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[Micro-excursiones] es un cuestionario que va en busca de músicos y compositores, con el fin de conocer sus ficciones personales. Es una adaptación, algo transgredida, del cuestionario Proust. Las preguntas son simples e impersonales, pero a la vez pretenden ser un disparador. Es el primer cuestionario en donde las preguntas no importan. El mérito y la inventiva corre por cuenta de los músicos.


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[Mini-Bio

Una Tucumana  viviendo en Buenos Aires desde hace más de 10 años, productora; compositora y cantante de reggaeton, lesbiana, virginiana y atrevida.

1. ¿Qué condiciones se tienen que dar para que empieces a componer?

Mi estudio me da todas las condiciones que necesito (un cuaderno, una lapicera, una compu, un teclado, unos parlantes y un montón de software), pero a veces las cosas surgen de otra manera, soy muy versátil (guiño, guiño)

2. ¿Cuál es tu héroe o antihéroe de ficción favorito?

el agente Cooper 

3. ¿Qué talento desearías tener?

si fuera tan fácil como escoger los que quiera, dame todos los que haya, pero teniendo en cuenta el trabajo que conllevan, con lo poco que tengo estoy bien. Si me dan un extra de memoria y buen olfato cerramos trato.

4. ¿Cuál es tu posesión más atesorada?

tengo cosas lindas de las que me gusta poder disponer cuando las necesito, y dentro de lo posible, las cuido. Como por ejemplo equipos o instrumentos... de hecho, suelo acumular muchas cosas de lo más inservibles, pero no atesoro nada, ya ni me interesa poseer. Las cosas estarán ahí mientras estén y después se irán, mutarán o desaparecerán como yo, no me importa mucho.

5. ¿Cuál es para vos la manifestación más clara de la miseria?

A lo mejor la más reciente es que haya ganado Macri las elecciones presidenciales.

6. ¿Cuál es la cualidad que aprecias más en los seres humanos?

La capacidad de emocionarse.

7. ¿Cuál es habitualmente tu estado mental?

220v

8. ¿Cuál es tu idea de felicidad?

disfrutar de lo que se hace.

9. ¿Cuál es tu mayor miedo?

Hasta hace unos días no hubiese sabido responder, hoy digo que son los años que se vienen, aunque supongo no nos pasarán cosas peores de las que ya nos han pasado. El miedo es como una emoción del futuro y con el futuro lo único que se me ocurre hacer, si es que hay algo que se pueda hacer al respecto, es especular, decidir y actuar.

10. ¿Cuándo y dónde fuiste más feliz?

Siempre me las ingenio para tener momentos felices, lo que cambia es la forma, no la emoción.

11. ¿Qué canción que hayas escuchado últimamente te hubiera gustado componerla vos?

qué pregunta rara... Cuando sepa más sobre física cuántica quizás respondo, mientras tanto que cada unx haga lo suyo.

12. ¿Qué canción que hayas incluido en un disco o interpretado en vivo no volverías a tocar? ¿Por qué?

Cuando arranqué con el proyecto de Chocolate Remix todavía estaba muy verde en lo que es la producción digital, y ni hablar en la producción de reggaeton. No era ese el foco de la propuesta en aquel momento, la cuestión era mucho más conceptual. Hoy sí, ya existe una identidad, ya existe un concepto, el chiste ya está hecho y me concentro en la música y en lo escénico. Entonces, volviendo a la pregunta, lo que me sucede es que algunos de los primeros temas que hice hoy los volvería a encarar con otro power en la producción, porque me siguen gustando, les sigo encontrando potencial, pero con respecto a lo musical hoy tengo mucho más para ofrecer.

13. ¿Cuál es el peor disco de la última década?

el que no se hizo

14. ¿Qué libro te hace sonreír?

más que sonreir,  los de Langer me hacen estallar de risa, Mamá Pierri es una joya. Me encanta el humor gráfico y amo los libros que tienen dibujos.

