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habla Susana


El árbol tiene alma 

tienen los muebles y los autos 

les digo a los taxistas que anden con cuidado el auto sufre 

si me deprimo se apaga mi televisión y no hay manera

hasta que se me pasa y vuelve sola

me olvido a veces

que tengo línea con el cosmos

con mis abuelas que toman té charlando entre frutales 

soñé una vez que me iba en taxi al Once y que compraba algo

me acuerdo hasta las calles


y al otro día cuando fui pensé 

va a haber una casa de adornos qué sé yo a dónde me mandan

eran calcomanías

el empleado dijo soñé que venías 

soñé que una gordita me compraba ángeles

por eso los regalo 

para hacerte acordar 

que el cosmos quiere que le pidas todo el cosmos quiere 

que pidas ciegamente sin dudar se desespera 

por eso


es don de familia

de mis abuelas Fanny y Zelda 

que eran hermanas vos sos nieto y primo de tu abuelo hijo y primo de tu madre

venimos de un viejo vidente de Rusia 

viajaban desde lejos para verlo

somos familia conectada con el cosmos 

yo sé que Héctor es la reencarnación de un hechicero 

y con Aarón quedamos 

en que el primero en irse le manda al otro 

una palabra 


recién estábamos

tu madre y yo las dos charlando 

le decía que en otra vida fui un jeque árabe y una sacerdotisa griega 

ella me dijo contame lo de la sacerdotisa

digo lo que vi estoy en el monte vestida con túnica blanca

entonces mi madre la interrumpe y dice estamos en un monte 

rodeadas de agua y de volcanes el viento sopla en la casa de los dioses

los hombres labran el campo del valle

y hasta el cielo sube la grasa en soplos de humo

estábamos juntas Susana


habla quemando 

ramas de sándalo en un plato

mi tía bella como flor de loto 

dice soñé que vamos a la India con tu madre y que se cura

el hilo de humo se abre como el cuello de una cobra

Sai Baba cuelga en la pared antes no estaba

mira directo a la cama

sobre la alfombra verde como el pasto

mi madre dice sí Susana trae un mapa y dice acá acá 

su dedo cruza el mar hasta la India


... 


 

Liliana, flor de lirio


Mi madre mide un metro ochenta

tiene los huesos grandes el pelo teñido de rubio 

vestidos de bambula blanca sobre la piel blanca con venas azules

la piel llena de perfume

llena de collares que usa en casa

nuestra casa de alfombras como pasto casa sin flores

en Once donde todos se cubren la cabeza 

porque arriba de todo está dios

aunque no sé si el de mi madre

 

se llama Liliana

que significa bella como una flor de lirio

 

sus abuelas Fanny y Zelda eran hermanas

veían el futuro en la borra de café

sabían todo por el día en que naciste eran famosas

viajaban recibían a militares a gente importante

quisieron pasarle a mi madre su don

pero ella es psicóloga 

atiende en el living de casa

y a veces ve cosas

a veces a la noche me destapa como si hubiera algo

y a veces camina hacia atrás

como si hubiera algo

 

Liliana

la flor de lirio

 

Gerardo su primer esposo

mi madre lo dejó huyó de noche esas cosas pasan de noche

tomó el primer taxi negro que vio

era mi padre el labrador Eolo lo empujaba

se casaron conmigo en el vientre me pusieron Daniel

pero al final mi padre se fue mi madre empuñaba un cuchillo 

y ahora sus padres piden que vuelva a casarse que haya un hombre en casa

ahora su último novio Ricardo no está no sabemos por qué

vive en Avellaneda

es herrero

 

como el lirio

Liliana

 

