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Selección de poemas del libro "Una canción que se reproduce al encender el dispositivo" Mariana Suozzo, editado por Patronus Ediciones (2023)


Selección por Micaela Kessler






Una canción que se reproduce al encender el dispositivo


a Mini Meyer


Esta es una canción que arranca en automático

la sé bailar 

la bailamos sueltas con movimiento universal

conocemos una por una las diferencias 

de estar en varios lugares a la vez

y estar en el mismo espacio desde hace mucho tiempo

soy un puente 

que no se sostiene de un solo lado

¿Cómo cuidás lo que te regalé?

soy una madre que pregunta si comiste

y te advierte que no mires las noticias

las cosas nunca pasan en tu barrio

no mires las noticias

nada realmente acontece 

pero sobre todo no mires el canal de las noticias 

buscando saber lo que te está sucediendo

y no pongas la televisión de fondo 

cuando el silencio te recuerda que estás triste

hay una realidad paralela 

entrar te salva 

de la vejez la juventud 

el estado de ánimo 

del efecto dominó que impacta sobre tu cuerpo

el virus no pregunta por vos

el virus no golpea tus huesos

ninguna de nosotras ha nacido idiota

los repollos están en flor

la lluvia poco a poco se retira

no vale la pena ir al fondo del estanque

vamos a encontrar un tono para vibrar

vamos siempre en esa dirección

adónde migren los pájaros que sea nuestro destino

no te escondas

cuando la sombra de la persiana caiga sobre el domingo

escuchá 

ladran los perros del vecino

arrojáles un hueso a través de la medianera

podés cambiar cada cosa que sucede por otra

que te convenga

que te haga feliz

hoy es un día que es un espectáculo

lo que late dentro de tu cuerpo es una canción

que se reproduce al encender el dispositivo

todos nuestros órganos se encuentran 

en perfecto estado de conservación y bailan

bailan las plantas de tu patio 

los utensilios de la cocina bailan

las toallas enrolladas dentro del armario

se desenrollan y bailan

hoy es un día que es un espectáculo

bailemos juntas

hasta que todo lo que quieras por fin suceda.


...


Cuando llegues


Cuando llegues a la puerta de mi casa

y toques el timbre: aún no has llegado a mi casa

la puerta de calle se abrirá a un pasillo 

que deberás atravesar si estas convencido 

de querer entrar a mi casa

y cuando estés allí te pido un favor 

no te distraigas pensando que es un pasillo demasiado 

largo

no trates de calcular cuántos metros tiene

no te entretengas con los pasillos 

que se despliegan en tu mente

ni lo compares con otros pasillos en los que hayas estado

no te dejes intimidar por su longitud

o te pierdas en pensamientos demasiado personales

no recuerdes los pasillos de los hospitales, los túneles, 

el subterráneo

no trates de escaparte, no retrocedas 

haciendo del trayecto un viaje en vano

no intentes decirme algo

porque camino detrás tuyo y es posible que no te escuche

no voltees la cabeza para ver si estoy allí o te he 

abandonado

que no te asuste, no voy a dejarte solo

te escoltaré en silencio pensando tal vez 

en la extraña arquitectura de esta casa

y en la pausa que nos toca hacer juntos 

antes de entrar al patio, 

porque este pasillo ha sido construido para esto 

y juntos no podemos hacer otra cosa más que atravesarlo.


...


Voy a poner a rodar este cuerpo


Voy a poner a rodar este cuerpo, voy a volver

a preguntar ¿Cuánto dura la calma?

voy a arrojar esta bola de yo por la colina

y a pasar entre los pastos espesos

adorables flecos del campo

hasta llegar a un arroyo

y como buena bola sumergida

en las aguas santas de la naturaleza

dejaré de rodar y erguida en dos patas

volveré a casa, caminando.





| Sobre la autora |


Mariana Suozzo nació en San Justo, provincia de Buenos Aires, en 1982. Es sommelier y poeta. Trabaja en Aftermarket. Actualmente vive en Ramos Mejía, provincia de Buenos Aires. Tiene publicados los libros “Mark en el espacio” (Huesos de Jibia, 2007) “Día tras día” (Colección Chapia, 2009; 2014), “Cuando la forma del día desvanece” (Caleta Olivia, 2016) y la reedición de “Mark en el espacio” y “Día tras día” (Neutrinos, 2020)


| Más sobre la autora  |

@marciana_suozzo


| Más sobre la editorial |

@patronusediciones


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Selección de poemas inéditos de La cornamenta de los ciervos, de Alan La Veglia.




collage por @nubelectrica



Estas ramas, humedecidas por el rocío de enero,  

no poseen, todavía, la belleza de aquella madrugada

en que nuestros cuerpos, oscuros

como un río imantado de luciérnagas

se consumieron, tres o cuatro veces

hasta aquietarse, 

dormidos

en una pequeña cama.


...


No niegues el milagro de esta hora.

El aceite de mi lámpara se ha terminado

y sólo nos queda

la limpidez del agua que circula entre las piedras.

 

...


No niegues, amor, 

el milagro de esta hora. 

Los peces que se acercan,

espectrales y hermosos, 

a tus pies

tímidamente hundidos 

en el agua.


...


Tu amor nació 

en los nidos ocultos de los teros.


La mañana

           aún no nacía.


...



La madera roja

la madera amarilla y húmeda de los árboles.

El rocío, el amor de los largos inviernos.


La mañana, la noche

la canción de todo aquello que está cayendo.



Crece el humo en la choza. Como el humo 

a las ramas

                   me tocás.


La madera roja

         la madera amarilla 

el rocío.



...


La cornamenta 

    de los ciervos

roza 

       las flores.


