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3, 3, 2,1…

Estás encerrada en tu jaula de pájaros,
las pegatinas fosforescentes no son el alimento virtuoso que te nutre,
los vidrios son ilusorios,
puras mentiras,
pues cada vez que quieras salir a volar por los techos
de las cadenas industriales de los conurbanos,
te impedirán salir, lastimaran tus alas y quedaras allí,
malherida, encerrada y abatida.

Sin tu alimento virtuoso, el néctar de los conglomerados
revueltos y reciclados de los aire-acondicionados y las poluciones varias.
Las alas contentas, morirán y solo quedaran tus patitas
voluptuosas, que no podrán correr.
Y si bien no sufres de claustrofobia, hete allí,
moribunda, respirando por los agujeros de un cristal maldito
que es solo la prueba de la ilusión de los espejos.

La jaula de los pájaros está llena.
De sodio y toxinas.
De microbios y bacterias.
De tinturas y cremas antioxidantes.

La jaula de los pájaros está llena
y cada uno lleva a cabo su propio proceso de descomposición.

La jaula de los pájaros está llena
y no prima la misericordia.

La jaula de los pájaros está llena,
y si los miraras a través de un prisma,
serían triángulos,
rectángulos
y círculos aleteando dentro de una caja china de té.


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[Más información sobre este número]

En la nota de tapa, Las confesiones, ¿valen lo que cuestan? La confesión como bien de consumo, escriben Darío Sztajraszjber, Félix Chiaramonte, Cecilia Szperling, Amalia Sanz, Natalia Kiako, Agustín Dellepiane, Clara Anich y Nicolás Hochman.

Cuentos de Marcelo Guerrieri, Daniela Osuna y Gabriela Rivas.

Columnas de Martín Kohan, Selva Almada, Eddie Babenco, Juan Ignacio Caino, Manuel Crespo, Natalia Moret, Federico Simonetti, Analía Sivak, Conrado Geiger, y Pablo Toledo.

Novela por entregas, de Luci Porchietto.

Poemas de Loreley El Jaber, Clara Muschietti y Nadina Tauhil.

Teatro de Paula Casal.

Reseñas de Elsa Drucaroff, Juan Nepote, Jacques Rancière, Antonio Lafuente y Andoni Alonso, Martín Rejtman, Siri Hustvedt, Theodor Adorno y Ariel Magnus.

Ilustran Ángela Astrid, Martín León Barreto, Pablo Bernasconi, Luis Eduardo Rodríguez Castiblanco, Belén Echeverría, Omar Figueroa Turcios, Fernando Halcón Ruiz, Romina Lardiés, Carolina Marcús, Horacio Petre, Leticia Paolantonio, Daniela Sanín Ángel, Pablo Tambuscio, Lucila Valentini, Víctor Vélez (Chubasco) yHernán Zaccaría

Lanzamiento de la revista en papel: miércoles 27/6, a las 20:00, en librería Fedro, Carlos Calvo 578, San Telmo.


[Contacto]

http://casquivana.com.ar/
info@casquivana.com.ar
FB: Redacción Casquivana
@rcasquivana

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Por Mariano Feijoo


Andy Carter
David había cumplido 42 años la semana anterior, ahora estaba sentado en el Bar Moldes, como casi todas las noches. A la tarde había llevado a su hijo Lucas al zoológico y lo había devuelto a la casa de dos plantas donde vivía con su madre, Lucía, la ex esposa de David, y el nuevo marido de esta, Andrés. David y Lucía se separaron después de tres años de casados, cuando Lucas tenía 2, de esto hacía ya cuatro años. Lucía volvió a casarse enseguida, apenas un año después de la separación. Había tenido una nena con Andrés y vivían los cuatro en una armonía que, David sabía, él no podía brindarle a su hijo. 

A David le gustan Lucía y Andrés, son buena gente y les va muy bien, así que está seguro de que Lucas no va a pasar ningún tipo de privaciones, ni económicas ni afectivas, y eso le da tranquilidad. A veces pasa las fiestas con ellos y otras se excusa diciendo que está invitado a la casa de algún amigo. Es mentira. Cena solo en su monoambiente y después de las 12 cae en lo de su ex para brindar. Siempre hay un regalito para el en el árbol. Cuando estaba recién separado llegó a considerar la posibilidad del suicidio. Su hijo tenía apenas dos años y todavía era muy chiquito para entender. Pero fue pasando el tiempo, el nene creció y ya a estas alturas no solo estaba acostumbrado a tener un padre, sino que estaba acostumbrado a que su padre sea el, así que David desechó -o postergó- el plan de pasarse al otro barrio. 