vivimos 

varias vidas dice

las almas son viejas o son húmedas y frescas como flores

y al morir dios te hunde la cabeza en el río

y te olvidás de todo

sos luz en el cielo luz en las estrellas 

en un huerto rodeado de setos donde hay árboles grandes

y perales manzanos e higueras siempre están llenas las ramas

la manzana sigue a la manzana la pera a la pera

cada una deja su lugar a otra

frutas deliciosas

que ofrecen un deleite extraordinario

y dios hunde tu cabeza en el río

volvés y sos un árbol

un animal


tengo once años

mi madre y yo desayunamos jugo de naranja en un café 

y pienso no voy a acordarme de ella

no voy a darme cuenta si la veo en otra vida

no te pongas así las almas siempre van en grupo aún en las estrellas

van cambiando yo puedo ser tu primo tu nieto imaginate

un perro que vos tengas la araña en su tela 

una flor que se abre en la terraza

 

Liliana

como una flor de lirio

 

estrella de la mañana Estela

es amiga de mi madre vive en San Miguel

donde la calle está llena de palmeras y en su casa hay gallinas y perros

y ella lava

la energía de mi madre

y apoya sus manos en las células malignas de mi madre

en el aura en la cabeza pelada en el pecho que falta 

y lee los planetas

mientras mi hermana y yo jugamos con los perros


y dice 

que mi padre va a volver a casa

volver de Ciudad Oculta tierra del exilio donde vive 

con Analía la que no descansa

esa abandonada tierra que no es suya

ahora los domingos

mi madre llama a Jorge vemos a unos monjes 

y vamos a Rosario a ver a Ignacio el sacerdote de Ceilán al padre Mario en Gonzáles Catán

a la iglesia universal del reino de dios

donde el pastor te lleva hasta el altar

y el demonio se va


... 

¿es esto lo sagrado?


la cabeza mojándose en el río

en este huerto lleno de frutales

de flores y pájaros sin nombre

las vacas tiradas a la sombra

y el Taunus de mi padre 

recién lavado con el motor en marcha 

será sagrada

la ceniza de bosta quemada en mi frente

la nave que cruza la noche 

los dioses escondidos en el campo

el olor de las reses a la tarde en Mataderos

y mi madre 

viniendo hacia mí como un perro una araña en otra vida

las cabezas de dios que me miran 

Sai Baba vestido de naranja haciendo que aparezca algo

y la isla de Eolo 

donde llegó Ulises donde nació mi abuelo

lavanderas que brillan en el valle con sus sábanas 

y mi hermana con nueve años en panyabi blanco

y el mono que tira del pelo 

será sagrado 

el coco recién cortado

mi tía con sus ángeles

los taxis los mapas los chicos que suben valijas 

los pasos de los dioses por el cielo 

será sagrado

el cáncer de mi madre

esta estirpe de hojas que el viento derrama y devuelve

el humo del asado 

las turbinas que suenan como estrellas




| sobre el autor |


Daniel Lipara. Buenos Aires, Argentina, 1987. Ha traducido los libros de poesía Aprender a dormir, de John Burnside (2017), y Memorial, de Alice Oswald (en colaboración con Mirta Rosenberg). En 2018, la editorial Bajo la Luna editó su primer libro, Otra vida

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por Tomás Litta




Algo pide silencio del otro lado. Algo agoniza incesantemente. Y ante la agonía también está la resistencia. Ahí, en ese rinconcito descansan las palabras de Nadia, bálsamo y pólvora al mismo tiempo.


Nadia, nube eléctrica, nos envuelve en un universo que combina recortes, relatos, diarios, y poesía. Lxs sujetxs se envuelven en triángulos amorosos y se confunden como quien entra a un bosque con los ojos vendados. Ellxs no llevan nombres ni género; solo letras que se invocan en un canto continuo. Los amores se entretejen y se desperdigan, se extrañan entre ellxs, buscan explicarse, encontrar un lugar. Y también buscan liberarse, pero al mismo tiempo, víctimas y victimarixs, en un gesto sbarriano y fatal, se encarcelan en la jaula que ellxs mismxs construyen. 


