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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de músicos y compositores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los músicos.


[Auto-semblanza]

Mi nombre es Marina La Grasta. Soy musica y videasta. Mujer escorpio.  Junto a Ani Castoldi formamos actualmente el duo musical llamado IBIZA PAREO, que en Septiembre del 2015 lanzamos nuestro album debut editado por Geiser Discos y co producido por Ismael Pinkler.
Comence desde chica a tocar la guitarra copiandome de mi hermana que iba a clases. Luego mi mama me levo a un curso a Promusica y comnece con las teclas. Mi primer experiencia a full con la musica fue mi proyecto musical solista llamado Yilet (2009/2013), donde transite por varios instrumentos y comence a escribir letras. Luego devino en banda junto a Ani Castoldi y Marilina Gimenez. La musica me da vida.

[Micro-excursiones]

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer?
 Tener ganas, muchas ganas. Sentirte inspirada. Contenta. Cómoda. Ya sea por alguna música que escuchaste mucho o algún show que viste y te dio ganas de tocar. O sentirte también inspirada estando en un lugar natural al aire libre, viajando.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?
Rocky. El pelea desde adentro. Sin pasión no se hace nada.

3. ¿Qué talento desearías tener?
Poder sumar más rápido mentalmente. Soy muy lenta para las cuentas en el aire.


4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?
Sentirme feliz.


5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?
El egoísmo.


6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos?
Ser sinceros y bondadosos.


7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?
Varia entre la tranquilidad y el entusiasmo. Hacer música todo el día.


8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?
Poder sonreír siempre. Sentirte contento con lo que hacés día a día. Dar amor. 

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?
No poder compartir.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?
Tengo un recuerdo muy lindo en un cumple lleno de amigos. Hicimos ñoquis y nos divertimos mucho. Hubo música, fotos, baile. Había amigas de la universidad hasta los djs pareja. Y algunos nuevos amores dando vueltas. También los momentos donde estoy mas feliz es cuando tocamos en vivo y decimos con Ani. "Vamos a divertirnos!". Cuando la música te lleva y te eriza la piel al estar cantando sentimientos tuyos y que en ese momentos pasan a ser de todos.

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado componerla vos?
No sé si me hubiera gustado componerla yo. Pero realmente es una genialidad para mi. Sincronía, Pegaso de Javiera Mena.

12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo no volverías a tocar? ¿Por qué?
Realmente es difícil contestar eso. Ser tan arbitrario. Creo que siempre depende de cómo te sientas, si hay ganas de interpretar o no, una nueva o vieja canción, o de algún otro autor. 

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década?
No sé. No me gusta juzgar de mejor o peor. Son cosas que a uno le gustan o no le gustan. Toda música que no se haga desde el corazón no creo tenga buen camino.

14. ¿Qué libro te hace sonreír?
Estoy leyendo Las voces del desierto de Marlo Morgan. Una experiencia muy interesante.

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o música/o, ¿a quién salvarías?
A Ani Castoldi.

16. Si después de muerta volvés convertida en zombie ¿a quién morderías primero?
Jajaja ni idea, jajaja.

17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías?
Sí. Me deje fluir sin ataduras a nada. Ni estilos, ni instrumentos. Todos era bienvenido si era espontaneo. Lo que saliera desde adentro mío iba a ser hermoso.
¡Gracias!


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Una madre, una hija, el campo. Una madre tremenda se esconde debajo de la mesa de la cocina para escuchar lo que su hija piensa de ella. Una hija pide agua, pide tregua. Y el campo, bravío, tempestuoso; el lugar perfecto para sacarse la ropa, tenderla al sol. Cachetazo de Campo, la primera obra de Federico León estrenada en 1997, vuelve a la cartelera del off porteño bajo la inspirada dirección de Graciela Camino.
Por Yamila Transtenvot


A fines de los ’90, el teatro argentino empezó a cambiar. Aquel torbellino que había sido Teatro Abierto en los ochentas comenzaba a apaciguarse, mientras que nuevos espacios y jóvenes artistas empezaban a encarar una búsqueda distinta. La crítica llamó a esta nueva ola “Teatro de la Desintegración”, ya que sus obras se volvían hacia el lenguaje mostrando la desintegración (o la imposible integridad) de los discursos sociales y familiares, la incomunicación y la violencia gratuita. Separándose del realismo formal, apostaban a un lenguaje propio que desplegara todas las fuerzas potenciales del teatro. En ese contexto aparecía la primera puesta de Cachetazo de Campo.

