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Estos poemas de Matthew Dickman, traducidos por primera vez al español, presentan a la poética como experiencia religiosa y de la infancia, un desafío constante a los universales a través de lo íntimo.

Por Carla Chinski





Forsitia y luz de luna

En mi sueño en la cabeza detrás de los ojos la cocina de mi madre
siempre será amarilla siempre será forsitia

amarilla y amarilla de caramelo de limón y la heladera un amarillo de miel
tenía un motorcito zumbaba toda la noche

me decía vení a hacer un sándwich vení a tomar la leche.

Seguro me estoy equivocando, pero hoy la luna se parece exactamente a la luna
de ayer a la noche. 

Odio que cualquier cosa que esté en el cielo pueda ser como yo. 

¿Alguien le sigue cantando a la luz de luna?

En mi vida en el cerebro arriba de las orejas donde se acumula la sangre 

/un amigo pulsa

las teclas de un órgano que pulsa las teclas
de la congregación 

entonces los corazones se les encienden como ratones de juguete y les 

/hacen zigzag por el cuerpo

El amor apareció tantas veces con el brazo lleno de cortes y la cabeza rapada
sin dientes esa ay querida luz de luna

solo pido por favor la próxima vez dejen que llegue en una limusina de aire fresco fresco y lluvia de primavera.


...


Dios y cardo


Un zorro caminaba por Cromwell Road a la medianoche y no era
Dios. Se levantaba un salmón

del río en la boca de un oso y no era Dios y el oso
no era Dios. 

Pero el cardo que se movía por el viento y se lavaba por la lluvia
tenía toda la hechura de un hijo de Dios.

Yo no soy el hijo de ningún hombre.

Soy el dios de nada salvo quizás el de mi hijo de cuatro años, soy su
Dios pero tal vez solo por un par de años más.

Me sentí tan inestable cuando me desperté a la mañana como si la circunstancia
de mi cuerpo hubiese cambiado de un día para el otro

sin que me hubiese enterado.

Me levanté de la cama y me seguí a mí mismo hasta el estar que me suena
a un lugar en el que un Dios viviente viviría

y miré por la ventana a la lluvia y al campo lleno de pasto
que estaba enfrente y sentí que me habían quitado algo.

Quise gritar pero no sé cómo hacerlo.

Había dos niños en el campo que lanzaban sus paraguas al cielo
y después los pisoteaban

como si fueran pequeños policías. Sí, me dije, es así, ustedes dos saben cómo
ser Dioses incluso si tienen las manos heladas,

incluso si las medias que no hacen juego dentro de las botas de lluvia están [empapadas. aterrizó un cuervo

en el pastó cerca de ellos y no era Dios.

El pico era estrecho como un siglo,


filoso como pene de obispo. No paraba de abrir la boca y de llamar
a los niños, las plumas como un moño deshilachado

y recompuesto, las garras fijadas en el barro como caries,
era terrible e impresionante, más poderoso que un Dios

como un teléfono.

En la cocina le puse leche al café y lo llevé al pórtico
y miré al barrio fundido,

al mundo que no creé. Pienso que lo creamos a Dios hace millones de años,
creo que lo hicimos la primera vez que un padre se fue a comprar un paquete

de cigarrillos y ya nunca volvió.

El único Dios que conozco es la lluvia, los sobres, la antelopesca, el visón
y la secuoya. 

El único Dios al que conozco sos vos.




| Acerca del autor |

Matthew Dickman es el autor de All-American Poem (American Poetry Review, 2008). Recibió el premio Honickman First Book Prize, la May Sarton Award de la Academia Norteamericana de Artes y Ciencias, el premio Kate Tufts de Claremont College; y de Mayakovsky’s Revolver (W.W. Norton & Co., 2012) y Wonderland (W.W. Norton & Co., 2017). Su próximo libro Husbandry se publicará en el 2022.

