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Mujeres y disidencias al frente: nueva poesía ecuatoriana.

por Yuliana Ortiz Ruano



Dina Bellrham (Ecuador, 1984-2011)

De “Con plexo de culpa”

Adiós… alone alone

Como la furcia que no sabe de quién es el hijo
así son estos dedos empolvados de amores
que terminan arrojando fetos disfrazados.
Ninguno es amor,
me desnudo las papilas
para arrullar una epopeya de fragmentos.
Yo en átomos
haciendo alquimia en pantanos
tal vez (es casi seguro)
porque intenté amar desesperadamente
un zapato
y embarullarme necesariamente a sus agujetas
para sentirme amada.
¡Déjenme ir! suelten mis alas
desde hace tanto soy un espectro
que jala los pies de ángeles muertos
y aún así debo mutilarme el hálito que ya no existe
¡amar! ¿Cuándo entenderán
que las esquinas son el eco
de las calles que musitan besos?
Demasiado románticos son mis ojos de sal
tan frágil mi ánfora de los secretos
y ahora mi boca no es más
que un tren recolectando inquilinos efímeros
una virgen prostituyéndose el síncope
(estoy lejana)
regurgito los intentos,
la herida pariendo gusanos
el corazón queriendo ser riñón.
No escribo, muto a péndola
y derramo esta tinta cargada de sismos.
Déjame ir… quiero dormir placenteramente
en un sepulcro de lirios brunos
hacer el amor con osamentas arcaicas
tal vez ellos entiendan de este adiós prematuro.
Tic-tac, tic-tac
el reloj no existe
y todos dependen de él.
Tic-tac, tic-tac
“el mar se quiere parecer al cielo”
—¿te acuerdas?—
los extraños toman café en el muelle
y también un sorbo de amores no correspondidos…
Tic-tac
tic-tac
aún no es hora de irse
(el sicario no existe)
tic-tac
hace tiempo que no estoy
sólo falta se consuman las células
ya cumplí mi guión de enamorada “alone alone”
Tic
tac
la tristeza es mi duende encantado
que me abriga la incoherencia caducada
Déjenme ir.

...

Amanda Pazmiño Torres (Quito, 1993)

Lienzo posapocalíptico

La reconstrucción de un dedo cyborg toma el pulso de toda mentira cimentada por más de doscientos años en esta sabana de espuelas construida por cuerpos ((con agujeros)) en el Cinturón de Fuego. La reconstrucción del cuerpo colectivo marca tinta como un halo de hologramas para los que fuimos un cuarto de tierra abandonado, una boca de sangre en la espalda; una escuela respirando, a duras penas, con las branquias y los ojos embalsamados de moho, agitando el sebo negro de las paredes por cada vida rasguñada de los niños más blancos, y que ahora somos un cráter, la laguna enorme con los músculos de agua-Quilotoa, el tragaluz en la Cueva de los Tayos, las laderas en las manos plenty of diamonds que crecen bajo el sol en esta tierra a medio terminar, fundando ahora sí, el desconjuro de los vaticinios sobre la tala enorme de los astros.

...

Cristina Pavón (Quito, 1991)

Solárium

Para olvidar es necesario el sol.
Y casas hechas de aire
Casas de techos de aire y paredes de sol
Así, prefiero ser yo
Y ser carne, para poder llorar
Con un sol azul colgado de mi tímpano enfermo.

Me llaman las voces columpio
En la procesión de los niños perdidos
En ese momento sé que la vida es
Un conjunto de espejos deformes.

¿Por qué no nací árbol?
Yo quiero raíces que se hundan en las cavidades rosas del corazón de la tierra
Pero soy yo
Y soy sol
Y miro,
Desde la ventana húmeda de la soledad
A los alienados.
Me aburro,
Me aturdo,
Me…
Me pierdo.

                           Mejor es pensar en mis lunares.
El camino de lunares que zanja mi ombligo,
Donde los peces más bellos, nadan.

                          Mejor es pensar en la batalla de un cuerpo dentro de otro cuerpo
Por la fragilidad,
Pensar que el odio se expande fácil
Frío por el torrente sanguíneo.
                          Creer que para olvidar es necesario el sol.