Diecinueve años después el mundo ha cambiado. Pero la falta de comunicación y la fatalidad no han desaparecido. La pregunta es como reinventar el simulacro teatral sin caer en el facilísmo de las certezas.

La sala de Oeste Usina Cultural se ilumina tenuemente. Frente al público un enorme alambrado (que podría ser para el ganado) y desde el fondo, el canto de una niña (es Sandra, pero podría ser un espectro). La pequeña luz de un fósforo deja entrever la cara de Nélida, una mujer de más de cincuenta, de aspecto curtido y noble como el cuero. Y un sonido acompasa el ritmo de estos cuerpo, el del cuchillo que afila un hombre en el extremo opuesto de la escena. El campo se extiende detrás, inmenso, desolador, chúcaro.

Madre e hija han viajado desde la ciudad para despojarse de todo. Cuando ellas quedan vacías, comienza la historia: sus miserias. Son ganado sin desbravar. No hay una lógica temporal, no importa en este desierto imaginario.

El hombre que afilaba su cuchillo pide una guitarra, y el cuerpo de Sandra se nutre de cuerdas. Nélida permanece ausente: a veces es la depredadora; otras veces, es frágil hasta la inconsciencia. Por momentos, podría ser la madre pelicano de Strindberg. Como aquella, Nélida está a punto de saltar por una ventana al vacío. Todos son cuerpos atravesados, ataviados, latentes en el borde áspero y patético del precipicio.

El impecable despliegue escenográfico y la multiplicidad de imágenes hacen de esta puesta una creación única. Y ese logro, se traduce también en las actuaciones. O más bien en los cuerpos de los tres magníficos actores - Marisa Aguilera, Sol Titiunik e Ignacio Zamaolla - que construyen personajes profundamente habitados y repletos de matices. Cabe destacar el nivel de detalle de la propuesta sonora, que lejos de recurrir a la consola de sonido, incorpora la sonoridad propia de los objetos en escena para construir el mundo de Cachetazo.

La puesta de Graciela Camino no busca respuestas a viejas preguntas. Más bien propone una red de sentidos que abisma cualquier salida rápida. Hay un estado continuo de turbulencia que llega hasta el público y lo mantiene en constante movimiento. Por eso cuando termina la obra y las luces se encienden, uno se da cuenta sorprendido de que siempre estuvo de este lado del alambrado. Entonces la respuesta queda ahí, en el aire, obvia: la intemperie es un estado interno.



Posdata a las autoridades

Terminada la función, el elenco pide un minuto para pasar una grabación que quiere que escuchemos. La voz que suena es de Darío Lopérfido, actual ministro de cultura porteño, y los comentarios pertenecen a una entrevista que realizó hace unos meses atrás en Pinamar donde negaba la existencia de 30.000 desaparecidos durante la última dictadura y mencionaba otras frases aún más desgraciadas como “Si algún error cometió la dictadura militar enorme, fue no hacer un proceso legal y hacerlos desaparecer y matarlos de esa manera”. Luego, se leyó la siguiente carta: 

“En este mismo momento, en otros teatros, trabajadores de la cultura están haciendo lo mismo que nosotros. No vamos a convalidar con nuestro silencio que un ministro ofenda a las víctimas del terrorismo de Estado. Insistimos en que Lopérfido debe renunciar, porque no queremos tener a un ministro de cultura como punta de lanza de un discurso negacionista y de la actualización de la teoría de los dos demonios”

La gestión PRO se ha caracterizado, en lo que lleva gobernando en la ciudad, por la clausura y la falta de dialogo con los espacios culturales que enriquecen Buenos Aires. Hoy, teatristas y otros referentes de la cultura piden la renuncia del Ministro de cultura Dario Loperfido.





FUNCIONES

Sábados 21HS 
OESTE USINA CULTURAL
Del Barco Centenera 143 "A” – CAP.FED. 
Reservas: 49013111
Entrada: $120
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El diario: la experiencia de empezar a escribirlo, de leerlo, de releerlo, de guardarlo, acumularlo, atesorarlo, compartirlo, publicarlo. ¿Publicarlo? La semana pasada terminó de publicarse Diarios de Autor, una antología (por ahora virtual) de dieciocho escritores jóvenes de Hispanoamérica, a cargo de Alejandra Machuca. Escrituras Indie le dedica unas líneas e indaga sobre sus dimensiones.

