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Un instrumento musical, un objeto poético, arte performático, o todo eso a la vez. Te presentamos Cor, un estetoscopio doble creado por la artista patagónica Eliana Lardone, que permite escuchar el sonido de dos corazones latiendo al mismo tiempo.


Por Sofi Alvarez






“… la manera en que un destornillador / como una varita mágica / sostiene con su imán un tornillo recién sacado. / Larga vida a las herramientas / y más aún cuando cambian de función.”, dice el poema “Las herramientas” de Alicia Genovese. Es posible que no haya modos más adecuados de describir el efecto que genera Cor. Más allá de toda etiqueta, este estetoscopio doble trasmite un gesto: ¿cómo encontrar poesía en las herramientas? ¿No es acaso una experiencia poética escuchar el sonido de un corazón? ¿Y el de dos?


Tuve esta idea en el año 2004... Cor estuvo más de 10 años guardado en una caja de zapatos. Soy Patagónica, vine a Buenos Aires porque quería ser bailarina. En el 2004 tuve que dejar mi carrera de danzas, y en ese año de transición sin rumbo lo inventé”, cuenta a Ei su creadora, Eliana Lardone, quien también cuenta con un proyecto de canciones propias a piano y voz que se pueden escuchar en su EP Inocencia. “Fue algo muy intuitivo para mí. Algo sumamente ligado a mi historia más íntima y familiar, y a la relación que tengo desde la infancia con el cuerpo y con el sonido puro... una relación de placer, juego y amor total. Lo fuimos haciendo en mi casa, probando, cortando mangueras, experimentando hasta dar con el prototipo que es hoy. Tiene una válvula adentro que comunica los latidos, los mezcla”.


Pero esta obra-objeto no es solo una propuesta conceptual –la reelaboración, en clave poética, del discurso y de los quehaceres de la medicina tradicional–, sino también una experiencia de arte sonoro y performático: Cor se comparte con otrxs, se ofrece como puerta a la experiencia de una escucha musical del cuerpo, de los cuerpos encontrados, mezclados a partir de los latidos. “La poesía me resulta necesaria para vivir. Es necesaria para transfigurar lo que recibimos de la realidad, para revelarse y catapultar nuevos sentidos. Voy tratando de plasmar este mensaje por todas las vías que encuentro. Pero también esta obra se va compartiendo a sí misma en todos esos intercambios pequeños y encuentros cotidianos, sin planificación, más silenciosos”. Los latidos de dos corazones dan forma así a una pieza sonora impredecible, irrepetible, efímera, que llega en simultáneo a los oídos de quienes la producen, en un ejercicio de íntima conversación, antes y después de toda palabra.


Cor fue presentado por última vez en las VI JIRA - Jornadas Internacionales del Ritmo en las Artes. Actualmente, Eliana Lardone trabaja en conjunto con una cineasta para la realización de un cortometraje, en el que cuenta la historia de esta obra, que, en sus palabras, es también su historia: “siento que esta obra va conmigo, a la par de mi vida musical, y trabajo en ese sentido. Además, estoy llevando el mundo sonoro de los latidos a la canción, eso es otro gesto poético”.




| Sobre la artista |


Eliana Lardone es una artista patagónica, nacida y criada en Santa Cruz y Río Negro. Reside en  Buenos Aires desde hace 20 años. Pianista, cantante y compositora de amplia trayectoria. Es  egresada de la Tecnicatura Superior en Piano del Conservatorio Juan Manuel de Falla. Desde el año 2020 emprende su proyecto musical  solista enfocado en sus propias canciones. Inocencia (2021) es un EP independiente con el que inaugura esta etapa de su carrera, con un universo sonoro climático, emocional. Desde el año 2019 presenta su obra-objeto Cor. Estetoscopio para dos corazones, una original propuesta que nace de la profundidad de su búsqueda sonoro-estética, en la que integra diversos lenguajes artísticos. Actualmente trabaja en su nuevo material discográfico.



| Contacto|


@cor.elianalardone

@elianalardone

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collage de @nubelectrica




secaré las sábanas 

bajo el primer rayo de sol

las dejaré bailar con

la frescura del otoño

que sientan el placer de 

conocerse con la brisa


darán pasos torpes en el viento

chocarán las manos con el resplandor y

con los nervios de una primera cita

no sabrán si tomarlas o escaparles

o reír 

hasta que

la corriente tornasolada

las arranque 

hasta que 

sus labios se encuentren y chispeen

un nuevo sol


romperé la unión divina

así durante la noche

me embebo en luz



...


