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Elegimos nuestros 14 libros favoritos publicados por editoriales independientes en el 2020, desde Escrituras Indie pensamos que hacer un recorte de los que consideramos los favoritos del año pasado no era algo que se podía hacer desde una sola perspectiva, así que como siempre apelamos a lo colectivo e  invitamos a Brenda Algozino de Dime que lees, Milagros Pérez Morales de No tan Puán, Agustina De Diego de Agus recomienda, Elizabeth Maia Graviotto de La ladrona de libros,  Nahuel Lardies de Hablar de poesía, y a Stefania Agoglia y Victoria Claramunt de Somos historias para que nos compartan sus favoritos del 2020. 

Escrituras Indie





Realidades, de Susy Shock (Muchas Nueces)


Este año salió una gema editorial que reúne la poesía de nuestra queridísima Susy Shock. Una edición cuidada, con un arte de tapa original y como si fuera poco, dibujos del inigualable maestro León Ferrari, uno de mis artistas preferidos. Leí el libro ni bien salió, me quedé un ejemplar y desde entonces me acompaña si estoy caída o simplemente sin ninguna clase de fé. 



Elizabeth Maia Graviotto, de La ladrona de libros






Vidrio, de  Gabriela Borrelli  (ClubHem)


Hacia atrás, la nebulosa que forman los recuerdos fragmentados en la memoria. Hacia adelante, la incertidumbre de no saber qué pasará acompañada de la certeza de tener que volver a habitar un lugar en el que ya estuvo: el pabellón de la cárcel de mujeres. Un crimen, drogas, violencia, silencio, amor, obsesión y la literatura como vía de escape. Con todos estos elementos Gabriela Borrelli Azara construye un combo explosivo con una protagonista cuya voz retumba en un cuarto donde resuenan los ecos de una historia que se lee en carne viva.



Brenda Algozino, de Dime que lees







Larga distancia, de Tali Goldman (Concreto)


Cuentos que exploran la soledad que se puede tener aún estando rodeados de gente. En estos relatos los personajes parecen experimentar una larga distancia contaste.



Agustina De Diego, de Agus recomienda






La forma del río, de Violeta Sticotti (Trench editora)


Un tipo especial de misterio. Así se anuncia en su primera oración este libro pequeño y potente, en viaje. En movimiento entre un diario íntimo, un poema largo, una confesión de amor a todo, una invasión de animalitos que va tomando la ciudad, Viole construye un primer libro que es alegre, afilado y cambiante, que crea una conversación entre formas que permite que las cosas brillen a través de su prosa pícara y de sus preguntas hermosas que llevan.



Milagros Pérez Morales, de No tan Puán





Siberia, de Daniela Alcívar Bellolio (Editorial Beatriz Viterbo) 


Siberia es una novela testimonial que ahonda en el duelo, escarba en la herida abierta, habla sobre la pérdida de un hijo. La novela en un principio es un fluir de ideas, un conjunto de textos que rememoran aquellos lugares de la infancia marcados a fuego, algunos de esos amores que se han querido hasta morir un poco en el intento, un muestrario del dolor en sus diferentes formas. Sin embargo hay un quiebre que se da en la historia y que existió mientras se escribía el libro. “Llevo en el vientre un hueco infinito de dolor. Un vacío literal de vida, ahí donde mi hijo hasta hace una semana nadaba olvidado de todo, tibio y lleno de futuro. Ahí: un hueco interminable de desesperanza." Cada palabra de este libro tiene una belleza indescriptible y a su vez contiene tanta violencia que nos convierte en observadores fascinados ante el equilibrio de su autora frente al abismo.



Stefania Agoglia, de Somos Historias








Especie Salvaje, de Denis Fernández, (Notanpúan)


Este libro de Denis toca un problema fundamental, me parece, de la escritura contemporánea: la función simbólica del lenguaje (directamente vinculada a los espacios rituales y por ende a las entidades que adoramos y que nos exigen reverencia) y el vínculo con nuestro cuerpo como el organismo que procesa, produce y padece las palabras que engendra, como los gusanos en un compost. “Queda un contenedor vacío: el lenguaje perdido en los basurales de la red biológica, una red formada por elementos dispersos que necesitan volver a juntarse (...) Como mi organismo, que necesita un nuevo sistema de símbolos”. Especie Salvaje es una alegoría psicosomática que nos señala que quien imagina, quien habla, es portador de la desgracia de tener un cuerpo que no solo tiende a la disolución, sino que es portador y transmisor de un virus, enfermedad o trastorno. Los lectores serán ese niño de 9 años con pata de cabra que busca en la sanación arcaica su recuperación y toma a los muertos como guías: “De pronto, mis antepasados se presentan ante mí como intermediarios entre a permanencia inmaterial y la muerte presencial del cuerpo (…) Los muertos ya no caminan solos: yo los acompaño hasta su lecho”.