Sitio web: www.matthewdickmanpoetry.com 


| Acerca de la traductora |

Carla Chinski (Buenos Aires, 1995) es escritora, traductora e investigadora en la Universidad de Buenos Aires. Realizó carreras de grado y posgrado en traducción literaria, gestión cultural, edición y artes en la Universidad de Buenos Aires. Se especializa en la traducción de literatura norteamericana. Su investigación se enfoca en el cine documental francés y la poesía francesa, con cuyos trabajos ha participado en congresos, jornadas y revistas. Ha traducido a autoras como Jenny Boully, C.D. Wright y Lyn Hejinian. Su trabajo ha sido seleccionado para participar en el seminario Nuevas Narrativas (2021). Publicó dos libros: Canciones de cuna para mi madre (Llantén, 2019) y Objeto A (Taller Perronautas, 2021); el primero fue traducido al inglés y varios poemas del libro aparecerán en revistas estadounidenses en el próximo año. Es editora de la revista literaria Escrituras Indie.

Contacto: carla.chinski@gmail.com

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Literatura y territorio: otras formas de abordar la literatura por fuera de los espacios canónicos, puesta en escena de la poesía del conurbano, miradas colectivas y su registro en un fanzine digital y performance audiovisual.


por Escrituras Indie







Volveremos a vernos, cartografía poética del conurbano es una lectura performática audiovisual y un fanzine digital realizados por Escrituras Indie y Difusión A/terna ediciones con el apoyo del Centro Cultura Recoleta, un intento colectivo por cartografiar con poemas los espacios que nos habitan. El objetivo de esta perfomance es componer a través de múltiples miradas y poéticas situadas la configuración de un paisaje conurbano para convocar al público/lector a una versión inédita de nuestros territorios. 


Sin lugar para fríos google maps, el trazo del espacio es íntimo, múltiple y emocional, esta lectura y fanzine es una caminata, un recorrido poético, visual y sonoro por esos pasajes atesorados. Somos los espacios que habitamos y esos espacios nos arrojan siempre a nuevas significaciones que se reconfiguran, una y otra vez. El territorio emerge como el cruce denuestros deseos, miedos, memorias y expectativas. Cambiamos y nuestra mirada de los lugares también cambia. 


Lxs poetas invitadxs Antonella Vulcano, Adrián Agosta, Inés Púrpura, Julián Forneiro, Natalia Iñiguez, León Pereyra y Rosa Rodríguez Cantero viven al oeste, al sur y al norte del conurbano, distintos puntos cardinales con poéticas igual de diferentes y cada une con una apropiación poética particular de sus lugares cotidianos y eso hace tremendamente rica esta lectura perfomática y fanzine digital, que además cuenta con la participación del realizadorx audiovisual Cabri Lynch, quien realizó las intervenciones audiovisuales y la fotografía del tapa del zine. La dirección artística de la performance y la edición del fanzine estuvo a cargo de la poeta y editora Nadia Sol Caramella. 


El material que presentamos es una mirada, otra vez subjetiva de “la identidad visual, poética y sonora del conurbano”, si es que esa identidad existe en algún plano del universo, lo estamos averiguando. Mientras tanto, este intento por crear nuestros mapas poéticos de las calles y los cielos del barrio.




| Lectura perfomática audiovisual |





| Fanzine digital |




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En la mini-editorial independiente Rescatá la tanga, cada fanzine es encuadernado por su autora y editora, Maru Salemi. Parte de habitar sus obras consta en tocarlas, tenerlas cerca como manuales de herramientas o cuadernos para anotar deseos. Quizás te cruces con un afiche, por las calles de algún barrio, que te diga: “seguro tu piel / seguro la mía / de lejos se gritan / cosas lindas”.  

por Sofía Helena Fontana




“Desde el primer fanzine no tenía computadora, lo escribí todo a mano, y después seguí así. Hay algo de eso que me gusta.” Maru Salemi nos cuenta que, si bien los procesos artesanales y autogestivos pueden llevar tiempo (“es todo pasito a pasito hasta llegar a algo”), y en general tienen tiradas reducidas, ella decide producir artesanalmente por varias razones: le apasiona hacerlo, disfruta de “que cada ejemplar sea único, que cada tapa sea distinta”. Además, sabe usar los papeles y las técnicas manuales desde el principio, le son cercanos. En 2014, Maru Salemi lanza su primera autopublicación Rescatá la tanga, que surge en un taller de actuación integrado por mujeres; Salemi comenta que “en el fanzine había poemas, como un diario íntimo sobre qué era para mí ser mujer, qué sentía con eso”. Sin saber en qué consistía armar un fanzine de escritos, ni estar inmersa en el mundo de las ferias editoriales independientes, se lanza a autopublicarse. Meses más tarde, ese fanzine aterriza como el puntapié del proyecto editorial homónimo: Rescatá la tanga.