flores caen del cielo

no sé   qué manos las cortan

pero caen flotan

del azul   hasta mis ojos y espero

beber esa belleza

una 

vez

más


flores 

caen

del cielo

no sé    qué manos las cortan

pero caen flotan

del azul hasta mis ojos

     en cursiva labran

hilos colorados 

como besos contra el agua


flores 

caen

del cielo

no sé    qué manos las cortan

no me tocan pero

caen

   flotan

del azul hasta mis ojos como

besos 

tus besos sobre la piel de mi cuello

caen

se funden

como besos   tus besos sobre la piel de mi pecho

caen

chocan

como besos contra el agua como

besos frente al aire como besos

tus besos de martes miércoles jueves

por la noche en el metrobus en la plaza en un bar


flores 

del cielo

caen   

no las cortan tus manos al filo de mi piel

pero caen

flotan

del azul hasta mis ojos

como besos   tus besos 

sobre la piel de mi cuello

en cualquier calle 

artificialmente de día 

artificialmente de noche


flores caen del cielo caen flotan del azul hasta mis ojos como besos contra el agua pican contra el refilo de mi piel y vos no sabés 

cómo disfruto la primavera



...



nací ahogada

se ve que 

no aguantaba a

poner pie

en este mundo

se ve que 

no quería

respirar acá


pasé varias noches entubada

mi mamá dice que

era un choricito lleno de cables

me cuenta que

papá

nunca se fue de mi lado

me contenía entre sus brazos

como si pudiera

protegerme de esta vida

como si tuviera el poder de

suavizar el aire


papá es un tipo duro

de piel gruesa donde no entran agujas

de él solo salen risas

y aunque le cuesta decir 

te quiero

no deja que lo olvide


 

| Sobre la autora

Abril Rufino (Tierra del Fuego, 1995), también conocida como Abichuela, es poeta y traductora literaria de inglés. Ha participado de las antologías “Algo tengo para decir: poéticas políticas” y “Algo tengo para decir II: Lo animal es poético” compiladas por Jacqui Casais. Además participó del festival poesíaya! “Caminé en la primavera temprana” (2020), y de la Muestra Federal Novísimes del mismo festival (2022), ambas organizadas por el Centro Cultural Kirchner. En febrero 2022, lanzó su segundo fanzine siempre tendré poesía, que da cuenta sobre el proceso de una denuncia de hostigamiento.


| Contacto 

Ig: @abichuelajpg


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collage: Sofia Helena Fontana @sofihfont




Traducciones de Federico Tinelli


Transpoética


Planto frutillas porque no sé 

qué más hay para hacer con mi cuerpo. Estoy 


cansadx de mi cuerpo pero me llama como el retirado

caballo de carreras que no conocés, es decir, mi cuerpo soñado


es Seabiscuit*, montañas azules, breakdancing,

un pequeño colmillo blanco. Solía soñar con un hombre


con manos gigantes y voz grave que

me llevara a la cama cuando yo no 


pudiera. Ahora es muy tarde para volver atrás.

Ella me susurra “novio” y 


mi corazón es una campana. Mi cuerpo soñado

es una lemniscata hecha de cintas, no muy diferente 


al milagro que es la testosterona, que puede

no funcionar para mí porque temo a la segunda pubertad,


que es decir temo no ser amadx

casi tanto como temo a las agujas diarias. 


Sin embargo, mi cuerpo soñado es un

solo dios sabe. Veo los antes


y después pasar, una orgullosa banda. 

Observo porque nunca aprendí como hacerlo. 


Observo desde mi cuerpo soñado: paisaje de amor

sin género, abundante, de ojos verdes, inminente. 




*Seabiscuit: caballo de carreras purasangre de Estados Unidos, campeón en múltiples ocasiones.



_________


Transpoetics

I plant strawberries because I do not know

what else there is to do with my body. I am


tired of my body but it beckons like the retired

racehorse you ignore, which is to say, my dream body


is Seabiscuit, blue mountains, breakdancing,

a little white fang. I used to dream of a man


with giant hands and deep voice who

would carry me to bed when I couldn’t


make it. It is too late to turn back now.

She whispers “boyfriend” to me and


my heart is a ringing bell. My dream body

is a lemniscate made of ribbons, not unlike


the miracle that is testosterone, which may

not work for me because I fear second puberty,


which is to say I fear being unlovable

almost as much as I fear daily needles.


Nonetheless, my dream body is a

god only knows. I watch the befores


and afters travel by, a prideful marching band.

I observe because I never learned how.


I observe from my dream body: ungendered

lovescape, plentiful, green-eyed, imminent.



