Cada exhalación del mundo
comprimida
en un punto.
Contraída
a un bocado.
A milésimas
de la explosión,
de la expansión,
que presupone estar despiertos
aquí y ahora.
Octubre,
que más que rojo,
dulce,
afrutillado.
Altivo en mi boca,
de labios lamientes
de sus brotes rasposos.
Áspero, áspero.
Tan carne y fruto
desgarrado en los dientes,
en su desangre delata
cada primavera.
Le mancha, de la cara al torso,
que es sexo.
La ensucia
roja, dulce, pegajosa.
Y estalla,
satisfecho,
desmemebrado,
extasiado,
comido,
en alaridos,
a corromper de insomnio
a los impuros puros.
Sí, tengo al mundo en mi boca
y lo salivo como a un caramelo.
Cómplice,
me sonrío la sonrisa
mientras relamo el regocijo
de mi descaro.

3 comentarios:

C. J. [ poesía pendular ] dijo...

grosa total...

·SOFía ELe· dijo...

uf cada cosa que sube esta mujer me deja un no-se-qué ...
la felicito srta

Giordano Malta dijo...

no sé equivocó
cuando dijo
"aquí y ahora"

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