    Elige papeles rosa flúor, azul y violeta por la atracción que siente la mano de la artista. Cuando va a buscar papeles, a veces encuentra unos que, aunque no sepa para qué los va a usar, los lleva porque le atraen y sabe que algo va a hacer con ellos. Ese mismo deseo y placer es el que la impulsa a mantener funcionando la mini editorial artesanal e independiente desde hace ya siete años.

Las huellas de lo artesanal, como marcas en los papeles, dobleces u hojas más grandes que otras, no molestan. Al contrario, forman parte de las obras. El caos, la entrega, y la escucha de une misme las caracteriza: el cuerpo queda involucrado de lleno, tanto en la producción como en la recepción y experiencia de la obra. Cada ejemplar es distinto, como cada orgasmo. No impolutes y asimétriques también somos nosotres. 





    Maru nos cuenta que, al momento de crear el fanzine Herramientas hasta que vuelva el calor, se preguntó “¿Qué necesitamos ante este mundo que muchas veces es tan aterrador?”

    En esa, como en otras publicaciones de Rescatá la tanga, hay un erotismo latente y explícito, una conexión y escucha con los sentimientos, los sentidos, el calor. Esa presencia cotidiana de lo erótico es desarrollada por Audre Lorde, escritora afro-norteamericana, lesbiana y activista feminista, en su ensayo “Lo erótico como poder” (1995). Ella escribe sobre “la carga eléctrica de lo erótico” como una fuente de poder que genera energía para el cambio “frente a una sociedad racista, patriarcal y anti-erótica”. Habla de lo erótico no solo posible en “la cama”, sino en todo ámbito y acción de la vida, sobre todo al compartir el goce con otres. Lorde plantea que lo erótico tiene en este sentido efectos autoafirmativos de la capacidad de goce, de manera abierta y audaz.

La autopublicación, animarse a buscar y a encontrar formatos en los que une se siente cómode mostrando lo que hace, es un acto de resistencia frente a mercados hegemónicos y automatizados, y una forma de hacer crecer la cultura y la pluralidad de voces. Se trata de trabajar en lo propio, para lanzarse e ir viendo por dónde se sigue.




    Maru Salemi dice: “El año pasado me pregunté: ¿qué estoy escribiendo? Fueron un montón de meses de pensar qué es lo que ya me representa [y a Rescatá la tanga] y qué no, qué siento y qué ya no siento. (…) El proyecto va cambiando conmigo.” Así también muta con el contexto, con los materiales que se consiguen y el cuerpo de quien lo produce. Agrega: “Buscando materiales y herramientas para seguir haciendo cosas nuevas, el año pasado me hicieron conocer las letraset”. Con ellas hace las tapas y hasta algunos fanzines enteros, que luego reproduce fotocopiándolos. La letraset consisten en placas con letras, abecedarios, símbolos y dibujos. Las placas se posan sobre el papel y se raspa el símbolo elegido hasta que la tinta se traspasa a la hoja; cada letra se usa una sola vez. Esta técnica se usó sobre todo en los setenta y ochenta, es difícil de encontrar en la actualidad, y son inesperadas las tipografías que aparecerán.

    Antes del escenario pandémico, Rescatá la tanga vendía sobre todo en ferias, eventos y marchas. Pero ahora las redes sociales tomaron el protagonismo. Para adaptarse a esta nueva modalidad, Maru Salemi nos comparte que fue fundamental ayudarse entre les colegas feriantes, y apoyarse mutuamente entre amigues y trabajadores de la cultura.

    En el próximo tiempo, la artista está trabajando para publicar un fanzine con poemas reunidos y tarjetas enmarcadas con sus versos en letraset originales. Además, está trabajando en publicaciones impulsadas a partir de entrevistas a grupos de mujeres latinoamericanas, entre ellos al grupo boliviano Las Cholitas Escaladoras (@cholitasescaladoras).


| Más sobre la editorial |

Instagram: @rescatalatanga


| Sobre la autora |

Maru Salemi nace en Buenos Aires en 1992. Escribe y actúa. Es estudiante de la carrera de Crítica de Artes en la Universidad Nacional de las Artes (UNA). En 2014 lanza el fanzine Rescatá la Tanga, que se convierte en un proyecto editorial independiente. Durante 2019 cura el ciclo de lecturas de poesía y narrativa Lecturas Sucias. Actualmente trabaja como redactora freelance y escribe su primera obra teatral.