15. Si sufrimos un ataque de Godzilla y tenés la oportunidad de salvar de sus garras a una banda o músicx, ¿a quién salvarías?

si suponemos que nos ataca Godzilla,  supondré que existe un mago, que es músico y además me obedece; lo salvaría a él y le ordenaría que convierta a Godzilla en un sapo de 7 centímetros antes de que ataque a lxs demás músicxs que me gustan y que de paso me reconfigure un par de cositas en el mundo como la desigualdad, la violencia, la guerra y todo eso.

16. Si después de muerto volvés convertido en zombie ¿a quién morderías primero?

si pudiera de la nada morder a alguien, mordería a alguna chica que me guste, siendo zombie o no pero con consenso, y ojalá ella también me quiera mordisquear a mí.

17. En tu último disco ¿encontraste la forma justa de expresar lo que querías?

mi primer disco va a estar en la calle en 2016, estoy en este momento trabajando en eso. Hasta ahora todo mi trabajo lo fui compartiendo a través de Soundcloud a medida que producía y hacía mi crecimiento personal y profesional a la vista de todxs. Prefiero no arrebatarme y que las cosas tomen el tiempo que deban tomar para lograr los resultados que a mi criterio merece un disco. Es un formato al que le tengo, más que respeto, admiración y quiero estar a la altura de las posibilidades que ofrece.

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HABITAT es un ciclo audiovisual ideado para dar a conocer nuevos autores. A través de los distintos episodios buscaremos el hábitat perfecto para la nueva literatura. Un texto, un autor y un espacio, cada capítulo: un recorrido.

Esta vez retratamos a Alba Ballesta leyedo un poema que está en pie de paz, una palabra que suana atipica en un mundo en el que la guerra es el "Si" fácil a la pregunta que nadie hizo. Como un reino del revés, este poema parece la distopia, reclama la paz que los humanos no pueden comprender, tanto no la comprenden que la combaten como si se tratara del odio. Los héroes y los antihéroes se desdibujan. El silencio implicito en este poema es sin querer el colapso nervioso de un mundo absurdo, poblado de extranjeros, los de Camus. Y ¿la paz? en pie, aunque nadie sepa muy bien de qué se trata. 



| Sobre la autora |

Alba Ballesta (Orihuela, 1991) es graduada en Traducción e Interpretación por la UAB de Barcelona y Master de Literatura comparada por la ENS de Lyon. Forma parte del colectivo literario Gilles de Rai, desde 2008 mantiene el blog Fotogramas psicosomáticos. Rari nantes (2015, por la que obtuvo el Premio Joven 2014 de Narrativa de la Universidad Complutense de Madrid) es su primera novela. En la actualidad disfruta de una beca en la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde prepara su segunda novela.


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Ventanas
Casino
Felipe
Señoras
Ambi
Paraguas Naranjas Nesquik



| Sobre el autor |

"Nací en 1990 en Comodoro Rivadavia, casi anecdóticamente pues rápidamente mi familia decidió volver a Villa María, Córdoba. Estudié Publicidad en Córdoba Capital y después de recibirme me trasladé a Buenos Aires, donde resido actualmente.


Saco fotos desde chico, cuando en mi casa teníamos una Minolta compacta, típica cámara analógica familiar de los '90 que cargaba automáticamente el rollo. A los 15, interesado por la fotografía debido a las horas pasadas en flickrs y fotologs, me anoté en un taller en una escuela de Villa María, donde aprendí a manejar una cámara digital a la que no tardé en renunciar. Pero ese manejo digital me sirvió mucho para luego pasar a lo difícil de manejar una cámara analógica totalmente manual. Me gusta sacar en analógico por las texturas y colores que cuando tomaba en digital intentaba emular luego con edición, cosa que hoy no le veo sentido. También puede ser un capricho con mi cámara y su lente.

