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 Selección de poemas del libro "Vuelta al mundo"  de Pola Gómez Codina, editado por Salta el pez (2023)


Selección por Nadia Sol Caramella





¿Y si esta fuera una ciudad desconocida? 

Quizás estemos en un departamento que se transporta.  

Después de todo, qué lugar es un balcón. 

...

A la izquierda una mujer, tiene canarios

en jaula. Sale muy temprano a barrer el balcón en camisón translúcido. El pelo blanco y largo. A esa hora la niebla es fuerte y tapa por momentos la superficie de las cosas. La veo aparecer y desaparecer en la bruma. Arriba merodean aguiluchos.

...

La vuelta al mundo y yo. 

Ahora somos vecinas. Está en un lugar al que voy con los perros, a dos cuadras de esta casa. La encontré con sus sillas meciéndose en otoño, un poco torcida, todavía poderosa. Un aguilucho anida en su asiento más alto. Chirrió como si me reconociera. Es más pequeña de lo que recordaba. Lleva su nombre escrito con neones sobre un fondo pastel.

...

Si este parque era el futuro del pasado

entonces vos y yo vivimos en el futuro del ayer. 

Un futuro viejo.

...

En mi primera mudanza tenía cinco años.

Mi tía me regaló un oso de peluche. Corrió unos pasos hasta la puerta y dijo que era para que no extrañara. Lo tuve bajo mi almohada durante años y lo escondí como se esconde un talismán al crecer. Treinta años después, en un acto ritual en que los jóvenes devoran a los viejos, mi perro jugó con él hasta volverlo trozos de poliéster. Se acercó hasta mí con la presa destripada en la boca y la dejó a mis pies.


| Más de la autora |

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Una canción punk es el primer libro de la editorial Antipop. Una historia de iniciación y del amor más puro: el amor por lxs amigxs.

                                                                                                                      Por Sofía Vilá

     






   Y ¿sabes qué?

                                                                                          Hay veces que es lindo desconectarse de todo,

                                                                                           pero al final terminás pisando el planeta tierra, 

                                                                                           por más dosis que te des.

                                                                                                                        Pity Alvarez


Son los 90 y comienzos del 2000. Por un lado, estamos ante un panorama de crisis absoluta en todo el país; se nos cayeron encima los años dorados y nos aplastaron de realidad. Y por el  otro, algo que podría suceder en cualquier parte del planeta: unos amigos queriendo formar una banda y recorrer el país con sus canciones.


En esta novela, los personajes literalmente escarban en las rocas para encontrar algún diamante que los saque de la realidad triste y uniforme. Algo que se parezca a otra cosa, un espejismo. También es una historia de iniciación, del amor más puro, el amor por lxs amigxs:  


La dejaron morir a mi vieja, loco- nos repetía.

Lo escuchábamos atentos, como si fuera la primera vez que nos contaba la historia. Era lo mínimo que podíamos hacer por alguien del grupo.

La vida no es como en las películas donde aparece alguien y te aprieta el pecho o te da respiración de boca a boca- nos decía-. La realidad es una mierda y la gente también. 


(Extracto del libro)

     

Todo sucede en el marco reducido de una ciudad pequeña como es Salvador de Jujuy; y suceden muchas cosas, aunque la sensación es que no pasa nada, que los cerros asfixian y no dejan pasar ideas nuevas o emerger deseos profundos. A pesar de que los personajes tienen todas las de perder, de quedarse en el cinismo del incomprendido, se animan a jugar a ser estrellas. Ellos están atravesados por todo, oprimidos por ese sol lejano que pega tanto, entonces escuchan punk para que les revienten los oídos y así nada más penetre, para dejar de existir un rato y que realmente no importe nada, porque no hay nada:


-Haceme el aguante con unas birras, es de perdedor tomar solo-  

 Llegué y ya se había bajado una botella. Tenía los ojos rojos y la mano le temblaba.

- Todas las personas que quiero se me van- dijo

Yo también la quería.

Yo la amaba.

Sirvió la cerveza en ambos vasos lo más parejo posible, para que quedaran al mismo nivel, como si eso también formara parte del dolor compartido.