Nahuel Lardies, de Hablar de poesía








Por el barrio/En la placita, de Ioshua e Inés Púrpura (Mutanta Editorial)


Allá por el 2013, Ioshua e Inés Púrpura sacaron un split de poemas con su editorial Foucault is dead, un tesoro de la literatura independiente de la década del 2010. Las poéticas de estxs autorxs dialogan desde una belleza tan simple y profunda que sensibiliza, pero también golpea en medio de la cara, porque esa poesía tiene la brutalidad de la vida cotidiana en los barrios más pobres del oeste, la realidad de lxs pibxs, sus amores, ideas y reflexiones. Una poética tan cruda, bella y profunda que debía ser rescatada y puesta en circulación nuevamente, Mutanta editorial lo hizo. Desde los últimos meses del 2020 podemos disfrutar de esta reedición magnifica con dibujos de Ioshua y un super diseño a cargo de la editora y poeta Natalia Iñiguez. Un libro de culto para el futuro. 



Nadia Sol Caramella, de Escrituras Indie







La violencia, de una estatua de Flavia Calise (Hexágono editoras)


Hexágono es una editorial preciosa y con ediciones muy dedicadas. En este libro Flavia escribe poemas que despliegan su mirada sobre el amor y el abandono como otras formas de maltrato. Suave o áspera, sin ninguna pose y siempre tan auténtica. “Después de recibir violencia, la sensibilidad parece un secreto”. Un libro con flamencos, alfombras rosadas y cuchillos. Hermoso.



Elizabeth Maia Graviotto, de La ladrona de libros








Persecución, de Joyce Carol Oates (Fiordo)


Thriller psicológico que arranca con la incertidumbre de un accidente del que poco se sabe. El pasado, a pesar de querer ocultarlo, empieza a emerger a la superficie destrozando todo a su paso.



Agustina De Diego, de Agus recomienda







Las fotos, de Inés Ulanovsky (Paisanita editora)


Las fotos es un libro mágico, logra eso que sólo los buenos libros logran: transportarte en el tiempo, transportarte a las historias detrás de las imágenes. Con una exquisita construcción por parte de la autora el lector es testigo irrevocable paso del tiempo.



Victoria Claramunt, de Somos historias






Mis animales y los que no son míos, de Denise Fernández (Mágicas Naranjas)


Denise habla con animales que son muchas cosas a la vez: palabras, preguntas, acertijos. Con ironía afectiva, sus imágenes refractan: la poeta busca respuestas en criaturas que solo contestan lo difícil, encuentra el brillo que le devuelven sus propios anhelos, sus lenguajes lejanos, sus imposibles. “No tan seguido la gente se desvía de su propio cuerpo”, le dice a su vaca. Pero así, esta poeta tiene un cuerpo que es todo. Animal, poema, belleza alegre y sorprendente.



Milagros Pérez Morales, de No tan Puán







¡Hasta pronto, querida!, de Valeria Mussio (Peces de ciudad ediciones) 


Un poemario de palabras con sabor a final y evocaciones tiernas de la amistad. El segundo libro de Valeria Mussio tiene un tono confesional, de poemas narrativos, que una gran potencia logran resignificar las rupturas amistosas y amorosas, que en verdad son lo mismo. Estos poemas también nos cuentan pequeñas historias de viaje, escenas que quedan grabadas en la mente del lector/a: una cerveza con amigos en Perú, un auto por las rutas de Texas,  una foto del mar y el imaginario ruso sobrevolando algunos personajes de los poemas. ¡Hasta pronto, querida! transita las despedidas como una celebración de la amistad y la ternura. 



Nadia Sol Caramella, de Escrituras Indie







Me acuerdo, de Martín Kohan (Ediciones Godot)


Durante noventa y nueve páginas asistimos a una enumeración de recuerdos, uno detrás de otro, evocados por un yo que los describe de forma concisa y con aparente objetividad. Probablemente uno de los libros más personales de Martín Kohan que, al mismo tiempo, desdibuja su figura de autor. La literatura lleva consigo ese tipo de paradojas. La memoria misma se construye a la par de lo que se olvida, pues es lo que permite justamente la existencia de los recuerdos, incluso de los libros que leemos.



