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reveal
by Sergio Haisch
Señora (Mrs. Something)

Nos encontramos
hablamos un rato
de todo un poco
de la gente
en las ciudades
y en los pueblos
del dinero
y la juventud
luego cerró la puerta
y salió
la acompañé a su ritmo
unas cuadras
me averiguó si estaba de novio
dijo que no era arrebatado
y que un día
me acordaría de ella
nos despedimos
me preguntó por el centro
señalé en dirección
de la plaza principal.

Ayer pregunté por ella,
me dijeron que en cuanto pudo
se alejó camino al sur.

Pez

Yo nací en lo desconocido,
crecí ahí.
Ahora,
del otro lado,
soy un pez que atraviesa el agua;
o agua misma
que acaricia los contornos
o traspasa, sin dañar,
alguna que otra
superficie permeable.
Acá,
de este lado
(donde ahora me encuentro)
hablan
          callan
      o
simplemente
                   se mueven
sin saber que es por allá,
(donde me hice piel)
en lo desconocido.


[Sobre el autor]

William ¨Billie¨ Johnson nació junto con su primer poema, o, debo decir, un tiempo antes, cuando el mundo se le apareció ficción y comenzó a percibir los árboles, su andar (y el ajeno), los espejos, las palabras (y su orden), la luz, los gestos de las personas esperando en el andén del tren; como por vez primera, como un pez que sospecha la existencia del agua. Por suerte para el cuerpo de Guillermo Williams, Billie no vive todo el tiempo.

[Contacto]
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Siameses, historia de una familia normal, busca examinar con minucia e inclemencia la materia extraña de que está hecha esa cosa que llamamos “familia”. 

por Cristian Franco
 
La familia siempre es el tibio lugar de la pesadilla. Por algo en Argentina nuestros miliquitos la sumaban en su álgebra siniestra a esas otras dos alucinaciones hermosas: dios+patria+familia=pesadilla perfecta. La familia es la célula fundamental de la sociedad, nos dicen. Claro que nadie aclara que se trata de una célula deforme, metastásica, delirante, caníbal.

Mamá, papá y los hijos. Lugar común, lugar trillado: siempre una tentación, un peligro, una trampa inevitable. Si el teatro no puede dejar de repetir la novela familiar es porque todos estamos encadenados a esa escena. Es el único lugar del que nadie escapa nunca. Tal vez por eso Siameses enfrenta el desafío con una mueca de desdén. Es inútil asustarse de una trampa de la que no se puede escapar. Mejor reírse de esas cadenas y sacarles el jugo.

En Siameses es más importante lo que se muestra que lo que se cuenta. Contarla es fácil: un día un tipo se encama con una manca y ese polvo sin amor engendra unas lindas siamesas. Mamá, papá, dos nenas. La familia ideal. La obra nos hace asistir, como en un sueño sombrío y claustrofóbico, a esa intimidad resquebrajada: la mamá aburrida que mira la tele, el papá cansado que llega del trabajo, las hijas desobedientes que ponen la mesa para la cena.

Hasta ahí, pues, todo en orden, todo insignificante. Es el trabajo sobre la forma lo que hace de Siameses una obra distinta, hipnótica. No interesa tanto que las hijas sean unas siamesas un poco tontas, que la mamá no tenga brazos, que el papá sea un boxeador frustrado que imita a Rocky Balboa. Lo que importa es cómo nos muestran esa pesadilla de la que no pueden despertar y que también es nuestra pesadilla secreta e inextirpable, aunque no seamos una mamá manca y borracha o no tengamos una hermanita pegada al costado.

De ese trabajo —múltiple, meticuloso, perturbador— sobre la forma, elijo la luz como uno de los ingredientes fundamentales de la apuesta. Porque va más allá de la mera ‘iluminación’: la luz no solo enfoca o ilumina, sino que transforma, expande, encierra, habla, carcome, desfigura. La luz circula por toda la obra como una magia que hace mutar las palabras y los gestos. Las frustraciones de los cuatro, sus ilusiones podridas, sus vidas mutiladas, nos llegan teñidas y transfiguradas por las maleables formas de la luz. Como si esa fuera su verdadera sangre.

Dije antes que lo que importa es lo que se muestra (y cómo) más que lo que se cuenta. No hay en Siameses eso que propiamente llamamos narración. Es más bien, se me ocurre, como poner el ojo en un microscopio: tenemos ahí un minúsculo ejemplar en estado puro de esa célula sagrada que llamamos ‘familia’. Durante toda la obra asistimos a su metabolismo nefasto: lento, mórbido canibalismo que los personajes ejercen sobre los otros en cada escena. Un organismo que se autofagocita para no desaparecer. Los diálogos y monólogos —son crudos, son frenéticos— están hechos de los jugos de esa desintegración perpetua.