Por la soledad.

Por la soltería- lo corregí. 

(Extracto del libro)

       

Apropiándome del sentimiento de Fabio Martinez, editor de Antipop, yo también hubiera querido escribir esta historia. Puedo empatizar con la frustración, la bronca, el dolor de los personajes, ¿quién no? Si todxs pasamos por esa película de terror que es la adolescencia, donde parece que unas fuerzas extrañas toman nuestra mente y nos  muestran las cosas como son. 


Pero como la no escribí pero sí lo hizo Ezequiel Villarroel, puedo entregarle este libro a mis amigas y con él mi corazón de aquellas épocas doradas, donde lo único que importaba era ir hacia esa música que nos contaba la verdad. Desmembrarnos en el pogo, morir y volver a nacer en cada canción.     


                                                      

| Sobre la editorial |


Antipop: Editorial surgida en Córdoba en el 2022, definida por su editor y creador Fabio Martinez, como un espacio federal para escritores “del interior”.

Para conseguir sus títulos podés escribir a su Instagram @antipopeditorial


| Sobre el autor |


Ezequiel Villarroel (Jujuy, 1983). Es profesor en Letras y Artes Visuales. Publicó libros de poesía, entre los que se destacan Libro de lluvia, premio provincial de poesía Néstor Groppa (Fondo Editorial Secretaría de Cultura de Jujuy, 2015) y Casa rodante, Segundo premio en el Certamen Literario Provincial- Jujuy (Fondo Editorial Secretaría de Cultura de Jujuy, 2019). Una canción punk es su primera novela. 


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Reseña de Cristales de Adrián Agosta, editado por La carretilla roja (2023) 


por Julián Forneiro 





Se podría decir que Cristales (La carretilla roja, 2023) es un canto a la infancia pero eso sería escueto por demás. El autor del libro esboza un recorrido por distintos recovecos. Algunos que ofician sencillamente de escondite, y otros que nos dejan, aún, más expuestos. En escenarios barriales y congelados, de engaños e incertidumbres, los poemas de Adrián se mantienen al márgen del paso del tiempo. Buscan un cauce para mencionar dos o tres preocupaciones que se repiten y ramifican a partir de una idea: la muerte, el final, o la destrucción de lo conocido, de lo que amamos, de lo nuestro

 

Todas esas emociones y pensamientos que se desprenden son, en términos generales, algunos de los factores que nutren la escritura. Un lamento al paso del tiempo, un ánima que se alimenta de eso que queda atrás. Se nos presenta, entonces, un nuevo horizonte al que cansados asistimos una vez más. Se pregunta el autor: ¿cuáles habrán sido las razones que nos apuraron a crecer?


Resulta difícil -sino imposible- traducir los lugares donde, siendo chicos, encontramos la belleza, la razón o el sentido de pertenencia en la vida. Aquello que el autor define como la forma pura de la infancia vaciándose en el aire. Resulta natural que, a medida que pasa el tiempo, sea necesario ignorar la pérdida. Aquella fuerza impoluta de la  juventud aparece entonces como un recuerdo o un suspiro aciago, un soplo de tristeza. Algo que, a medida que abandonamos, nos deja imágenes lisas como un hermoso y violento maquillaje. 


Ya en su primer libro Entonces sopla el viento (Elemento Disruptivo, 2019)  la búsqueda de lo que consideramos sagrado se encuentra solapada con los eventos de la cotidianeidad, eso que en primera instancia nos podía parecer mundano, pasa a formar parte de los tótems que mantenemos para conservar cierta parte de nosotros. Sin dejar de pensar que, fundamentalmente, mientras unos crecen, otros mueren. O como bien dijo Nicanor Parra (El árbol de la memoria, 1961): (...) lo único verdadero / que respiramos y dejamos de respirar.