¿Cuándo murieron mis ojos y
Por qué no los enterraron?
Están tan secos que los habitantes de mis pupilas
Migraron.

Para olvidar es necesario el sol
De preferencia ese sol azul
Que cuelga de mi tímpano en-fer-mo.

...

Steph Apolo (Guayaquil, 1992)

En el borde de una quebrada


En el borde de una quebrada
desde donde me lanzo todos los días que recuerdo
Arde mi corazón
por una infancia sucia
de adultos astillados
que me sacaron los ojos
al olvidarme en la cavidad chorreante y oscura de sus deseos
Me dejaron como el eco de una buena persona
El silbido escondido entre los estímulos
Yo soy la que cuida a los perros a cambio de maltratar su madre
Mientras muerdo perra los recuerdos
en un intento de reescribir mi historia
Y lo logro
En silencio, llego
al incontinente miedo que manchaba mi ropa
y mi mano de horror
cuando me obligaste a tocar tu paraíso
Sex on the city sin consentimiento

Este es mi cuerpo que fue entregado en complicidad a todos los
Hombres

El primo que nos jodio en gajo sigue mordiendo mi nuca todas las tardes
El material del que están hechas sus ganas me destroza
Es la cara de un extraño que me desea con violencia.
El nervio de mi amor enraizado en insultos
Mi primo
que ahora muerde a la mujer que ama
Y le llora la misma historia
de cuando tenía trece
Y yo estaba cubierta de su chorro de culpa
Roja
de 8 años
en la tarde
sexualizando lo que no se toca
Reconociendo el terror de mi cuerpo de mujer
mi voz que no es la voz de todos
sino de aquella parte
que cada mañana se arranca los brotes de alas que le crecen
para poder seguir amando a su familia
para poder sentir que aún la tiene
La sexualidad que devoró a mi tía también se lo tragó a él y a sus hermanos
Nos marcó como el ganado que se considera sano por sobrevivir a todo tipo
de atrocidades.
Niños sanos
hombres caballeros
ilustres poetas violadores

...

Andrea Rojas Vázques (Loja, 1993)


ANIMALES MARINOS

i

Los animales que alguna vez amé y llamé míos, de pronto fueron agolpados en mis manos. Dije: este será un gran desmadre y el sonido triste del animal de mar dio inicio al rito. [Decías que la lámina de mis ojos era papel negro para calcar el cielo y bajo el cielo los ojos fueron cascarones que se rompen y romper fue desnudarnos hasta el intersticio más blando escarbando con pezuñas de preciosos animales en celo Desnudarnos fue agitar las manos como carruseles de metal girando bajo el cielo de Loja Sabernos desnudos fue recordar que aves migratorias extendían el plumaje bajo el cielo de Madrid Decías Veo la cara de papá en el ave menos roja]
                                                                      El animal menos viejo exploró el territorio de mi cuerpo, dijo: -esto es un lugar común, esto es perfecto, - Una mano silenciosa tomó el molde de mis rodillas y vino la resonancia de mi cuerpo; azotado, sísmicamente como el rumor del agua en la arena de la playa de Manta. Dije: -soy algo dionisiaca cuando quiero. – en tanto, nuevos animales se multiplicaron exponencialmente debajo de mis senos, [el amor es una gran náusea, dije] y empecé a pensar en semen oscuro, semen haciéndome tierra y niños carnívoros creciéndome como plantas en la panza.



TODO ES COSA DE HAMBRE

pero, hay cosas que no
 van a saciarse



es esta la hora del a b s u r d o, 
es esta la oscuridad o v á r i c a





[[E S C R I B O_ ]]

una mano ficticia se introduce en mí,
empieza a

V


R
pensamiento sobre

 T pensamiento

E

R en mi cabeza
*súbitamente/ la mano imaginaria se aparta/ mis pensamientos dejan de ser gotas y se truecan/ igual que los cristales de un caleidoscopio/ en ángulos de luz.