No sé si podría definir una estética que siga, pero con el tiempo me fui dando cuenta que me gusta mucho fotografiar espacios, más que gente, y la gente que sale es por mero voyeurismo. Creo que hay algo arquitectónico también, en esto de los espacios. En general, la relación ciudad-hombre y los viajes son las cosas que me interesan registrar." R.P

más fotos de Rodrigo en flickr
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          Llueve. Los pájaros surcan el cielo. Como acuosas pinceladas negras. La luz marca sombras difusas entre la noche y las cosas, entre toda esta paz tal vez siniestra o pausa del ruido que moja a las ventanas y a los durmientes. Los autos quietos. El portal y la escalera por donde ahora subirá Delia maldiciendo esa humedad que le pega la pollera a las piernas.
         Delia saluda a Mario antes de entrar con el primer pan de Buenos Aires. Comentan el mal tiempo, silencio, ella baja la mirada, él la mantiene y hasta recorre con precisión la curva de su pechos insinuada bajo el uniforme, y, de pronto, los invade una leve y extraña sensación —los ojos de ella fijos en el polvo incrustado a los zapatos de él— como si previeran que esta vez la lluvia viniera a quedarse, a inundar el palier y todo, las terrazas de los edificios, las casas, los hospitales. A limpiarlos, expiarlos, no, Delia no sabe decir estas cosas, no sabe siquiera que las piensa, que tiene ese deseo oscurísimo tejido bien adentro. Quizá como tantos otros: desea que el 23 de diciembre de 2012 reviente todo, como decían los mayas. ¿Los mayas? Podría haber una inundación tan terrible que volviera a todas las personas protagonistas desamparadas de un nuevo capítulo bíblico donde ella no deba levantarse a las cinco y media de la mañana, cada día, para tenerle listo el desayuno a la señora, donde Mario no deba festejar en silencio lluvias nocturnas que le ahorren el trabajo de limpiar la vereda, ni refunfuñe como un desgraciado cada vez que se averíe el ascensor, la caldera, o se apague inexplicablemente la estufa de las ancianas del tercero.
         Delia siente un pinchazo húmedo en algún punto impreciso de su vulva, cuando su pollera roza apenas la pierna de Mario. Luego sube las escaleras, más despacio que de costumbre, envuelta en una marea tan fría que densifica las cosas.
         Al abrir la puerta, la señora —una señora más joven que ella misma—, con los ojos aún semi cerrados, la saluda en un bostezo y recoge el diario del suelo. No se preocupe señora, está usté con la panza, ya se lo alcanzo yo.Es raro que la señora se haya despertado tan temprano, más raro aún que esté recogiendo el diario en ese mismo exacto segundo en el que la vecina de enfrente, esa anciana que apenas saluda —la hermana mayor o la hermana menor de ese par austero y callado, casi impenetrable— le dispara a Delia una sonrisa inesperada. Una sonrisa que —aunque Delia todavía no lo sepa— quedará grabada en su mente para siempre. Lluviosa y oscura como una tormenta de cine.
         La anciana de ese futuro recuerdo grabado en el horror —como si existiera en la mente un espacio exclusivamente dedicado al horror— se llama Selva. Es una de las vecinas del 3º B. Lleva el pelo enredado en un pequeño bulto gris que esconde detrás de las orejas. Unas orejas que fueron quedándose inútiles a medida que se expandían. Entre el aire y todo ese viento, todo ese tiempo que martilla los tímpanos y estría los cuerpos, la cara de Selva quedó ya más ajada que la otra —la de su hermana Rebeca— y las orejas quietas, permanecieron ahí, como dramáticos y pesados monumentos al absurdo. Luego está esa única línea que baja ininterrumpida desde la punta del mentón hasta el inicio del pecho. El pecho, los pechos, —los de ella, los de su hermana— no importa de quién, ambos pares de senos persiguen el sur con la misma fuerza de gravedad que clama del fondo del planeta, contrae las espaldas propiciando las jorobas, y se alía con aquello que manan las estrellas, esas que Selva y su hermana Rebeca llevan evadiendo hace ya tanto tiempo, de las que se resguardan en la cueva del edificio de la calle Juncal, en el barrio de la Recoleta, ciudad de Buenos Aires, en esa fracción continental que se ubica ya en el sur del mundo.