Y esta noche estaba ahí, donde casi siempre, sentado en la barra del Moldes. Pidió seis latas de cerveza para llevar y se despidió del barman. Sonó el teléfono y al colgar, Gaspar, uno de los mozos, le dijo que lo esperara...

- David, aguantame que voy para tu edificio, tengo un pedido de ahí...
Salieron a la calle, David con sus seis cervezas y Gaspar con otras seis...
- Viste que se separó Oasis?- Preguntó Gaspar
David no tenía la menor idea de lo que le estaba hablando...
- Parece que el mayor se cansó de los bardos del menor y lo dejó en banda... sin banda, mejor dicho... Es así, por ahí pensás que tus excesos te joden solo a vos, pero al final le rompes las bolas a todos y te quedás solapa...

David lo miró, no dijo nada, pero se quedó pensando en eso hasta llegar a la puerta del edificio. Mientras esperaban el ascensor, Gaspar seguía hablando de la banda de los hermanos, decía que pese a que ahora se separaron y los iba a extrañar, en realidad ya llevaba mucho tiempo extrañando a Oasis. Esto terminó de confundir a David, pero el no tenía idea de que era lo que escuchaban los pibes ahora y Gaspar tendría, por lo menos, veinte años menos que él... En un momento dado interrumpió el monólogo del mozo: 

- Quién te hizo el pedido?
- No se, una mina de tu piso, del derpa 510
- Se escuchaban voces atrás?
- No, solo música
- Dame las birras y tomá la plata

Gaspar lo miró...

- Dame las birras y andá, en serio...
- David, tomate esas seis y si después querés más te traigo...
- No es para eso salame, se las quiero entregar yo...

Bajaron en el quinto piso y Gaspar se quedó junto al ascensor. David golpeó la puerta del 510... Atendió una chica con la plata en la mano...

- Hola, soy tu vecino del 501, intercepté al mozo que venía para acá y te traje las cervezas...

La chica, Adriana se llamaba, lo miró extrañada...

- Y como estaba volviendo solo a casa y vos estás sola y somos vecinos, pensé que quizás podíamos conocernos y tomarnos una cerveza juntos... Qué opinás?

Adriana se tomó dos segundos para pensarlo y lo dejó entrar. Tenía 34 años y trabajaba en una tienda de ropa pero, a juzgar por el aspecto y lo equipado que estaba el departamento, o era la dueña de la tienda, o la bancaban los viejos o tenía algún ingreso no declarado. A David no le pareció ni linda ni fea, ni interesante ni aburrida, pero se sentía solísimo y por lo menos quería charlar con alguien antes de irse a dormir... Se tomaron las cervezas y alguna cosa mas que Adriana tenía en la alacena, y a eso de las seis de la mañana, para sorpresa de David, apuraron un polvo desprolijo en el sofá del living...

Cerca de las 10 -era domingo- David se despertó en el suelo del departamento y vio que la chica estaba en el sofá. Mientras se vestía se dio cuenta de que Adriana fingía dormir, cerraba los ojos con fuerza. Supuso que esperaría a que se fuera para pasarse a la cama, prender la tele o ir al baño, daba igual, no le importaba... Cuando ya se había puesto la ropa, agarró los zapatos, abrió y cerró la puerta del 510 y con una media sonrisa caminó en medias por el pasillo hasta la unidad 501, su unidad... Abrió y cerró la puerta, se desvistió otra vez y se fue a dormir. No se preguntó ni una vez si volvería a ver a su vecina ni se cuestionó nada de lo que había ocurrido la noche pasada. Todavía sonreía cuando se metió en la cama...

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¿Qué es añosluz?

[añosluz] es un proyecto autosostenido que surge del intento de entender la literatura a partir de nuestro punto de vista, alejado de todo lo que se puede encontrar cuando se habla sobre las actuales propuestas editoriales.

añosluz es un lugar donde ninguno de nosotros ha estado hasta el momento. Es el punto en el que convergen diferentes ideas, puntos de vista y acciones cada vez que editamos un libro, apostando por lo que creemos conveniente a cada paso que damos.

Los que hacemos añosluz hemos trabajado previamente en la creación de espacios para el desarrollo de la literatura en relación con la crítica, la música y las artes plásticas.

añosluz surge del impedimento para realizar distintos proyectos en diferentes ámbitos y formatos (ya sea digital o material). Con el tiempo, las fuerzas se agruparon, alinearon y hoy salen al ruedo con el espíritu puesto en la edición de textos tanto en poesía como en narrativa, y queriendo ampliar la oferta al retomar lecturas en ensayo y traducciones en base a las necesidades e inquietudes de cada uno de sus integrantes.

Nuestro objetivo principal es dar a conocer autores nóveles de calidad, así como también buscar el factor X de la escritura en autores que ya han transitado el camino literario.