Por Juan Manuel Corbera



|Sobre la antología|

 Estos diarios, los diarios en general, son vida, una fracción de vida, vida en clave de palabras. Pero, ¿serán esas palabras fieles a las vivencias de su autor? No sabemos si el escritor ficcionaliza, si se vuelve más lírico al escribir sobre algo propio, más cuando este algo no está pensado para publicarse. No es importante de todos modos. Nosotros tenemos el registro de las intimidades de alguien y estamos dispuestos a tomarlas por ciertas. Y es que este ritual suele acompañar a todos los que escribimos, y, sabemos que muchas veces a nosotros mismos se nos escapa la noción de hasta qué punto llegan esas intimidades a ser del todo ciertas. Tal como la realidad a veces pierde su verosimilitud. En el prólogo, Alejandra esboza al diario como “anotaciones que están en el límite entre lo literario y lo extra literario, entre lo biográfico y lo ficticio, [y] construye el enigma irresuelto de si la literatura pertenece al mundo real, o si al imaginario del escritor”.

Es un hecho que el lector resignifica como obra de arte aquello que el artista no pensó como tal al concebirlas, las cartas póstumas son otra prueba de ello. Quién dudaría del placer semiótico que despierta desentrañar las pistas que da el autor sobre sí mismo, pistas descarnadas del trabajo ficcionario en la prosa o del lirismo en la poesía. Se accede a una intimidad pura, a una comprensión de la experiencia vital desde los ojos, la mente y el ánima del escritor. Uno explora ese mundillo que el autor percibe en todo momento, uno ve cómo este le dio forma de texto, cómo el estilo particular se mantiene incluso cuando el autor dialoga consigo mismo o con el vacío o con un universo absoluto que se le escapa de las manos. Y si el escritor escribe sobre el oficio de escribir, o mejor dicho sobre sus tormentos o veleidades a la hora de hacerlo, pues estamos ante el misterio que rodea la génesis de la literatura como la conocemos, como nos es dada a conocer.

Eso sería en el caso del lector, con el autor suceden fenómenos distintos cuando se enfrenta a su propio diario. Releerse en un diario es un viaje en el que recordamos con honestidad momentos que ameritaron ser escritos. Es un medio para analizarse a profundidad y llevar a cabo (o no) una autocrítica. El hacer una biografía de uno mismo, sirve también en muchos casos para ponerse como autor en el lugar del receptor único y resignificarse en cada relectura. Pero lo autobiográfico puede bien ser una excusa, haber motivaciones más terrenales como el entrenamiento o la catarsis. Uno nunca sabe, hay que elegir qué creer según lo que uno sienta en el correr de las páginas.

Sin embargo, de escribir a publicar hay un abismo de posibilidades que escapan al autor y al texto. Aquí los editores entrar al terreno de juego, en este caso Alejandra Machuca decidió recopilar fragmentos de los diarios de una docena y media de escritores latinoamericanos y españoles que rondan desde los treinta y tantos años, a los de la generación de los noventa y también a algunos de los nacidos en las puertas del nuevo milenio. Además, esta novísima antología hace uso de las herramientas de nuestros tiempos tecno-tumultuosos para apostar por el diario, como género matriz de la escritura incluso en el año 2016.


Experimenten ustedes también, este compilado de experiencias tan propias y tan ajenas, impudorosamente contemporáneas. 


|Links|



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pizza party, de Robin Eisenberg

Número tres

Número tres enloqueció desde las tripas
pasó semanas comiendo tierra, matando pájaros
leyendo novelas ligeras
que no hacían más que fundirlo a lo ajeno,
al llanto, al exagerado amor por los perros.

Numero dos escapó por la alcantarilla,
en su maleta llevaba cuatro folios secretos
con informaciones variadas
desde fotos de horrendos experimentos fallidos
hasta las cuentas bancarias, las subvenciones del partido
en pro de las más aberrantes investigaciones de papá.
Al día siguiente buscó a nuestra madre,
y antes de incendiar su casa
le preguntó cosas que una débil anciana
no podía recordar o que estaba prohibida de responder
y luego clavándose una tijera en el hígado
se suicidó avergonzado por el crimen que había cometido.