Claro que hay mucho más de lo que deja relucir este punteo escueto. Algunas imágenes se me quedaron grabadas, como si las hubiera soñado: el papá prestándole las manos a la mamá para comer; las siamesas escondidas debajo de la mesa, tramando su fuga, alumbrándose con una linternita, llorando; la mamá erguida sobre la mesa, convertida en efímera reina, decadente y patética. Escenas en las que hay un exceso que las aleja de la simple anécdota o del cuadro costumbrista, un grotesco tenue que se cuida muy bien de caer en la parodia.

Hoy que ya casi nadie parece recordar que en arte el realismo no es más que una ilusión inútil y apolillada, hay que celebrar una obra que se atreve a ser algo más que pobre "representación". Divertida, irónica, procaz, Siameses está construida para enfrentarnos con las minúsculas carencias y frustraciones de las que estamos hechos. Un microscopio-espejo: queremos mirar y lo que vemos no es otra cosa que nuestra propia mugre.

Y la mugre, cuando es esa que guardamos bien adentro, siempre asusta un poquito.

[Ficha técnica-Artística]
Dramaturgia: Felipe Rubio.
Dirección: Felipe Rubio
Actúan: Jimena García Conde, Mariana Soledad Giménez, Lizzy Pane y Julio Rosenberg.
Diseño de iluminación y concepción del espacio: Gonzalo Velozo y Felipe Rubio.
Asistente de dirección: Luz Moreira.
Vestuario: Mariana Arzola
Prensa: Correydile

[Funciones]
Viernes - 22 HS.
Patio de actores - Lerma 568
Reservas: 4772-9732
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En un breve recorrido por la serie “Ser y estar” de la fotógrafa Laurie Cogneau es fácil imaginar cómo una cajita encintada, que se dice que saca fotos, llama la atención del publico nocturno de los bares.


Por Julieta Pestarino

La primera vez que saqué una foto estenopeica creí estar haciendo magia. La fotografía estenopeica se rige por los principios básicos de la fotografía en su forma más simple: sólo una superficie fotosensible y un estenopo (orificio, de allí el nombre de esta técnica) para captar la luz y las formas. Este procedimiento antiquísimo y su encanto siguen vigentes como nunca, en plena era digital atrapa a quienes están tanto de uno como del otro lado de la técnica.

Laurie llegó de Francia hace tres años para estudiar Gestión Cultural en Buenos Aires, pero se terminó quedando más de la cuenta. Siempre le resultó interesante sacarle fotos a la gente, explorando sus rostros, cuerpos y gestos particulares. En la fotografía estenopeica encontró un nuevo vínculo con la luz y con el tiempo, y descubrió un ritmo en la creación fotográfica muy diferente al que actualmente se fomenta: hacer la cámara uno mismo, sacar fotos con tiempos de exposición prolongados, revelar y descubrir las imágenes con las propias manos. Otro vínculo, otro ritmo y otra poesía.

Durante una exposición de algunos trabajos suyos, dejó un cartelito convocando gente para sacar nuevos retratos o desnudos. Obtuvo más respuestas de las esperadas, ¡y bizarramente las personas no tenían problema en desnudarse en el baño de lugares públicos o invitar a una desconocida a su casa para fotografiarlos!  Su trabajo se mezcló con el entorno gay y trans que Laurie frecuentaba con la voluntad y necesidad de que sus fotos resultasen más que un simple retrato o desnudo, conjugando lo poético de la fotografía estenopeica con la cuestión de género, y buscando así sorprender al espectador.

Su invitación y su cámara Fragata, hecha con una caja de fósforos, atrajeron tanto a amigos como a completos desconocidos, y cada vez que la fotógrafa de cámara de cartón proponía desnudos espontáneos en el baño de algún bar, todos se copaban. Laurie no sabe por qué funcionó tan bien su propuesta, pero cree que en Francia no habría podido realizar un trabajo de este estilo. Así, comenzó con lo que hoy es su trabajo “Ser y estar”, una serie de fotografías color estenopeicas en las que se conjugan plásticamente cuerpos, azulejos y luces nocturnas. Entre noche y noche la serie de fotos fue tomando forma, conformándose como un conjunto de testimonios de encuentros fugaces que fueron y, gracias a una cajita de fósforos, todavía son.



Para conocer el trabajo de Laurie, visitar: http://www.flickr.com/photos/lauriecogneau/
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Ha de saberse
que la respiración
boca a boca provoca
asfixia
y que son esos segundos
carboxigenados
los que pueden resucitarte.



Hay un árbol que crece torcido
y es hermoso y brillante.
Yo puedo verlo desde el balcón
de la casa de mi novio
y ha llegado a acosarme.
Me obsesiona porque
no logro decidir
si es un símbolo de coraje
o un monumento
a la tragedia.



¿
por qué
si finalmente
llegaste
a descubrir
la manera
de caminar
en el aire,
te empeñás
en cavar
un agujero
a través
del cielo,
y saltar
hacia
el abismo
para sentir
la caída
?