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¿Cómo se relacionan la poesía, la música electrónica experimental y la performance? No existe una respuesta unívoca pero una buena aproximación es la idea de que surge una nueva práctica que es todas y ninguna a la vez. No como acumulación sino como fusión y desdiferenciación de las diferentes disciplinas.  Guiados por este interrogante tuvimos el agrado de charlar con la artista multidisciplinaria Perla Zúñiga.                                                                                                                         


 por Tobías Leiro



Cleveland. El hechizo del viejecito en Habitación 34. Cortesía de la artista.





La obra de la artista madrileña Perla Zúñiga fluctúa por diversas áreas. Podría decirse que se desplaza entre  poesía, el djing y la performance pero, creemos, se estaría ignorando un punto importante de su hacer artístico: no se trata de tres prácticas separadas sino que se trata de una que toma diversas formas sin dejar de constituir una única práctica artística y vital.

 

A través de la puesta en juego del cuerpo en cada uno de sus haceres Perla visibiliza una práctica/cuerpo «otro». Uno que ella constituye en cada verso, movimiento y track utilizado.  Su(s) práctica(s) la relaciona(n) con el mundo y a la vez construyen uno nuevo cruzando la cinta de “precaución” que separa las disciplinas y los cuerpos.



¿Desde qué momento comenzaste a incursionar en las distintas prácticas que hoy en día realizás?

Es muy difícil hablar de un momento dado, podría responderte con lo típico de que toda la vida he sido una persona muy creativa, pero realmente siento que fue a raíz de mi contacto con la enfermedad, con el cáncer, cuando empecé a desarrollar y tomarme en serio mi práctica y, por lo tanto, mi vida.

El cáncer no solo se encargó de ir conquistando cada centímetro de mi cuerpo, hasta mi frenada muerte, sino que, junto al tratamiento, modificó todos los aspectos de mi vida o por lo menos la visión que tenía de ellos.

Durante esa etapa, la escritura pasó a convertirse en mi práctica principal y, con esta, la lectura. Necesitaba entender los cambios, miedos y deseos que (se) estaba(n) produciendo, enunciados en lenguajes desconocidos, para mí, hasta ese momento.

Pre-cáncer no estaba trabajando con ninguna disciplina en concreto, fue durante la enfermedad cuando trabajé con el video, la fotografía y el sonido. Mi máxima preocupación y actividad era ser visible, hacer visibles muchas de las lógicas dominantes que operan en nuestros cuerpos, también en los cuerpos enfermos y materializar el diálogo que estaba teniendo con el rechazo y con la lacra que me había acompañado toda la vida la opacidad, la obligación a ocultarme.

Desde ese momento y progresivamente, he ido añadiendo ciertos elementos como el texto y la voz a mis proyectos, al igual que he ido investigando y probando otros formatos como el djset y la performance.
 

¿Cómo te definirías si es que tuvieses hacerlo?


Definirme es algo que siempre me ha costado y que suelo evitar, al igual que me es difícil no hacerlo, dado al cambio de paradigma que estamos viviendo y la importancia que tiene mostrarse sin miedo.

Me es más sencillo decirte que soy fruto de un tumor, como de Paul Preciado, como de las muchas cirugías y tratamientos que han permitido que siga con vida, a nombrarte una etiqueta.

Yo existo gracias a los avances de la ciencia y de la tecnología. Es gracias a una costilla de titanio diseñada por una impresora 3d que yo siga con vida, al igual que es gracias al trabajo de ciertas teóricas y artistas que trabajan con las políticas identitarias, las teorías post-humanas y la ficción que yo acepte e investigue (con) mi nuevo cuerpo. 


¿Qué te motiva a experimentar artísticamente? ¿Cuáles son los ejes que crees que atraviesan todo tu hacer creativo, de manera consciente o inconsciente?


