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Introducción

Es importante que un trabajo que se apoya sobre una base teórica casi nula y que busca abrir la cancha al estudio particular de un tema se sincere y declare que los términos usados pueden ser arbitrarios y responden a las inquietudes de quien escribe. Esto viene a cuento de los conceptos que trataremos en estas páginas; la asociación entre unos y otros depende en primera instancia de la ideología. Entendemos que la elaboración de jerarquías será posible en una instancia posterior del estudio de la literatura independiente. Por esta razón vamos a analizar algunas ideas que consideramos imprescindibles a la hora de hablar del escenario en el que se mueve una parte importante de los escritores contemporáneos.

En tiempos aciagos y de una industria editorial fuertemente competitiva y comercial, el desarrollo de un movimiento paralelo que de cabida a una gran cantidad de autores marginados es necesario. Más allá de la necesidad de este movimiento independiente está la importancia de la creación de formas de difusión, de la mano o no de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (celulares, blogs, redes sociales, etc.). El movimiento incluye por lo demás una gran cantidad de autores que no por no ser reconocidos o contar con el respaldo editorial son menos dignos de un estudio.
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Al margen de cada una de sus palabras, se sostenían atadas a su garganta,
aún aleteando,
todas las violencias.

Su cuerpo era una de esas migajas de sílabas que se derrumban sobre el piso.
Pero era alivio.
Era donde los segundos comienzan a contar.
Era todo eso que desearías nunca ver.

Su saliva digería otras lenguas.
Invadía espacios destinados a no ser.
Incubaba placebos para no morir.

Él está ahí.
Él y los otros él esperan el sacrificio.

Rocían sobre el margen las sobras de lo que nunca pudieron tener.
Gozan con cada una de las fracciones de tiempo, que comienzan a abandonar sobre sus centros.
Arañan sus pieles gritando sin voz.

Y, ahora, hechos todas las violencias, bañan sus otros cuerpos que mueren,
con sus órganos titilando en la oscuridad.
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para Lucas y Daiana,
que sabrán disculpar este censurable retorno a viejas mañas


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by Chaoddict
No puedo hoy no acordarme de él.
Rojas, el santiagueño Rojas. Nunca destacó de entre el resto de la población. Tampoco era un tipo al que le gustara andar haciéndose notar, por otra parte. Sin embargo, puedo decir que era un individuo singular. Un bicho raro. Justino Augusto Rojas. No deben ser pocos los que todavía se acuerdan. Cincuenta y pico de años, corto de estatura, morrudo, tez morena, tenía un carácter reposado y profesaba una economía de palabras que lo hacían parecer un poco lerdo. Le gustaba mucho leer, en especial libros de química, de física, de filosofía, aunque también más de una vez lo vi con esas novelitas rosas tipo Corín Tellado. Para retrucar a los que aún hoy dicen que era medio retardado, bastaría con recordarles, además de esa afición por la lectura, el brillo pícaro, casi maligno que, en ocasiones, le aparecía a Rojas en los ojitos negros. No señor. Tonto no era. Lejos estaba de eso el muy desgraciado.
Familia no le conocí, pero por una cosa y otra no tardé mucho en enterarme (y no por boca suya) de que tenía una hija, allá en Santiago. Una vez lo pesqué escribiendo una carta (pienso que la única que escribió mientras estuvo con nosotros, aparte de la otra), pero apenas me sintió cerca la tapó con el brazo y solamente pude leer el encabezado: Mi chiquitita Aurora. Que yo sepa, nadie lo visitó ni lo llamó jamás. Tipo reservado, de esos que solo cuentan lo mínimo e imprescindible. Desde la primera vez que lo vi tuve la sensación de que se guardaba algo. Y algo grande. Era de los pocos que miraba directamente a los ojos cuando hablaba. A muchos eso les incomodaba, pero no era un tipo del que hubiera que cuidarse. Por lo menos en eso estábamos todos de acuerdo. Nunca tuvo problemas graves con nadie, más allá de los usuales altercados o cruces de palabra que ocurren inevitable y regularmente en cualquier penal (cuando se calentaba era un puteador de aquellos y sabía defenderse bastante bien, a mano limpia o con arma blanca).
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El  23 de enero se realizará un apagón mundial en contra de la ley Stop Online Piracy Act, más conocida como ley S.O.P.A. A esta medida de protesta adhieren activistas, usuarios, Creative Commons y los gigantes de internet: Google, Facebook, Yahoo!, Twiter, Wikipedia y Mozilla. 

por Nadia Sol Caramella

Si ocurre el apagón tal y como se lo espera será una medida sin precedentes. Las grandes empresas amenazan con un apagón de sus servicios durante el día 23 de enero para evitar que se lleve acabo la ley. Esto significaría perdidas millonarias pero con un gran fin, que la medida sea desaprobada el 24 de enero por la Cámara de Representantes estadounidense.

Los activistas, por su parte, están promoviendo vídeos y material para concientizar a la población del peligro que significaría una medida de estas magnitudes para la libertad de pensamiento y de expresión. Las comunidades e inteligencias colectivas, así como la cultura libre se verían seriamente afectadas. 

La ley no solo se restringe a los EE UU sino que también afectará a usuarios de todo el mundo, porque muchas de la páginas que utilizamos habitualmente están alojadas en ese país.  


SOPA tiene como principal objetivo el combatir la "descarga ilegal" de obras con copyright. Esto quiere decir, que todas las series, películas, música, libros, que bajas y que ves en línea a través de algún sitio en Internet serán eliminadas o bloqueadas. Obviamente que la medida apaña otras acciones legales como multas y encarcelamiento, además de mecanismos de control de contenido, control de dominios, persecución, bloqueos y restricciones tanto para los usuarios como para los sitios webs (que podrán ser cerrados sin juicio previo).  


Lo dijimos antes y lo volvemos a decir ¡Compartir no es robar! esta voz es plural: ¡Por una Internet libre! Compartí, creá, difundí, apagá. 


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