El chicle
se me ha pegado al zapato
otra vez
otra noche
¡otro chicle, señor Curita!
Señor Sacerdote
otro chicle
Señor
que nada lo cura
ni siquiera el pegote
el trastorno trasnochado
ni quita
con sus manos sagradas
esta goma de mascar maldita
que sus fieles escupen
y me clavan
a mí
(pobrecita de mí)
¡ay pobrecita de mí!
en el stiletto barato
que pagué en cuotas
y obligó a esta boca
ese chicle
de arroz brusco
que no se traga
ni con hectolitros de agua bendita.

Señor Sacerdote
se me ha pegado, le digo
la escupida de los otros
que no entienden
la resaca que llevo
por la acidez en cajita
ni la hambruna mía
que su fe no sacia
que sus salmos no se atreven
a multiplicar
como panes y peces
el chicle se me ha pegado al zapatito
y llorando pensaba

¿en qué dios creo, Señor Sacerdote?

si estoy parada
en la puerta con candado
de la casa que de día
es de dios
y de noche
solo mía
y no hay nadie, Señor Cura
estamos el chicle, y yo
recta
yo y el chicle
tersa
con la rectitud que da el hambre
como estaca
estalactita del deseo polarizado de otros
sublimes y prosaicos
de otros
concejales
mandatarios
y policías provinciales
de todos los distritos
urbanizados
que empiezan más allá
de las zonas
industrializadas
y el pedregullo
donde este cuerpo que aborrecen
de tarde (a la hora de la novela)
es el placer en estado bruto
llegada la madrugada.


¿Estoy hablando del día y la noche,
Señor Curita?

¿O haciendo una tragedia por un chicle?

¿De qué estoy hablando?

dirá usted
que sabrá mejor que yo
de diluvios plagas y maldiciones

¿en qué dios creo?,
le pregunto
esa es la pregunta

O le pregunto
si los señores que dan apellido a las damas
no admitirán nunca

nunca

nunca

que lamen de noche.
lo que condenan de día.

Que es tarde
como las tres de la matina
y pensaba
mientras izaba el bajo vientre
debajo de la lycra estirada
y acomodaba
la gomaespuma entre los pliegues
de mis piernas
que no me darán
segura,
como que mañana llueve
la identidad
el nombrecito bello
que esta mujer
a la que usted paga
pega
putea
y desecha
ha elegido en
esta trans / gresión a su machismo
a su bi / polaridad
amenazada
con la grandeza
de mis prótesis aviadoras
con la pobreza de mí
que cuelga
de este cuello
en mostacillas encorsetado.

Mire
anoche
sin ir mas lejos
una mariquita me decía
que no sé que cosa
del matrimonio
que había salido
como por un tubo
esa manía
de la loca
que todo es un tubo
un falo
un caño
me decía
aterida
de frío
yirona la marica
me decía
mami se les viene difícil
decía
y casi de mamporro la siento
(sepa disculpe, Sr.Cura)
a la marica
la siento
por atrevida.

Y después me quedé pensando
en la marica
en el mamporro
en el “mami”
en mi nombre
en el que he elegido
y sabe qué
pensaba
este fantoche de su deseo
pensaba
que lo único que he elegido
es este nombre
y se nos viene difícil
dijo la marica
y yo pensaba
Señor Cura
en qué diosito creo
si ni nombre he podido elegir.

No sé cómo me llamo

No quieren que me llame como me llamo

No quieren que ande a la tarde como a la noche

No quieren verme a la luz del día, Señor Curita
y usted tampoco.

Digámoslo de una buena vez
son las tres de la mañana
y usted no atiende mis golpes en la puerta
de la que no es su casa.
ni tampoco mía.

Deambulo señor Curita
por la puerta de este hogar que no es de nadie
preguntándole a su dios que no me atiende
cómo me llamo
cuándo seré para los otros
la que siempre he sido.

2 comentarios:

Sofía dijo...

la angustia de la paradojal búsqueda del sujeto queda manifiesta en esta obra, su sentido pesimismo le da ritmo y forma... muy bueno Gastón.

c J. dijo...

ritmo hipnótico... desaforado... erizado y erizante...

Gastón!!! Que felicidad que tus palabras se sigan expandiendo por el orbe!!! Realmente me da una alegría enorme...

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