No creo que sea un buen poeta, pero puedo pedirte que te quedes absorbido por estas palabras.
VOY A PEDIRTE QUE TE QUEDÉS QUIETO HASTA QUE TERMINE.
Tampoco soy un gran artista.
Pero vuelvo a pedirte que te quedes quieto, casi inerte y recostado en aquel diván del cuento anterior; aquel diván que nos sumergió en la mas y extrema violencia de cuerpos y ahora te sumerge a vos solo en la mas profunda de las quietudes.
Te estoy pintando desnudo.
Te pido que te quedes quieto en donde estas; el diván. Solo podes observar como doy vueltas la pintura fresca, como consumo cigarrillos al exceso para poder terminar y que esto te quede listo. Eso es lo único que podes hacer: OBSERVAR EN QUIETUD, y lo podes hacer con la mirada, sin mover la cabeza; porque destruís toda la armonía.
-Si obedeces, prometo declararte príncipe de un castillo, que voy a construir con una masa cósmica que me regalaron el año pasado de algún lugar que no conozco. Y también voy a fabricarte una corona con las colillas de los cigarrillos, porque un príncipe tiene que tener corona.
- Bueno, me quedo quieto.
- Trata de no hablar y de no moverte mucho.
Veo en tu rostro que te pones contento con la propuesta del castillo y la corona, así puedo seguir pintando en esa posición.
* * *
Hay algo que nunca te dije; y es que me gusta mentir e inventar. Nada sincero. No soy buen artista, no soy buen poeta, no tengo tal masa cósmica para construirte el castillo, y también enterate que tire las colillas de los cigarrillos a la basura. No hay corona. Esto solo era para poder contemplar tu quietud durante un par de horas.
Ahora, si me perdonas, me acojo en tu lecho de nuevo.
- ¿Me perdonas?
en el aire,
bajo una opaca media luz.
Revolución
no es una palabra trillada
sino bastardeada
en usos burdos o ninguneantes.
Huelo.
Tierra mojada,
lluvia.
Y respiro.
Viento fresco,
advierte que mi pecho avanza.
Campo abierto,
puta madre.
En algún lugar
sé que llevo un arma,
no necesito verla
para escuchar su traqueteo,
su ansiedad de estruendo,
de humo
y tizne,
dispersándose en el gris húmedo
de esta caminata
en que respiro.
es mío
propongo
y dispongo
de él
he aquí
algo así
como un goce
el sujeto
se escapa
en la frase que
de haber escrito
enunciaría
su ánimo
y/o ánima
esto es
un gesto
inventas la forma de morder
y que
cuando el ritual de
arrancarme ese pedazo
que una vez estuvo siempre
esperando para ser mordido
nos reactualiza
alver como pasa la noche naufragio
y estamos siendo todo
(hasta acá una poesía)
pero mañana
me quedo con el dejo
de lo que no tiene perdidas
pero mañana
chau
felicidades
(hasta acá otra)
tras insomnios y letargos
soy reincidente,
sin compasión.
Tan sólo culmino
el abuso de cualquier ventaja,
la succión de la llaga ajena,
cuando éstos ojos,
prolongados al extremo
ya son ceniza.
Horas silentes
en claroscuros
anteceden el amanecer
no despertado.
El tiempo-espacio
se sofoca de mí.
Exacerbo al instinto
hasta rabiarse.
Rabia dulce,
me mastica la boca
(será que babeo miel…)
me tajea los dedos
(pocos surcos para esta tinta…)
Va moldeando, vía luz,
la pulsión bipolar
de un alivio paciente
por agua segura
y un ardor friccionándose
en sales inciertas.
Desmiento toda honra
acuñada en los crédulos
de una falsa sequía.
¿No ves la osadía amarrada
urgida en ofrecerte buscar
el punto que supura la humedad
que se me filtra desde adentro?
Y se asolean desnudos bajo otro cielo
Ya no soy tu centro
estoy lista para tus juegos nocturnos
¡Ahora!
que pasaron de moda
Tu cama se enciende en una habitación que no es mía
Te pasaste de hermosa
y YA
ser bisexual
pasó de moda
Tus besos se desnudan en otro cielo
Y yo, que soy tormenta
te voy a gritar
Pero estoy verde de tanto cielo sin sol
Y vos:
tan hermosa
hoy que sé nacer
tu boca
toma sol desnuda
en un lugar
donde no sé llegar
me di cuenta
que los amores que no se aprovechan
pasan
y mi cuerpo de tomate
brilla
de tan verde
en la casa de una amiga
que me abraza, si lloro
o me da infusiones, si mi cuerpo se desangra
de pulpa verde
por ese dolorcito ácido, que te dejan
cuando te dejan.