Selva gira las llaves al cerrar la puerta, muy lentamente, como si el frío del metal quemara sus dedos, volviendo realidad lo hasta entonces inimaginable: que la velocidad de sus movimientos pudiera acercarse a la absoluta quietud. Camina hasta el centro del salón y deja el periódico sobre la mesa.
         3 de septiembre.
         Su hermana Rebeca aún reposa dormida en su cama, cubierta con las frazadas hasta la nariz, soñando con la lluvia de trasfondo doble quizá, con su hermana devenida planta, bosque o la misma selva, algún amante muerto reconstruido a partir de fragmentos de galanes de televisión.
         A Selva el frío le cala los huesos. La paraliza sobre la silla junto a la mesa, la taza de té. Enciende la estufa, luego la radio. Escucha, entre publicidades, música pop y datos de violaciones y asesinatos, razones de sobra para no salir a la calle. Las mismas razones que están ilustradas en el diario que ahora abre, con el insoportable peso de su mano, y de esas hojas, y de su cuerpo entero que parece que fuera a desplomarse sobre la mesa. Pero pronto el aroma del té resucita su aliento, y se extiende etéreo, como esos fantasmas que pronto serán ellas, por las paredes floreadas, por los muebles de caoba antiguo, los cuadros de barcos y playas, y sigue flotando, entre las estatuillas de bronce, los finísimos cristales que decoran la vitrina del rincón, y finalmente entra al cuarto de Rebeca, ese aroma suave, casi imperceptible, se mete en el cuerpo soñoliento de Rebeca que ahora intenta ponerse en pie. Se levanta de la cama y camina despacio como su hermana, muy despacio hasta el salón. Mira los rayos que entran por las persianas. Esas que cortan la ventana a la mitad dejando entrar el mínimo sol necesario. Observa el portarretratos de los hermanos Loretti clavado en la pared, eternizados en aquella semana previa al accidente, con la sonrisa y la inocencia sepia estampada en sus caras para siempre. Acaso el hermano mayor, —¿era Leonardo, Lorenzo?— no supo imaginar que un día sería apenas un rostro sobre las flores de una pared, o algo así como difusos retazos de galanes oníricos sin nombre.
         Rebeca se acerca a la mesa. Tiembla de frío, patea la estufa, refunfuña. Pero su hermana Selva ya no la escucha, no puede, la mira sentarse frente a la mesa mientras examina ese rostro que parece un espejo. Las cejas extinguidas o apenas resistiendo en finos trazos tatuados sobre las ausencias. Debajo ese hundimiento dónde antes estaba el párpado terso siempre maquillado de sombras celestes o púrpuras, ahora es como un pliegue sin retorno, algo así como otra ausencia, una línea oscura de donde emerge el ojo como si emergiera de un agujero macabro. Y luego la piel ajadísima sobre los labios, el cabello fino y blanco que le cae por los lados, la piel del cuello que cae formando colgajos, y entre ellos esos canales por los que corren las venas. Como ríos traslúcidos. Ríos que llegan a dónde.
         La mira servirse un poco de té, silenciosa, lenta, casi quieta, la humedad y el frío en los huesos pesa demasiado, y de pronto como una ceguera, quiero tomar un poco de té, todo pesa demasiado, por qué, una persiana cae y se cierra, o no cae, ya no hay luz, dónde están tus ojos hermana, ¿estás aquí? necesito un poco de calor en mi cuerpo, dónde está mi taza de té ¿o ya no estoy? ¿todavía me querés? ¿Por qué ya nunca me hablás? No te has acostumbrado a quererme como hacen los amantes, estás acá y me querés o no me ves. Era yo la mayor o eras vos. Era tuyo el Loretti mayor o de nadie. Es que ya no hay luz, estoy hablando o pensando, se te vuelca la taza de té sobre las manos y no quema, no duele, la nube de frío nos atrapa, la jarra, la humedad, tomá la jarra, es como una nube y ya no duele, ya no te movés, o sí, tan lento, las flores de la pared y los otros que flotan como nubes también, tan lento que ya estamos quietas.

