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Omar Sisterna
"Asfixia" - 2008
Lápiz-tinta china
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se me cae el cuello cuando arqueólogo
inventas la forma de morder
y que
cuando el ritual de
arrancarme ese pedazo
que una vez estuvo siempre
esperando para ser mordido
nos reactualiza
alver como pasa la noche naufragio
y estamos siendo todo
(hasta acá una poesía)
pero mañana
me quedo con el dejo
de lo que no tiene perdidas
pero mañana
chau
felicidades
(hasta acá otra)
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En las realidades impunes
tras insomnios y letargos
soy reincidente,
sin compasión.
Tan sólo culmino
el abuso de cualquier ventaja,
la succión de la llaga ajena,
cuando éstos ojos,
prolongados al extremo
ya son ceniza.
Horas silentes
en claroscuros
anteceden el amanecer
no despertado.
El tiempo-espacio
se sofoca de mí.
Exacerbo al instinto
hasta rabiarse.
Rabia dulce,
me mastica la boca
(será que babeo miel…)
me tajea los dedos
(pocos surcos para esta tinta…)
Va moldeando, vía luz,
la pulsión bipolar
de un alivio paciente
por agua segura
y un ardor friccionándose
en sales inciertas.
Desmiento toda honra
acuñada en los crédulos
de una falsa sequía.
¿No ves la osadía amarrada
urgida en ofrecerte buscar
el punto que supura la humedad
que se me filtra desde adentro?
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Tus besos se desnudan en otra parte
Y se asolean desnudos bajo otro cielo
Ya no soy tu centro

estoy lista para tus juegos nocturnos
¡Ahora!
que pasaron de moda

Tu cama se enciende en una habitación que no es mía
Te pasaste de hermosa
y YA
ser bisexual
pasó de moda

Tus besos se desnudan en otro cielo
Y yo, que soy tormenta
te voy a gritar
Pero estoy verde de tanto cielo sin sol
Y vos:
tan hermosa

hoy que sé nacer
tu boca
toma sol desnuda
en un lugar
donde no sé llegar

me di cuenta
que los amores que no se aprovechan
pasan


y mi cuerpo de tomate
brilla
de tan verde
en la casa de una amiga
que me abraza, si lloro
o me da infusiones, si mi cuerpo se desangra
de pulpa verde
por ese dolorcito ácido, que te dejan
cuando te dejan.
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¿Acaso si estuviéramos ciegos no estaríamos preguntándonos si en verdad existimos o si solo somos voces caminantes en el laberinto de la vida?
Los dos sabemos que ningún pez muere de vejez. Que todo aquello que vive en el mar, acaba siendo comida. Lo mismo pasa arriba, en la superficie… todavía no hemos aprendido a mirar más allá de las estrellas. No somos la receta especial de los dioses, ni los dioses que recetan mundos… condimento a gusto de una tierra siempre bien sazonada somos. Una rama más, del árbol más frondoso, que dará sus frutos al llegar la primavera del tiempo.

La poesía fue, en algún momento, el experimento que hicimos para hablar con solemnidad. Desde entonces, hablar con encanto a los hombres se volvió una burda gracia. Aquellos poetas fueron siempre los que tocaron melódicamente las fibras más recónditas de lo humano. Y con solemnidad debemos aceptar tal desafío.

La próxima hora de las agujas del tiempo hará un profeta de todo aquello que tenga vida. Recordando que estamos obligados a vivir alimentándonos de la muerte y morir alimentando a la vida.

No hemos entendido que nuestra única grandeza es que desde los átomos hasta la naturaleza existe la misma infinita distancia que hay desde la naturaleza hasta el espacio sideral.
Un vuelo de hamacas en la infinitud es la grandeza que compartimos con todo aquello que vive.