Los dos sabemos que ningún pez muere de vejez. Que todo aquello que vive en el mar, acaba siendo comida. Lo mismo pasa arriba, en la superficie… todavía no hemos aprendido a mirar más allá de las estrellas. No somos la receta especial de los dioses, ni los dioses que recetan mundos… condimento a gusto de una tierra siempre bien sazonada somos. Una rama más, del árbol más frondoso, que dará sus frutos al llegar la primavera del tiempo.
La poesía fue, en algún momento, el experimento que hicimos para hablar con solemnidad. Desde entonces, hablar con encanto a los hombres se volvió una burda gracia. Aquellos poetas fueron siempre los que tocaron melódicamente las fibras más recónditas de lo humano. Y con solemnidad debemos aceptar tal desafío.
La próxima hora de las agujas del tiempo hará un profeta de todo aquello que tenga vida. Recordando que estamos obligados a vivir alimentándonos de la muerte y morir alimentando a la vida.
No hemos entendido que nuestra única grandeza es que desde los átomos hasta la naturaleza existe la misma infinita distancia que hay desde la naturaleza hasta el espacio sideral.
Un vuelo de hamacas en la infinitud es la grandeza que compartimos con todo aquello que vive.
ella es una diosa.
Sentada sobre una roca
medita.
No hay después algo puro.
Su pelo toca las nubes que viajan ligeras.
Los colores blancos más luminosos,
nubes
que rozan su cabeza.
Yo abajo con los pies en el agua,
no pienso, sólo escucho el regalo.
Este es mi imperativo:
consumir la porción de infinito
que me toca, aún,
aún cuando me corresponda algo de infierno.
En esa montaña no quedó una pregunta sin respuesta.
* * *
Estoy en mi cama, vestido con la ropa del día. Quiero descansar e intentar dormir, sin fabular demasiado. Eso es lo que me perturba; no puedo dejar de pensar en las situaciones que imagino constantemente, en las respuestas que elaboro y situaciones comunicativas con las personas que quiero hablar. Todo es dentro del imaginario de mi conciencia, que no es real. La elaboración de ese proceso es tan, pero tan minucioso que estresa al máximo. Pero, noches como la de hoy me superan. El estrés es tan al extremo que no puedo relajarme cuando lo necesito. Me doy vuelta, me destapo, me vuelvo a tapar.
* * *
La luz de la cocina impregna mi papel para permitir que todo el ambiente que necesite se ilumine sin piedad. Comienzo a lapidar las palabras. A pesar de la clemencia, la luz es bien débil y tengo que acercarme con minuciosidad al papel.
A mi costado se ubica la puerta que da al patio, con un vidrio semitransparente que deja ver la noche ventosa que empieza a acercar una tormenta poderosa. Hay también, una cortina de plástico, de esas muy cotidiana y hogareña pero que golpea contra la puerta haciéndome pensar que hay algo mas afuera. Es un inmundo golpeteo. Es un sonido muy desagradable.
Antes había prendido el televisor. Un canal de cable sin éxito, estaba pasando una película erótica o semipornográfica; de las que uno nunca entiende el argumento porque lo que mas interesa es la imagen sexual delante d la pantalla. Me había sentado, había comenzado a mirar la película y había comenzado a masturbarme sin ningún tipo de pudor. Los dos cuerpos, desnudos y pegados me invitaban al juego del deseo y del placer uníoslo. Mientras los contemple admirado se me cruzo la idea de quienes serìan esas personas; la sinapsis truncada de mi memoria permitió asociar al actor activo del evento sexual con algún sujeto que conozco, con uno de esos que perturban la vigilia de mis fábulas motoras. Cuando se me cruzo esa idea, un espasmo eléctrico recorrió todo mi cuerpo cortando con el placer unipersonal, impidiendo un goce nocturno y propicio. Yo también quiero, pero a mi me toca la basura de la película. Me limpie.
Percibo con mayor intensidad el golpeteo de las tiras de la cortina sobré la puerta de metal. Muchos cuchillos largos cuelgan y empujan sin cesar. Provocan un ruido estridente. Todavía estoy siendo iluminado. Me detengo a pensar en blanco (es posible). Giro la cabeza hacia la ventana que se ubica detrás de mí y vislumbro una imagen amorfa que se desliza por el pasillo de la parte de afuera. En menos que segundos cierro los ojos y los vuelvo a abrir. Distingo la misma figura, pero de la ventana paso a ubicarse delante de la puerta.