Lo que me motiva es la experimentación en sí, verme en lugares o situaciones que no entiendo, pero las cuales, me van a ayudar a crear y configurarme. Al fin y al cabo, cada vez que comienzo un trabajo, este empieza en un lugar de vulnerabilidad.  La mayoría de las veces no conozco casi los softwares o disciplinas con las que voy a trabajar y en esos procesos de acercamiento surgen fallos que acaban re-dirigiendo y construyendo el proyecto.

Otra de las motivaciones es encontrar el lenguaje acorde al proyecto. Tengo especialmente interés en cómo le llega la información al público, que es lo que va a entender de lo que le estoy contando, si voy a querer que esa información sea transparente y acorde a ciertas lógicas o prefiero todo lo contrario, que sea enrevesada y repetitiva. 

Modificar estructuras y formatos, como por ejemplo lo que entendemos por recital, lectura, escritura, poema y exposición, es una de mis grandes motivaciones a la hora de crear, para una vez alterados dichos formatos introducir mi universo, mi ficción, que el público se vea obligado a escuchar lo que les quiero contar.

De manera consciente o inconsciente, mi trabajo está atravesado por la necesidad de ser escuchada, de hacer visibles los mecanismos que rigen nuestra sociedad y explorar e investigar los lenguajes y lógicas generados en lugares menos (re)conocidos como los que tienen lugar en la noche, en los momentos de alteración producidos por la enfermedad, las drogas y la fantasía.

Concibo mis proyectos como lugares de ensoñación, como una correspondencia constante, como un váter de residuos en el que refugiarme una y otra vez.


 ¿Cómo se relacionan tus diversas prácticas entre ellas y con tu propia praxis vital?  


Cada una de mis prácticas depende de la otra. Si escribo un poema va a depender de con qué formato quiero que se materialice, de cómo este va a modificar el original y finalmente cómo va a ser difundido. Y pasa igual con mi vida, entiendo lo que me sucede, mis deseos, mis miedos, mis maneras de relacionarme con el mundo, gracias a mis proyectos.

Me encanta esa urgencia de hacer para entender, la motivación de trasladar ciertos pensamientos, preocupaciones o rabias a otras disciplinas y desmenuzarlos, deslocalizarlas.

Este flujo e intercambio de prácticas y formatos me permite jugar, explorar tanto la idea de poesía como otros aspectos de mi vida. Un buen ejemplo para entender cómo se relacionan mis prácticas con mi praxis vital es el show El hechizo del viejecito que tengo con la productora musical, amiga y compañera del colectivo Culpa Vera Amores.

El hechizo del viejecito es un recital de poesía, un lugar de unión que opera como refugio y hogar para ambas. En él, investigamos la unión de poesía y sonido. Mi voz distorsionada se mezcla con los sonidos y las texturas de la propia tecnología y juntas creamos realidades paralelas que habitan y encarnan en poemas sonoros y cuadros rítmicos. 


Cabello/Carceller: Lo que puede un cuerpo (Perla), 2020. Cortesía de la artista





| Un poema de Perla Zúñiga |




Qué pasaba esos días en que yo no estaba. 



en el dedo índice

un pinchazo rápido 

en la mano derecha

un resultado 

APTO

para revisión

 

comienza

otra cuenta

atrás

sin final 

 

ahora

la vía la clavan en la mano 

y no

en el brazo

ese es

ese es

el único cambio 

notable desde 2016

 

Hago el esfuerzo por acordarme de mi primer PET

o mi primer TAC

antes de escribirte

pero me es imposible

porque yo no estaba

al igual que  

me es imposible 

saber diferenciar

un PET 

de

un TAC 

 

Mi madre nunca me ha contado que pasaba en esos días

en los que yo no estaba 

pero si mi peso 

y sus sesos

o

mis ojos 

cerrados

o

abiertos 

no sé

ni sé si lo voy a querer saber

pero 

no dudo

que ella estaba 

ahí

de pie

junto a la cama

mientras 

la luz blanca

del hospital 

dejaba poco

a imaginar 


yo "dormía"

o eso creía

y ella 

mientras

me leía 

el último libro de

Merleau-Ponty

 

por qué

porque era el libro que estaba en mi mesilla 

antes de ingresar

y creía que si lo leía en voz alta 

nos iba a acercar 

 

ese fue el último libro del autor

antes de llegar a la oscuridad

libro que nunca me llegué a leer 

y solo compré porque

mi profesora de teorías de Arte. 

