Desde sus cuatro clavos las fotos de la pared me dicen
del otro lado del mar nuestros huesos se deshacen,
del otro lado del mar hay flores rojas sobre ciertas tumbas
y silencio, rabioso silencio sobre otras
de este lado del mar,
en este hermoso mitológico país y casi nuestro
loa rebeldes oficiales contemplan
sus balazos en la espalda,
sus fotos autorizadas;
las mejores vidas que me rodean pierden la forma,
a los rebeldes oficiales no les gustan ni las rabias ni las tristezas,
los muertos que no olvidamos los irritan en particular,
pero qué se le va a hacer,
dando pruebas de falta de respeto
nuestros huesos se mueven amparados por su furia,
suelen decirse no estamos muertos.

Juana Bignozzi, de "Mujer de cierto orden", 1967.

4 comentarios:

C. J. [ poesía pendular ] dijo...

es un hermoso ejemplo de por qué ante la vieja y siempre terrible pregunta de Adorno hay que responder SÍ SÍ SÍ...

C. J. [ poesía pendular ] dijo...

(y no sólo se puede... se TIENE)

Anónimo dijo...

y cual es la vieja pregunta??

c J. [ poesía pendular ] dijo...

¿Es posible escribir poesía después de Auschwitz?

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