La literatura y el estado en el mundo de habla hispana
Que la literatura ha tendido ha llevarse siempre muy mal con las dictaduras y los autoritarismos es una verdad como un templo. El problema, sin embargo, es que al templo cada día se le caen vitrales y capiteles, y lo que otrora fuera una edificación sagrada, hoy se nos aparece como una cochambrosa carcasa en ruinas, incapaz de cobijarnos, de darnos seguridad o de servirnos para algo que no sea la evocación de un viejo pasado histórico, como parte de un rancio recorrido turístico. La realidad es que, hoy, en el mundo de habla hispana, donde la función sediciosa que Vargas Llosa atribuye a los escritores va perdiendo sentido de forma inversamente proporcional a la expansión de la democracia, es casi imposible comprender a la literatura sin tomar en cuenta al estado.