Verse en esas fotografías
fechadas en 1978
muchos años antes de que él naciera
lo habían contaminado de espanto

quién podría explicarle:
su misma cara en otro sitio y en otro tiempo
el cuerpo no mira más allá del alma
y el alma olvida,
y él quisiera recordar
por eso torturó a su madre
y no supo nada
se deshizo de la secretaria
y permaneció ignorante
hasta el día en que sólo pudo olvidar

olvidarlo todo es morir.

Papá es número cero.
Papá los creó para ser eterno y quebrar la filogenia,
la absurda ética contra natura.
Número cinco reemplazó a papá en su televisado ficticio suicidio
(sucio truco del partido)
Número siete era usado para el sexo.
Tenía la corrupta fantasía de violarse a sí mismo.
Todas las noches
número tres los escucha revolcarse en el laboratorio.

Ya no hay sueños en sus neuronas,
sólo relojes que jamás cesarán su revolución interna
y cada vez que el vacío lo devora
y las negras ideas se le clavan a la mente
como sierras dentales de un mordisco
piensa en sus hermanos muertos
y en la verdad que él mismo descubrió
                                                                 (él dice)

“Es triste ser un clon,
nacer por deber y no por amor
entrometerse en la arquitectura neuronal
de un extraño del cual soy sobra.
Amo las sombras
soy ellas.”


Super Nova

I
Yo era una pequeña estrella de rock
brillando perdida bailando perdida viviendo perdida
en subterráneos sin cielos.
Ni un miserable escenario donde poder brillar
donde poder bailar
donde el poder / sea mío.

II
Es triste y lo sé.
Hoy amanecimos todos borrachos.
Hacía meses que no veía al Sol
porque el único Sol que reconozco está en los semáforos.
Ámbar catatónico.
El Caos y el Taxi que te lanzan recto
al recto de una lluvia embarazada
Miedo    la muerte es el freno
Miedo    la muerte es la madre
Miedo    la muerte es el rock

III
La amiga aún retoza a mi lado
pero nunca lo hará sobre mi.
“Eso no existe” me dijo después de exhalar humo amargo.
“¿Qué?” respondí como si quisiera escucharla
“El alma, no existe”
                                    ¿Por qué no se va?
¿No tiene padres?
                              ¿Qué quiere?
¿Amor?
              Eso, no existe.

IV
La gente sabe tu nombre hasta que tú sabes demasiado
es cuando caes, cuando comes de tu propia farsa
y el disfraz se hace pijama
y el pijama es la desnudez que te ofrecen los espejos
 
¿brillaré bailaré?

Cuando una estrella muere, nadie se entera
¡por la maldita Luz!

Plaza de los Lamentos

Este poema tenía inversionistas chilenos,
se detenía a las 8 en punto para renovarse de cadencia
y aunque en la calle le gritaran: vendido, marioneta, rendido
no le importaban demasiado estas injurias 
él seguía su camino forrado de papel persona,
el camino más seguro bajo el arco suntuoso de Poesía 

hasta que un día de azules superficialidades
con lluvia incluida en el solo de saxo
y aliento pesado, bebido a menos
un grupo de xenofóbicos y reaccionarios lo capturaron
en la misma plaza en la que fueron quemados
los vetustos líderes indígenas,
la plaza del llanto fue el cenicero de sus versos ardientes
No fue la mano blanca ni la indiferencia mestiza 
-estatuas pedestres del ímprobo cuadrante- 
fue el mismo rugir, la misma bestia hambrienta
nuestras lágrimas ácidas, EL ODIO ALIAS INDIFERENCIA
Y el poema que maldecía al espécimen humano, 
al pueblo dúctil y la maquiavélica oratoria
de los cráneos politizados tuvo que soportar
la violencia circular de ese furor colectivo.
La doctrina del pánico y las reminiscencias de la guerra.

Chamuscado e ilegible. Herido en coherencia y estética. 
Harto de su dolor versado en ausencia de mentes

El poema exento de muerte, deseó morir.

Paralela

Supongo que este poema trata de una chica como ella
y un chico como yo. Tirados, fumando, pink industry
a pocos metros del control remoto, en una cama
muy parecida a la mía, en un planeta idéntico a este.

