NEGOCIO

No creo que sea un buen poeta, pero puedo pedirte que te quedes absorbido por estas palabras.

VOY A PEDIRTE QUE TE QUEDÉS QUIETO HASTA QUE TERMINE.

Tampoco soy un gran artista.

Pero vuelvo a pedirte que te quedes quieto, casi inerte y recostado en aquel diván del cuento anterior; aquel diván que nos sumergió en la mas y extrema violencia de cuerpos y ahora te sumerge a vos solo en la mas profunda de las quietudes.

Te estoy pintando desnudo.

Te pido que te quedes quieto en donde estas; el diván. Solo podes observar como doy vueltas la pintura fresca, como consumo cigarrillos al exceso para poder terminar y que esto te quede listo. Eso es lo único que podes hacer: OBSERVAR EN QUIETUD, y lo podes hacer con la mirada, sin mover la cabeza; porque destruís toda la armonía.

-Si obedeces, prometo declararte príncipe de un castillo, que voy a construir con una masa cósmica que me regalaron el año pasado de algún lugar que no conozco. Y también voy a fabricarte una corona con las colillas de los cigarrillos, porque un príncipe tiene que tener corona.

- Bueno, me quedo quieto.
- Trata de no hablar y de no moverte mucho.


Veo en tu rostro que te pones contento con la propuesta del castillo y la corona, así puedo seguir pintando en esa posición.

* * *

Hay algo que nunca te dije; y es que me gusta mentir e inventar. Nada sincero. No soy buen artista, no soy buen poeta, no tengo tal masa cósmica para construirte el castillo, y también enterate que tire las colillas de los cigarrillos a la basura. No hay corona. Esto solo era para poder contemplar tu quietud durante un par de horas.

Ahora, si me perdonas, me acojo en tu lecho de nuevo.

- ¿Me perdonas?

4 comentarios:

xoana vélez dijo...

muy bueno lean!!!! como me gusta! me sorprendes amigo

vio le ta dijo...

nunca nunca nunca pidas perdón por escribir

mejor pide perdon por estar vivo.


besos rojos
violeta

la prometida del rey de los locos dijo...

Qué lindo Lean! Cómo creciste, da tanto gusto apreciar ese proceso. No me preguntes por qué porque ni yo lo sé, pero este cuento se me hace una canción de Sui Generis. Cosas del inconciente...

omar sisterna dijo...

Sin dudas fue un negocio, con la inocencia de un estafador entregado al amor...
Muy bueno!

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