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| un poco más de
Giordano,
librolibre,
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Derramo
un frasco con formol y
un abrazo
que me hizo despertar
soñando
con una mañana vieja al lado de ella.
Vida te doy cuerda y a viajar
Te doy sangre y a andar
Que prefiero moverme a quedarme quietita
Y dejar algo de mí, a irme entera.
Aunque duela y pierda equilibrio,
Voy a poner mi herida bajo el sol y que se curta
Voy a cantar con mi voz hasta que no suene tan rara
Voy a abrirme entera y que de alguna muerte,
surja una flor
un frasco con formol y
un abrazo
que me hizo despertar
soñando
con una mañana vieja al lado de ella.
Vida te doy cuerda y a viajar
Te doy sangre y a andar
Que prefiero moverme a quedarme quietita
Y dejar algo de mí, a irme entera.
Aunque duela y pierda equilibrio,
Voy a poner mi herida bajo el sol y que se curta
Voy a cantar con mi voz hasta que no suene tan rara
Voy a abrirme entera y que de alguna muerte,
surja una flor
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| un poco más de
poesía,
xoana
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| un poco más de
cristian,
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Desde sus cuatro clavos las fotos de la pared me dicen
del otro lado del mar nuestros huesos se deshacen,
del otro lado del mar hay flores rojas sobre ciertas tumbas
y silencio, rabioso silencio sobre otras
de este lado del mar,
en este hermoso mitológico país y casi nuestro
loa rebeldes oficiales contemplan
sus balazos en la espalda,
sus fotos autorizadas;
las mejores vidas que me rodean pierden la forma,
a los rebeldes oficiales no les gustan ni las rabias ni las tristezas,
los muertos que no olvidamos los irritan en particular,
pero qué se le va a hacer,
dando pruebas de falta de respeto
nuestros huesos se mueven amparados por su furia,
suelen decirse no estamos muertos.
Juana Bignozzi, de "Mujer de cierto orden", 1967.
del otro lado del mar nuestros huesos se deshacen,
del otro lado del mar hay flores rojas sobre ciertas tumbas
y silencio, rabioso silencio sobre otras
de este lado del mar,
en este hermoso mitológico país y casi nuestro
loa rebeldes oficiales contemplan
sus balazos en la espalda,
sus fotos autorizadas;
las mejores vidas que me rodean pierden la forma,
a los rebeldes oficiales no les gustan ni las rabias ni las tristezas,
los muertos que no olvidamos los irritan en particular,
pero qué se le va a hacer,
dando pruebas de falta de respeto
nuestros huesos se mueven amparados por su furia,
suelen decirse no estamos muertos.
Juana Bignozzi, de "Mujer de cierto orden", 1967.
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| un poco más de
bignozzi,
poesía
Su pito al borde la cama pareciera caerse o señalarme el suelo. La sábana lo cubre en partes, en partes también lo imagino, está tan dormido como él.
¿Podría un ser humano admirar tanto el sexo de un hombre como yo admiro al suyo? ¿Alguien más lo habrá admirado así, una noche como esta? La completud* de su cuerpo empieza y termina ahí. El impulso de mi carne me empuja hacia él, como una “animala feroz” quisiera ultrajar sus sueños y que despierte con su pija en mi boca. ¿Estaré ahí cuando despierte?
A veces somos sombras en la calle, caminamos colgados uno del otro, estrechándonos bien fuerte las sombras, para darle batalla a lo nos pasa, cada día, todos los días.
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| un poco más de
nadia,
narrativa
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