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Preparatoria

Meat Puppets


| Sobre el autor |

Rip gordon (emiliano). Nació en la ciudad de Viedma, Río Negro el 19 de abril de 1986, vive en Buenos Aires hace varios años en el barrio de Boedo. Dibuja desde la primaria cuando empezó a odiar la escuela y se encerró a dibujar. Fanático del cómic underground estadounidense y de los Fanzines / publicaciones independientes. Ha trabajado sobre distintos materiales, acrílicos, tinta china, acuarelas, micro fibras y fibras baratas de supermercado. También trabaja en formato digital realizando ilustraciones, flyers, historietas y diseño gráfico. Tiene un proyecto independiente (Imprenta Islandia) donde realiza sus fanzines en serigrafía. Expuso en diferentes librerías, galerías, centros culturales, recitales, sótanos y hasta en una cárcel. Actualmente participa en diferentes muestras, expocisiones de dibujos y ferias de fanzines.
Podés seguir sus trabajos en: Tumblr | Facebook | Behance
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Armados del heroísmo de los que sin asco dicen la verdad, Colectivo Fractal nos sitúa en la guerra más importante de todas, nuestra guerra, la de todos los días. Una construcción simétrica cuyo resultado apunta al caos en el que vivimos y nos empeñamos en no ver. Hasta Acá nos hace sentir ese futuro tan posible y cercano que resulta terriblemente familiar. A veces hay que abrir bien los ojos y las entrañas, sobre todo cuando estamos en guerra.

por Juan Manuel Corbera


Caleidoscopios de dolor y color

Para entrar, hay que evitar toparse con los cuerpos de atuendos militares que yacen en el suelo. Hay que elegir un lado donde sentarse. Una sensación de extrañeza emerge del efecto que crea un teatro oscuro, vacío, negro, que es llenado con plegarias, seres, disparos, movimientos difusos, cosas o gente arrastrándose, o siendo arrastrada.

Luciana Denino
Las voces vuelven, ahora en forma de niños, mutilados. Así, con fuego cruzado, Hasta Acá empieza y se transforma, constante, variopinta, encendiendo las trincheras en la que nos escondemos día a día. Esta es una obra que juega con el contexto de la guerra en su multiplicidad de situaciones, usando en distintos formatos: el show de concursos, la sitcom americana hasta el melodrama clásico.


La política, algo que no tiene nada que ver con ustedes

Colectivo Fractal apuesta por la construcción horizontal de una obra, esto es repartirse en partes iguales la creación desde cero del guion, la estética en general, los elementos del vestuario y el diseño de la escenografía, la difusión, iluminación, musicalización, etc. Se dirigen y contienen entre ellos mismos, los que al final le ponen el cuerpo a esta decisión política que es hacer arte grupalmente y sin jerarquías. Romper un poco el paradigma, hacerse cargo de lo que creen y militan. 

El contenido de la obra explora en sí mismo las aristas más desagradables de nuestra sociedad y nuestro tiempo usando la realidad atmosférica de la guerra para exponer esos relieves en su más cruda versión. La competencia alienante, los estereotipos de la sexualidad, el destino en manos del consumismo, la familia y la escuela como modelos que reproducen la institución castrense, la represión policial, la normalización del patriarcado, la relación con el otro en tanto inmigrante, lo nacional impuesto, la revolución inminente... No se les escapa el cinismo y el absurdo para cuestionar nuestros propios comportamientos, la puesta en escena hace estallar la pasividad con la que vivimos esta realidad que nos ha tocado. Los contrastes que encuentran en la metáfora de vivir en la guerra, en el ámbito por excelencia donde alguien gana y alguien pierde, nos remiten a pensarnos nosotros mismos como individuos que, así lo ignoren, son parte de la disputa y el problema. Entonces en: esta guerra que también es nuestra pero aún no nos mató. (...) ¿Gana el delirio o gana el silencio?

Queda abierta la pregunta, y palpable el deseo de responderla.



[Funciones]

Domingos, 21 hs.
Espacio Cultural Urbano - Acevedo 460
Entrada: $120 / $100 (Estudiantes y jubilados)

Reservas:
hastaacaobra@gmail.com
011 15 58523153
011 15 68048154
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Panorama y links a una nueva escena músical que enlaza México, Chile y Brasil.
 
