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sos lo más barato de mis sueños:
una payasita de cera
vacía de sentido
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            -contame
            -a la tarde fui a buscar a mi sobrina a la escuela. comimos afuera y quiso ir a la plaza. se hamacó un rato largo, cuando se cansó, la llevé a casa y le hice una merienda mientras miraba dibujos animados
            -¿y vos?
la Boa se puso de rodillas y gateó hasta mí
            -yo trabajaba en la computadora y hablaba por teléfono. a las seis llamó mi hermana, dijo que pronto pasaría a buscarla
apoyó sus manos en mis rodillas y la cabeza en mi panza
            -¿a qué hora llegó?
jugaba con el cinturón
            -se le hizo muy tarde… pará…
            -¿y qué hicieron todo ese tiempo?
            -cuando se aburrió de los dibujos, fue a buscar al perro y jugó con una pelota… pará, así no…  después me insistió para que fuera a jugar con ella…
            -¿y vos cómo estabas?
            -bien…yo… pará, dejá eso… sólo quiero hablar
cerró el cierre del pantalón
            -yo no quiero hablar. quiero que me cuentes vos
            -hoy no quiero
me levanté y acomodándome el pantalón. serví algo de beber
            -¿qué querés?
la Boa se recostó en el suelo y jugaba con su pelo
            -no sé. cualquier otra cosa
            -¿ella tiene rulitos como yo?
            -dejá a mi sobrina en paz. ya te dije que con ella no es así
            -pensé que te hacía bien
            -hoy no
se recostó en el sofá y puso su mano entre las piernas
            -¿te molesta si…?
            -hacé lo que quieras
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Una luminosidad recorrió todos y cada uno de los rostros del único
nido que sobrevivió a la limpieza. Era una multitud callada y agobiada,
que sólo abría la boca para rezarle al único verdugo de la tierra.
Yo no fui alcanzado por ningún tipo de luz. No asistí al reparto, nunca
creí en las ofrendas multitudinarias.
Mi cuerpo dormía. La conciencia seguía intentando inútilmente resolver
la cuestión que a mí me dislocaba, ¿estaba vivo realmente? Enseguida, una
cuestión aún más aguda me sacudió de una manera que jamás podré
explicar, despertándome por completo. ¿Qué significaba estar vivo? Miré
al cielo y sentí un gran escalofrío, estaba a punto de colapsar. Tomé una
gran bocanada de aire siguiendo completamente su recorrido.
Inesperadamente el malestar se había desvanecido, y me volví a dormir.
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Fati Maggio
(Pintura-Oleo S/tela)