...


Brotes


busco a dios pero el sol es un centavo. 

polillas forman aureolas debajo de los postes de luz.

las cortinas fantasmales del verano. chequeá el tiempo.

neblina. busco a dios pero la luna se fue. 

busco consuelo y vienen las anguilas. 

cruzan mi pradera en cada ocaso,

hasta siete pies de largo, atravesando

montañas con bocas abiertas y ansiosas. 

los fuegos las sacaron de los ríos,

ahora se curvan a lo largo

del precipicio de la vida, hacia océanos negros. 

ojos amarillos embrujados. las polillas

se convierten en suaves nubes. yo me convierto en una anguila,

luego lo repienso. toso. revelo una polilla mojada. 

algún pequeño corazón gris. todo está nebuloso ahora.

pálidx como madera decolorada, avanzo. 

en la oblicua luz de luna, busco consuelo. 

el cartel fluorescente de pollo frito 24 horas

brilla detrás de los pinos. 

me arrastro en el musgo. es fácil encontrar a dios.

ella es un cúmulo de anguilas debajo de mis palmas. 

le pregunto, ¿estoy haciendo algo bien en esta vida? 

y ella, con sus muchas bocas, 

no dice nada. 


_________


Outbreaks


i search for god but the sun is a penny.

looper moths form halos beneath the streetlamps.

summer’s ghostly curtains. check the weather.

haze. i search for god but the moon is gone.

i search for comfort, and the eels come.

they cross my meadow every twilight,

up to seven feet in length, traversing

mountain napes with open eager mouths.

the fires heaved them from the rivers,

now they curve themselves across

the precipice of life, toward black oceans.

haunted yellow eyes. looper moths

become a gentle cloud. i become an eel,

then rethink it. i cough. reveal a wet moth.

some gray little heart. it’s all hazy now.

pale as sunbleached wood, i go forth.

in a slant of moonlight, i search for comfort.

the neon 24-hour fried chicken sign

gleams behind the pines.

i crawl in the moss. it is easy to find god.

she is a cluster of eels beneath my palms.

i ask of her, am i doing any of this life right?

and she, with her many mouths,

says nothing.




| Sobre lx autorx |


Kitchen McKeown es unx escritorx y editorx trans no-binarie. Se graduó del programa de performance teatral en la Universidad de Concordia en 2017. En 2020 se graduó de la carrera de escritura creativa en la Universidad de British Columbia. Sus poemas han sido publicados en diversas revistas, tales como Poetry Magazine, Room, Peach Magm entre otras. I need not to be good, su primer libro, fue publicado en enero de 2022. 



| Sobre el traductor |


Federico Tinelli nació en Buenos Aires en 1997. Es periodista y poeta. A principios de 2021 publicó su primer libro, En el Vacío Azul, por la editorial Tren Instantáneo.


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Sofía Vilá nos presenta Lo poco que me importa de Sofía López Fleming, publicado por Gerania Editora. Dos poemarios que funcionan como una bitácora sobre el retorno, cuando lo que llamamos casa es tan grande como el mundo. 

Por Sofía Vilá 


      


Para escribir esto, junto retazos. Sofía es una cazadora de momentos. Captura epidérmicamente y luego escribe. Después vengo yo, que voy levantando esas instantáneas. Algo de nunca acabar, menos mal. 

      Pero comencemos por el principio. A finales del 2020, Gerania Editora saca a la luz el libro de poemas Lo poco que me importa de Sofía López Fleming. Este libro reúne dos poemarios, de dos momentos distintos, que se retroalimentan. Con una escritura barroca, precisa y desprolija, Sofía López Fleming nos entrega este libro-mapa o libro-bitácora. Mapa porque, mientras lo leemos, vamos caminando por las cicatrices, manchas, arrugas de la autora. Bitácora, porque no deja de ser un diario de viaje, del viaje que es retornar, cuando la casa es tan grande como el mundo.  

       El primer poemario del libro se llama “Algo más tiene que haber” y son los poemas/sentidos de una mujer, millennial y neurótica, viajando sola por el mundo: “Súbito terror me advierte / no ser bienvenida en territorios de lo profundo / Dos brazadas para huir / Y las olas se encargan de devolverme / al borde al que pertenezco” (extracto del poema “Iurop”). Se trata del viaje exterior, de la aventura que nos ofrecen los lugares desconocidos. La desfachatez, los nervios, las drogas, el sexo “El efecto súper ocho en la ventanilla / El flúor del botón de la puerta / El cielo haciéndose mar / El rosa que se volvió violeta / La ansiedad que se evapora; / todos en mi pecho se acuestan” (extracto del poema “Lecce-Bari”). También es el exilio, la soledad y aquellos talismanes que nos recuerdan de dónde venimos, a pesar de que el futuro sea incierto: “Yo sonrío mientras busco mi lugar / y reconozco el gesto que me ha salvado de tantas como ésta / Una simpatía inexplicable para con mi propia torpeza / No podrán con esta alegría” (extracto del poema “Granada- Madrid”).