Muy bien él podría decirle:
“Tu silencio es un cáncer metafísico”
y ella seguiría callada,
no hay palabra que supere a la lluvia
Porque en ese lugar la lluvia es un discurso extenso y aburrido
hasta que llega el tiempo
y desaparece el color.

Un día, que puede y no puede ser mañana
uno de ellos despertará muerto y el otro
esperará su turno contando entre lágrimas y lluvia
la cantidad de líquido desperdiciado en su mundo.

Y luego, así de fácil, dejará de llover.

Quizás fuimos ellos cuando intentamos ser nosotros.

Olvídalos.
Ahora somos.


Sobre el autor |

Nací en Cusco en 1988. Me licencié en Psicología en la misma Ciudad y me dedico a la poesía desde hace 9 años. Gané cierto premio hace años y viajé a ciertas capitales poéticas. He publicado cuatro poemarios, el último se llama “Qosqonqoy”. Quiero publicar más. 

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[Sobre la revista]


Vagón de ostras es la revista autogestiva, mensual, de cuento y poesía, que intenta reunir en cada número a autores que contengan diferentes miradas, tonos, voces, poéticas, que interpelen y expandan al lector. Todo bajo la búsqueda de modos alternativos de plasmar la producción cultural contemporánea e independiente.


En este octavo número: 

Jarumi Nishishinya
Laura Escudero
Selva Almada
Sara Ferro
Mariana Travacio
León Pereyra
Nicolás Jozami
Nadia Sol Caramella
Cecila Yalangozian
Romina Freschi
Damián Pullizi


[Contacto]

mail: vagondeostras@gmail.com
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HÁBITAT es un ciclo audiovisual ideado para dar a conocer nuevos autores. A través de los distintos episodios buscaremos el hábitat perfecto para la nueva literatura. Un texto, un autor y un espacio, cada capítulo: un recorrido.

¿DE QUÉ CARAJO SE RÍE EL PAPA? Desde HÁBITAT nos preguntamos, y esta es una pregunta seria, ¿de qué mierda se ríe el papa? ¿Cuál es esa gracia divina que tanto decora al Santo Padre de la Iglesia Católica con una muy vistosa papada papal? ¿Por qué sonreír en estos tiempos? No entendemos la gracia, no entendemos la risa. Vemos una iglesia más pseudoprogresista; pero iglesia al fin. En este séptimo episodio de HÁBITAT, en el poema de Mariana Rey vemos cristalizadas todas estas dudas en un tono fronterizo entre la crítica, la inocencia y el desconcierto. Y se abre la misma pregunta, ¿de qué carajo se ríe el papa?


Sobre la autora |

Mariana Rey, antropóloga, lleva adelante el proyecto de antropología cotidiana "Revista Amalgama". Ademas forma parte de la Associacio Antropologies, vinculada a la Universidad de Barcelona, y es miembro fundador de LaDesubicada, cooperativa de gestión cultural.

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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de escritores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El merito y la inventiva corre por cuenta de los escritores.

foto: Anibal Aravena


[Autosemblanza

Me levanto a veces a las 5 de la mañana y a veces me acuesto a esa hora. Las horas son laxas, odio la rutina. A veces trabajo en lo que me gusta, a veces no. No me la creo, pero si un poco. Escribí Valpore, Motel Ciudad negra y Paltarrealismo. Uno de ellos se ganó un premio serio, otro ganó un mito, quizá el mismo que a veces aparece como un fantasma en la Flia. Valparaíso represento.


[Micro-excursiones]

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a escribir?
Cuando es por trabajo ninguna, solo la idea de terminar es un gran incentivo. Para crear por hacerlo, tampoco, se ha escrito hasta en las paredes, pero si me das a elegir: matar el deseo, café de verdad, soledad, mañana o madrugada.

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?

Chicoco, de Armando Méndez Carrasco.

3. ¿Qué talento desearías tener?

Futbolístico, obvio.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?

Un retrato que me hizo mi hija.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?

Tres de mil: los niños con el cerebro envenenado, los casinos (de azar) populares, el crédito.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias en los seres humanos?

El realismo.

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?

La tormenta de Brian.

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?

Variables a partir de la experiencia: hija dormida en habitación cercana; libro y soledad; amor y baile; amigos que no leen y destilado.  

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?

Secarme en estúpidas formas de ganarme la vida.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?