         El negro no existe, es la ausencia de luz. La muerte es blanca. Hay otra dimensión donde el universo se tiñe de blanco, como si estuviera nevado. Por un momento la luz, una explosión, el blanco absoluto. La paz. Luego empiezan a distinguirse algunas líneas, sombras, los bordes de las cosas. Porque la nada no es nada, no puede ser blanca. Pero la muerte sí. Aquí hay paz y no es el cielo, es este mismo lugar iluminado con otra luz, y estamos juntas. Tu cara, hermana, pálida como la parca, ahora la veo, estás aquí conmigo después de la vida, el frío ya no te duele. ¿Ves nuestros cuerpos inertes inclinados sobre la mesa? No, ya no duele. Pero la lluvia allá afuera no cesa. Quién sabe, quizá llueva hasta el fin de los tiempos. De todos modos, creo que podremos atravesar la pared, flotando, y que el agua no vuelva a tocarnos jamás. O sí.

         Delia entra en la cocina y enciende la radio. Puro movimiento mamita....Prepara café para todos, cereales con azúcar para la nena, puro movimiento, cereales sin azúcar para la señora, y si una de las negras se retoba, tostadas y jugo de naranja recién exprimido para el señor, y no quiere entregarse a hacer la otra, la vamos a dejar bien calentita, total ella sola se va a sentar,un matecito bien caliente para ella misma, para no compartir con nadie durante toda la mañana, arriba del muñeco, arriba del muñeco, ya no te hacés la fina, sola con el mate, lustrando lo limpio. Ya quisiera Delia que Mario viniera más tarde a tocarle la puerta, que todo reviente en el 2012, no, que reviente su mujer de una vez por todas. Mario cantándole puro movimiento mamita al oídomoviendo la pelvis así, seguro que la mueve así, ella contra la mesa, contra la pared, puro movimiento, en cuatro en la cama de la señora, boca arriba abierta de piernas en la mesa del living…
         Delita querida haceme el favor y apagá eso, no quiero que el bebé escuche cumbia desde la panza. La señora sale de la cocina y cierra la puerta detrás suyo sin esperar ninguna respuesta de Delia mientras comenta con el señor, ya sentado a la mesa como un cerdo infaltable, que ella es muy respetuosa con todo el mundo, pero que hay cosas en esta vida que no se pueden respetar. Seguramente el cerdo esté asintiendo como un sordomudo, mientras la nena se sienta a su lado y empiezan a desayunar en perfecto silencio.
         Delita, otra cosita, no me llevás la nena al colegio que a mi se me está haciendo tarde. Yo en tu ducha con Mario detrás y el cerdo de tu marido mirando.
         Claro señora, espéreme que en un minutito estoy.
         Gracias Negri. ¡Llévense los paraguas!
         Ni Delia ni la niña habían visto jamás llover con tanta fuerza en Buenos Aires, por eso callan y escuchan la lluvia que cae sin pausa, lluvia como de selva. Miran el agua crecida sobre las calles y avanzan, con sus pies como remos, lenta y pesadamente, como viejas.
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HABITAT es un ciclo audiovisual ideado para dar a conocer nuevos autores. A través de los distintos episodios buscaremos el hábitat perfecto para la nueva literatura. Un texto, un autor y un espacio, cada capítulo: un recorrido.
 
Este proyecto ideado por Escrituras Indie y ejecutado por Gilles de Rai (Barcelona), es una nueva oportunidad de difundir literatura emergente y generar un diálogo entre autores contemporáneos de distintos paises de habla hispana. 

La poesía sale a la calle y ocupa los epacios pero los espacios también ocupan la poesía. En esta primera experiencia habitamos las calles de Barcelona.

Muy pronto...

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Estoy viendo por segunda vez lo que va a morir
La fiesta saqueada por un ejército de jóvenes que acuchillaron
las luces, arrancaron la música, rompieron los vasos.
Estacionaron sus motos en el jardín,
no queremos líos con ellos, sólo que nos lleven.
Van siempre juntos, si es con uno es con todos.
No dudé en entregarme,
quiero una cálida visión de las tinieblas,
una campera negra y el peso compacto de la supervivencia.

...

Un día nos vamos a quedar sin luz
y sin nombres de fantasía
Torres de maquinas muertas
reinarán en las esquinas
Los restos dejan tesoros
en los que no se leen comentarios
la pantalla está por la mitad de su completa oscuridad
Si estás listo, estoy lista
para abandonar las contraseñas
y revelar la historia secreta del mundo
todos los amantes deberían ser como nosotros.

...