Yo de costado, con la cabeza inclinada hacia esa extraña imagen que se que me busca. Escucho el reloj que marca los últimos posibles segundos. Y los cuchillos. Me muevo y corro el pasador de la puerta con cuidado. La imagen ya no es tan amorfa.
En tu presencia siento una afirmación con la que estamos de acuerdo sin dudas. Te observo un segundo y puedo distinguir tu mirada perversa debajo del velo que cubre tu rostro. Yo se quien sos. Doy un paso hacia atrás y comienzo a desvestirme con tranquilidad. Quede totalmente desnudo, despojado de todo procedimiento de defensa a voluntad mía. Me agacho y me acomodo en posición fetal; tengo frío, estoy sintiendo mucho frío en esta posición. No te imploro piedad, sólo pronuncio tu nombre, y así vos podes entender que ya está terminando. El último espasmo de frío recorre mi cuerpo y ya no estas en la película. Que delante de ti, como yo quería quedar.
Es insufrible.
Acunada por secuencias
de aceleración y freno.
Perezoso zamarreo.
Disimulo que me dejo, me dejo,
me desarmo,
me desojo,
con cada ensamblado tuyo
de cada sílaba tuya.
¿Me llevás a dormir?
Meceme en tu voz,
estoy a punto de caer en tu hombro.
NO SUSURES, QUE TE PIERDO.
Que tengo ganas de ser desnuda
para sentir mejor el verso
que empuja desde mi vientre.
Dejémoslo acá,
intuyo que no he de dormir
buscando ropa en la madrugada,
y todavía es muy temprano
para revelar zonas sensibles.
dejé que el viento me consumiera
mientras aprendía a olvidarme del desconcierto
quise borrarte de mi cuerpo escupirte de mi noche,
en la sombra, en la sombra,
quise vomitarte con fascinación
omitiendo esa ansiedad insatisfecha con la que tanto me juzgaste
te busqué
te seguí buscando
en esos laberintos de barro
en esos bares mugrosos
la imbécil
la infeliz mas evidente del mundo
te expulsaba volviéndote a buscar
te desterraba suplicándote una gota de ternura
que nunca le devolviste
te escupió – te masticó – te odió
te encontró – te gritó – te amó
te envolvió – te enredó – te sofocó
·
y en ese planeta, atletas gigantes,
bizarramente vestidos, luchan con sillas plegables
y llaves aéreas sobreactuadas.
En el horizonte puedo ver claramente
el botón para apagar la realidad.
Lo que pasa es que apagar el televisor
en esta era es como haber llegado
al fondo de la soledad.
Y uno a veces llega a sentirse culpable
de no sentir y pensar como la tele…
esa es la tragedia.
Mi era es el abrir y cerrar de ojos
de una vaca mirando quedamente la hierba.
El mundo árido, salpicando sangre el suelo
con más sed de la que puede saciar,
consume la misma sangre
que le arrebató el aire y el agua
a la tierra.
Mi era es un tirar de nuevo los dados
de un dios sin suerte.
Y mi ser era exactamente lo mismo que es mi era.
nervaduras pálidas del rumor que excarba las ruinas
palabra alguna devuelve jamás los talismanes?
abajo: las raíces remotas del turbio río, de la niebla impura
los dedos de tu lengua. los dedos de tus ojos
alguien, con cuidado, derramó entre nosotros el tiempo como una lastimadura
II
acordes negros: fulgor, alimento.
memorias de sequía trajo la única llovizna.
*
sin apuro, con suavidad: una gota dulce y secreta
horada
el lugar de la sed.
*
pierde luz esa herida, se fue borrando
osea: bien por lo bajo se arrastra la palabra peligrosa: respira, quema
entre pétalos y escorias.
*
no es la oscuridad:
fue el bramido de los párpados cerrados
muy antiguas uñas
insomnes trabajando las paredes de la niebla
en el descenso
sucedió el néctar paciente de los amordazados
abrís los ojos:
tanta tanta tanta luz se derrama ahora de tu comisura
Exijo correr los riesgos
del estilo y de la convicción.
Grito, aullo mis milagros,
lo miserable que me siento
al no encontrar la palabra justa,
presiento la desesperación
y sin embargo nos inunda la suerte.
La pureza de correr a ningún lado
de no mirar, de no observar
es como el criterio de los locos
al seguir diciéndonos
que van por nuestro camino.
Después de todo.
De acariciar, de lamer el metal,
de llenar nuestro paladar de aluminio,
nuestra nariz de impurezas,
nuestro sentido de odio,
los gritos detrás de las puertas,
las sombras detrás de las luces.
