CANTO X

El insomnio como única bandera
de este país de ropa;
mugre y libros.
Incendio sobre mi cabeza el presente
la ceniza cae
formando volcanes en mi torno
¿de qué color
es el magma
que brota
del piso de mi cuarto?
Alud de idiomas ilegibles
Tapizando el aire en las paredes
y el olor a sexo muerto
perfumando las sábanas
(desiertos de vellos púbicos
de seres que habitan el holocausto).
Canto como quien degüella una vaca
con sangre salpicada en mi rostro
sollozos de las mujeres
que fui
colgadas como guirnaldas musculosas
del cielo/techo
de mi país abandonado
en el que a pesar de ser la única habitante
sobrevivo como expatriada
mientras la bombilla
apila bajo mis ojos
los fragmentos de la noche.

CANTO XIV

Los aviones no aterrizan sobre mi cama padre,
tampoco en mi vientre,
la isla en la que vivo
parece hundirse
poco a poco
con cada persona
que se sube
o intenta vivir en ella
¿ves ese humo padre?
Esa soy yo
incendiándome otra vez,
comiendo vidrio
para no llorar
sobre tu tumba.
Soplando mis cenizas al viento
como se soplan
los dientes de león
en el camino del ombligo a mi  lengua
¿Padre
por qué me heredaste el miedo
y esta herida
que crece como un reptil
amargo en mis sienes?
¿Por qué acostumbrabas
a salvarme del
incubus para luego irte
y condenarme
a dormir con la luz encendida
hasta hoy?
¿Ves el humo padre,
lo puedes oler?
Esa soy yo
Incendiándome
Otra vez.

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