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convidame un poco de tu luz
que hoy me desperté apagada
había soñado con vos
con toda tu mierda
con esos laberintos de soledad
que te empeñás en regalarme cada vez que te veo
pero no puedo
ni quiero dejar de pensarte
aunque vayas matándome despacio
y me colmes de tu veneno inaguantable
y me arranques cada uno de mis dedos
sos mi virus mi toxina y mi remedio
solo vos, y todo tu tóxico en mí
pueden lograr que me conmueva
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1 comentarios:

El Viajero Sedentario dijo...

Hay magia en los corazones más locos y locura en los corazones más mágicos. Y esa locura mágica, esa magia loca, nos trae y nos lleva el amor.
Por más extraño que parezca, cada vez la poesía se parece más a un conejo sacando un mago de su galera.

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