-Pero no es sagrado el lenguaje.- Digo


NO ES SAGRADO EL LENGUAJE NO ES SAGRADO EL LENGUAJE NO ES SAGRADO EL LENGUAJE NO ES SAGRADO EL LENGUAJE


El lenguaje es un imitador, un vaso de agua turbia, un azul oscuro y celoso que envuelve todas las formas cercanas a su poder/ el poema no romperá esa monarquía/ yo lo sé

mi cabeza es una cosa pelona y algo enferma/ no seré yo quien abra la boca de los hombres yo no amamantaré a ningún dios.

mis tetas son pequeñas equis dibujadas al borde de una caja  a la que llamo tórax



 si es esta mi cabeza:

  y este mi tórax: x  x


 Dibuja aquí mis raices
Hazme nacer algo que parezca [[un kick ass]] un guagua punk/ un niño de manos sucias que corra salvaje en los campos/ y rojamente arranque las cabezas de las flores [Dijiste: muéstrame el génesis y te mostré la fotografía de mi padre antes de ser mi padre. Dijiste: muéstrame el infierno y te mostré mi casa.] Hazme tú el éxodo. Sé mi éxodo.




Dibújame un pequeño dios.


Ahora: deja caer una línea como la lluvia oblicua
más oblicua más oblicua


por favor*
.

juguemos al ahorcado

Juguemos a que te regalo un muerto”

...

Andrea Crespo Granda (Guayaquil, 1983)

Del poemario “Registro de la habitada”

19-20-21

Binario es el ciclo fagocitando los sexos de hombres y mujeres. Binario es el vaho al que le temen las muchachas.

Trampa para trocar el silencio de nuestra llegada solitaria al mundo de las cosas.

  • oigan el silencio de dios en la tarde quieta: una brisa despeinando su piel en cada milímetro.- deambulen con el desplante de su infección ajando la noche en el ruido del Hombre.
  • yeguas galopan en la córnea del cadáver. lo llevan al encuentro del reino de las aguas, al cardumen de cielo en donde gravita el oro del sosiego  
  • el malabar de simios, el malabar de ciencias, el épico inicio de un poema rastreando a la culebra y la coartada de cirros. 

10-11-12

Ahora escriben las muchachas desde la partitura de un gesto que invierte el sonido:

la mano topa el lomo del aguaje. La mano recuerda el silencio de los ciclos.

El mortero, la piedra y el residuo invernan a unos cuantos hombres de crédito.- las muchachas apiñan gemas en sus barrigas (sospechan del infortunio de la cosecha)

Promulgan un final 

Pasto crece vertical en lagunas andinas, pasos crecen verticales en el almacén de demonios.

Una boza azul está siendo multiplicada.

Lo que has de decir 
Es el amanacer de tus muertos

Hasta la llegada del cóndor a nuestro lecho se escribirá con piedras en las laderas de las muchachas.

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Cuatro poemas de Rocío Ágreda Piérola, Rery Maldonado, Lucía Rothe y A. Merquimia

selección por Joan Villanueva





Rocío Ágreda Piérola
1980. Cochabamba, Bolivia

369

Tu belleza conversaba con el júbilo animal de mi mente 
en un circo en ruinas
nos reconocimos 
y tuvimos el raro deseo de huir
ya tan desdichados para la vida rutinaria
recojo de las sábanas dos hebras de tu cabello que van a dar 
en la página XXX de La Naturaleza de las Cosas, de Lucrecio
no pienso en nada te digo  
tan bello que huyes como un concepto salvaje 
y así me gustas
siempre en el inicio y el final de las cosas 
oh darling cuanto ojo ávido en la espesura de nosaber
cuanto pánico de ya no verte mañana al borde de mi cama
oh pequeño salvaje
me espanta el día y la desidia de un sol imantado 
por las radiaciones de existir
no me mires ahora porque temo desaparecer 
felino orquídea que se pasea desnudo por mi habitación 
no me gusta vivir al fondo de nada ni siquiera de tus ojos 
por eso prefiero las líneas que se deshacen como si no hubiera
profundidad alguna que las contenga
el abismo conoce nuestros nombres
oh MÚSICA
oh diminuto instante en fuga
qué haré de esta orquesta de tiempo que me has regalado
de esta inmersión en las superficies espejeantes de existir 
sin más tarea que recitarnos mantras cósmicos
contigo todo es sagrado y sé que también huyes
de una catástrofe 
y que como dices ese no es asunto mío 
Oh Nombre
nos hiciste un día a la medida de nuestro deseo 
y tiemblo de pensar que te reconozco ahora 
príncipe en tu temeridad encontrándome donde no creía estar 
me abres y cierras las puertas del éxtasis 
conoces el soplo secreto por el que me convocas a despertar 
a un silencio distinto
yo finjo no conocerte para no domesticar nunca el asombro 
soy de aire y canto y te sueño 
y te olvido por un momento para recordarte en la espesura del tejido que me teje 
oh cariño 
oh dorado viajero 
lets become strangers again para encontrarnos de nuevo 
en la ingenuidad de una canción de amor 
todo el fuego arde en un viejo libro que devolveremos al instante
desapareciendo por fin en la negrura de dormir de este suave cansancio

...