Los ambar, los azules,
los iluminados y sus iluminaciones,
los cantos, las voces,
las canciones y la melodía dulce.
Vuelven para dar letras,
guiones de comedia,
lágrimas de tragedia.
Escondido en la intemperie,
en lo que se cree lejos,
en lo que se ha dado por silencio.
Inundo las raíces,
las ahogo como siempre,
me quito los sueños
para poder dormir,
me corto los brazos
para no reclamar al cielo,
me corto los ojos
para verlos sangrar,
para después incendiar mis oídos.
Lo que ha sido ausencia
ahora es anhelo.
que pensaste
que venía de regalo con el amortadela (no puedo decir amor porque el amor es muy simple)
tiene consecuencias
lo sabias
tiene consecuencias
que te traes colgando ahora
unas sabanas
un colchón inflable
un cogiendo en el aire
el destete de que te anden queriendo.
que modifiquen el contenido los conceptos los elementos
de ser puta
y no serlo
Locura, el haberme topado con uno al fin y no sorprenderme. Locura, mi serenidad. Locura, la ausencia del peso del tiempo. Locura, sentir brotarme una mirada nueva, no planificada, como quien contempla el rostro de un insospechado hijo perdido. Locura, sus tímidos gestos de ternura, tardíos. Locura, lo tan conocido como el proceso de respiración. Locura, de unos minutos, de pequeñas sonrisas vírgenes evocadas por dos descarnados.
¿Cuándo dejaré de ser la insensata que, tras caer en las redes del azar, olvida la obsesiva espera por las proyecciones para ir a buscar el cuerpo? La que vaticina sus errores y no hace nada para prevenirnos. La que acepta su dejarse arrastrar, con desparpajo.
Qué hastío el de entregarme a preguntas ajenas, qué hastío la cordura, hastío de una obviedad que no comprende que los viejos caminos siempre se me cruzarán.
Gracias: Galatea Arte Bar, grupo clown: Los petecos, a nuestro músico amigo: Charly. Al Grupo Indie: Xoana Vélez, Cristian Franco, Leandro Rossi, Martín De Vita, Lautaro Menú, Carlos Bonadeo, Lucas García y Nadia Caramella. A los que leyeron, a los amigos, conocidos, desconocidos, artistas, colgados, a todos los seres H que estuvieron dispuestos a pasar un bello Domingo del Sombrero. Brindemos por muchos más....
¿Pero que podía hacer? Es una mujer sola y anciana, sufre del corazón, no puedo ser tan inhumana, dejarla a la buena de dios sería algo terrible. Si fuera esa mujer con olor a colonias baratas de Avón mi mama, ¿acaso me gustaría la dejaran sola?
La vieja llegó eufórica, eran las 16.30 si mal no recuerdo, gritaba:
-¡Nena, nena! ¿Estás? ¡El 38, me lo perdí! ¿Nena?
-Si, Amelia. Acá estoy ¿Qué pasó?
Dos horas la escuché relatar un episodio de suerte y de números, que bien podrían concluir en una oración: ¡No- agarré- el- 38-, en- la- matutina- y- eso- que- pensé- en- jugarlo- un- rato- antes! Pero no, la vieja se obsesionaba en hacer un relato absurdo que yo debía escuchar ¡Por dios!
Me dijo:
- Prendé la tele, poné Crónica. Jugué un numerito a la tarde… a ver si sale.
Apenas puse el canal, ella tuvo ganas de ir al baño. Cuando volvió le dije que su número había salido a la cabeza de la nacional, pero que no estaba segura porque justo se había cortado el cable. Salió corriendo muy exaltada a cobrar su supuesto premio.
Pobre.
Se fue a tiempo para que pueda ver a Rial tranquila. Ese programa me devuelve de alguna manera a lo que siempre anhelé: que cada famosa me cuente sus historias, como si yo fuera parte del gran elenco del espectáculo.
Cuando termina, no queda nada para ver, salvo el noticiero o algún programucho. Aprieto el botón rojo del control remoto y ahí estoy yo de nuevo, reflejada en la pantalla negra, en una casa miserable, donde sin glamour recorro las baldosas negras y blancas, buscando unos verdes reconfortantes.
-¿Nena?
-Ya le abro Amelia.
Ahora toca la puerta antes de entrar, dice que tiene miedo de darme un susto y que no se perdonaría hacerme algún daño. Después del ataque al corazón que sufrió cuando fue a buscar aquel premio, está muy pendiente de las emociones fuertes. Quiere una vida sin sobresaltos para poder seguir viviendo.