A continuación una selección de poemas de Cristales: 



SIENTO TRISTEZA A TRAVÉS DE IMÁGENES QUE VEO EN EL ANIMÉ


Otro techo desconocido El viento agita las cortinas y esparce pétalos, leyes

dientes de león, óbelos de luz solar, piel y pelos Fragancia de tulipanes Pienso

en ese enorme elefante que hace mil años deambula a solas en el océano

En sus patas llenas de liquen y coral arrastrando los restos de un galeón pirata

Goletas, redes, centenares de esqueletos En su lomo colmado de llagas, guano

pestilente, petróleo y salitre Cadáveres, gaviotas y albatros Las estrellas clavadas 

en el ondulante piélago Las pala con su trompa y no puede Quiere decir me duele

pero no le queda lengua Así de raro me siento Dibujos de humedad

trepan por mis ojos Otro techo desconocido Y en la cocina el sonido de porcelanas

y líquidos De lata y aceros ¿Quién estará en esa cocina? ¿Cabe preguntar ahora? El

elefante de mi pensamiento se ve reflejado en la superficie Intenta recordar 

algo que el agua no haya borrado Unos incisivos de marfil Una latitud oculta Una

fruta que lo hizo reír: la marula Una dura guerra, mercenarios, La oropéndola

que le dijo hola Un amor para siempre que no duró una isla Mira sus orejas

deshilachadas y suspira Quiere volar lejos pero nadie puede



...



NO TIENE SENTIDO QUEDARSE


Cruzando la plaza vemos el ombú sus

raíces en tumescente desparramo

Ahí donde antes

solíamos trepar, comer naranjú

tramar diabluras -abejorros, raspaduras

cableados- ahí está el transa ahora

mascando una saliva vieja cómo chicle

anteojos negros & ojotas Nos espera

con inquietas manos en

su campera & una sonrisa que le abre la cara

de oreja a oreja

Ricky Ricky, eh, Espinosa dice y ja

se jacta: ¿Unos suspiros?

Suena bullicioso el nylon en su bolsillo

y de a poco

se acercan los perros de siempre 



...



LOMA VERDE, UN WÉSTERN


Fue brutal Arrancaron los dos

imantados por una gravedad desconocida, el deseo

de darse muerte


uno con una punta otro

alzando con su solo brazo un pedazo de teja El sol


ardía en el cielo La vieja

Asunta los miró fugazmente desde la ventana

y corrió las cortinas Nadie más


escuchó ese sonido El sonido

que hace una teja al atravesar el cuero, fresco el 

cráneo

el crudo cerebro, el secreto crúor y después


lo que había ahí adentro Eso que 

fuese lo que fuese, fantasma o fuego, se fue





| Sobre el autor |


Adrián Agosta nació en 1994 en Adrogué, Argentina. Es profesor de Literatura. En 2019 publicó el poemario Entonces sopla el viento (Elemento Disruptivo). Forma parte de la antología Constelaciones, de Escrituras Indie, y del libro colectivo El beso que no di, de Ediciones Arroyo. Sus poemas han sido publicados en las revistas digitales MalónMalón, Outsider, y Desconlonizadxs, entre otras. En 2021, sus poemas fueron seleccionados por La Bienal de Arte Joven. 

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collage por @nubelectrica


Matinal


Esta mañana el dolor es artesanal
como un pan recién horneado
y el barro
este barro apenas nervioso
antes que pensativo

ensucia toda la vereda
y hace lenta la caminata.

 

Fijate y observá

cómo se quema la felicidad,

tan efímera
como el último cigarrillo de la caja.


Hace falta partir el corazón
como a una fruta madura:
dicen que es la única forma
de escucharlo latir en serio.


...


Meditación en la silla


Que ordenes tus fuegos

sin que nadie se queme,

que la bomba no rompa

el barrio que te empujó

a masticar la vida

entre escombros y escarcha.


Que tus palabras salten

los alambrados del sentido

y crucen cada frontera necesaria

para llegar a cualquier puerto posible.


Que tus muertos no te esperen

a la vuelta de cada esquina

ni te soplen las instrucciones

que se acostumbran.


Que la ceremonia sea breve,

como la nostalgia,

una de esas armas que se disparan solas.


...


Fortísimo


Regular como una camisa

o la yerba para el mate,

el oficio de las hormigas

es gris y se hace con urgencia

por el marco de la ventana.