Brenda Algozino, de Dime que lees







El vaquero sin agua en la cantimplora, de Rafael Espinosa (Caleta Olivia 2018, reimpresión 2020)


El peruano Rafael Espinosa me parece un poeta contemporáneo insoslayable. Desde que empecé a leerlo encontré en él nuevas maneras de hacer poesía, sin que se pierda esa conexión con la tradición de la lírica: una mente elegíaca, que utiliza el espacio del poema para merodear alrededor de sus obsesiones, irse por la tangente, sorprendernos con sus hallazgos fortuitos y dejar caer visiones de una calma que no es sino ese vértigo anterior al colapso. Así y todo, Espinosa es un poeta reparador, un inventario de estilos, un maestro de sabiduría inestable: “(…) el fuego, por contraste, relata / la oscuridad de un alma. Y así / sucesivamente revisar las unidades de medida / para que la vida tenga factibilidad, / la imaginación obre, las olas insistan”.



 Nahuel Lardies, de Hablar de poesía










| Más poesía, narrativa y recomendaciones de libros




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| Sobre la antologia |

Martes verde - Edición federal surgió al calor del tratamiento de la ley IVE en 2018. Todos los martes, frente al Congreso y durante las extensas jornadas de debates, poetas de diversas generaciones y estéticas nos reunimos en la calle para darle voz al reclamo.

Esta sinergia resultó en la publicación de Martes Verde, la primera antología de la colectiva Poetas por el derecho al aborto legal, fruto del esfuerzo conjunto de varias editoras independientes.

Participan 200 poetas de todo el territorio argentino.




| Contacto |

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La presente antología nació como un gesto de resistencia colectiva en el contexto pandémico que aqueja al mundo. Desde Escrituras Indie y Difusión A/terna ediciones siempre creímos, y este año más que nunca, que las acciones en momentos difíciles deben superar cualquier individualismo. Hacer una antología es un intento por potenciar en la poesía su capacidad para el encuentro. 

Las voces y miradas poéticas que presentamos en este libro conforman una pequeña constelación que esperamos llegue a ustedes como una invitación a seguir expandiendo y multiplicando la difusión alternativa, por fuera de todo canon o hegemonía.


A veces es difícil hacer la vida con otrxs, crear comunidades y sostenerlas pero, la poesía tiene alcances impensados, como escribió alguna vez Juarroz: “Toda palabra llama a otra palabra./ Toda palabra es un imán verbal,/un polo de atracción variable/ que inaugura siempre nuevas constelaciones”. 


Con esta  constelación festejamos nuestros once años de activismo cultural. Gracias por seguir construyendo, junto a nosotrxs, comunidad y resistencia. Que sea poesía y difusión alternativa, siempre.






| Autorxs |


Adriana Bolivar

Uma Salgado

Teresa Hibarra

Belén Maldonado

Jorgelina Soulet

Federico Tinelli

Nahuel Canteros

Santiago Loustaunau

Washington Atencio

Santiago Maqueda

Adrián Agosta





| Si te gustó la antología






Reconocé nuestro trabajo colaborando con tu aporte para que sigamos creando y sosteniendo proyectos de difusión colectiva. La cultura autogestiva y alternativa la hacemos entre todes. Invitanos todos los cafecitos que quieras acá y te hacemos llegar la antología para que la puedas disfrutar en todos tus dispositivos (no olvides dejarnos tu mail).



Invitame un café en cafecito.app

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La imagen más hermosa


Corrías por la arena con una malla verde hermosa

insegura de todo pero segura del agua

a la que te metiste de cabeza aunque hacía frío

y ninguno de nosotros te iba a acompañar

fue la imagen más linda de la tarde

vos insegura de todo pero segura del agua

para que te sale los pensamientos

y puedas comunicarte con nosotros aunque seamos medio tontos

no tenías toallón tenías un chal de colores

que te alcanzó para taparte un poco los hombros

no tengo frío, dijiste, me quiero secar con el sol

saldaste tu propia deuda de nadar un rato en otra estación

que no fuera verano

yo te miraba con un poco más de disimulo

el otro chico no

el otro chico esperaba que salgas ilesa o esperaba el momento

de tener que meterse él también de cabeza

y salvarte de una ola demasiado grande

que no pudieras abordar


...


