Tinta blanca,
(intento de luz
sobre el tiempo
escrito
tachado
reescrito)
recurrente
última maniobra
provisoria,
plagando finales
abiertos,
y vientos,
todos los vientos
amurados.
Y así en el viaje
sobre el patio plano
de la escacez
de las vanas certezas,
al parecer,
necesarias,
(ya tiempo
no escrito
no entintado
no blanqueado
ni arropado.
Comprimido.)
el hallazgo,
cual Alicia en deja vú:
la pequeña puerta
dejando asomar
una rebelión.
Y a diferencia
de alguna que otra mañana
con cálidos ojos
cerrados al sol,
espacios semi claros,
sueños expropiados
por los perros vagabundos,
y de músicas distantes
desde las lejanías
del cuerpo,
la rebelión,
en verdad,
persiste.
Dicotomía
del alma en peligro
o el alma peligrosa.
Demasiada retracción
a los confines,
desmemoria de la voz
y el silencio,
infinitas formas
apresadas.
Demasiado mar
de tinta blanca.
Un movimiento:
mi mano
hacia el picaporte,
como queriendo
tomar un lápiz,
y al ir abriendo
la pequeña puerta,
la dicotomía
se convierte
en una única opción.

3 comentarios:

c J. dijo...

creo que decir excelente resulta poco...

Adrián Rios dijo...

Colores cálidos.

Anónimo dijo...

Muy bueno!! c.j lo dijo todo.


Arturo

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