Evita asustarme para no asustarse ella, esa es la verdad. La entiendo: esa siniestra forma de aferrarse a la vida, a mi vida, a las charlas sin sentidos y a los mates amargos. ¿La culpa me hizo entenderla? Que más da, pronto yo también voy a vivir de esas charlas, de esos mates, de alegrías ajenas, quizá de mis hijos o de un final feliz de alguna novela. Quién sabe, tal vez alguien encuentre debajo de esta ropa asquerosa a la mujer brillante que siempre fui.
Porque antes de tener a mis dos hijos, a los 16 años, pedía a los santos que nunca me convirtiera en mi mamá ni en las vecinas chusmas de sus amigas. Esas mujeres que tanta repulsión me generaban al saludarse deteniéndose una en la vereda de la otra, para intercambiar palabras vacías que a nadie podrían interesar; mi cuerpo se anclaba entre la escoba de mi mamá y la manguera de mi vecina. Era un cuerpo tieso, que por un supuesto respeto magnético, no podía retirarse.
Perdían horas hablando del tiempo, de la novela, del programa de Tinelli y bla. Mi adolescencia se acurrucaba en un rincón para imaginar entre rezos una vida exitosa.
¡Ojalá nunca fuera como ellas! Pero Amelia logra de a poco que yo ceda a la conversación. Logra casi por un juego de manipulación siniestro y de cansancio mental, introducirme en su mundo.
Mientras tanto sigo tocando mi cuerpo frente al televisor, deseando al galán de turno. Viendo como me besa apasionadamente por la espalda. Mi sexo de cara al piso, mis dedos cansados de autosatisfacerme; o apretar botones; o lavar la ropa.
Y luego, cuando ya sacié mi ser: nada…o tal vez alguien…
-¡¿Nena?! ¡abrime la puerta!
-Si, Amelia. Ya voy.
Hacia el final del camino hay un paisaje sublime, pero el moreno no lo vislumbra porque sus ojos son tan blancos y, por eso, su ceguera es tan fuerte que se le imposibilita la mirada desde tan lejos.
Transitando va el moreno, cantarín, con una galera de etiqueta en la cabeza hasta que una pequeña oruga gorda con corbata de moño en el cuello se lo interpone en el camino.
- Bienvenido, mi negro-moreno.
- Muchas gracias.
Y cordialmente, el moreno baja su galera y sigue su camino.
Pero mas adelante, un conejo le interrumpe el transito pidiéndole referencia.
- Pero Sr. Conejo, yo estoy mas perdido que usted, intento llegar al final del camino.
- De veras que esta teniendo Ud. Un gran sueño. Nunca llegara al final del camino Sr. Moreno.
Horas más tarde; un moreno dominicano se despierta en una humilde pensión de algún sábado por la mañana; con todo el sol de febrero golpeándole el rostro. Él se levanta y abre un paraguas de terciopelo rojo con adornitos dorados y sale a la calle a protegerse de los rayos ulltravioletas que atraviesan la plaza de once.
O alguna otra.
brindemos una vez más.
Hagamos fiestas por las viejas fiestas,
y volvamos a festejar
por aquellos instantes eternos, hermano…
Venga el tiempo a encontrarnos juntos en las calles,
siendo peligrosos para la gente otra vez.
Escondiéndonos de la policía.
¿Te acordás, hermano?
Y aquella era d(r)o(g)rada de los rocanroles:
todo antes de que la herida se nos abra;
todo antes de dejar ir a los pibes;
todo antes de terminar la secundaria.
Y no me vengas con que “demasiada nostalgia”.
¡Eran de oro esos momentos, hermano!
Y no se si nos mataron o los matamos
pero ahí siempre van a estar esperándonos que los queramos recordar.
Yo digo que volvamos un rato para allá, hermano,
que la vida nos tenga miedo de tanto vivir.
Brindemos una vez más.
Con las mismas copas, con los mismos vinos;
en las mismas noches hasta los mismos soles;
y el mismo dolor de ojos,
¡una vez más hermano!
¡una victoria más hermano!
¡Otro rocanrol!
Quiero morir festejando que mi vida fueron nuestras fiestas,
un instante más para la eternidad,
una noche de olvidos para recordar.
Y VICEVERSA.
y que si me quisieras ya estaría muerta.
mañana consumida.
mañana descartada.
me niego.
Anoche comimos la última dulzura que nos quedaba,
después te burlaste de mi forma de hablar.
Me tomé el palo,
el tren a alguna parte,
con la boca sucia de amor
y la misma remera de ayer.
pecado original ; querer explicar aquél sin éste o
ése sin aquél carece de todo sentido y valor. La razón más profunda de
este fenómeno reside en la determinación esencial de la existencia
humana: ser el hombre un individuo y como tal, a la vez él mismo
y la especie entera de tal suerte que la especie entera
participa en el individuo y el individuo en la especie entera”.
