La lluvia me esta sorprendiendo.
No espero volverte a ver con mis ojos empañados.
Dejaré que la garúa de esta noche empalme mi rostro,
recorriendo
mi agrietado cuerpo
terminando en el suelo empolvado del tiempo.
Corro hacia la ventana.
Observo como la garúa que salio de mis ojos se va,
se va. Se esta yendo por las calles de mi barrio y,
DESEMBOCARÁ.
Todo en una bocacalle de alguna cuidad que no conozco.
Ahí quedará depositado lo que fuimos.
Y ahí, estaré esperando.
Cuando la garúa no sea más garúa y sí sea lluvia.
Espero encontrarte en esa BOCA-CALLE profunda de desprecios,
Donde seremos líquidos de aguaceros.
LIQUIDOS,
que recorrieron infinitos adoquines de calles anónimas;
que se filtraron por avenidas superconcurridas de viajes;
que esquivaron las esquinas para encontrar una nueva aventura.
Hasta desembocar en el mismo pozo, donde ya no nos conocemos.
Somos sustancias combinadas arrasadas por la lluvia,
no nos podemos reconocer.
Pero sospecho solidamente que estamos fundidos en la misma unidad.
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esperé lo que no fue mientras intentaba olvidarme de olvidarte
divisé de lejos una luz encubridora
y tal vez deliré con que fueses vos
aunque supiera que nada podía ser más inverosímil
por que sos tu única cómplice
detestable y manipuladora como nadie
solo dejás acercarse a tu sombra
como yo
pero en vos
((como vos))
yo en mí
vos en vos
un poco más de lo mismo
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| un poco más de
poesía,
Sofía
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| un poco más de
Visuales
Voy a dejar que mis mentiras
me entreguen sus sorpresas
padeciéndolas
negándome a saber
dónde, los días buenos
desde la soledad
insuficiente en la sombra
soy el extra casual en la foto
la que guardo en la memoria
soy nombres
a veces, eutanasia
sangro, extraño
ya no soy el botón de la inocencia
pero queda una revancha
desperezándose en el tintero
de la duda
y de la cobardía.
me entreguen sus sorpresas
padeciéndolas
negándome a saber
dónde, los días buenos
desde la soledad
insuficiente en la sombra
soy el extra casual en la foto
la que guardo en la memoria
soy nombres
a veces, eutanasia
sangro, extraño
ya no soy el botón de la inocencia
pero queda una revancha
desperezándose en el tintero
de la duda
y de la cobardía.
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| un poco más de
lautaro,
poesía
Cien velas arrodilladas en el horizonte.
En la orilla del mar
guardo mi corazón en un tubo de ensayo,
con el único placer
de sentir la arena
colándose entre los dedos de mis pies.
El viento tiene los dientes congelados.
De repente siento unas ganas indecibles
de meter las manos por debajo de la remera de la luna.
No llegar tan alto me hace caer.
Voy recto,
como un tronco que abrió los brazos,
y cierra los ojos muy despacio
cayendo lentamente.
Las cien velas se incorporan para ver mejor.
Despierto.
Han hecho libre a mi corazón.
Lo han predido fuego
y quieren levantarlo del mar.
En la orilla del mar
guardo mi corazón en un tubo de ensayo,
con el único placer
de sentir la arena
colándose entre los dedos de mis pies.
El viento tiene los dientes congelados.
De repente siento unas ganas indecibles
de meter las manos por debajo de la remera de la luna.
No llegar tan alto me hace caer.
Voy recto,
como un tronco que abrió los brazos,
y cierra los ojos muy despacio
cayendo lentamente.
Las cien velas se incorporan para ver mejor.
Despierto.
Han hecho libre a mi corazón.
Lo han predido fuego
y quieren levantarlo del mar.
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martin,
poesía
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