Quiero hablarte del sexo de las babosas cómo
deslizan por una cuerda de baba
entrelazadas una danza sí
tan grácil suspendidas
en el aire son
acróbatas del momento
detrás de sus cabezas también los penes
desplegados se enredan y forman
capullo o perla iridiscente
una babosa
se funde a la otra y ya
no hay distinciones ni límites
así el sexo termina un cuerpito
se desprende y golpea
viscoso contra el suelo. Yo también
quiero mis piernas enredadas en tus muslos
un abrazo borre el límite
de los cuerpos quiero
decir el romance
de las babosas llenarte
el oído de cursilerías
en lo ondulante que puede
ser la naturaleza
yo te atraparía pero
te miro y pregunto
si sentís a veces
que el sexo no es suficiente
...
Todo animal es una esponja
Llora mi perra y se muerde
la pata de los nervios rasca
su pechito hasta sangrar
en la calma de la noche cuando mi mente
es una bañera desagotándose
un perro es una esponja
dice la homeopatía animal
cada domingo un partido y papá
le grita a la tele
duerme el macho recostado
a su lado en el sillón
si te acercás muestra los dientes
...
Paloma muerta yace
como quien decide morir sin ser advertida
de pronto el pichón enterrado en tu patio, ese
que años atrás encontraste intentando
despegar en tu puerta, dolido y un poco
desorientado. Creíste que para salvarlo
habías sido elegida, pero no, en verdad te buscó para morir
o fue lo primero y vos fallaste
culpaste a tu hermana aun sabiendo
fue tuya la indecisión
se gritaron
cosas irrepetibles cuando tu palma
buscó su mejilla y el ruido
se multiplicó en la noche. La jeringa
el medicamento justo, su pecho
herido y ese corazón de fresa
terrible, cómo latía arrebatado cuando bebió
el remedio diluido
tenías una palma aturdida y el deseo naciente
enterrar a tu hermana en una caja de zapatos
entonces sus ojitos se cerraron
su pecho dejó de temblar
...
Dulce impropio
Igual que un chupetín en un día caluroso, dedos inútiles
y enchastrados
tiran del plástico su pegote, restos de envoltorio
hasta que la golosina
roja y vibrante se posa sobre la lengua y el palito
blanco es rehén entre los dientes: así desenvuelvo
las palabras. Saboreo
la cereza insoportable como si buscara algo más,
el chupetín sea
añicos o pequeños cristales danzantes en mi boca.
Entonces el núcleo chicloso: algo
donde hincar los dientes. Masticarás y masticarás
hasta que el chicle
no sepa a nada. ¿Qué queda? Una escupida, un papel
y enterrarlo
al fondo del bolsillo
| Sobre la autora |
Sofía Sigismundi nació en 1998 en Lobos, Provincia de Buenos Aires. Estudió Artes de la Escritura (UNA). En 2025 participó del Festival Artístico de la Universidad Nacional de las Artes (FAUNA), en la categoría de poesía. Publicó Feral (2025, El olmo y las peras).

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