No lo sé. Las condiciones del presente y la ficción del pasado arman el cuento. Pero lo intentaré. Empate técnico:
Quillota, 2003, Gol de Chupete Suazo muy cerca del final, el sueño de volver al profesionalismo de San Luis se acerca y todos nos abrazamos caóticamente, con la familia y desconocidos, vinculados por una pasión común e idiota: la dignidad. 
Playa Ancha, 2007, mi hija no hablaba, la única forma de darnos amor era abrazarnos: el artificio del lenguaje
Hotel Prat, 2014, un maravilloso departamento de soltero en un lugar donde escribió un grande, teclas de máquina sonando todo el día, un bar clandestino en el subterráneo y luz entrando en las mañanas: el escenario.

11. ¿Qué libro que hayas leído te hubiera gustado escribirlo vos?

Los siete locos de Roberto Arlt.

12. ¿Cuál es el peor libro de la última década?

No quiero saberlo.  

13. ¿Qué texto (cuento, poema o libro) no volverías a publicar? ¿Por qué?

Ah, no se lo diría a nadie, solo hablo de lo que estuvo bien. Porque me dominó algo oscuro, porque no sabía, porque en el futuro se inventarán nuevas excusas.  

14. ¿Qué disco te hace sonreír?

Música neblina, de Mantoi.

15. Si sufrimos un ataque de Godzila y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músico, ¿a quién salvarías?

Mi música está muerta o disuelta.

16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?

Todos tenemos una lista negra.

17. En tu última obra ¿encontraste la palabra justa para decir lo que querías?

Sí. No dormí para perder la conciencia y hallar la palabra, en la deriva lenta.


[Contacto]

Blog/web:
http://www.puntodepartida.unam.mx/index.php?option=com_content&task=view&id=1393&Itemid=1
Facebook: Cristóbal Gaete  
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por Romina Zanellato


Muchos de estos perfiles nacieron anónimos en http://perfilesanonimos.tumblr.com/, un blog que comenzó con un fin de documentación que después, con el tiempo, se transformó en un ejercicio de escritura. Ahora, EscriturasIndie me convocó para retomar la escritura de los perfiles pero esta vez sobre artistas que me interesan y hacer su identidad manifiesta. Estas son.




Un aperitivo con soda transpira sobre una servilleta de cafetería –de esas inútiles-. En el centro de la mesa hay palitos, papitas y maníes, el bar está casi lleno con los mismos de siempre, María tiene un lápiz rosa en la mano que acaba de usar para hacerle la piel a un personaje. 

Una vez -dice bajito, con una mueca de picardía-, vine a terminar un dibujo importante, era un encargo, me faltaba muy poco, era otoño y tenía frío, me pedí un café con leche, me lo trajo el mozo, era un tazón grande con un dibujo hecho de espuma, tomé el primer sorbo y se me cayó todo arriba del dibujo. Aaaahh. El bar entero hizo ese suspiro.

(lo veo como una película, todos giran, gritan en el silencio, la miran consolándola, ella se desespera mientras todo adentro está quieto y afuera en la calle está acelerado) 

Por suerte tenía papeles absorbentes en el bolso, a veces llevo porque estas servilletas… bueno, los amarillos quedaron un poco más naranjas. Lo salvé.

(en realidad, no parece desesperarse, luce calma, dispuesta a sorprenderse)

Entonces guarda el dibujo de ahora, que pronto será una remera en España, dice que lo va a terminar en su casa, en esa donde vive hace poco, por una corazonada.

Vuelve a narrar: Es que estaba buscando una habitación para mudarme, le dije a mis amigos pero nada surgía entonces estaba en Rosario y en una feria apareció un chico, amigo de un amigo, no sé cómo pero dijo en un momento que tenía un espacio. Supe ahí, que él, que vino hacia mí, iba a ser el compañero, la casa adecuada, la habitación necesaria. Y no dudé. Y no me equivoqué.

(tal vez sólo sea necesario sentir, pensé)

El aperitivo refrescaba el verano al lado de la ventana. Los lápices se guardaban en su cucha, el bolso estaba lleno de creación, la mesa se disponía a una conversación. María también. 

| contacto maria luque |
http://cargocollective.com/marialuque

sobre la autora |
Romina Zanellato ( @romizanellato ) es periodista y trabaja en comunicación digital. Cursa la Maestría en Escritura Creativa de la UNTREF. Hace muchos blogs.