por Vanesa  Almada Noguerón
A Laura.





Ponele que haya una forma de decir las cosas que no sea esta. Ponele que sirve. Ponele que en algún momento yo la descubro y la pongo en práctica.
Me levanto un día y estás pegada a mí por la espalda. Siamesas andróginas. Me pongo a pensar en lo mucho que te siento cerca, laminada en serie, aplastada a mi transpiración y sacándole los ojos a los Edipos mal presagiados de nuestros miedos con un sacacorcho prestado no tan amablemente por la vecina chillona del B.
Ponele que lo pienso. Ponele que me lo monto a escribir, porque de a ratos llegan momentos en la vida para escribir poemas de amor.
Me arremango los párpados y evoco. Me doy cuenta de que a las musas las mataron a principios del XX de capitalismo intravenoso y las cremaron en miseria panfletaria de supuestas oenegés igualitarias. Ponele que me abstengo de bibliografía.
Ponele que me hace gracia la carita que ponés cuando llamás a mamá para pedirle la receta. Mientras vos cocinás viene el delivery de Manolo y yo me pongo a tirarle algo encima a mi cuaderno - para que el blanco a rayas tenga algo con qué fanfarronear- pero me vengo a encontrar con que no hay más versos. El último y más perfecto son tus ojos.
Ponele que me vienen las retóricas. Me pregunto qué es lo que van a hacer todos los que quieran morir de textos sin haber nacido siquiera, qué es lo que van a inventarle al señor del llavero grande todos los que hayan muerto de textos en primaveras madrileñas pero nunca hayan llegado a conocer ni tu córnea ni tu coroides, y qué será de los otros, de los que hayamos acumulado en nuestro haber los dos prodigios, pero no nos haya quedado más que un cuaderno en blanco a rayas.
Ponele que me pregunto y me respondo sola. Soy una mujer enlesbianada de por vida a los pelitos infrarrojos de la parte baja de tus omóplatos, y tengo tatuajes invisibles al tacto. Me jacto mundanamente de ser la gota rebalsada del vaso medio lleno, pero encarno en realidad la cólera retenida de todos los Aquiles y el Asterión inocente de todos los Borges cada cuarto menguante.
Ponele que nos vamos. Nos tomamos un ferry a Guyana y nos desintegramos los cuerpos a besos en la habitación contigua. Vivimos un par de temporadas en la portada de un libro, donde los diez que me sobran se convierten en ardillas cantarinas militantes de la ETA disneylandiana, y los diez que te faltan se fugan con sus amantes austro-húngaros a algún lugar de la mesósfera.
Ponele que Tabucchi tenía razón. Ponele que la filosofía simule ocuparse de la verdad pero no diga más que fantasías, y que la literatura nos mienta deliberadamente en la cara haciéndonos creer fantasías que vienen siendo la mismísima verdad.
Ponele que sí, que nos mintieron. Que todo este tiempo tuvimos en el bolsillo lo que estábamos buscando, que el triángulo de las Bermudas es al final un poliedro de pantalones largos, y que el lago Ness resulta una mera víctima más de los monstruos okupas de la Escocia Occidental.
Ponele que me arranco de las uñas las iniciales y me pongo a plantar tu nombre en todas las esquinas.
Ponele que que habiten muchas finas líneas entre, sea en efecto the higher law, y que las pastillas de menta no sean golosinas sino cosos de adentro espasmódicos y corrompidos de venas sangrando besos transparentes y faltos de sabor.
Ponele que aprendemos gestos nuevos, nos compramos un cuatro ambientes con vista a la laguna azul y nos embarramos de caracoles oceánicos para hacerles sombra a los museos locales y a las pinturas archiconocidas y ya devaluadas de Dalí.
Ponele para siempre.
Ponele que este resumen es un poco más completo que el del primer mes.
Ponele que dejo de empapelar la ciudad de tercera del singular y empiezo a concursar pasantías para la primera del plural. Nos pirateamos una peli noventosa y la ponemos cada vez que se nos venzan las tapas de pascualina y que tu abuela no haya hecho postre familiar. Ponele Groundhog day o 50 first dates. Hay un final de la historia pero nunca nos convencen los créditos. Todos los días es el mismo viernes. El cuadradito negro de la pantalla plana dice junio veinticuatro pero a mí se me hace cuento. Es otro viernes sordo y arrancado a mordiscos del almanaque. Yo me visto y me perfumo la bufanda descolorida con el falso Calvin Klein para pasearme los cuerpos por no sé qué jornada de sexos plurales en el subsuelo de la ex Bristol.  Mi cuerpo de mentira chorrea la verdad a gritos en las camas antisommiers de mis otros cuerpos. Son más de las nueve peeme y llueve un agua helada de mujeres olvidables y milímetros desconocidos.
Entonces me quiero salir/ me quiero volver/ me quiero alienar. Pero es invierno en los postes de luz amarilla de afuera/ pero me deportan indocumentada a último momento/ pero estás/ pero sos. Ya nos conocemos pero nos vemos por primera vez. Me acerco para alardearte tu propia deserción de redes sociales intransitables. Vos esbozás lo que yo creo la confirmación de la existencia divina. Alt tres al final del mensaje y una forma de decir las cosas que no puedo descubrir ni poner en práctica. Ponele que en lugar de eso me hago bicho bolita y me da por surfear toda la noche en tu vientre. Me alimento sesenta días con tufo multijugos y gasto mis últimos quince pesos del mes en una bandera gay. Me robo tu sonrisa y echo a correr hacia el Oeste. Me enamoro de vos y me quedo. Ponele.


[Sobre la autora]


Vanesa Almada Noguerón

A partir de 2006, participa asiduamente en diferentes concursos de producción literaria, hasta obtener, en 2008, el primer premio en el Certamen Internacional Poesía de las Américas por su cuento corto “Final”. Se integra, ese mismo año, al equipo de redacción de Poética, revista cultural de distribución nacional e internacional, en la cual publica, además, varios de sus trabajos en prosa.

Escribe y produce, en 2009, junto a la dibujante española Paula Sánchez Sellés, el guión humorístico the L heroines, un binomio de producciones artísticas audiovisuales, creado como obra tributaria a la serie televisiva estadounidense the L word, que obtuvo una importante repercusión en las redes informáticas.

Desde agosto de 2010 hasta octubre de 2011 coordina el taller Di/Verso, de lecto escritura sobre la diversidad sexual - proyecto delegado por Malgieri- en el Centro Cultural Villa Victoria Ocampo, declarado de Interés Cultural por la Secretaría de Cultura del Partido de General Pueyrredón.

Forma parte, actualmente, del equipo directivo del 1er Festival de Literatura sobre Diversidad Sexual y Género de Latinoamérica y el Caribe, a realizarse en la ciudad de Córdoba, Argentina.



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