Poema con naranjas


Escalábamos

como inquietos animalitos

las ramas del árbol


elegíamos

siempre a la distancia

el fruto dulce

para acercarnos

y comprobar

la eficacia del ojo

en una ansiada mordida

que como un beso

también nos llenaba de gozo


era el juego secreto

en el patio de la infancia


y aunque a veces los frutos

eran ácidos 

ese pequeño ritual

de verano

nos entrenó con alegría

para lo que llegaría

más tarde


comprobar la intuición

de la mirada

elegir el fruto más dulce

besarlo

con premura


sentir el sabor

calmando la sed

conocer también qué pasa

con los cuerpos que se buscan

arrancados

como jugosas naranjas

del árbol.


...


Cuando fui árbol marchito

No me asusté del invierno

pasé las horas

en el páramo de luz 

que me daba 

el balconcito


dejé que el sol 

esa ave inquieta 

se posara

sobre mí


ese pájaro

había volado mucho 

había atravesado 

distancias 

bocas oscuras

como fauces

depredadoras


y ahora 

había llegado hasta mí

eligiendo el pecho

en esta época de luz frágil

para juntar ramitas

y anidar


no le importó que fuera árbol 

de pie y sobreviviendo 

perdiendo hojitas

en la casa que dejaste vacía

no le importó


por eso dulce ave 

gracias por el nido

para atravesar el frío

y su puñal


gracias

por la compañía

cálida como un recuerdo

lo sostengo en alto

como un fruto dulce

que sobrevivió a la helada 

y aunque ya 

no soy árbol

florezco.



| Sobre el autor |


Pablo Carrazana (1992). Soy docente de lengua y literatura en escuelas de nivel medio de CABA y el Conurbano. Melómano empedernido, asiduo lector y ocasional escritor. Asisto a talleres literarios con Isabel Vasallo y Osvaldo Bossi. Actualmente me encuentro preparando mi primer librito.

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