No mato, sino que lastimo.
No alcanza con respirar
para poder ser algo mejor.
No fui parte del incedio
para encargarme de no dejar rastros.
Y no encontré algo mas doloroso
que la propia conciencia.

Y en los vasos que contenían alcohol
(porque lo unico que importaba
es que tuvieran alcohol),
y en todo lo demas que llego después,
maté una ilusión,
esperando que renazca de alguna otra manera.

Pero no es más que una apariencia.

Y ahí, esperando el móvil
que me transporte a los fracasos,
disfrazándolo de un ideal,
de una confusión que sólo yo sabía entender,
encontré mi destino de colores oscuros,
tan oscuros como su razón.

Y me senté en el suelo,
en un lugar muy parecido a un cementerio
donde esperan todas las cosas por nacer.
Permanecí hasta perder la inteligencia,
hasta encontrarme con mi instinto animal.

¿Quién no deseó ser normal el dia que nos llegó la perversión?

3 comentarios:

Nadia Caramella dijo...

Yo

la prometida del rey de los locos dijo...

Encuentro pedacitos de mí y hasta recuerdos en tus letras.

_die dijo...

alguien decia algo asi como "conocerse, es conocer a toda la humanidad"...

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