 

Querida Aurora:

todavía no me he leído el libro

pero quién te iba

nos iba a decir 

que Merleau-Ponty iba a ser la unión

entre una madre

y su hija

en coma.

 

El título del libro es: El ojo y el espíritu

por si lo quieres leer.




| Sobre la artista |



Perla Zúñiga (Madrid, 1996) es una artista multidisciplinaria que se desenvuelve en actividades como la poesía y djiing. Co-dirige el ciclo música electrónica experimental madrileño Culpa y forma parte del ciclo de lecturas performativas PoemRoom. En su obra explora el lenguaje a través de diferentes medios como la música, la performance y el vídeo.

Su trabajo ha podido verse en pen pressure; a show of poetry fantasy and faith comisariado por Yaby en Haus Wien (Viena, 2020), el festival Gelatina de La Casa Encendida (Madrid, 2020) o en el festival de arte y pensamiento FAP-TEK (Uruguay 2021). Desde hace un año está trabajando junto a la productora musical Vera Amores en su nuevo recital-concierto El hechizo del viejecito.




| Más sobre Perla |


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Pequeño diccionario sefaradí nos trae de vuelta a la cultura ladina y el folclore de una lengua olvidada; un diccionario de sentidos perdidos que inventa sus propias reglas.

Por Malena Rodríguez



Pequeño diccionario sefardí de Andrés Piña nos invita a adentrarnos en el ladino, idioma hablado por los descendientes de judíos expulsados de España en 1492 que amalgama el castellano antiguo con vocablos del hebreo, el francés y el turco. El libro está compuesto por dos partes. En la primera, nos encontramos con términos en ladino y sus definiciones. Cada definición está desplazada del preconcepto que tenemos al leer un diccionario: este no es un diccionario cualquiera, es un diccionario poético y, como tal, inventa sus propias reglas. Las palabras están en desorden. Cada significado instala una imagen, regala al lector una mirada del mundo, un pedacito de historia, un secreto contado a la hora de la siesta bajo la sombra de un árbol en verano. En palabras de Maricela Guerrero: “Pequeño diccionario sefardí es un enraizarse en las profundidades de la lengua que habitamos, donde resuenan historias y traslados; me da la sensación de que mientras más profundamente se recuperan estos vocablos, mayor cercanía con el mundo vegetal y mineral nos brota”


     Andrés nos acerca, entonces, no solo a una lengua, sino también a una cultura y la forma de vincularse con la naturaleza que tiene, a su vez, la cultura. La segunda parte del libro es bilingüe; una mitad está escrita en ladino y la otra en castellano. Nos trae canciones; comidas típicas hechas poema; reflexiona sobre el exilio y la identidad, sobre la memoria. Al leerlo, hay una suerte de eje que recorre el poemario y su decir: el de la sinestesia. La música tiene colores, los recuerdos son perfumes. Maricela está en lo cierto cuando escribe “nos brota” para referirse a la poesía de Andrés, porque no hay dudas de que algo se instala en el lector y crece. Una pregunta, un interés, un deseo. 


    Editado por Agua Viva, Pequeño diccionario sefardí nos sumerge en una poesía que atraviesa y arrasa al lector apelando a su sensibilidad, esperando quizá incitar nuevas formas de percibir, de tocar, de oler. Nos aproxima a los modos de ver y de decir que tiene esta otra lengua, esta otra cultura, aquella que resiste al tiempo.


...



| Selección de poemas |



Lingua


Cáscara de plátano
fermentada en la memoria,
luz que nos configura.



Yerushalayim


Perfume de agua florida.



Güerta


árbol en medio del mar.



Pájaros


Sombras
que
sopla
mi
tierra.

Hojas del Este.





| Sobre el autor |

Andrés Piña (Ciudad de México, 1989) ha trabajado como periodista y traductor, estudió Filosofía Social en la Universidad La Salle y actualmente está abocado al ámbito académico. Publicó los libros Ella pensaba en mí (Salta la palabra, 2014), Impresión (Salta la palabra, 2014), La revolución es una muchacha en bicicleta (Caravan, 2017) y Pequeño diccionario sefardí (Agua Viva, 2021). El estudio y la escritura en judeoespañol surgieron a partir de experiencias familiares y por el acercamiento a escritores fundamentales para esta lengua.