Intentaremos crear la vocación de ofrecer textos de calidad y de apostar por la literatura en la que creemos haciendo de cada libro que editemos un axioma de fe y de conocimiento.

Más allá de todas estas aclaraciones, la calidad de nuestros textos hablará por sí sola.

añosluz es un tríptico de encuentro, experiencia y construcción constante.


Juan Alberto Crasci, Florencia Piluso, Sebastián Realini.

[Contacto]
aniosluzeditorial@gmail.com



[Catálogo]

infancias, antología del III Festival 
de poesía en la escuela 
20x14cm., 66p.
Licenciado por Creative Commons.



para matar palomas
Vivian García Hermosi
17x13cm., 46p.
colección jardín de invierno
 Licenciado por Creative Commons.






























refracción
Javier Galarza
20x14cm., 76p.
colección tótem
Licenciado por Creative Commons.























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En Consideraciones acerca del animal doméstico, Gustavo Friedenberg y la compañía Contratiempo construyen una atractiva e inquietante mirada acerca de nuestras animalidades latentes.

por Cristian Franco

La cruel civilización de dos mujeres de clase alta venida a menos que tuvieron que deshacerse de su pequeña mascota; la fascinante barbarie de dos bestias humanas mutando hasta encontrar una precaria animalidad. En tan sólo dos actos simétricos y sutilmente entrelazados, Consideraciones acerca del animal doméstico —inspirada en la novela La loca 101, de Alicia Steimberg—  nos ofrece una notable reelaboración de la vieja dicotomía civilización/barbarie.
Una novela coreográfica en dos capítulos que son dos mitades; en cada capítulo-mitad, dos personajes que son mitades que dialogan, se complementan, se excluyen, se necesitan. En este juego todos están incompletos, solos, un poco rotos: con la voz y con el cuerpo intentan reunirse, juntar sus propios pedazos, anular el silencio, encontrar una forma; con la voz ocultan y revelan, con el cuerpo seducen y rechazan. La apuesta de Gustavo Friedenberg y el grupo Contratiempo logra un feliz resultado: la danza pone en escena las temblorosas fisuras de esos dos universos que se mantienen ajenos pero misteriosamente comunicados. Como espectadores nos tocará reconstruir los lazos que mantienen esa peligrosa unión. 
En “Té sin canela”, el primer acto-capítulo, Guadalupe Aramburu y Mariana Ferreiro construyen en escena un retorcido monólogo a dos voces: debatiéndose entre el callar y el decir, una voz y su sombra desfigurada rememoran las razones de un crimen en apariencia banal, pero definitivo. Del otro lado, en el segundo acto, apenas ahí afuera, en los tejados y en la noche, las criaturas de “Siete vidas”, Gabriel Vaudagna y Débora Longobardi, materializan las sutiles transformaciones noctámbulas de la animalidad deseante.
Una escenografía reducida a lo imprescindible, luces que transforman el espacio y el tiempo, una música por momentos hipnótica que construye la delicada superficie sobre la que los cuerpos hilvanarán su relato: todo conspira y se conjura impecablemente para sumergirnos en ese mundo dividido.  Pero, sin dudas, lo primordial, lo irremplazable siguen siendo las deliciosas interpretaciones: ajustadas, provocativas, cautivantes, nos entregan personajes atravesados por una corporalidad animal, arcaica, actores en duetos delicados y feroces que vuelven a recordarnos que lo esencial del teatro son las metamorfosis de la carne atravesada por la palabra. 

Tensa, vertiginosa, salpicada de un humor corrosivo, sostenida sobre un lenguaje —corporal y verbal— equívoco pero contundente, Consideraciones acerca del animal doméstico explora la belleza siniestra, la suave amenaza que se oculta detrás de la aparente banalidad de nuestra relación con las mascotas. Oscilando entre lo extraño y lo familiar, lo cotidiano y lo fantástico, los dos capítulos-actos de esta novela danzante nos dejan partidos entre la ternura y el miedo. A buena distancia de los lugares comunes, nos ofrecen el riesgoso deleite de asistir a una experiencia teatral diferente.




[Ficha técnico-artística]

Dirección general y coreográfica: Gustavo Friedenberg
Intérpretes: Mariana Ferreiro, Guadalupe Aramburu, Débora Longobardi y Gabriel Vaudagna
Música y banda sonora: Federico Estévez
Escenografía y vestuario: Paula Molina
Iluminación: Ricardo Sica
Prensa: Flavia Salvatierra
Producción: Compañía Contratiempo




[Funciones]

Jueves - 22:00 hs
TEATRO DEL ABASTO
Humahuaca 3549
Capital Federal - Buenos Aires - Argentina
Teléfonos: 4865-0014
Entrada: $50