El Nombre

el nombre es importante.
el nombre se lleva a cuestas,

hay que saber pesarlo,
medirlo,

saber mirarlo,
escribirlo,
firmarlo y afirmarlo.

arrastrarlo como la sombra,
limpiarlo de asperezas,

nuevamente
alzarlo.

des-ar-mar-lo.

desmenuzarlo de a poco
sílaba por silaba,
letra por letra.

aprender qué significa,
de donde viene,
que marca nos deja

en la piel, en los ojos,
en las manos y en la frente.

el nombre es
el estigma,
la llave,
la puerta.

mi nombre es
Camila Alejandra.

Camila:
de origen latín.
la que ofrece sacrificios.
la que está presente en dios.

Alejandra:
de origen griego.
la protectora.

¿qué haré de mi nombre
una vez
que sea mío?

[Sobre la autora]

Mi nombre es Camila Brizuela, nací el 1 de Octubre de 1986, en el barrio de Palermo, Ciudad de Buenos Aires.

Publiqué mi primer poema en la Antología Poemas Vivos de la Editorial Dunken en el año 2005, y participé con varios poemas en dos números (2005 y 2006) de la revista literaria Metafrasta, dirigida por Carlos María Caron y Bettina Caron, editada por Ediciones Escuela del Sol.
De Carlos María Carón aprendí sobre todo que lo más importante a la hora de escribir un poema es escribir con libertad. Hoy en día "le declaro la guerra a todos los poemas que hablen de piel desnuda o de rosas negras".
Recientemente Marcelo di Marco realizó un video para su canal de youtube Taller de Corte y Corrección, con mi poema inédito .Bits.•. el cual leyó desde mi fan page en facebook: www.facebook.com/lospoemasquemearrastran
Este año publiqué mi primer libro de poesía titulado Amor.Odio a través de la Editorial Independiente Textos Intrusos.
El nombre Amor.Odio tiene que ver con los sentimientos encontrados, con las emociones que se contradicen. El amor que aleja, el odio que atrae... 
Considero que los vínculos que generamos con las personas, con los lugares, con los propios recuerdos muchas veces tienen un poco de ambos. Incluso hay momentos en que nos encontramos anhelando o creyendo cosas totalmente opuestas, y hay algo en esa lucha interna que me resulta atractivo. 
Los artistas solemos desarrollar un gusto por la melancolía y disfrutamos de buscar la belleza en lugares impensados, tal vez porque saber que cualquier dolor puede reciclarse en algo hermoso, nos consuela.
Pienso que el templo de los poetas son las palabras. Que lo que otros buscan en la religión los poetas lo encuentran en las letras. Se trata de limpiar el alma, de darle sentido a toda emoción y evento que nos sacuda, desde el más hermoso al más nefasto de todos; hallar una forma de perdurar en el tiempo, más allá de la fecha de caducidad del cuerpo, y si es posible generar un cambio, aunque sea pequeño y en un único lector.

[Contacto]
Camila Brizuela (Página)
Vomitando Conejitos (Perfil)
mail: camila.brizuela@gmail.com
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[Sobre el artista]

Si bien Ivan Aurelio estudió en escuelas de arte como Fernando Fader, Prilidiano Pueyrredón, I.U.N.A., sin recibirse en ninguna, y acudió a talleres de pintores como Carlos Terribilli y Agustín Soibelman, Iván Aurelio (1980) se considera mayormente autodidacta ya que desde su más remota infancia hasta la actualidad dibujó, pintó y creó de manera ininterrumpida sin obedecer a sistema alguno que lo apartara de su camino experimental, dentro de las dos dimensiones que atañen a la pintura. Camino que lo llevó desde el dibujo lineal, pasando por la pintura al óleo hasta obras de técnicas mixtas sobre papel, madera o chapa que articulan lo descriptivo, lo conceptual, lo romántico, lo surreal y lo Pop, tomando como referente tanto la factura clásica como la contemporánea, valiéndose también de elementos propios de la cultura del consumo, como ser el diseño publicitario (y sus accidentes) dando forma, mediante pinturas-collage-fotografías, al universo ambiguo, caótico, acaso bello, relacionando así los aspectos más soslayados de la urbanidad y sus consecuencias, con los fenómenos naturales, espirituales, psicológicos.

Ha participado en numerosas exposiciones colectivas e individuales (Centro Cultural Borges, Mansión Levich, Galería Belleza y Felicidad, Feria del Libro Independiente y A. (F.L.I.A.), Lugar Fuera del Tiempo y Rockelin, en Emergente Bar, en C. C. Torcuato Tasso, etc.) Participó de concursos entre los que ha sido premiado al menos en tres ocasiones, realizado trabajos para bandas como Interzona, Juan Pluma y Los Cinema, para escritores como Omar Balianni, Graciela Palma, Anahí Ferreira, Facundo Ruiz, Irene sola, Luciano Beccaria; ha vendido algunos originales y cientos de copias de sus pinturas y dibujos, ha dado y da clases de arte para todas las edades en su taller del barrio de Almagro.    

[Contacto
ivanaurelio@hotmail.com.ar
arteaurelio.blogspot.com
facebook.com/ Iván Aurelio.