Entrar al bosque es habitar la pérdida, es escurrirnos entre los dedos de una amante que tan solo pretende explorar lo que la rodea. Y la complicidad de Nadia está en darle esa voz que no quiere explicar sino sostenerse en la contemplación, en ese poder de captación milimétrico del mundo que habita. Y ahí aparece el silencio como el único camino posible.


Este fanzine habla de amor, sí. Pero va más allá. Es una búsqueda interna, la construcción de un bosque propio. Esta historia habla del lenguaje como refugio, como el único sitio que puede protegernos. Las palabras funcionan como dagas. Y con su doble filo, de tesoro y silencio, nos dejan construir algo parecido a un escudo. Ahí, entre el fuego y las flores de uno o mil amores muertos, Nadia nos dice, en una suerte de mantra que se nos graba en la piel, que “todo lo que existe deja su marca”. 


Y bien lo sabemos, porque de este bosque también somos parte, y quedamos marcadxs. Lo que el silencio puede darnos es la edificación misma de la ausencia. Es un sendero que nos comunica con nosotrxs mismxs y que se hace carne (o rama) adentro y nos deja bajo el misterio de todo lo que callamos. Acá hay una única certeza: somos todas nuestras ausencias. Y lo que el silencio puede darnos apenas empezamos a descubrirlo. 




*Texto escrito para la presentación del zine




| Adelanto de Lo que el silencio puede darnos |




sabré hacerte lugar en mi oscuridad. 



G. encuentra música en todo. me sorprende que yo haya pasado tanto tiempo creyendo que mis auriculares me protegían de los ruidos del transporte, la calle y los lugares que habito. pero lo que existe deja su marca en la sonoridad de los días. basta con escuchar de las cosas, su deseo infatigable por manifestarse. 



hace dos primaveras que ofrendamos nuestras flores a un amor muerto. ¿quién dice que la próxima no será la excepción?



A. escribió en un poema que odia las palabras porque son una farsa, pero que a través de ellas puede escapar de la realidad. por estos días escribir me lastima. las palabras son como dagas, podes caer sobre su filo y hundirte en tu herida. estoy rota. soy un espejo astillado y sólo a través de él puedo verme. pienso en E. y A., las palabras no alcanzan para nombrar lo que no tiene nombre. es tan necesario haber muerto muchas veces para un día escribir como E. “morí por la belleza” y seguí.


…     


las piletas de lona se ven tan tristes con la llegada de marzo.


….


a una mirada de distancia nos mostramos las heridas. el rechazo de A. el momento incómodo, la escena de siempre: alguien faltó al diálogo ensayado de unx que desea y otrx deseadx. andamos para el desencuentro, arrastrándonos. la fugacidad de los cuerpos, la fugacidad. 



camino a mi soledad como en una procesión de gente más sola que yo.






| Sobre Editorial Mutanta |


Mutanta es una editorial de fanzines y plaquetas artesanales nacida en 2016, destinada a publicar formas de habitar la voz poética por fuera de los cánones.Creamos rizomas con otrxs fanzinerxs, dibujantes, poetas y todo aquello que no encuentra lugar en las relación entre el cuerpo y la literatura. Es importante para nosotras habitar los bordes de la hegemonía y normalidad, la objeción a la heteronorma, los modelos de funcionalidad, los formatos clásicos y la reivindicación del conurbano como construcción de realidades y lugar de enunciación que rodea nuestra estética y lazos territoriales.



| Para conseguir el zine |


Versión en papel

Versión digital 


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Mi madre atraviesa invisible el alambrado
y se pierde en el maizal.
No lleva un vestido vaporoso
tampoco sombrero.
El sol no la daña.

Personas y raíces
se parecen
en estos lados.

Inclina su cara
huele el maíz
lo elige para nosotros.
Comemos de su mano
los granos
como pájaros.


(De Una hoguera de jazmines, Camalote, 2019)

... 