Para:                                                                 Cc Co:
Asunto: Estuve muy ocupada lamiéndome heridas imaginarias.
Aparece M.
Puro derroche de suavidad,
lo que necesitaba para volver.
Discos de éxitos dorados,
corazones y smiles faces en el camino a su casa.
La diferencia de nuestros pasos apresuraron la noche
y de la oscuridad total pasamos al azul tornasolado.

...

Adopté el crimen en mi corazón
la furia de una época
las palabras de otros poetas
Adopté la nueva casa que nos aísla
el sentido de la fisura
que somos dos partes que no hacen juego
Traspasamos la línea que dejan las cosas rotas
y cuando eso pasa
no sobra dignidad
tampoco cuando dejamos caer nuestros vasos
devolviéndole a la alfombra
el estado de la noche anterior
Adopté el desequilibrio definitivo
cuando las fiestas empezaron a dormirse
Adopté la postura de rodillas
intentando mejorar mi relación con el Señor


| sobre la autora |

Chica Desario vive en La Plata. Escribe, dibuja y edita fanzines desde siempre.
Poesía en borradores de Gmail es su primer libro que salió en Junio de 2015, antes publicó Fulgor con Ludwing ediciones y Patrullas de Salvamento junto a la artista peruana Cristina Zabala.
Durante 2014, desarrolló su producción a partir de posteos en Facebook y otras redes sociales. 
La descarga eléctrica de un corazón roto, un impulso poético irrefrenable para sobrellevar el desamparo.  
Lleva adelante Siberia Librería y Galería, desde donde recomienda libros, organiza muestras de arte contemporáneo y muchas otras actividades.
Actualmente cursa la Maestría en Escritura Creativa en la UNTREF, y sigue posteando, siempre. (Juan Artero)

| contacto |
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Experimentos sonoros y audiovisuales, nuevas formas de hacer de la literatura un espacio donde la experiencia se multiplica hacía todos los sentidos posibles.

Por Nadia Sol Caramella

Hace tiempo que la literatura viene encontrando su doble en la experiencia audiovisual, desde transposición de obras literarias que luego fueron motivos de películas, hasta la discursividad del cine que se impuso en las formas de narrar. Mucho tiempo pasó desde la aparición del cine en la vida moderna, sin embargo, sigue siendo motivo de experimentación. Hoy en día asistimos a la experiencia del texto multimedial como producto de las nuevas formas de comunicación.  

En el ámbito sonoro pasa algo similar, hubo un tiempo, sobre todo durante las vanguardias literarias, en las que se experimentó con el sonido de la poesía dándole mayor importancia al significante, al juego fonético.  El futurismo, el dadaísmo y las vanguardias cubanas fueron algunas de las corrientes que tomaron esas banderas para hacer de ellas una posibilidad de renovar la poesía. La experiencia radiofónica fue fundamental para la difusión de este tipo de poesía, tanto como las declamaciones en vivo. 

Un poco de historia: en noviembre de 1947, el director de las producciones dramáticas y literarias de la radio francesa invitó a Antonin Artaud a realizar un programa que formaría parte del ciclo titulado «La voz de los poetas», garantizándole una absoluta libertad creativa. Una vez escritos, los textos se ensayaron y fueron grabados durante varias sesiones entre el 22 y el 29 del mismo mes. Una última sesión se reservó para la grabación de los efectos de sonido. Diversos instrumentos de percusión fueron puestos a su disposición: un xilófono, tambores, timbales, gongs, con los que Artaud fue improvisando ritmos para acompañar los canturreos  y gritos de diversa intensidad que se intercalaron en la banda sonora. Luego de una primera edición del material, Artaud hizo —en consideración de la extensión— cortes a los textos de apertura y cierre de la producción. La transmisión de esta serie de textos, que componen Para terminar con el juicio de dios, se programó para el 2 de febrero de 1948.

Desde los años 40 y tal vez antes, la experimentación sonora y el cruce entre literatura y  nuevas tecnologías fue materia de creación. Hace unos años atrás surgieron varias formas de registros audiovisuales y sonoros de poesía y narrativa: audiolibros, podcast literarios, ciclos audiovisuales. Cada vez son más los proyectos que tienden a la mezcla de paisajes tanto literarios como visuales y sonoros.