SOREN KIERKEGAARD
Es un hecho esencial que en las obras de Samuel Beckett tienda a predominar un cierto paralelismo con la corriente del pensamiento existencialista. Su esencia más profunda es ¿Qué es el hombre? Y ¿ Cómo debe enfrentarse con la condición humana? Como un reconocimiento de que las raíces de nuestra existencia se encuentran en la nada, en el vacío. Esto se presenta como absurdo, una paradoja de la existencia humana. La corriente del absurdo surge de los más profundos estados de la mente explorando ese vacío, esa nada que genera la condición humana en una búsqueda de respuestas tan básicas: ¿Quién soy yo? ó ¿ Qué hago en el mundo? Son interrogantes válidos dentro del pensamiento existencialista del siglo XX, que viene acompañado de pensadores como SARTRE, SCHOPENHAUER, HEIDEGGER y KIERKEERGAR, aunque este último pueda pensarse como preexistencialista. Además, las incógnitas sobre la existencia humana y sobre la condición humana de la existencia se reflejan en la obra teatral de Beckett siguiendo la tradición del absurdo, queriendo mostrar la paradoja de la existencia. Pretende representar a un individuo hundido en ese vacío en esa nada que engendra la propia angustia como reflexión de la condición humana. Con esto llega al punto en el que se hace claramente visible la separación de la literatura realista de la literatura de vanguardia en las piezas de teatro de Beckett.
con mis alas ausentes.
quiero ser tu compañia invisible,
tu testigo perfecta
no soy la excepción a la regla
solo te entrego mis manos
otra noche poblada de abandonos
rebotándome en el esternón la escollera de esta perdida
el mar pegando contra el pecho
contra el sol que prende
para iluminar lo que va quedando
que se desprenden los ruidos
de acabar sola
una vez
dos
tres
que todos los movimientos
vienen
y se van
vienen
y se van
el mar espumando el colchón con mi dedo y mi dedo y mi dedo y mi dedo
El mini-proust propiamente dicho:
así como buscando una mañana
o el reflejo de una infancia con barrio
esquivás las palabras de sobremesa
con bromas que se ensañan
y ángeles musicantes
tu magia brota cuando caés
aprendo que no es gratis la soledad
y que no creés mucho en sobrevivir
entrás despacio pero sin cuidado
te acomodás como quien dice que sí
y dormís en mi cama
mientras, yo juego en los filos
me doy el golpe de gracia
y abandono la guardia.
Les presento Féretro para dos de Sebastián lastra:

La estética de la tapa al estilo Tim Burton, nos anticipa un relato de amor que trasciende la muerte, pero no la muerte como tal sino en sus múltiples variantes; final de un proceso, cambio, pasaje a otro estado, etc. El féretro compartido y esta novela son un portal que permiten vislumbrar la trascendencia y la superación de los cambios de la vida.
Me arriesgo a llamarme: Travesti salvaje
MUJER-ANTU
Un juguete rabioso
en un monte de niños ricos.
Soy una metáfora trans
Arcoiris con alas de colibrí.
Sabia naturaleza contáme de mí,
enseñame a vivir sin otras ciencias.
Contales a ellos de tus montañas copuladoras de cielos
de tus primaveras floreadas en los lagos del sur
de tus cerros-arcoiris.
Tus perfumes son huequitos en mi poema,
todavía se me escapan
pero igual,
contame
contame de mí.
Contales de tus incestos naturales
de tus hipocampos embarazados
de tus ostras bisexuales
de tus ruidos silenciosos.
Contales con tu silencio
de la desnudez de los cuerpos sobre la tierra mojada.
Contales
y contame más de mi.
comprimida
en un punto.
Contraída
a un bocado.
A milésimas
de la explosión,
de la expansión,
que presupone estar despiertos
aquí y ahora.
Octubre,
que más que rojo,
dulce,
afrutillado.
Altivo en mi boca,
de labios lamientes
de sus brotes rasposos.
Áspero, áspero.
Tan carne y fruto
desgarrado en los dientes,
en su desangre delata
cada primavera.
Le mancha, de la cara al torso,
que es sexo.
La ensucia
roja, dulce, pegajosa.
Y estalla,
satisfecho,
desmemebrado,
extasiado,
comido,
en alaridos,
a corromper de insomnio
a los impuros puros.
Sí, tengo al mundo en mi boca
y lo salivo como a un caramelo.