     El segundo poemario, que lleva el mismo nombre que el libro, es el viaje interior. Las instantáneas de este poemario surgen de la procesión por la intimidad de la poeta. Reflexiones, canciones para sí misma, recuerdos de su infancia en una ciudad conservadora y beata, de la cual ella nunca pudo escaparse. Como una Santa Teresita de Jesús, Sofía López Fleming nos muestra una religión epidérmica y no le escapa, como nuestrxs ancestrxs, a la eterna pregunta de “¿Dónde está Dios?”: “Quiero encontrar a Dios / Cogérmelo / Y escapar con sus trajes” (poema sin nombre). Su lenguaje es más solemne, como si se tratara de un rezo: “Nos preparamos espiritualmente para la gran batalla / Sabemos que juntas somos más fuertes / Cuando cruzamos la puerta quien cruza es: / El ejército soberbio del amor / Marchamos hacia el abismo / En cada uno de esos pasos se enciende y se quema / Un mundo posible” (extracto del poema Salir). Pero también está el descaro, la simplicidad de lo placentero, la angustia de lo cotidiano: “La vida no está tan mal / Habría que admitirlo / El sol se cuela suavecito entre los árboles y mis gafas de flor / No necesito pensar / Puedo estar bien así / Cantando la música de mi cabeza mientras camino / No voy a ningún lado / Gusto de mí otra vez / Algo me abraza con su mirada de pan / Respiro” (poema “Masomenosbien”). 

   En su desorden, Lo poco que me importa es una galería infinita de todas las sensaciones que atraviesan a esta poeta. Es una invitación también a que, mientras nos miremos al espejo, nos animemos a hacernos todas las preguntas que, sabemos, no tienen respuestas. Tal como en un bucle temporal, lo debe estar haciendo Sofía López Fleming y el reflejo siempre le devuelve una respuesta distinta.  


| Dos poemas


Va manejando

el sol asoma por atrás de su perfil y eso me hace muy feliz

pienso: la vida es esto

este camino de mi casa al colegio

con mi abuelo manejando y el sol naciendo de su perfil

debe ser esto porque de seguro no es llegar al colegio

no es formar fila. Ni nada de lo que le sigue

todo eso es más bien una tela entre la vida y yo

una tela que agujereamos a risas con mis compañeras

pero todavía estamos en el auto

y yo ya siento nostalgia de ese momento antes de que el momento acabe

antes de que entremos a la ciudad y el sol 

deje de nacerle del perfil

hoy no vamos al colegio. Lo acompaño al médico

saca brevemente los ojos de la ruta para mirarme 

me siento viejo dice

tengo miedo

dice el silencio que le sigue

es el mismo sol 15 años después 

brillando con la misma intensidad

pienso: la vida es esto 


...



Un balcón a la vida partida por el medio en toda su tibieza

abierta a la mirada geométrica que la aplana

bajo la tapa limpia lisísima de cielo

y se calla, la mirada,

en los movimientos brasileros de la ropa que cuelga minúscula

se calla en el girar tonto de esas cosas

que desconocen su nombre y su para qué

se calla en el girar tonto de esas cosas

que desconocen su nombre y su para qué

se calla en la ternura del aire a las hojas

una mujer corriente en complicidad con el cemento

todas respetan su lugar salvo el pájaro de líneas incapturables

que resbala una bailanta en la mesa

acá adentro

tan cerca

que da miedo se me venga encima 

todos respetan su lugar salvo el pájaro y lo invisible

ellos resisten ser meros testimonios 




| Sobre la autora |


Sofía López Fleming es psicóloga, autora y performer. Fue parte de Blick, compañía cordobesa de danza contemporánea. Dirigió y bailó en Habitar, junto a Leticia Martínez. Creó y perfomateó el collage escénico Si te viera tu padre. Fue publicada en la antología Narrativa salteña del Bicentenario (2014, Cámara de Diputados de Salta). Actualmente vive en Salta y es parte de escándalo, secuencia de acciones para no morir. 


| Más de la autora |

https://escandalo.guiso.com.ar/somosescandalo/


| Contacto de la editorial |

@geraniaeditora