La nuevas herramientas que nos brinda la tecnología nos sirven como campo de experimentación y de juego para encontrar nuevas formas de transmitir literatura y componerla. El año pasado, desde Escrituras Indie tuvimos la suerte de formar parte de Poesía Entre LaHierba, un ciclo audiovisual que pensamos para registrar el aquí y ahora de las lecturas, algo que hace tiempo estábamos necesitando, volver a la voz y a la presencia de los poetas mientras leen sus textos, recuperar un poco de la esencia de esa experiencia. Hoy en día son varios los ciclos audiovisuales que buscan rescatar el “en vivo” de la lectura y componer así un nuevo diálogo entre el poema, el poeta y su entorno, como el ciclo naciente Auvi, de Camila Polo, fotógrafa y realizadora audiovisual misionera, o vídeos como los de Aisak, un realizador del que sabemos poco pero que nos basta con ver con su canal de You Tube para hacer foco en su obra, por novedosa.

  

Otros optaron por el juego sonoro, como la gente de Los cartógrafos, un podcast creado por Rosario Blefari, Nahuel Ugazio y Romina Zanellato, en el que escritores contemporáneos seleccionan un fragmento de un texto narrativo, ensayo o guión de película y un actor lo interpreta y un músico interviene ese audio. La apuesta fuerte de este ciclo es que no se trata de una lectura musicalizada, sino una experimentación sonora, actoral y literaria.




Hace tiempo que la literatura dejó el lugar de la quietud. La literatura es y como siempre ha sido, un ámbito de experimentación. Como todos saben las primeras obras literarias nacieron de la mano de la oralidad y de la música, de la puesta en escena y de la puesta en acto del cuerpo que declama. Ya no hay lugar en la actualidad para el tipo de literatura que se lee sentado a la mesa con un vaso de agua junto a un micrófono. La literatura hoy es cosa seria pero no quieta, ni anquilosada en las formas del escritor aburguesado, que le niega el cuerpo a su obra, todo lo contrario, volvimos a recuperar la voz, el cuerpo y la vitalidad. Hoy la literatura existe en la vida cotidiana, es un cuerpo en constante fricción con el mundo, que lleva las heridas de un juicio antiguo, con el que Artaud iba a terminar.  

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por tom reznikov



una ballena llegó a los diques de buenos aires


una ballena llegó
a los diques de buenos aires

desorientada se movía
en las aguas cerradas de la ciudad mientras 
decenas de personas se amuchaban
a observar el curioso fenómeno 
como si se tratara de un espectáculo
digno de fotografiar:
la agonía
se ha vuelto leve
disfrutable
necesitada de tecnologías
que la fijen y reproduzcan

los veo curiosear la muerte 
y cambio de canal

también es noticia
un partido de tenis
jugado en alemania
o suiza

con la mente puesta en el mapa
me aparto
de mi manada 
me alejo
a costas extrañas 
a agotar mi
energía 


nada altera la calma cotidiana

planeo un viaje mientras
caliento en el microondas
quesos y salsa arrojados
sobre una superficie lisa
de pan

pienso en la tierra
en su extensión
y veo cómo el queso rebasa
los bordes del plato
en el horno microondas

pienso en las horas
en las rutas como
tajos abiertos en
la carne viva de los pastos

en los kilómetros
en la infinita lejanía de la llanura
y en las formas que la paciencia
tiene y adquiere

nada altera la calma cotidiana
solo el sonido del horno
hiere el silencio

el queso en el plato
aún se expande

así debe trabajar
el tiempo
durante el viaje
irradiando su calor sobre
un corazón en franca expansión


| sobre el autor

Juan Alberto Crasci (Buenos Aires, 12 de noviembre de 1982). Cofundó Editorial CILC, con la que trabajó entre los años 2006 y 2010. Manejó el espacio cultural Casa (sic) entre 2010 y 2014. Desde 2012 lleva adelante el proyecto editorial añosluz editora, junto a Sebastián Realini y Florencia Piluso. Ideó y coordina el Mundial de Poesía. Produce, junto a Augusto Coronel Díaz, el Ciclo Despierta!, orientado a la difusión de bandas de rock independiente. Con Sebastián Realini y Walter Godoy produce el ciclo literario Libro Completo. Publicó las plaquetas de poesía Hendidura (2008), El achique de Dios (2008), Siesta, (2009), todos por Editorial CILC.

