La vida es eso que te pasa cuando dejas de hacer zapping, todo aquello que queda por fuera del campo de la visión del marco de la tv, Mariano Rapetti el director de Paraíso, refleja en su obra cómo la cultura de la televisión todavía hoy sigue influyendo en nuestra cotidianidad. Una novedosa propuesta escénica basada en el poema "El Paraíso, El Espacio Exterior", del poeta Mariano Blatt, que busca recobrar esos espacios abiertos que a veces olvidamos frente a una pantalla.
por Jorge Carballo
Al terminar de subir las
escaleras de La Casona Iluminada: una habitación a oscuras, con una iluminación rosada que deja ver una cama, una chica sobre esa cama, ropa tirada,
revistas sin leer, juguetes, adornos, un estante con libros, un enorme peluche
de un perro, una oscura cortina al fondo, y al frente de la cama, uno
de los ombligos de la obra, un televisor encendido que Ana mira sin mucho
entusiasmo.
La habitación,
que a la vez es la sala, alcanza su máxima capacidad. Ana toma un juguete, le
da cuerda, lo hace andar. Dos burbujas estallan formando una sola: la
sala-habitación. La corta distancia
entre los zapatos de los espectadores y el espacio donde los actores andan,
anima a vivir esta aventura irracional que Mariano Rapetti propone. Una historia cuyo protagonista parece cambiar
de lugar constantemente entre Ana, el televisor y nosotros.