Cómplice,
me sonrío la sonrisa
mientras relamo el regocijo
de mi descaro.
buscando distintos ojos apagados
que se refugien en la sombra los días grises
pero me perdí me perdí me perdí
en el afán de encontrar algo que no tenía títulos
malgasté mi identidad pretendiendo adherirme a tu cuerpo
a los cuerpos
a los órganos de esas otras que me comprendieran en mis angustias
y los espectros de las tardes vacías me insultaron a los gritos
y dilapidé mis energías intentando desoír sus voces
me vencieron
me dominaron
se impusieron sobre mí
y les entregué lo poco que me quedaba de aire
prometiéndome algún día unir los fragmentos
de mi rompecabezas arruinado
·
Soñar diez noches
atada a tu lengua intrigante.
Cuando estás acá
tengo sólo algo que decir
y solamente lo callo.
Después
soy la piba desvelada
que no quiere dormirse
ni llegar loca al amanecer.
Ella entonces escribe que te ama
en un papel minúsculo,
que mastica, se traga y digiere,
rápido.
www.elcolectivocosmico.blogspot.com
convidame un poco de tu luz
que hoy me desperté apagada
había soñado con vos
con toda tu mierda
con esos laberintos de soledad
que te empeñás en regalarme cada vez que te veo
pero no puedo
ni quiero dejar de pensarte
aunque vayas matándome despacio
y me colmes de tu veneno inaguantable
y me arranques cada uno de mis dedos
sos mi virus mi toxina y mi remedio
solo vos, y todo tu tóxico en mí
pueden lograr que me conmueva
·
y negativo.
Antes que respirar,
antes que salir a divertir el alma,
un poco de locura derramada
sobre papel,
sobre canciones,
sobre las decisiones.
Siempre tan urgente,
y esa sensacion como dueña de la respuesta
al porque de todas las cosas.
Mientras, yo sigo guarecido, asustado de mis sueños, enjaulado en mi pieza sin saber bien cómo se cuentan esta clase de sentimientos.
Soy libre de todo menos de mí, y eso que me llamaba adorador de mi pasión, amante de la libertad y amigo del conocimiento. Mas mi amor se ha hecho un ejercito de amistades en contra de mi adoración. Incomprensible pulso vital se me hace el dios que soy de mí, como un carcelero que odio y debo adorar.
Como la ciudad, que anda por ahí fuera, sola, bañándose de luna y de faros, empapada de luz. Así yo huyo de ella con la excusa de que tengo que escribir estas palabras.
Me parezco a los pájaros esos que no cantan todavía. –Yo recuerdo cómo es el sol, pero necesito verlo de nuevo todos los días para volverle a cantar.- dicen esos pájaros.
Mientras, yo evoco aquel tiempo sin sueño, ni ganas de dormir. Con los dedos entrelazados tras la cabeza y la mirada fijamente perdida en la ventana me acuerdo de noches que me fueron eternas. Mi enamorada pasión tiraba de las riendas y allí quedaba yo como un corcel leal, fiel, más bien como un esclavo agradecido. Había más vuelo y locura enamorado de mi amo. Era más pájaro cuando amaba tu viento, tu tempestad que fue mi brisa.
Pero ahora ya es diferente. La desvergonzada libertad se levanta contra mí y contra mi espíritu que se avergüenza de la tiranía de su liberación.
Ah, mi pasión. La amé tanto, que tanto se dejó conocer ella, hasta la desnudez y las entrañas. Y frente al dios libertino de mi sabiduría se dio ella entera en su belleza incomprensible. Envidia, ese dios libertino, sus riendas capaces de llevarme donde soy incapaz de llegar.
¿Dónde quedó perdida mi sonrisa ante el desordenado latir de mi corazón desde que abrí la celda de mis amores?
Yo era un orgullo estúpido, pero un orgullo al fin. ¡Reclamo que mi pasión arrebate sus culpas de mí! ¡Ya no me basta recordarla así, aurífera y autoritaria, mi pasión! ¡Mi ímpetu conmigo y con las llaves de mi corazón de vuelta!
Cárcel de culpa y confesión se me antoja mi libertad fuera de la celda de su amor. Que se agazape a mi locura y me arroje de nuevo al catre de aquel cubil de sacros sacrilegios del que quise huir. Que me arroje fuera de esta caja de dormir la vida, de este edificio antinuclear.
Llévame, pasión, hasta el pavimento vaporoso de mi calle, y con mi corazón latiendo en tu lazo nuevamente iré por los pasajes, viendo las puertas y los faros tras la lluvia, como lunas en la ducha. Hagamos un par de tonterías por ahí fuera otra vez hasta que no escuche más pájaros, y la libertad, como jueza impune, me lleve de nuevo a su celda donde ya no pueda ver más tu sol brillar para mí otra vez.