Nuestro propio día de la marmota 


esto no pasa siempre: 

un doble de Robert Plant toma café 

mientras un chico tranqui de Choele Choel come los tallarines

en la butaca individual de al lado yo tengo el corazón roto 

los rockeros están contentos el auxiliar les sirvió un feca 

si le pido al auxiliar un nuevo comenzar me lo dará?


el chico que subió en choele sigue con los tallarines 

yo me alegro de que él pueda ingerir tallarines con carne picada

arriba de un colectivo en pleno movimiento 

ahora Robert con el café come un tatin 

cómo ingieren tantas cosas en movimiento no entiendo 

el auxiliar me mostró como se inclina el asiento

que estuve hora y media sin poder 

puedo tomarlo como un nuevo comenzar 

lástima que para cuando pueda conciliar el sueño 

y olvidarme de la marmota voy a estar llegando 

dejando atrás este microclima especial

para pisar el cemento de una ciudad 

que me apura.



| Sobre la autora |

Lena Diaz Pérez nació en Villa Regina, Río Negro, Argentina en el año 1994. Actualmente está terminando las carreras de Profesorado y Licenciatura en Letras en la Universidad Nacional del Sur.

Desde el año 2019 coordina el Taller de lectura y escritura en la Unidad penitenciaria N°4 de Villa Floresta, Bahía Blanca.

Es autora de la novela juvenil No te me insinúes más, por favor (2014, EDIUNS, Bahía Blanca), de los poemarios Evitarás el escándalo (2019, Hemisferio Derecho, Bahía Blanca) y No hablarás con extraños (2020, Gerania Editora, Tucumán) y participó en la antología Pedir un deseo prenderle fuego (2020, Ediciones Continente, Bs.As).

Formó parte de la EAPP (Escuela Argentina de Producción Poética) en el 2017 y en el mismo año participó como escritora invitada del 1° Festival de Narrativa de Bahía Blanca.

En el 2018 quedó seleccionada para integrar la 2° Residencia de Poesía joven en el marco del Festival Internacional de Poesía de Rosario (FIPR). En el mismo año participó como poeta invitada del Festival de Poesía de Acá en Mar del Plata y del Festival de Poesía Latinoamericana en Bahía Blanca, festival en el que también trabaja como colaboradora.

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| Sobre la autora |

Soy Natasha Duhagon, nací el 15 de octubre de 1988 en Viedma-Río Negro, soy artista visual y freelance. Egresada del ISFA Manuel Belgrano, formación artística y docente.

Desde pequeña mi conexión con la pintura y el dibujo estuvo ligada a una forma intuitiva de comunicación conmigo misma y el cosmos. El arte es mi raíz, un aliado que ayudó a impulsar la expresión de mi personalidad introspectiva.    

Hago ilustraciones inspiradas en una conexión con la tierra y su magia. Me interesa compartir espacios naturalistas
y atemporales que inviten la introspección. Utilizo diferentes técnicas y herramientas tanto en formato tradicional como en digital, también hago animación 2d.   

Mis últimos trabajos como artistas fueron haciendo arte de tapa para banda y solista musical, comisiones personalizadas, ilustracion y animacion para videoclip, entre otros. Actualmente me encuentro trabajando en un proyecto de libro sobre la medicina floral con ilustraciones propias e información detallada de cada flor y sus efectos. 
Me interesa crecer profesionalmente y participar en plataformas editoriales, textiles y discográficas.
  

| Contacto |

IG: 
@natduhagon
@natduhagonart
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por Enrique Decarli 



“…sin más preámbulos, con la sencillez de los cataclismos”.

Armonía Somers.


Después de haberse degollado, el cuerpo tirado en el piso busca la cabeza para volver a ponérsela sobre el cuello, como un casco de combate. Así empieza la novela de Armonía Somers. Es de noche. Con la cabeza entre los hombros, la mujer desnuda sale al campo, y es a partir de ahí que podrían compartir escenario diferentes situaciones o personajes que desfilan en Yeguariza (Kintsugi Editora, 2020), el poemario de Camila Vázquez.

