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Ellas miraban desde arriba. Iba pensando en que es en lo que ellas pensaras, mientras viajábamos.
Ellas, blancas como en algodón, impuestas en la altura mirando que es lo que pasa abajo; en el campo y más allá. Hasta casi llegar a la cuidad alborotada.
Viajábamos por una ruta desagradable. Y yo estaba en la parte de atrás, casi embobado en mis ensoñaciones ridículas. Sobre nubes que me confunden en el espacio unidireccional.
Las nubes con forma de cara lo veían todo. Ellas elegían el instante del cambio de los viajantes. Conversaban, estoy casi seguro de eso.
Fracturo mi ensoñación por un gran impacto, que no tuve tiempo de terminar de percibir. Yo era el acompañante y ahora no se donde estoy.
En algún lugar me están comiendo los gusanos; los siento a todos ellos comiendo mi carne, degustándola con delicia.
Y las caras en el cielo siguen con su conversación definitiva.
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Es natural. Mirame.
Es cultural que nos guarden.
La primera palabra que escuche fue no
y tuve tiempos
verdaderos tiempos pánicos.
Inmóvil, observándolo.
Actuándolo,
hasta reventar.
Un reviente justo y precioso.
Salpique las paredes de la casa familiar
que no eran persisamente blancas.
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En un quinto piso,
alguien se crucifica al abrir de par en par
una ventana. (Oliverio Girondo)



Entre la grela de la mañana
y un café tibio de hace días,
varias colillas retorcidas
juegan dominó en el cenicero
y un par de botellas
repasan anécdotas inciertas

la vajilla está amontonada
y en el borde de algunos vasos
una mancha de rouge

corto el café
le doy el golpe final a una tostada
y forcejeo con el frasco de dulce

te veo abrazando el respaldo de la silla
en el suéter que olvidaste
y hasta la radio ironiza y te trae
con esa canción que cantabas sólo en la ducha

me pierdo en el remolino de la taza
soy mal anfitrión de esta resaca de hace días
mi sonrisa no es siquiera una mueca
mis ojos siguen la rutina como en un libro de instrucciones

apuro el resto del café
miro el reloj

y ya el apuro
de otro día.
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¿Han sentido ustedes tal libertad como la de no tener que dar respuesta al propio silencio?
¿Han sentido ustedes la necesidad de contestar a esta pregunta?
Esta es la respuesta.