conciencia, que no es real. La elaboración de ese proceso es tan, pero tan minucioso que estresa al máximo. Pero, noches como la de hoy me superan. El estrés es tan al extremo que no puedo relajarme cuando lo necesito. Me doy vuelta, me destapo, me vuelvo a tapar.


* * *

La luz de la cocina impregna mi papel para permitir que todo el ambiente que necesite se ilumine sin piedad. Comienzo a lapidar las palabras. A pesar de la clemencia, la luz es bien débil y tengo que acercarme con minuciosidad al papel.
A mi costado se ubica la puerta que da al patio, con un vidrio semitransparente que deja ver la noche ventosa que empieza a acercar una tormenta poderosa. Hay también, una cortina de plástico, de esas muy cotidiana y hogareña pero que golpea contra la puerta haciéndome pensar que hay algo mas afuera. Es un inmundo golpeteo. Es un sonido muy desagradable.
Antes había prendido el televisor. Un canal de cable sin éxito, estaba pasando una película erótica o semipornográfica; de las que uno nunca entiende el argumento porque lo que mas interesa es la imagen sexual delante d la pantalla. Me había sentado, había comenzado a mirar la película y había comenzado a masturbarme sin ningún tipo de pudor. Los dos cuerpos, desnudos y pegados me invitaban al juego del deseo y del placer uníoslo. Mientras los contemple admirado se me cruzo la idea de quienes serìan esas personas; la sinapsis truncada de mi memoria permitió asociar al actor activo del evento sexual con algún sujeto que conozco, con uno de esos que perturban la vigilia de mis fábulas motoras. Cuando se me cruzo esa idea, un espasmo eléctrico recorrió todo mi cuerpo cortando con el placer unipersonal, impidiendo un goce nocturno y propicio. Yo también quiero, pero a mi me toca la basura de la película. Me limpie.
Percibo con mayor intensidad el golpeteo de las tiras de la cortina sobré la puerta de metal. Muchos cuchillos largos cuelgan y empujan sin cesar. Provocan un ruido estridente. Todavía estoy siendo iluminado. Me detengo a pensar en blanco (es posible). Giro la cabeza hacia la ventana que se ubica detrás de mí y vislumbro una imagen amorfa que se desliza por el pasillo de la parte de afuera. En menos que segundos cierro los ojos y los vuelvo a abrir. Distingo la misma figura, pero de la ventana paso a ubicarse delante de la puerta.
Yo de costado, con la cabeza inclinada hacia esa extraña imagen que se que me busca. Escucho el reloj que marca los últimos posibles segundos. Y los cuchillos. Me muevo y corro el pasador de la puerta con cuidado. La imagen ya no es tan amorfa.
En tu presencia siento una afirmación con la que estamos de acuerdo sin dudas. Te observo un segundo y puedo distinguir tu mirada perversa debajo del velo que cubre tu rostro. Yo se quien sos. Doy un paso hacia atrás y comienzo a desvestirme con tranquilidad. Quede totalmente desnudo, despojado de todo procedimiento de defensa a voluntad mía. Me agacho y me acomodo en posición fetal; tengo frío, estoy sintiendo mucho frío en esta posición. No te imploro piedad, sólo pronuncio tu nombre, y así vos podes entender que ya está terminando. El último espasmo de frío recorre mi cuerpo y ya no estas en la película. Que delante de ti, como yo quería quedar.

Es insufrible.
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Ensueño, casi sueño.
Acunada por secuencias
de aceleración y freno.
Perezoso zamarreo.
Disimulo que me dejo, me dejo,
me desarmo,
me desojo,
con cada ensamblado tuyo
de cada sílaba tuya.
¿Me llevás a dormir?
Meceme en tu voz,
estoy a punto de caer en tu hombro.
NO SUSURES, QUE TE PIERDO.
Que tengo ganas de ser desnuda
para sentir mejor el verso
que empuja desde mi vientre.
Dejémoslo acá,
intuyo que no he de dormir
buscando ropa en la madrugada,
y todavía es muy temprano
para revelar zonas sensibles.