Comprendí que quizá no nos recuerden como aquellos que han sabido vivir. Aún, sin embargo, quiero ser parte de aquellos a quienes se les otorgue por mérito el souvenir de la vida.
Todas mis memorias pasaron un rato por mis sueños, lo confieso.
El malditismo se trataba de escribir tanto como se bebía y fumaba. No pude asumirme poeta por el miedo a morir, en el límite de lo ilimitado.
Soy un decir que no soy nada.

Hace un tiempo comprendí que mi alma tiene rodillas. Lo descubrí porque me duelen al subir las escaleras a mi pieza antes de dormir, y cuando tengo sexo. También así descubrí que mi alma no tiene pito ni vagina.
Lo único que anima a aquel espíritu pagano es un corazón que aprendió a escribir con su sangre oscura y roja.
Hace un tiempo comprendí que, para el poeta, la muerte está hecha de un punto seguido y final.

¡Que tengan estos poetas miserables, hijos de la muerte y de las palabras, un bolsillo lleno de sonrisas y el otro lleno de lágrimas para ostentar a otras almas!
...Y ese va a ser nuestro souvenir de la vida.

3 comentarios:

C. J. [ poesía pendular ] dijo...

este muchacho no deja de sorprenderme...

Nadia Caramella dijo...

loco estas haciendo cosas re zarpadas!! adhiero al comentario de cris

leandro dijo...

Muy bueno, me gusto mucho. Hay un parrafo que seguro lo comento en la proxima reunion, estas haciendolo muy interesante.

El alma no tiene rodillas !!!
Eso me parecio formidable !!!

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