Rery Maldonado
1976. La Paz, Bolivia

Chaos- Forschung

las aguafuertes de Bernard Schultze
en el 68 se ven como los dibujos
que hacían los changos en el 
colegio de curas el 90
en el verde, en el rojo y en el azul
de las lapiceras pylot
compradas por sus viejos con otros fines
se despereza un mundo
de minotauros, cyborgs, migofs
que alertan las pupilas
aun escondidas
y afilan los colmillos.
Los músculos adquieren 
la masa de los sueños en un
colash de deseos simbólicos
y pesadillas
formando sobre el cuerpo
el mapamundi de los pelos 
recién inaugurados.
Basta mirar con atención para
entender en un rincón una vagina
y en el conjunto la utopía
de un mundo libre
ajeno a la mirada estricta del controlador
del gran hermano.

...

Lucía Rothe
1994. La Paz, Bolivia.

Mi solidez descansa en la casa 
En la sombra
Debajo del caneco
Donde bebe el perro
Donde se recoge la lluvia
Hasta que me desnudaste
Hay una cierta disposición
Frialdad si se quiere
Alteración de hechos

Permítame describir la casa nuevamente:
Se concedían las horas sobre el cuerpo
Sobre el perro
Debajo de las gallinas
Dentro del patio abandonado
Se caían las tardes
Flojas
Laxas
Inverosímil
Me dijiste primero:
No creo en ninguna de estas puertas
En ninguna de estas esquinas
En ninguna ventana

...

A. Merquimia
1993. La Paz, Bolivia

S/T 
De tanto no querer sentir
Hoy siento tristeza
Hoy canto una angustia certera
De incertidumbre
Mi pecho se hace puñado
De arrugas en los músculos
Y se contraen
Y aprietan lo impalpable
Tocan el color mismo de una amargura
Que todavía puede lamerse en el aire
Con todas las partículas 
que hoy no se regodean
Que se están estáticas
Suspendidas en la tensión
De un cuerpo derrotado
Junto con un par de convenciones 
se desechan en secreto convenido
Cansados los ojos
Los labios
Las orejas
la ceguera
Las palabras
Y las recepciones
Me acuesto como la marea calma
Desnuda para intentar mirarme
Sin el pudor que me tapa el sueño
Casi como nadando,
como si alguna vez hubiese aprendido
A moverme como las medusas
Transparentes
Ondulantes
Que solo son idea y ganas de tocar 
una
Que solo fluyen
Que se dejan llevar con el ritmo
Del azar
Que marca estrías en la arena
Que se escucha como la lluvia
En su propia espuma
Que te chupa a su propio abismo
Como cuando es de noche
Y no existe frontera 
entre los espacios negros
Que son ceguera
De ojos sanos
Me recuesto
Intento ser fuego 
en este cuerpo sin temperatura
Porque ya ni tibia
Solo hielo
Sin la ternura de la nieve
Sin la ansiedad del cuerpo a medias
Norojizo
Naranjal
Por lo menos árbor
O árbol
Si es que la palabra importa
Para designar el latido
Que tiene ganas de ser suspendido
En el aire
Como un animal entre ramas
Boca abajo
Con cola que pisar
Pero que hoy sirva de mano
Estoy en el aire
Porque no me controlo
Quiero parir un control
De no sentir
Para ser madre de mi fragilidad


| Sobre la compiladora |

Joan Villanueva escribe poesía. científica y cobaya, experimenta en sí misma por cuestiones de ética personal y/o limitaciones legales. una atroz encarnación de dr. jekyll e intermitente mr. hyde que sabe perfectamente que siempre se puede llegar a ser peor.