Las noticias primitivas

se amasan en la sangre,

en cualquier comunidad

que nos resulte posible.

Hay una epifanía nomás.

Las piedras entrevistan

a los peces plateados

y el río no puede dejar

de hablar sobre ríos.


...


Sumersión


Hablar bajo el agua no es rezar.

Ninguna revelación

al sumergir las sienes cargadas de sentido.


Que los pulmones busquen

y que los juncos digan:

si hay una estela que queda

es porque algo viajó

desde una isla

hasta el pensamiento.


Si se encalla la palabra

habrá que anclarla

para que no se hunda

ni se hinche.


Zumbidos de mosquitos

sobre la superficie del agua.

Una rana canta, pero nada más.





| Sobre el autor |


Julián Berenguel (Temperley, 1993) es Profesor y Licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires. Actualmente cursa Comunicación Social en la Universidad Nacional de Quilmes. Junto a Martina Delgado, preparó el índice y la presentación de “Diario de Poesía” para el Archivo Histórico de Revistas Argentinas. Publicó las plaquetas de poesía “Guateque” (2018) y “Discurso del ermitaño” (2018) y compiló “Aguafuertes de viaje. Uruguay y Brasil” de Roberto Arlt. Investiga la vida y obra del escritor José Sbarra para escribir su biografía. Trabaja como profesor de literatura en escuelas secundarias del conurbano bonaerense y periodista freelance.


| Más sobre el autor |


Ig

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Lectura recomendada, esta vez, una novela gráfica que ahonda en los misterios del cosmos: ¿A dónde vas?, del historietista cordobés Nicolás Lepka (El pez que soñaba con fuego editora, 2022)


por Nadia Sol Caramella






¿A dónde vas? de Nicolás Lepka es una novela gráfica ideal para fans de Los expedientes secretos X. Se trata de una historia en la que se cruzan cuatro personajes que fueron abducidos por ovnis en su ciudad. Con un relato sumamente literario y un rompecabezas de situaciones extrasensoriales, la historia se compone de situaciones paralelas que van conformando un misterio que se funde en un cielo de negro en una ruta de Trelew, Chubut, que también podría ser una ruta en Córdoba o cualquier otro lugar donde personas hayan experimentado avistamientos de ovnis. 


La narración parte de un modo normal, alguien va de camino a casa en su auto de noche y cosas extrañas se suceden unas tras otras en ese trayecto, es difícil determinar para el lector o la lectora si eso que sucede es parte de un sueño o si realmente el personaje está experimentando encuentros con seres de otro planeta. La duda hace de esta novela gráfica una puesta en abismo para adentrarnos a sus lectorxs en la gran pregunta del afuera. ¿Hay algo más allá, en esa extensión del universo que nos excede? El tiempo se detiene, el relato es un tiempo otro, marcado por el ritmo de esos sueños raros que nos despiertan en medio de la noche, para volver a dormir sintiéndonos diferentes, conmovidos por la turbación de lo extraño en el cuerpo.


La novela no busca dar respuestas sino dejar la puerta abierta a la incertidumbre. Al final del libro, descubrimos los documentos en los que Nicolás Lepka se basó para sentarse a dibujar y escribir: una nota del 14 de abril de 2015 en la web de Radio Gandolfo Nuevo AM 540 que daba a conocer la existencia de un cartel que advertía a los automovilistas, ciclistas y peatones sobre las abducciones de extraterrestres en la calle Capitán Murga en Trelew. El cartel estuvo apostado durante dos meses sobre esa calle, hasta que la administración de vialidad decidió sacarlo sin explicaciones ni comunicados. 


¿A dónde vas? de Lepka nos deja reflexionando un vez más sobre la finitud de lo humano, su ínfima existencia en la vasta extensión del cosmos, pero como decía Carl Sagan: “Somos el medio para que el cosmos se conozca a sí mismo”, ¡que así sea y el cosmos nos habite con sus misterios!

 


| Más sobre el autor |


Ig 



| Sobre la edición |


Se consigue por estos días en la Feria de Editores (Stand I1) o a través de El pez que soñaba con fuego editora