Yeguariza es un libro conceptual de varias lecturas posibles. Ante un universo claro, la primera impresión es que se trata de poesía telúrica. Poemas gestados en la tierra, nutridos por la naturaleza, que se propagan, salvajes, hasta zonas inimaginables. Cada pieza celebra una comunión interna y ancestral. La lectura deriva en conexiones secretas, y aunque recién ahora (sentados, leyendo) lo entendamos, la intuición indica que nos llegan a través de los siglos. Volverse uno con la tierra, la llanura como una forma de todo, la piel hecha nervadura, la yegua mujer. Las fuerzas desconocidas que actúan pueden leerse en clave metafísica o tono de superstición (“La llorona”, por ejemplo); incluso, en clave real: una manifestación del costado oculto que la naturaleza reserva para los que no somos chamanes. Sin embargo, esa generalidad que implica, en sí mismo, apelar a la naturaleza, reverbera en lo particular: en el cuero de la yegua, del hombre, de una mujer. 

A pesar de que el universo de Yeguariza esté definido en el texto, esa virtud no margina la mirada social (“Aparecida”, “Gaucha anarquista”, “Otra difunta”). Al contrario, se ensambla, elegante, sin que sea obvia la zona de interpelación, que apenas se vislumbra en las situaciones que plantea la ficción, haciendo equilibrio en la entrelínea poética, a modo de posible conclusión y no de premisa inapelable. La fuga, entonces, implica tanto la decisión de romper una situación de estancamiento, pero también de cautiverio físico o moral. 

La escritura transparente de Camila Vázquez devuelve, en forma de poesía, los mejores pasajes de Antonio Di Benedetto: “Los Reyunos”, “Caballo en el Salitral” y “Aballay”, por citar títulos de ambiente rural. En la variedad que ofrece el poemario, algunas imágenes recuerdan pinturas de Frida Khalo (pienso en la floración de “Menta”). También hay un homenaje a Kafka, y verso a verso el poemario rinde tributo al ritmo y a la musicalidad: las vi alejarse / dejaban la sierra / huérfano el territorio / niños y hombres igual / nadie flaqueaba en el trayecto / no eran las mismas / yegua y mujer / un solo cuerpo una sola tracción / galope.

Sin agotarse en las primeras lecturas ni en la materialidad de los gestos que revela, las cosas que se nombran: abismos, distancias, siglos, no se reducen al mero uso acertado del lenguaje. Detrás de cada poema hay algo abisal, y entonces comprendemos que el lenguaje fue utilizado como vehículo de trascendencia. Qué hay detrás de una mujer que acaba de degollarse y ahora, frente a nosotros, se reanima para ponerse, otra vez, la cabeza entre los hombros. Tal vez la Pampa en silencio. Es de noche. Y algo brota desde adentro.

José Mármol,

3 de septiembre de 2020.


 | extracto de Yeguariza |



Manada 

decía 

y era al instante eso mismo 

palabra y cuerpo 

el deseo 

cuerpo 

de la palabra 

una ella con las otras 

ansiedad atropello por existir 

tiempo escaso 

¿había vivido antes así?


...


Fragaria 

¿cuántas manos cortará 

la espina? 

¿cuántas veces sangraremos 

antes de beber el néctar? 

¿será tu jugo el mismo 

en mis venas? ¿así de dulce será 

la sangre propia?


...


Estarse

basta poco para tenerte quieta lucero

agua de río

gramilla

un cielo abierto a la llanura

¿por qué huirías?


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collage por @nubelectrica



nadia comaneci


la cintura quebrada hacia atrás
de nadia comaneci y la única
sonrisa que dirige al terminar
la rutina. ver su nombre en el diario
y al lado la palabra
“perfección” durante
toda la década de los ’70 tener
14 años y ser una estrella
de rock en rumanía. los marcadores
no estaban listos para ella: 1,00
por cada vez que su abdomen la impulsa
hacia la barra alta
como por arte de magia 
¿alguna vez
viste a alguien bailar en el aire
y caer
con gracia sobre
sus rodillas?
nadia comaneci es nombrada
héroe del trabajo socialista, nunca
le temblaron las manos ni
los pies sobre la viga, diría
era casi un robot de asalto
comunista. no, claro que no
si se es pequeña las cosas
invaden con más
fuerza cuando se es pequeña
no se está lista
para vivir el exilio de los padres no se está lista
para ser la heroína de toda
una nación nadia comaneci 
corre
por un bosque rumano
de la mano de un traficante
de personas y cae
sobre suelo húngaro y cae
mientras corre cae 
y respira.
deja rumanía y la URSS se cae
a pedazos, ceausescu 
también cae
fusilado en navidad, el muro
de berlín se destroza y cae
en el eterno loop de la vuelta
del ángel sobre las barras asimétricas se repite
lo que solía escuchar de mi madre
señalando los pies de nadia  en la colchoneta
al terminar cada ejercicio “ves
lo único que de verdad importa
es la manera elegante con la que aterrizamos en la tierra”