Esos huesos perfumados


     y ahora cubiertos

                     de rocío.




 | Sobre el autor |


Alan La Veglia nació el 25 de marzo de 2001 en San Miguel del Monte. Cursa la carrera de Profesorado en Historia y estudió poesía con Javier Galarza. Forma parte del equipo editorial de Agua viva. En 2021 publicó El pasto muerto cría luciérnagas (Ediciones en Danza). Fue uno de los ganadores del Poesía Ya! 2022, organizado por el Centro Cultural Kirchner.



| Más sobre el autor  |


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Selección de poemas del libro Un perro no sabe que puede destruir de Valeria Mussio editado por Alquimia ediciones (2022).

Por Guillermina  Romero






no lo hagas



                                                si se prende fuego un animal

                                                correrá huyendo del dolor

sin saber que es imposible

                                                desprenderse de su propia carne que

se incendia

el animal

prendido fuego

correrá


y sus pies calientes van a causar

la destrucción completa de esta casa

que existía mucho antes que nosotros

que aprendimos a hacer fuego con las manos,

                                  va

a provocar un incendio forestal incontrolable

hasta que sus miembros chamuscados se

                                 desmayen dejando

restos que descansan libres

de culpa, de juicio y de recuerdo

porque casi todas las catástrofes que

                                 conocemos

se originan en un cuerpo maltratado

que no pudo frenar con el dolor.


...


qué difícil



ayer sentí todo el tiempo

ganas de escribirte mientras miraba

a mi amiga bailar y concluía

que nada es más importante que el

                                 cuerpo

de una mujer en escena.

me concentré en cada músculo

pequeño que entraba en tensión,

                                  en los momentos chiquitos

en los que se aflojaban, sentí

en mis piernas el dolor que se iba

                                  desprendiendo de a poco de su cara.


de la danza me obsesionan las pausas

                                 la información

del cuerpo quieto que mira sin

                                 expresión alguna mientras por

dentro

decenas de estructuras luchan en

                                 conjunto para no

caerse a pedazos. si todo se

                                 derrumba por qué yo debería

sostenerme,


veo a esta mujer que simula

nacer de entre todas esas hojas y no es

                                 fácil, siempre pienso en escribirte

y contarte sobre lo que me llevó a mí a

                                 querer bailar como ella, pero no hoy no

puedo articular conversación

te imagino concentrado

en otra cosa no estás acá

para ser parte

de lo hermoso.


...


el primer encuentro con la magia



entonces, cuando naciste y eras chiquita y el

                                 mundo

no iba más allá de la manteca y el azúcar todavía

no estabas enredada en la metáfora y cuando

                                 apretaste en la pestaña

“refranes populares” de la encarta ‘98

apareció una frase más bien rara

que para vos no tenía sentido alguno

porque nunca viste con tus ojos

cientos de pájaros y ninguno

quiso dormir tranquilo entre tus manos.

decidiste que era mejor investigar

y resuelta a descubrir el mundo,

                                 apagaste la computadora

usando

                                 solamente tu pie

saltaste de la silla, ataste tus zapatos

y buscaste entre sillones a tu papá

él descansaba, oliendo a oleaginosa

vos te paraste enfrente de la tele

y le dijiste “¡vamos!”

él cerró los ojos un ratito

se sacó la camisa que bordaba cargill

y se puso la remera de boca juniors

dejando el oficio oficialmente habilitado.

                                 caminaron por el paseo

y llegaron hasta el parque de mayo

donde él señaló, atenta al cielo

se hacían las siete de la tarde

y en el trasfondo rosado que atardece

los loros barranqueros volvían a su hogar.

sí, ahí estaban;

exactamente cientos de pájaros

                                 volando, y

se adentró en tu entraña lo salvaje

sonreíste, encontrando la manada

entre tus manos tu corazón

                                 agitadísimo un benteveo deseando

cantar.




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 Selección de poemas del libro El ático de Daniel Mariani, editado por Editorial El Copista en 2009. 

Por Misael Castillo





Duravit


Deslizo un auto rojo 

por la mesa de vidrio.

Nadie ve como pruebo su destino sin frenos

en el borde,

en el aire,

en el peso

que abre su cuerpo indestructible

para que yo entienda

la muerte de mi padre.


...


Trompo


Alguien tomó cuidadosamente los extremos del mundo

y comenzó a envolverlo con un hilo invisible,

pensó un anillo 

y lo ajustó con fuerza.


Un primer movimiento, 

rápido, irónico,

y el hilo se soltó para siempre.


...


Ajedrez


Enfrentados en la pequeña mesa

se miran largamente 

intentando descifrar lo que el tiempo no borró.

Papá y el abuelo saben 

que cada palabra es una guerra.

Juegan. Mueren de a poco,

callados.


En el borde del tablero, 

confío que alguno me prefiera

y oculte un alfil en mi mano.

Que alguno olvide,

para que sus batallas no sean la mía.


...


Barco de papel


Llueve.

No hay otra palabra 

tan imprevista y voraz,

escribo en un papel.

Ahora es un barco 

que zarpará desde el borde de la calle,

de la mano de mi hijo 

hacia la boca de tormenta.




| Sobre el autor |

Daniel Mariani (Córdoba, 1981). Ha publicado El ático (Colección Fénix, Ed. El Copista, 2009) y Círculo abierto (Borde Perdido, 2018). Fue premiado en el Concurso Estímulo a Jóvenes Creadores 2006/07- género Poesía, organizado por la Agencia Córdoba Cultura y en el Concurso Provincial Falla 2007. Ha sido incluido en distintas antologías. Ha colaborado en diarios, revistas y páginas virtuales nacionales e internacionales. Fue columnista de literatura en el programa La barahúnda, radio UTN, ciclo 2008. 



| Más sobre el autor  |


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