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 4 poemas de Ahora que no soy atleta de Fernanda Jurado editado por Editorial Municipal de Rosario en 2023.


Selección por Felipe Hourcade


Los domingos

que vuelvo a Rosario en auto

paso por los pueblos

que se parecen al mío


atravesarlos por la ruta

es como pasar por el medio

de una película

nadie te mira pero vos podés ver

esas escenas donde un resto de claridad

alumbra la pelota rodando en el parque

el relieve de las familias

en las mesas de concreto

mientras el auto avanza

y nadie parece vernos

los dejamos atrás, chiquitos

¿Será por la velocidad?

pienso si en casa estarán así ahora

ensimismados en su vida de pueblo


llego al edificio y veo más gente con bolsos

antes era distinto, pero ahora

la ciudad es volver

y el pueblo irse.


...


250 cc


Salgo en la tornado

llevo el casco en el codo

el envase en la mano y

la bermuda arriba de la rodilla

deja ver la forma de mis muslos

pasando de un cambio a otro

se mece la pantorrilla

la musculosa flamea cuando acelero,

el agua que chorreaba por mis brazos

al salir de la pileta

se seca a medida que avanzo, pierdo las gotas

por el camino

llego al kiosco

bajo de la moto acomodándome el pelo

la estaciono, le devuelvo la altura


apoyo la botella en la mesita de vidrio

agarro de la heladera

la cerveza más fría

para tomar ahora

pido fiado y me voy


vuelvo a la moto cargado

doy una vuelta por el centro

me saludan los grupos de chicos

en la esquina del Topline pero

voy sin mirar, asiento con la cabeza por cortesía

por canchero, acelero

llego a casa, termina el show

dejo la moto en el galpón,

en el patio busco

la mejor reposera

de piernas abiertas brutas

me siento a tomar cerveza del pico

la nostalgia infinita

de no haber sido varón.


...


En el medio de la ronda

una copa de champán rosa al sol caliente

burbujea y alguien dice

a que no te la tomás


mi hermana cuenta que una vez

Lourdes se tomó un vaso de agua

en el que habían remojado cucharas con helado

por una apuesta con sus amigas


mi papá dice que el loco Barbero

se tomó un frasco de chimichurri

por cien pesos

hace unos años, en una yerra.


...


Hace dos noches sueño que me ahogo

tengo que guardar mis cosas

en una repisa demasiado angosta

y las cosas se caen al agua conmigo


cuando tenía once años

sentía lo mismo jugando al tenis

papá me escribía en el brazo una palabra

que yo leía durante el partido

pero me ganaba siempre la ansiedad

y sin tiempo de reaccionar

el partido terminaba


ahora los veo en la tele

punto por punto juegan

los profesionales

entendieron que el apuro

los llevaba al colapso

que los procesos se parecen

a una inundación. 


| Sobre la autora |


Fernanda Jurado nació en Elortondo en 1998. Desde 2016 reside en Rosario, donde cursa la carrera de Letras en la Facultad de Humanidades y Artes (UNR). En 2020 participó de la residencia para jóvenes poetas del Festival Internacional de Poesía de Rosario. Publicó fanzines con poemas y fotos suyas y fue incluida en las antologías Hablemos de amores (Somos centelleantes, Buenos Aires, 2021) y Alguien muerde el extremo de su nombre (Elemento disruptivo, Buenos Aires, 2022). Ahora que ya no soy atleta obtuvo el primer premio compartido en el Concurso Municipal de Poesía Felipe Aldana 2023, cuyo jurado integraron Lucía Bianco, Daniel Samoilovich y Santiago Venturini.



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Tres poemas del libro Ya no escribimos poemas en soledad,  de Diego Vdovichenko editado por Salta y Perú en 2025. 



Selección por  Constanza Obregoso


una amiga me dijo

que un pintor le contó

que es algo de los egipcios

que el arte es un gesto de supervivencia

es una victoria sobre el tiempo

sobre la muerte... dijo así:

finalmente pintar no es tan distinto

a esquivar un colectivo

querés seguir vivo

es como decir

no quiero morirme.


...


la flor

que corté

mientras cruzaba


se cerró

en la mesa

mientras dormías.


...