Alambre de púas

El aromito florece
cerca del alambrado.
El aire que desprende
se espuma en amarillos.

Canto desde la espiga 
y el hambre palpita 
en copos de azúcar dorada.

Pero es espinillo
y mi mirada se afila
en agujas que se tensan al sol.

Abandono el plumaje
y mi canto se apaga en tu nombre.
Cada tarde 
elijo la rama más filosa
para estrellarme.


(De Una hoguera de jazmines, Camalote, 2019)

... 


Nuestra sombra volcada en el río


Abro bocas
rompo el aire con la lengua
lanzo todas las chispitas.

Él me mira
me contiene con los ojos.

Cruza el río
a lo lejos un caballo.
La llanura lo verdea.

En la tarde busco el cielo
lo acaricio
lo revuelco
me deshago.

Agua estalla en la laguna
otro mar nos da respiro
otro río me atraviesa.

... 


Terrario


Arreglás el jardín y te miro.

La naranja es un sol
a la siesta, relámpago cítrico
estallido en mi lengua.

Mis manos
vuelven al niño
que busca semillas,
porotos, granos de maíz.

Resultaba fácil
la tarea de naturales
viviendo tan cerca del suelo.

El campo fue mi germinador.

Bebimos la luz con fauces abiertas
nombramos el cielo y el agua,
quisimos brotar.

En tus manos
llenas de tierra
escupo una semilla
y espero.


... 


Galope ciego


Entierro todas las miradas
semilla por semilla
para que puedas nacer.

Vengo del calor
pero aprendí a desconfiar
de la calma.

El frío
otra palabra.
El mar
lengua que se arrastra.

Con la boca sumergida en tierra
gritás trigo, cuchillo, fogata.

Latido seco
voz que se anuda
en tu camisa.

Agarrado a las crines de un recuerdo
beso párpado y horizonte.

Te sueño como se aguarda la lluvia.



(los últimos tres, de Nuestra sombra volcada en el río, Aguaviva, 2020)



| Sobre el autor |

Washington Atencio (Entre Ríos, 1986) 
Es profesor de Lengua y Literatura. Reside en Paraná y da clases en los niveles secundario, terciario y universitario. En 2019 publicó Una hoguera de jazmines (Camalote) y fue parte de la colección Tres Poemas (Ediciones Arroyo). Algunos de sus textos han recibido premios y menciones. Gestiona la librería virtual Jacarandá (@jacaranda.libreria) y coorganiza el ciclo de poesía Río Abajo. En febrero de 2020 publicó Nuestra sombra volcada en el río (Agua Viva).
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collage por @nubelectrica