Rompe a cantar de nuevo, que mi sol no se anima a salir sin tu música.
en esta lluvia de primavera.
símbolo lírico por excelencia que representa al romanticismo rosa
y al dolor . . .
El dolor de tus grietas siempre duele,
siempre me mancha de tu sangre.
SANGRE
Sangre oscura.
Sangre caída.
Sangre eterna.
Es la sangre como un tsunami líquido de oleaje burbujeante;
que se asoma al cuero y no coagula.
Sale de mis ojos,
y una contracción bucal desparrama todos los sentidos, todas las emociones, todas las percepciones.
Aquello desparrama el tsunami de tu sangre.
Sangre rancia, nueva y eterna.
Así es como llega hasta la cúpula más alta de mi rosa; símbolo que no termina de desaparecer; sangre que no termina de barrer.
hacerte pronunciable.
Ya no más
papel liberto.
Ya no más
a la espera de tu eco,
ni siquiera aquí.
Ha de morir
lo intangible.
Serás materia, vil materia,
y como tal,
indiferente.
Te sumergiré de los cabellos
en mi retorno rutinario
hasta ahogarte,
atragantado de vacío,
desnudo de mis silencios
tan abrigados.
A tus resecas grietas
no las rozaré
por mucho tiempo.
Así te resuelvo.
Desterrado
del secreto del aire,
de la densidad de un arte común,
e inhóspito
de absurdas verdades.
Te privo de una existencia.
Sólo admito
un vistazo de a sorbos.
Hoy decidí
que no he de volver a empaparme
de tu sed.
Es una Venus de mármol,
sobre el cielo azul, sobre un mar de Grecia.
Lleva el pelo ondulado…
y está cubierta por hierbas, de la cintura para abajo.
Ella se sugiere, se insinúa toda
Hoy les voy a contar sobre la escultora de mis sueños.
Le gusta el blues y el rock 'n roll,
se mueve como serpiente
subida a dos patas muy finas.
Baila como serpiente en el aire
cuando cae de las ramas secas de mis besos.
Se esconde de mí y del hombre
detrás de su sonrisa…
y su mirada musa.
Hoy les voy a contar sobre la escultora de mis sueños.
Hay entre mi mirada y la suya
el mismo brillo de oro
que hay entre el sol y la luna.
Hoy les voy a contar sobre la escultora de mis sueños.
Se parece al amor que nunca llega,
al amor haciéndose desear todavía.
Es el grito de todos los brujos de la tribu
apuntando contra mi cuerpo.
Un sacrificio por amor
es la escultora de mis sueños.
* como inclinarias la cabeza hacia mi, para dejar en direccion al cielo tus labios entreabiertos.
como dejarias desmayarte del deseo sin desmentir la belleza del semblante de un momento ideal nos pertenece.
Y pienso:
* como mis propias manos recorren el borde de tú cuerpo todavia vestido. Y como mi lengua ( todavia humeda) lo desviste sin pudor originario.
Rostro es tú rostro que no desmiente la idealidad del momento.
Manos son tus manos; tan delicadas como las mias que no quieren dejar de trazar paralelos infinitos en aquel glogo desconocido.
Lengua es la mia, inagotadamente húmeda de tú deseo. Y ahora camina sobre el relieve de tú pecho; ese es el centro de un muy arenoso desierto.
* * *
Y tú cuerpo, erguido como el mejor Adonis griego y como el más dormido Enéas latino, suspira mi cabello mientras le miento que duermo en ese algibe fornicado de afecto.
* Así estoy yo pasando las horas que cuentan dias con los ojos de tú forma.
nunca se me ocurrió quererte
pero una paz indomable brotaba de tus entrañas
esparciéndose por entre mis venas
esos ríos de sangre solitaria y congelada
torrentes de magia imperfecta de dolores de fiebre de vos
((nunca se me ocurrió quererte pero en el fondo siempre busqué esperarte))
·
www.nadaismo2009.blogspot.com
www.javiervicentenadaismo.blogspot.com ]
la poesía
el poema negro cabrío
que te parte en ocho
la poesía,
con todas las m
con todas las u
con las jotas húmedas de saliva
con la e de alegría
y la r de ronrón
ella
y cuando la llamas
siempre se moja
todos beben de su dulce vino
de su elixir
de sus orgasmos
de sus estrellas
Él
arrugado en un papel