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Sin nada que probar y sin nada que perder Shaman suma nuevos elementos en Sueño Real, su disco más ambicioso.

por Gabrel Feldman

“Todos sabemos que somos seres materiales, sujetos a las leyes de la fisiología y de la física, y toda la fuerza de nuestros sentimientos no puede contra esas leyes; no podemos menos que detestarlas. La fe inmemorial de los amantes y los poetas en el poder del amor más fuerte que la muerte, el secular finis vitae sed non amoris, es una mentira. Una mentira inútil y hasta tonta ¿Resignarse entonces a la idea de ser un reloj que mide el transcurso del tiempo, ya descompuesto, ya reparado, y cuyo mecanismo tan pronto como el constructor lo pone en marcha, engendra desesperación y amor?”, se preguntaba el psicólogo Ken Kelvin en Solaris, la novela de Stanislav Lem. Entre las cosas que entendemos y las que no podemos explicar Shaman propone su Sueño Real, tercera entrega junto a Los Pilares de la Creación, sus propias visiones de dos amantes en fuga, caídos en desgracia, guiados por el viento y las estrellas. “Es esta sed que no podremos saciar, mi amor”, canta con su dramatismo intrínseco dando inicio a una road movie onírica, acentuada por el protagonismo de los sintetizadores y el pulso electrónico.

Desde sus primeros lanzamientos el mundo de los sueños y la introspección es una de las  temáticas preferidas de este cantor patagónico que encontró su lugar en el mundo en la ciudad de La Plata. De una versión primigenia de “El Primer color”, en vivo con su guitarra embrujada, “Vestido plateado” con Los Hombres en Llamas, hasta las más recientes “Donde nacen las estrellas” o “Segundo imposible”, por nombrar algunas, podemos recrear esta inquietud. Visto a la distancia con un telescopio, podríamos trazar los puntos de contacto y contemplar cómo se relacionan las estrellas más antiguas con las más jóvenes en esta particular nebulosa que disco a disco se expande.

Nuevos elementos se suman al cuarteto. Teclados adicionales, violines, percusiones electrónicas y coros, además de las voces de Santiago Barrionuevo de El Mató (“Sonríe”) y Sara Hebe (“El ‘viejo’ niño en la vereda”), se agregan convenientemente mientras la voz honda de Shaman narra. Con la producción preciosista del mexicano Neto García (ganador de un Grammy Latino por su trabajo en Mujer divina de Natalia Lafourcade) consiguieron una síntesis entre lo folclórico, lo eléctrico y lo electrónico. Es un disco ambicioso y bien logrado. Incluso después de un punto final emotivo y con toda la pompa (“Gracias por tanto”) guarda una última gema (“Baum”) que asoma de entre el silencio con la excelsa ejecución de Julián Rossini en piano acompañando al cantor. Fogonazos de luz que poco a poco se desvanecen como el último pensamiento del día antes de que el sueño vuelva a devorarlo todo de un solo mordisco.



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| Sobre la revista |

Campotraviesa es una revista de poesía trimestral en papel que se publica por estación, hasta el momento hay 6 números, el último por salir a fines de este mes, en primavera. La revista no respeta divisiones generacionales ni geográficas, tampoco de escuelas y corrientes poéticas. Es una revista pensada a partir de una situación: somos de provincia y vivimos en Capital Federal, estamos en la ciudad pero lo que más nos importa es la naturaleza. O al menos la poesía que está más ligada a la sensación que al raciocinio. Esas dos cosas. Publicamos poesía argentina y latinoamericana -en menor medida- y pretendemos mostrar y difundir la poesía de las provincias y de la región. Expandirse por adentro. La crítica no es nuestro fuerte, estamos un poco hartas de la forma de leer de la academia, pero también hay lugar para hablar de libros y autores, de espacios de experimentación como son las redes sociales, de las editoriales pequeñas y de las lecturas a las que asistimos. Lo que más hay en Campotraviesa son poemas. Poemas ordenados por temas, como en una clasificación primaria de un mundo que viviera bajo el influjo maravilloso de la poesía.

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