Por Julia González


Internet tiene eso: la cualidad sobrenatural de la magia. Y a veces, el periodismo también tiene cosas buenas. A raíz de una nota al mexicano Caloncho, oriundo de Sonora, cuyas canciones son más dulces que él porque las canta en un tono que recuerda al reggae latino con una pizca de calipso de suaves serpenteos como el mar que describe en sus composiciones, caí (gracias a sus links) en Rodrigo Amarante, Los Hermanos, Siddharta y Mon Laferte. Todos fraternos en un gran Mercosur trovador, salvo Siddhartha, que es mexicano. Y ya que lo nombramos, empezamos por acá.

Siddhartha nació Jorge Siddhartha González Ibarra en Guadalajara (la ciudad mexicana del tequila, por excelencia; y la que se atribuye la belleza de las mujeres más bonitas de México por la mezcla étnica producto de la invasión francesa que sufrió la región en el Siglo XIX) y fue baterista en Zoé, acaso la banda de México más importante hoy, si de mainstream hablamos. Es que el niño con nombre de Buda empezó en la música a los 7 años tomando clases de piano para pasarse a los 12 a la batería en un plan totalmente autodidacta. Y acá hacemos nosotros un link a Caloncho. Siddhartha fue el profesor de batería de Caloncho y luego el productor de sus discos. “Aprendí muchísimos trucos de composición y producción: términos, logística y cosas que tienen que ver con la industria, como salir de tour”, cuenta Caloncho. También le preguntó muchas cosas a su amigo porque “no tenía ni idea de nada antes de producir el disco con él”, dice.

Ya en plan solista, Siddhartha grabó Why you? (2008), Náufrago (2011) y El vuelo del pez (2014). El primer disco cobija un sonido más rockero y crudo (¿Acaso es la regla para todo músico que empieza su propia senda?) y para componer el segundo, se refugió en una cabaña en medio del bosque. Allí buscó las canciones de un disco que juega con las programaciones y sonidos electrónicos. ¿Y de qué habla Siddhartha? Pues claro, de la soledad. Un náufrago en el medio de la nada no tiene otra cosa que a sí mismo. Otro link: Nacho Vegas sobrevuela como un fantasma la angustia existencial de Náufrago. Por supuesto que salvando las distancias, ya que Nacho Vegas tiene una poesía madura a fuerza de escribir y describir sus demonios en poemarios y canciones duras como él.

Para El vuelo del pez hubo una apuesta más grande. No sólo en la producción neta del disco, sino en mostrar y ya cierta madurez compositiva. Dicen que la trilogía le da al fin el carácter a un músico. Concepto e idea se agrupan en un todo. El tercero se grabó en el estudio de Siddhartha en Guadalajara y participaron Chucho Báez, de Zoé; y Caloncho, que suavizó el último track del disco, Loco. “Sin pensarlo mucho, Caloncho tomó un tambor y comenzó a tocar el beat y a tararear algunas frases que tenía en mente, yo tomé la guitarra y le puse los acordes. Cada uno escribía algunos pedazos de letra y cada quien cantaba algunas partes. Después de organizarla un poco quedó una mezcla interesante entre su lenguaje y el mío”, cuenta Siddhartha en alusión al link del que venimos hablando. Una mano lava la otra, una Brahama llama a otra Brahma y los amigos de la música se vinculan entre estudios de grabación, ideas y melodías que se materializan en discos. Y luego nosotros linkeamos. ¡Salud por ello! ¡Larga vida a los vínculos!

Amor de playa: “Quisiera llevarte al mar y nunca regresar a la ciudad / y poder disfrutar del día siempre / echados al sol sin tu bañador”: Palmar, Caloncho ft. Laferte:



Cachondeo full: “Estaría chingón que me dieras a probar las burbujas que sacas debajo del mar para poder respirar / Qué loco que caiga agua del cielo y te moleste cuando moja tu pelo pero te ves muy bien de mojado”: Loco, Siddharta ft. Caloncho.