Hace días que busco

imitar la letra de mi mamá

esa ese de zurda

mano zurcidora

mano sanadora

soba la tierra

sobra la tierra

a nosotros la savia

a nosotros la zamba

zamba sabia mi madre

llora el día en que me fui


mami, mamá

cosiste nuestro corazón

deshilachado

en la pared del fondo

un papel de cartón

es el molde

de nuestro

corazón.

ahora sos un pájaro: no  

mejor el dibujo de un pájaro


estás quieto en una hoja  

el paisaje se completa con:


dos árboles sin ramas  

un árbol con dos ramas sin hojas  

el tronco de muchos árboles talados  

césped crecido

un perro en el borde de la hoja

el sol medio violeta a un costado

la luz sobre tus alas

todo sombra

vos mirando con ojos de pájaro

un punto que sale de la hoja.




| Sobre el autor |


Diego Vdovichenko nació en Rosario del Tala pero creció en Bahía Blanca. Publicó  Hasta acá (La Propia Cartonera, Montevideo, 2012) , Creo en la poesía (Iván Rosado, Rosario, 2015), Las Piedras (Gog y Magog, Buenos Aires, 2015), Volver a la escuela (Club Hem, La plata, 2015), El Perla (Cariño ediciones, La plata, 2020), Love container (Nutrias espaciales, Rosario / La paz, 2024) y Ya no escribimos poemas en soledad (Salta y Perú, Bahía Blanca, 2025).


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Selección de poemas del libro El diablo se aterra por la velocidad que me obsequió, de Flavia Calise editado por Hexagono en 2025. 


Selección por Nadia Sol Caramella







luego de mi telaraña afectada por sustancias,

ricardito me llevó a las habitaciones de arriba

salté en la cama y al bajar, choqué con tres muertos:

eran los padres y un gato feísimo del dueño de casa

¡está de fiesta hace tres días y no debe ni acordarse! gritó ricardito.

unos días después encontraron los cuerpos, el hijo no dijo nada,

encierro, electroshocks y baba para el roquerito asesino.

ahora vive en texas rogando por frutas tropicales.


...


salimos, cruzamos unos diez pinos altos

como cuando uno piensa en los pinos si se los imagina.

música, esquina, muslitos, sofocos y jadeo,

directo al centro go-go, la joya de los 60.

entró un chico con una camisa de flamencos calientes,

como de perlas rosadas si se movía,

pelo hasta la pera: llegaron tres y le dispararon,

la bala entró por la nariz,

cabeza pez globo, vena arenosa, violeta ¡bang, bang! liquidado.

sus amigos se quedaron mirándolo extrañados:

nunca lo habían visto muerto


en otra esquina un aparatito desde japón

hizo pistear a dos tipitos: tico y bull, dos que ya me conocían,

no tanto como yo a ellos. un destello doblaba esos días,

hasta que una fábrica de confites de treinta pisos

quebró el sol hacia adentro.

pedimos rumba para no pedir sexo,

pedimos rumba para lamer el piso, besuqueándolo,

limitando sus orillas de tierra.


...


hola, ricardito. entrá.

no pongas esa cara, no estamos en el cine,

desplumás el misterio de la pena que entra

por cualquier lado ¡la muy hija de puta!

un close up y él tira cocaína sin preguntar sobre qué libro.

somos raquíticos queriéndose igual,

al fin y al cabo, escapando de nada.

en una palma bebió el tiempo

estrellaba el auto, retrocedía y, si se lo pedía,

se golpeaba hasta ver su cráneo escurrirse.

su madre le había traído coca de estados unidos

porque era más barata, le dijo tomá: o te curás o te rompés,

enrollándose el pelo con latas de gaseosa vacías,

estaba muy arrugada por haber cruzado a méxico,

compró un arma 765 y cincuenta cartuchos; mientras ella hablaba,

quise arrancársela e imaginé dos robos al banco popular de cali,

un asesinato al tío abusador de mi prima dulce

—si en las fiestas bailaban, el por detrás le tocaba las tetas—

una para ricardito y otra para mí.

ricardito mató a pedradas al pavo real que su madre adoraba:

ella decidió no tener más hijos.




 | Sobre el libro |


“Amo los remixes. Hace tiempo no me topaba con uno tan bueno y tan fuera de la música, lugar donde más abundan. Amo a Caicedo. Y amo ahora el diablo se aterra por la velocidad que me obsequió. Flavia Calise ingresó al cuerpo y al alma del chico tartamudo de Cali y lo hizo suyo. Su disco/poemario/novela-en-esquirlas está inspirada en su relectura de ¡Que viva la música! y la hace propia y la acarrea a su universo particular. Como Kevin Shields remixeando a Yo La Tengo. Antes eran dos, ahora son tres y todos ganamos en esta apropiación erótica y sensual.” Alberto Fuguet


 | Sobre la autora |


Flavia Calise nació en Buenos Aires, en 1992. Es poeta, performer y actriz. Publicó más de diez títulos, entre ellos, mientras te llamo diseño mi tumba (Concreto Editorial, 2021) y sin fantasía nadie nada (Mansalva, 2024), también publicado en españa (Editorial Liliputiense, 2025). Fue parte de la antología poética Martes verde de poetas por el derecho al aborto legal. Actualmente dicta el taller de corrección poética y performance “es importante besarse bailando de vez en cuando”, la clínica de obra multidisciplinar itinerante “clínica radiante” y escribe canciones con músicxs de la escena actual.