... 


el sol entraba por la ventana solo para pintarnos las piernas

y vos estabas conmigo
y teníamos el pelo muy largo las dos,
yo tenía una fantasía vos me ponías
flores blancas y me hacías
trenzas hasta la cintura. al otro día
me mostraste una acuarela
de una chica que era
ojona y con cara de turca como yo
tenía flores por todo el pelo y me dijiste
“no sé, ni idea de dónde me salió”

si tuviera que reconstruir nuestra historia
sería algo así: estábamos desnudas en el suelo
tu pelo rojo tenía tonos naranjas a la luz
tu piel algunos tonos verdes, yo me arrodillé
y vos miraste hacia arriba, tus ojos
también tenían tonos verdes,
puse mis dedos como una pistola
que apunté justo sobre tu boca y dije
“te equivocaste
fui yo la que nunca te quiso”


... 


cumplís los años el mismo día que trotsky,
camus y marie curie ¿podés creer
todo ese poder
en una sola fecha? en mis fantasías tenías
una harley y yo reconocía el sonido del motor
tres cuadras antes de que llegaras. acá estoy yo,
con mi vestido amarillo que solo existe
en mi imaginación y un pañuelo en la cabeza,
estábamos listos para tomar ruta llegar
a jujuy buscar a alfonsina, atravesar
el monte encontrar perú y bailar
con kevin y roberto

en perú si compran una birra es
porque compran dos. ojalá fuéramos así como ellos,
ojalá tuviéramos nombres de cometa,
tu banda siempre me pareció muy aburrida
pero vos sacudías bien el pelo entonces
enamorarme me pareció prudente en ese momento

siempre pensé que se ama con la misma intensidad
con que se unta manteca en las tostadas
en casa ya no queda nada en la heladera,
en casa apenas hay dos sillas y una mesa y quizá
nos fuimos escapando de eso

llegamos a colorado y bailamos el zapateo creek
en texas te esposaron sobre un auto, casi
caímos por un acantilado brillabas tanto
que todo el tiempo tuve miedo de estar dentro
de un episodio de supercampeones,
que patees la pelota y tarde cuatro minutos
quince segundos en llegar al arco, despertarme
y darme cuenta de que hace tres años que estoy en
coma,



| sobre la autora |


Valeria Mussio (Tres Arroyos, 1996) vive en Bahía Blanca y es Licenciada en Letras por la UNS. Ha participado en varios festivales de poesía, entre ellos el 27 Festival Internacional de Poesía de Rosario, en el marco de la 3era Residencia para Poetas Jóvenes. Es parte del equipo de Poesía Sub25 y desde ese lugar co-organiza el Recital Aceleradit@s: Poesía Hispanoamericana de Internet. Realiza videoclips de poesía que se pueden encontrar en Youtube y en Vimeo. Publicó Manual de supervivencia para un ataque de ira por HD Ediciones.

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| Sobre la autora |


Mi nombre es Maria Fernanda Navarrete, tengo 21 años y soy una artista visual e ilustradora peruana. Mi producción artística se enuncia a través de personajes que comparten rasgos infantiles similares. Esto no quiere decir que necesariamente sean niñxs, más bien, utilizo el elemento de ternura para desviar a los espectadores del significado real de mi obra. Mis temas de interés se encuentran en la psique o "alma humana" y de ahí salen el trastorno de pesadillas, la dismorfia, la sexualidad y las enfermedades mentales. Considero relevante dialogar acerca de estos procesos para así generar conciencia y eliminar el tabú que acorrala a quienes los padecen, incluyéndome. 

Por otro lado, mi trabajo también tiene un lado menos conceptual y más ilustrativo en donde no pienso mucho en el significado. Aprovecho estos trabajos para explorar distintos movimientos corporales, colores, composiciones y más. Como se manifiesta desde un punto de vista más ordinario y personal, ya no utilizo la ternura como arma de denuncia, sino la presento tal y como es: un sentimiento agradable.

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