La nostalgia del atardecer: Tardei, Rodrigo Amarante


Un desgarro de desamor: Mon Laferte, Tu tanta falta de querer:


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por Ariel Fernández


La colección de la Editorial Nulú Bonsai en su colección ATAQUE EMOCIONAL AL SISTEMA CAPITALISTA tiene una gran virtud: No defrauda a las expectativas que el nombre despierta. En este sentido hay dos ejemplos que es indispensable mencionar. Por un lado Flores El intento de Sebastián Goyeneche y por otro Suena el afilador de cuchillos de Walter Lezcano.
En Flores El intento, Sebastián Goyeneche despliega una escritura que se ve atravesada por todas aquellas variables que atraviesan la vida de cualquier ser humano, desde el cuestionamiento de la existencia, la constitución subjetiva y las conductas que de ellas se derivan, la diferencia de clases, la locura, el amor y la soledad, lo cual crea una obra que nos interpela y nos lleva a pensar en nuestro propio lugar en la sociedad y el lugar de la sociedad sometida a las reglas se un sistema capitalista cada vez más perverso y hostil.
Más allá de la diversidad que caracteriza al enfoque existencialista de las situaciones de la vida humana, esta concepción se singulariza también por la sensibilidad para con todos los problemas de la existencia individual, así como por la confianza en las fuerzas creadoras personales. Los temas sobre los que reflexiona el existencialista se mueven alrededor del hombre y de la realidad humana (hombre, libertad, realidad individual, existencia cotidiana). En esta obra la angustia en una categoría decisiva de la existencia en cuanto remite al “yo” concreto; la angustia se relaciona con el problema de la autenticidad de la existencia y su posible enajenación: “La superpoblación de signos/no nos permite frenar doce segundos/o quedarnos quietos/ni para ver el espectáculo de un semáforo/en su hábitat natural” nos dice el autor. De esta manera se ponen en evidencia las perversiones y la ruptura con la sociedad que se produce sin reparar en las consecuencias, destruyendo todo tipo de lazo social.
Así, la locura aparece como ruptura de lo posible. Estar loco es cruzar el límite, es escapar del infierno de la vida cotidiana. De alguna manera la locura es una forma utópica de la salvación popular, que de una manera ilusoria muchas veces aparece ligada al amor aunque la soledad aparece como lo irremediable, como el desenlace de nuestras más genuinas esperanzas por eso uno de los versos del libro lo define de manera bella: “sentado, acá/veo la imagen/más repetida de toda la historia: una mujer de espaldas/que se va”. Sebastián nos pone en evidencia con la soledad, con nosotros, y con lo más cruel del mundo.
Sobre Walter Lezcano es necesario aclarar que es muy probable que solamente sus cercanos podrán hablar de su persona de manera concreta, aunque entre sus letras se cuela la compleja sencillez  de quienes andan a pie sin temores ajenos, pero nunca meramente individuales.
Su poesía es terrestre e incómoda para aquellos que viven en el confort de lo conocido. Su vida rebalsa vida y eso no es frecuento de una virtualidad exacerbada. “Grité apenas/y no se acercó nadie” escribe Walter con gran sensibilidad.
Como cualquiera de los mortales la poesía de Walter se enfrenta a las pérdidas y los duelos con prudencia, y nunca abandona la estima por lo que nace de nosotros, eso que podemos llamar deseo.
El libro funciona como una pequeña bomba emocional que estalla en el corazón del lector, en una identificación que es inevitable a medida que avanzan las palabras.
Terry Eagleton, planteó que la literatura ha ocupado un lugar esencial y privilegiado a la hora de dar cuenta de los discursos sociales que nos atraviesan, y Walter Lezcano se para de manos con sus poesías y sus reflexiones que con audacia y desparpajo se resisten y desmontan el discurso dominante, represivo y excluyente. En esta dimensión la obra Suena el afilador de cuchillos muestra y evidencia la opresión ejercida sobre quienes viven a contramano de sus deseos,  a la vez que da cuenta de la persecución y ocultamiento que sufrieron (y sufren) todos aquellos que deciden romper con el superyó perverso de una sociedad sin apertura.

Nulú Bonsai hace de esta manera un aporte fundamental para la literatura argentina, para el lenguaje poético, para el goce de los lectores, y principalmente a la esperanza de que alguna vez el mundo no sea como es.
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|sobre el autor|

Nací en 1992, en Buenos Aires, Argentina. 
Estudié en la Escuela de Fotografía Creativa de Andy Goldstein. 
Participé en exposiciones de fotografía colectivas e individuales en el Centro Cultural Recoleta, UNA, UNTref, Facultad de Derecho y de Filosofía y Letras (UBA), Festival de Luz, Galería Buenos Aires Sur, Fotogalería de la UNC, Konex, Reserva Ecológica, y en varios otros Centros Culturales de la Ciudad y de otras ciudades.
Actualmente estudio la Lic. de Artes Visuales de la UNA, la Lic. de Cine Documental en la UNSam y la Diplomatura de Fotografía Documental de la UBA.

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