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Días en los que comprendo
Que hablar no es solo hablar
Que también
Es abandonar el silencio
Empiezo a sentir cómo pesan mis ojeras
Ojeras en los brazos
En los codos
En la piel
Ojeras por todo el cuerpo
Empiezo a escuchar
Los gritos de ese cuerpo
Silenciado por tanto tanto tiempo
Cuerpo Ajeno
Cuerpo Espanto
Cuerpo Náusea
Cuerpo Visible, al fin
Y las pasiones
Las ojeras
El silencio
El cuerpo
El grito
La vida que sigue
Y el vértigo por seguir
Vibrando con ella
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4 comentarios:

C. J. [ poesía pendular ] dijo...

muy degustable esta mujer...

la prometida del rey de los locos dijo...

adhiero completamente...

Nadia Sol dijo...

claro q si..

Babs · dijo...

Todxs lxs de esta página, che. Me pone muy feliz ver cómo está creciendo, desde los bordes, guachinxs.
Abrazos

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