yo no soy enrique verástegui


escuchen bien: no soy el poeta
enrique fidel verástegui peláez
no nací el 24 de abril de 1950
sino el 21 de noviembre de 1997
no forniqué con carmen ollé ni tuve a vanessa verástegui
pero disfruto de las visiones de las chibolas en los parques
con las tetas rebotando mientras hacen jogging
pero no soy enrique verástegui
no fundé hora zero junto a mis amigos en medio de un paraíso de drogas y calor
ni golpeé con furia las paredes de la ciudad universitaria 
estremecido por el sueño de los años sucios
más bien pertenecí a Los Poetas del Pantano (LPDP)
grupo filosófico de drag queens fundado en el pabellón k de la universidad científica del sur
cuyo Fin Último fue siempre irse a la mierda en venecia 
ese lugar repulsivo lleno de luces y perros
donde pudimos arrojarnos por la borda / abandonar toda esperanza 
y gritar muchísimo pero jamás como ellos
venecia fue nuestro único refugio cuando los tractores nos perseguían
aquella vez en la playa huyendo de todo incluso de nosotros mismos
porque no soportábamos el ruido de ser nosotros mismos
y seguir despertando por la mañana
definitivamente no soy el poeta que escribió angelus novus 
(parte I y II
con prólogo de ricardo gonzález vigil)
y jamás se me hubiera ocurrido viajar a parís 
a leer mis poemas frente a la tumba de césar vallejo
y de haberlo hecho probablemente sería toda una pena
¿ahora pueden ver que no soy enrique verástegui?
no he ganado ninguna beca / me es imposible tomar en serio algunas cosas
cada quien es hijo de su tiempo y mi tiempo no tiene sentido mi tiempo está repleto de palabras construcciones lingüísticas protocolos financieros que no tienen sentido mi falsa leche se escurre sobre los estómagos de los niños mis horribles pies aplastan la música mi tiempo está lleno de nombres en mi tiempo todos hablan pero
nadie sabe nada y es graciosísimo
que en este tiempo de mierda alguien crea que tengo algo que ver con aquel 
que cargó desde cañete en su hermoso cabello zambo la esperanza de su tiempo 
porque en su tiempo había esperanza 
y yo no puedo bailar / me doy de trancazos contra el suelo / sudo mucho / tengo vitíligo
en fin, una serie de defectos
que me distancian para siempre 
de enrique fidel verástegui peláez
fallecido el 27 de julio del 2018
plácido y sin dolor en el hospital rebagliati
ahora todos estamos solos
yo no he muerto pero eso no importa
porque no soy enrique verástegui
y por si queda alguna duda sobre la fragilidad de estas palabras
todos nuestros dioses han muerto


... 

sorry for laughing at your funeral


deja de hacer esos ruiditos 
como si no supieras de lo que hablo
en aquel lugar de la mesa 
donde nacen las víctimas
tengo que colgar pero 
tendrías que haber visto su cara
quién diría que la cocina 
es un terreno tan fértil
estamos aquí reunidos 
porque su cuerpo amarillo 
me recibió un día
y nos abrazamos
así comprendí que la espera
es virtud de héroes
mientras más rápido lo consigues
menos te ríes
acabo de llegar y no puedo
creer que ya estás aquí
tendrías que haber visto 
el lugar era un completo desastre


... 

dios dios dios 

dios
oh dios
dios de los maricones
castíganos por haber dado el culo
nunca debimos acariciar
la espalda de un muchacho dormido
ni abrir la boca mientras se corría
nuestros corazones no tienen
nada bueno que ofrecer
tan solo son cajas oscuras
tristes columnas metálicas
oh dios
dios de los maricones
no nos dejes tranquilos
no comeremos de tu cuerpo
ni beberemos de tu sangre
ningún fruto nacerá
de nuestras lenguas negras
trata de no ser piadoso
con estos culos rotos
mátanos con tu indiferencia
dios de los maricones
en el gran día de tu venganza
que no quede alguno en pie
y si alguien reclamase
míralo unos segundos y responde con desdén
¿no sabéis que los injustos no heredarán el reino de dios?

... 

about a girl
pero en cada esquina habrá un ojo
estallando en carcajadas
como bestia sensible
darás vueltas te perderás
volverás la mirada y no habrá
rincón libre de pecado
no harás más que lamerte
tus colmillos y tu cola
serán la prueba de tu maldad
todos te temerán
entonces te amaré para siempre









| Sobre la autora |

Lisa Carrasco (Lima, 1997)

Literata por la Universidad Científica del Sur. Fue vocalista en Violencia política y ahora hace trap. Ganó los Juegos Florales en su casa de estudios en la categoría Cuento (2016). Recibió mención honrosa en el concurso «El cuento de las 1000 palabras» de la revista Caretas (2016). Intentó comenzar una maestría en la Universidad de Connecticut, pero una pandemia se lo impidió. Se desempeña como codirectora de MOLOK, revista virtual de artes (www.revistamolok.com) y publica en instagram el proyecto de narrativa electrónica Vitamina X (@vitaminax__). Este año publicará su primer poemario, Rock is dead!